24 jun. 2013

Ingeniería de transición a la sustentabilidad

publicado en La Jornada Morelos el 24 de junio de 2013

Uno de los grandes retos conceptuales para la sobrevivencia global de nuestro planeta es cómo llevar a cabo nuestras acciones diarias de acuerdo con la propuesta sencilla pero contundente de la Comisión Brundtland: “el desarrollo sustentable asegura satisfacer las necesidades del presente sin comprometer la habilidad de las generaciones futuras para satisfacer las de ellas”. En esta columna ya hemos presentado nuestra propuesta operacional de este tipo de desarrollo: “avanzar en el bienestar de las personas y de la sociedad al considerar simultáneamente aspectos sociales, económicos, ambientales e institucionales, con atención especial a los más desprotegidos del presente y salvaguardando los derechos delas generaciones futuras”. También se analizó la propuesta de una alianza inglesa liderada por la Real Academia de Ingeniería: construyendo el futuro desde la ingeniería. Ahora recuperamos una idea muy práctica que hace una analogía entre la sustentabilidad y el riesgo de fallas prevenibles.
            Susan Krumdieck, profesora asociada en ingeniería mecánica de la Universidad de Canterbury, en Nueva Zelanda, escribió el artículo “Ingeniería de transición: planeando y construyendo el mundo sustentable” (Transition Engineering: Planning and Building the Sustainable World, The Futurist, July-August 2013, Vol. 47, No. 4), donde propone un nuevo campo disciplinario denominado “ingeniería de transición”, que define como un área paralela a la ingeniería en seguridad pero con una escala de tiempo mucho mayor, una escala espacial más amplia y una escala de relaciones más compleja.
            En realidad, el mensaje de la Comisión Brundtland no ha tenido un impacto significativo en la educación o la profesión de la ingeniería, asegura la autora. Así que los ingenieros deben investigar, modelar, desarrollar y aplicar el conocimiento para cambiar los sistemas ingenieriles existentes para reducir los riesgos de accidentes, confianza y sustentabilidad. Los nuevos proyectos de la ingeniería deben enfocarse en reducir los riesgos de un uso no sustentable de la energía, del consumo irracional de recursos naturales, de impactos ambientales negativos y de enajenar a la sociedad; favoreciendo las inversiones y las innovaciones de largo plazo.
            El trabajo realizado en la ingeniería de transición, en la mayoría de los casos, trata de conjuntar esfuerzos entre diferentes niveles de gobierno, empresas y sectores de la comunidad para entender y conocer los temas y para identificar y poner en marcha proyectos de cambio específicos, establece la autora. Muchas de las capacidades para diseñar y operar los cambios necesarios ya se conocen en alguna de las disciplinas de la ingeniería; sin embargo, los retos mayores están en establecer la comunicación entre actores y en el cambio de actitud y expectativas de los patrones establecidos en el comportamiento humano. Así, esta ingeniería se propone como un nuevo campo que trata de la sobrevivencia de largo plazo de las sociedades complejas, democráticas e industriales; que emerge al racionalizar los enormes retos causados por la degradación ambiental y por la extinción de recursos.
            Como en los accidentes, la sustentabilidad no puede ser definida excepto por las fallas, y esta ingeniería puede reducir los riesgos contra la sobrevivencia al prevenir las fallas, propone la autora. Las señales económicas o de mercado son importantes bajo condiciones normales de operación de una sociedad, pero no son efectivas en condiciones de sobrevivencia. Los ingenieros de transición se deben enfocar en identificar los aspectos que no son sustentables en los actuales sistemas, evaluando los riesgos e investigando y desarrollando métodos para mitigar y prevenir fallas sistémicas por medio de la adaptación.
            La autora sugiere que ya no perdamos tiempo tratando de definir la sustentabilidad, sino que encontremos las fallas sistémicas que son prevenibles. Proyectos críticos de ingeniería de transición ya están hoy enfocándose a reducir las demandas de energía y materiales, para mejorar la resiliencia y mitigar riesgos de nuestras sociedades. Algunos atributos de los proyectos de cambio para la transición a la sustentabilidad que han sido exitosos son: lograr la participación activa y con herramientas adecuadas de todos los actores, establecer sinergias benéficas en todas las escalas espaciales y temporales, definir resultados sociales y ambientales integrados y sustentables, diseñar soluciones eco-sistémicas considerando el ciclo de vida de los procesos, y desarrollar las capacidades intelectuales y metodológicas de los actores.
            En Morelos, la motivación de los ingenieros de transición, como la de todos los ingenieros o la de los profesionistas en todas las disciplinas, debería ser idéntica a los que trabajan en la seguridad industrial: porque es imprescindible hacerlo. Esperar a que los gobiernos encuentren soluciones o a que el mercado envíe las señales correctas presenta el más alto riesgo al sistema, su colapso.

17 jun. 2013

Lo que cada niño debe aprender

publicado en La Jornada Morelos el 17 de junio de 2013

Los beneficios de la educación para el desarrollo nacional, la prosperidad individual, la salud y la estabilidad social son muy reconocidos; sin embargo, cómo aseguramos que los niños en la escuela están aprendiendo. Según estimaciones del Informe de Monitoreo Global de Educación para Todos de 2012, al menos 250 millones de niños en edad de asistir a la educación primaria alrededor del mundo no saben leer, escribir o contar lo suficientemente bien como para alcanzar los estándares mínimos de aprendizaje, esto también incluye a aquellos niños que han permanecido por al menos cuatro años en la escuela. Aun peor, no podemos saber la dimensión total de la crisis y estas cifras probablemente sean insuficientes, dado que la medición de los resultados del aprendizaje de los niños y jóvenes es limitada y, respecto de la medición del acceso, se vuelve más difícil a nivel global.
            En respuesta a esta necesidad, la UNESCO, a través de su Instituto de Estadística, y el Centro de Educación Universal, de la Institución Brookings, convocaron al proyecto de la Comisión Especial sobre Métricas de los Aprendizajes. El objetivo general del proyecto es catalizar un cambio en la conversación sobre educación a nivel mundial, desde un enfoque sobre el acceso hacia un enfoque de acceso más aprendizaje. Dicha Comisión publicó un reporte intitulado “Hacia un aprendizaje universal: Lo que cada niño debería aprender” (www.brookings.edu/learningmetrics).
            La Comisión especial ha propuesto un marco de trabajo global de dominios de aprendizaje, para establecer lo que cada niño en cualquier lado debería aprender y ser capaz de hacer cuando alcanza la edad de posprimaria, ya sea en el aula, sistema o a nivel global. En particular, definió siete dominios que considera importantes y deberían continuar siendo la aspiración a lo largo de toda su vida educativa: Bienestar físico, cómo los niños y los jóvenes utilizan sus cuerpos, desarrollan control motor y entienden y exhiben nutrición apropiada, ejercicio, higiene y prácticas de seguridad, con subtemas de salud física e higiene, alimentos y nutrición, y actividad física; Social y emocional, cómo los niños y los jóvenes impulsan y mantienen relaciones con adultos y pares, y también cómo ellos se perciben a sí mismos en relación con los otros, con subtemas de valores sociales y comunitarios, valores civiles, y salud mental y bienestar; Cultura y las artes, relativo a las expresiones creativas, entre las cuales se incluyen las actividades de las áreas de la música, teatro, danza o movimientos creativos y las artes visuales, mediales y literarias, y también las experiencias culturales en las familias, escuelas, comunidades y países, con subtemas de arte creativo, conocimiento cultural, identidad propia y comunitaria, y conciencia acerca de la diversidad y respeto por ella; Alfabetismo y comunicación, relativo a la comunicación en los idiomas de la sociedad en la que viven los niños y los jóvenes, lo cual incluye el desempeño oral, la comprensión auditiva, la lectura, la escritura y el entendimiento de la palabra oral y escrita en los distintos medios, con subtemas de desempeño oral y comprensión auditiva, vocabulario, escritura y lectura; Perspectivas de lectura y cognición, que describen el compromiso del estudiante, su motivación y participación en la lectura, y la adquisición de conocimiento a través de estos distintos abordajes, con subtemas de persistencia y atención, cooperación, resolución de problemas, auto-dirección y pensamiento crítico; Conocimientos básicos de aritmética y matemática, donde la ciencia numérica y el lenguaje cuantitativo son utilizados universalmente para representar los fenómenos observados en el ambiente, con subtemas de conceptos numéricos y operaciones, geometría y patrones, aplicación de matemática, y datos y estadísticas; y Ciencia y tecnología, donde la ciencia es el sistema de conocimiento que comprende las verdades generales, y la tecnología hace referencia a la creación y utilización de las herramientas para resolver problemas, con subtemas de investigación científica, ciencias de la vida, ciencias físicas, ciencias de la tierra, conciencia acerca de la tecnología digital y su utilización.
            La Comisión especial identificó también las siguientes interrogantes como asuntos que requieren una mayor investigación: ¿los objetivos de aprendizaje deben medirse a nivel internacional con un sólo método de comparación? y ¿la evaluación del aprendizaje debería enfocarse en los niños y jóvenes que asisten a la escuela o en todos los niños y jóvenes, sin importar dónde se encuentran aprendiendo?
            En Morelos, el progreso de aprendizaje en las áreas de alfabetismo, matemática y ciencia se encuentra estancado, según exámenes nacionales e internacionales; por lo que debemos investigar sobre la viabilidad de la medición del aprendizaje en los siete dominios arriba mencionados y cómo la evaluación del aprendizaje puede ser implementada para mejorar la política educacional y, lo más importante, tener morelenses mejor educados.

11 jun. 2013

Conocimientos cotidiano y científico


La apropiación social de la ciencia y la técnica es un tema fundamental de la política educativa y de la cultura del conocimiento. También, es un tema crucial en los foros de discusión sobre la gobernanza de la ciencia y en los debates sobre ética y ciencia, donde se encuentra la necesidad de una adecuada alfabetización y divulgación de conocimientos científicos y técnicos, y de una actualización en los programas de educación formal. Por lo anterior es imprescindible la necesidad de proyectar procesos de actualización del conocimiento que operen en contextos sociales amplios como instrumento para el logro de una ciudadanía calificada para evaluar la deseabilidad social de tecnologías que se están incorporando a la vida cotidiana, como pueden ser algunos aspectos de la nanotecnología o de la biotecnología.
            Clara Barroso, profesora titular de la Universidad de La Laguna, España, escribió el artículo intitulado “Lo que sabemos e ignoramos: del conocimiento cotidiano a la comprensión de la tecnociencia”, publicado por la Organización de los Estados Iberoamericanos en su Revista CTS, Selección 2012, páginas 127 a 139. Este trabajo reflexiona sobre el análisis de los componentes cognitivos que hacen posible la comprensión de las nuevas teorías y de las realizaciones tecnológicas que de ellas se derivan y que conforman el entorno científico actual; buscando claves que impulsen propuestas de formación, actualización y apropiación social de los conocimientos tecno-científicos.
            El conocimiento cotidiano se asienta en las representaciones abstractas de las percepciones de objetos que pertenecen a la realidad de nuestra experiencia vivida. Así, establece la autora que el primer escalón del conocimiento lo constituye las oportunidades del entorno físico en que cada individuo se desarrolla, con los estímulos que pueden procesarse orgánicamente. Se necesitan experiencias e interacción física con el mundo real para obtener percepciones sensoriales y asignando significado a éstas comprendemos el mundo real en que estamos inmersos. El segundo escalón está vinculado a la capacidad (que es en parte intrínseca y en parte inducida por el contexto en que cada individuo comienza su desarrollo cognitivo) que cada individuo posee para compartir significados de los estímulos físicos que puede procesar cerebralmente. En este nivel, el proceso de construcción de significados está fuertemente mediatizado por el contexto cultural (significados compartidos) en que cada individuo experimenta los estímulos físicos. La percepción es imposible sin experiencias físicas; el significado viene determinado por el entorno en que la percepción tiene lugar y dicho significado no se construye al margen de la experiencia social del contexto físico.
            La educación formal está vinculada al acceso a los conocimientos que la sociedad, a través de los expertos y responsables políticos, decide que son los necesarios para comprender el mundo en que este individuo ha de vivir. La autora considera que así se inicia un nuevo proceso en que experiencias indirectas (contenidos) han de entrar a formar parte de su acervo de conocimientos y se inicia el proceso que hará posible dotar de significado a realidades que no se perciben ni forman parte de la experiencia cotidiana: se accede al conocimiento científico. Así surge lo que la autora denomina el conocimiento cotidiano de lo no cotidiano.
            La mayor parte de las realidades sobre las que reflexiona la ciencia son, según la autora,  realidades que no forman parte de las experiencias que, como organismos y miembros de una sociedad, podemos percibir: las formas de vida microscópicas o no vinculadas a nuestro entorno (bacterias, formas de vida en los fondos oceánicos o en cráteres); entidades abstractas como teoremas o reglas lingüísticas; realidades macroscópicas, como las galaxias, o ínfimas, como los elementos atómicos; procesos que se producen en escalas temporales lentas (crecimiento, evolución de especies) o rápidas (reacciones químicas), y propiedades que se pueden medir indirectamente pero que no son sensorialmente perceptibles (conductividad de la electricidad o del calor). Todo ello son ejemplos que, formando parte del conocimiento científico, exceden los límites de percepción que se posee en la experiencia inmediata del medio en que se desarrolla nuestra vida cotidiana.
            En Morelos, debemos de estar comprometidos con los procesos que hagan posible la construcción de significados por la sociedad sobre los procesos y productos científicos. Es necesario ir más allá de la adquisición de determinadas informaciones o conocimientos para favorecer el desarrollo de competencias cognitivas que permitan y estimulen la continua actualización en la comprensión de los conocimientos científicos. La divulgación científica debe entenderse como el instrumento de actualización y fortalecimiento de dicha compresión. Si no existe un compromiso, los discursos sobre la gobernanza y la participación social en actividades científicas seguirán siendo acotaciones marginales del quehacer científico.

3 jun. 2013

Comercio internacional y desarrollo inclusivo

publicado en La Jornada Morelos el 3 de junio de 2013

El desarrollo inclusivo debe ser parte fundamental de cualquier plan nacional o estatal cuyo objetivo sea impulsar el bienestar social. Éste se define como un crecimiento que genera una inserción laboral, productiva y social más satisfactoria y equitativa, lo que depende, en gran medida, de un conjunto de políticas que promueven la convergencia productiva y los cambios institucionales, y garantizan la protección social. El comercio internacional y la inversión extranjera directa (IED) no impulsan de manera automática al desarrollo inclusivo y depende mucho de la calidad de las políticas público-privadas que lo orienten y complementen.
            La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) publicó recientemente un documento sobre “Comercio internacional y desarrollo inclusivo: Construyendo sinergias”, cuya elaboración estuvo a cargo de Osvaldo Rosales, Nanno Mulder y Roberto Urmeneta, todos miembros de CEPAL (Publicación de las Naciones Unidas, LC/G.2562, Copyright © Naciones Unidas, abril de 2013). En este documento se evalúa cómo el comercio internacional afecta el crecimiento y la igualdad en la región y cómo puede ayudar a reducir la heterogeneidad estructural en términos de brechas productivas entre estratos de empresas, en la medida en que las exportadoras tengan mayor presencia relativa en el total de empresas. Esto se debe a que las empresas exportadoras en la región tienen niveles de productividad y de remuneraciones superiores a los de las demás empresas, lo que, a su vez, demuestra que poseen más formalidad, un mejor acceso al financiamiento, una mayor escala de producción media y un nivel medio de trabajadores más capacitados.
            Alcanzar un crecimiento inclusivo a partir del comercio internacional requiere que las políticas comerciales se complementen con otras políticas, asegura el estudio. Los beneficios del comercio deben ser ampliamente compartidos, especialmente con los hogares pobres y los territorios rezagados.
Ellos tienen dificultades para aprovechar las nuevas oportunidades del comercio internacional, debido a la falta de conocimiento, infraestructura, acceso a capital y otros obstáculos. En primer lugar, se requiere una mejor articulación entre los organismos encargados de negociar los compromisos comerciales internacionales, los entes de promoción y la diversificación de las exportaciones, de atracción de IED, de innovación y difusión tecnológica, de fomento productivo y empresarial, y de capacitación y formación de recursos humanos, incluida la educación media y universitaria. Segundo, las políticas que fomentan el comercio y la inversión deben tener en cuenta el objetivo final de un mayor desarrollo e igualdad y retroalimentarse mutuamente con las políticas sociales. Las políticas comerciales han de considerar los objetivos nacionales de desarrollo inclusivo. La coherencia, la sinergia y la retroalimentación entre estos ámbitos de políticas —que suelen estar dispersas en institucionalidades, marcos conceptuales y opciones de políticas muy diferentes— son clave en estas materias. La construcción de la igualdad tiene distintas dimensiones: desde las políticas macroeconómicas, pasando por las de apoyo productivo y de no discriminación, hasta las políticas migratorias y de igualdad de género.
            Las políticas de facilitación del comercio destinadas a bajar los costos y aumentar la productividad deben tener un impacto positivo sobre las remuneraciones de los trabajadores y la igualdad, plantea el estudio.  En este campo, existen diversas propuestas: se puede mejorar las instituciones a fin de armonizar los procedimientos, especialmente para asegurar su interoperabilidad y estandarización; el gobierno puede procurar acelerar los acuerdos legales en los que se reconocen los instrumentos de negocios modernos (factura electrónica, certificados de origen electrónicos y ventanillas interinstitucionales únicas, entre otros), y se pueden aprovechar mejor las políticas de cooperación que están desarrollando la Unión Europea y países como Australia, Japón, la República de Corea e incluso China, que podrían ayudar a los países de la región a fortalecer las capacidades nacionales y regionales en los distintos ámbitos de la facilitación del comercio, con el fin de promover aún más sus relaciones comerciales y de inversión intrarregional.
            Los países que han adoptado una estrategia de internacionalización han tenido más éxito en mantener el crecimiento y ascender en la escala de desarrollo, señala el documento. La evidencia disponible pone de relieve que la apertura comercial puede contribuir al crecimiento y el empleo, siempre que se realice adecuadamente (teniendo muy en cuenta la forma y la gradualidad) y se complemente con políticas pertinentes a cada país y cada situación. El comercio facilita el progreso tecnológico y la difusión mundial de la innovación. Estas fuerzas económicas profundas son la principal fuente de ganancias de productividad a largo plazo, necesaria para alcanzar mayores niveles de ingreso per cápita.
            Se debe impulsar el apoyo a la pequeña y mediana empresa (pyme) exportadora, por lo que se requiere elaborar programas de apoyo productivo de largo plazo con una mayor continuidad institucional, propone el estudio. Se necesita llevar a cabo procesos de aprendizaje institucionales vinculados a evaluaciones permanentes de las acciones apoyadas. El fortalecimiento institucional debe acompañarse de un incremento progresivo de los recursos financieros y las capacidades humanas para llevar adelante dichas políticas de fomento. La disponibilidad de recursos humanos calificados tiene doble importancia para estas empresas: permite mejorar los procesos productivos existentes e incrementar la productividad y representa un mecanismo de difusión del conocimiento y de la innovación. Se requiere que el Estado asuma un papel más relevante en el suministro de servicios de formación profesional, en forma articulada con los agentes económicos.
            Las cadenas de valor se pueden promover mediante las alianzas público-privadas que fomentan la inversión entrante y saliente del país, tanto fomentar la IED en el país como la inversión de empresas nacionales en el exterior, establece el estudio. Las inversiones en el exterior siguen el propio ciclo de internacionalización de las empresas, una vez que estas han incursionado con algún grado de éxito en los mercados internacionales. Al exportar bienes y servicios en forma exitosa, se comprueba rápidamente que el retorno de los diversos elementos de la cadena de valor vinculados a un producto determinado (producción, logística, transporte, distribución y comercialización) varía en función de la intensidad de conocimientos que caracteriza a cada segmento de esa cadena. Por lo tanto, la evolución natural de las actividades exportadoras, sobre todo de aquellas de uso intensivo de recursos naturales, es aumentar directa o indirectamente la presencia relativa en las cadenas de valor por medio de alianzas con importadores y distribuidores en los mercados de destino.
            En Morelos, es necesario articular los organismos encargados de negociar los compromisos comerciales internacionales, los entes de promoción y diversificación de las exportaciones, de atracción de inversión extranjera directa, de innovación y difusión tecnológica, de fomento productivo y empresarial, y de capacitación y formación de recursos humanos, incluidas la educación media y universitaria. Las políticas y los programas deberían funcionar en torno a planes compartidos en los que se hayan expresado los distintos intereses locales con responsabilidades bien definidas en materia de financiamiento, coordinación y desempeño. Dichas políticas deben tener en cuenta el objetivo final de un mayor nivel de desarrollo e igualdad, y retroalimentarse con las políticas sociales.

1 jun. 2013

Evaluación del desempeño nacional

publicado en La Jornada Morelos el 27 de mayo de 2013

El Gobierno Federal presentó el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018, el 20 de mayo de 2013. Se trata de un documento de trabajo que rige la programación y presupuestación de toda la Administración Pública Federal. Este Plan incluye, por primera vez, indicadores que reflejen la situación del país en relación con los temas considerados como prioritarios, para darles puntual seguimiento y conocer el avance en la consecución de las metas establecidas y, en su caso, hacer los ajustes necesarios para asegurar su cumplimiento. Señalan que los indicadores propuestos fueron diseñados por instituciones y organismos reconocidos internacionalmente y son calculados periódicamente, lo cual asegura su disponibilidad, calidad e imparcialidad. Finalmente, en el marco del Sistema de Evaluación del Desempeño, las dependencias y entidades de la Administración Pública Federal darán seguimiento, con base en indicadores, a los resultados de sus acciones en relación con este Plan y con los programas sectoriales a su cargo, e informarán al respecto a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

            En relación con las Estrategias Transversales del Plan, se establecen los siguientes indicadores: Global de Productividad Laboral de la Economía, basado en horas trabajadas, al considerar la evolución de la producción en comparación con la variación de los recursos laborales utilizados en el proceso productivo, y es medido anualmente por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI); de Integridad Global, que evalúa la existencia, la eficacia y el acceso ciudadano a mecanismos clave de gobernanza y de lucha contra la corrupción, a través de más de 300 indicadores, y es medido cada dos años por Global Integrity; de Desarrollo de Gobierno Electrónico, que mide la voluntad y la capacidad de las administraciones nacionales en el uso de tecnologías de la información y la comunicación para prestar servicios públicos al considerar un promedio ponderado del alcance y la calidad de los servicios en línea, el estado de desarrollo de la infraestructura de telecomunicaciones y el capital humano inherente, y es medido cada dos años por la Organización de las Naciones Unidas (ONU); y de Desigualdad de Género que refleja la desventaja de las mujeres en tres dimensiones: salud reproductiva, empoderamiento y mercado laboral, y lo mide cada dos años el Fondo de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

            En relación con a la Meta Nacional "México en Paz", se proponen dos indicadores generales:

del Estado de Derecho, que reflejan la percepción de un gran número de encuestados (de empresas, ciudadanos y expertos de países industriales y en desarrollo) sobre la confianza y respeto a las reglas de la sociedad, y en particular la calidad del cumplimiento de contratos, derechos de propiedad, la policía y los tribunales, así como la posibilidad de existencia del crimen y la violencia, y es medido cada dos años por el Banco Mundial (BM); y del Número de víctimas de la delincuencia por cada 100,000 habitantes, que permite llevar a cabo estimaciones de la incidencia delictiva que afecta a los hogares y a las personas integrantes del hogar, la cifra real, las características del delito, las víctimas y el contexto de la victimización y, también, busca obtener información sobre la percepción de la seguridad pública y sobre el desempeño y experiencias con las instituciones a cargo de la seguridad pública y la justicia, y es medida anualmente a través de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública por el INEGI.

            En relación con la Meta Nacional “México Incluyente” se consideran los siguientes indicadores: Carencias promedio de la población en pobreza extrema, que cuantifica el número de carencias sociales promedio de la población en pobreza multidimensional extrema y es medida cada dos años por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL); y Población en pobreza extrema con carencia por acceso a la alimentación que identifica a la población en hogares en condición de pobreza multidimensional extrema, que presentan un grado de inseguridad alimentaria moderado o severo, y es medida cada dos años por el CONEVAL.

            Con relación a la Meta Nacional “México con Educación de Calidad” se consideran los siguientes indicadores: Prueba ENLACE, que permite reunir información para identificar los aprendizajes que los alumnos han construido con el apoyo de los docentes, lo mismo que para detectar aquellos que se les dificultan y es de utilidad en los niveles del aula, del centro escolar y de las áreas educativas, y es medida cada año por la Secretaría de Educación Pública (SEP); y Eficiencia terminal, que mide el porcentaje de alumnos que logra concluir sus estudios de manera oportuna en cada nivel educativo, y lo realizará anualmente la SEP.

            En relación con la Meta Nacional “México Próspero” se plantean los siguientes indicadores: de Competitividad Global, que valora los niveles de competitividad a través de una encuesta realizada anualmente por el Foro Económico Mundial en conjunto con una red de institutos asociados (que incluye instituciones líderes en investigación y organizaciones de negocios) en los países incluidos en el Informe de Competitividad Global; y Crédito Interno al Sector Privado, como porcentaje del PIB, que se refiere a los recursos financieros otorgados al sector privado, mediante préstamos, compra de valores que no constituyen una participación de capital, créditos comerciales y otras cuentas por cobrar, entre otros, que crean un derecho de reembolso, y es elaborado anualmente por el Banco Mundial.

            En relación con la Meta Nacional “México con Responsabilidad Global” se incluyen los siguientes indicadores: Elcano de Presencia Global, que mide la presencia global en las dimensiones de la economía, la defensa y la presencia blanda (migraciones, turismo, cultura, deportes, información, tecnología, ciencia, educación y cooperación) y es medida cada cinco años por el Real Instituto Elcano de España; y de Globalización, que mide las dimensiones principales de la globalización a partir de flujos económicos reales, restricciones económicas, datos sobre los flujos de información, datos sobre el contacto personal y datos sobre la proximidad cultural, y es calculado anualmente por la Escuela Politécnica Federal de Zúrich.
            En Morelos, debemos considerar que el seguimiento de estos indicadores a nivel estatal es obligatorio en nuestra relación con el Gobierno Federal. También, el próximo Plan Estatal de Desarrollo y los Programas Especiales que de éste se desprendan deben incorporar indicadores que midan el desempeño de las políticas públicas implantadas en nuestra región.