25 may. 2015

Autonomía Universitaria.


publicado en La Jornada Morelos el 25 de mayo de 2015.
La Autonomía es un concepto fundamental para la vida de las Universidades Públicas en nuestro país. Por ejemplo, el doctor José Narro, Rector de la UNAM, en cierta ocasión conflictiva expresó: “… Los universitarios tenemos valores fundamentales que debemos preservar, uno de ellos es la autonomía. Por eso nos duele, preocupa y molesta que se lesione uno de nuestros valores que nos ha acompañado desde hace 85 años y que tanto trabajo ha costado desarrollar …” (http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2014/11/18)”. Sin duda, este concepto es difícil de entender y valorar en el tiempo, de tal forma que continuamente existen reuniones académicas para comprenderla y aplicarla en el contexto diario. Desafortunadamente, en ocasiones esporádicas se interpreta sin un conocimiento profundo de su significado.
            En el Artículo 3º Constitucional se establece que “todo individuo tiene derecho a recibir educación” y, además, en su inciso VII se indica: “Las universidades y las demás instituciones de educación superior a las que la ley otorgue autonomía, tendrán la facultad y la responsabilidad de gobernarse a sí mismas; realizarán sus fines de educar, investigar y difundir la cultura de acuerdo con los principios de este artículo, respetando la libertad de cátedra e investigación y de libre examen y discusión de las ideas; determinarán sus planes y programas; fijarán los términos de ingreso, promoción y permanencia de su personal académico; y administrarán su patrimonio. Las relaciones laborales, tanto del personal académico como del administrativo, se normarán por el apartado a) del Artículo 123 de esta Constitución, en los términos y con las modalidades que establezca la Ley Federal del Trabajo conforme a las características propias de un trabajo especial, de manera que concuerden con la autonomía, la libertad de cátedra e investigación y los fines de las instituciones a que esta fracción se refiere” (http://info4.juridicas.unam.mx/juslab/leylab/250/4.htm).
            La Suprema Corte de Justicia de la Nación, también ha especificado conceptos relativos al Inciso VII del Artículo 3º. En especial, definió las siguientes facultades: “De autorregulación, implica que la universidad pública aprueba internamente la legislación y normatividad que regula sus relaciones internas, siempre que se ajusten al orden jurídico nacional; De autoorganización académica, implica que la universidad pública fija sus planes y programas de docencia, de investigación y de difusión de la cultura; asimismo, establece los términos de ingreso, promoción y permanencia de su personal académico; y De autogestión administrativa, implica que la universidad pública tiene libre manejo del presupuesto asignado por el Poder Legislativo y de los ingresos por sí misma generados, aunque debe observar las disposiciones en materia de rendición de cuentas y de transparencia en la información, tanto al interior como al exterior de la institución universitaria” (Autonomía Universitaria y Universidad Pública: el autogobierno universitario, D.R. © 2009.UNAM. ISBN 978-607-02-0448-7).
Del Diario de Debates con motivo de la aprobación de la Ley Orgánica de la UNAM, del 6 de enero de 1945, en la exposición de motivos se destaca que el Rector Alfonso Caso sustentó su propuesta en tres principios fundamentales. Uno de ellos destaca que: “… la Universidad no debe ser una institución política; no tiene por que preocuparse de la realización de los fines políticos que incumben al Estado, al partido, y en última instancia, al pueblo, pero no a las instituciones especializadas que han sido creadas para realizar fines concretos y técnicos”.
            Al avanzar el tiempo, se han presentado propuestas diferentes sobre el actuar político de una Universidad, al reivindicar la responsabilidad de adoptar, con libertad e independencia, tanto posturas críticas fundadas en el conocimiento y la investigación, como la discusión y promoción de
alternativas a los problemas de nuestro país. Consideran que la universidad debe estar conceptualmente al servicio de todos los ciudadanos y del progreso económico y social de todos los pueblos.
            La Unión de Universidades de América Latina creó una Comisión de Defensa de la Autonomía Universitaria que ha llevado a cabo reuniones para debatir este tema. Las conclusiones del Foro realizado en 2011 son muy significativas: “Entre los nuevos compromisos que debe tomar en cuenta la autonomía universitaria en la época actual están: Cumplir con los requisitos de transparencia y rendición de cuentas, con el fin principal de comunicar los logros a la sociedad; Los procesos de evaluación, acreditación y certificación, juegan un papel importante en la concepción moderna de la autonomía; Es indispensable establecer una mayor relación entre las universidades, así como una mayor vinculación con el sector empresarial, sin afectar la autonomía; La relación con el Estado debe de ser de mutuo respeto, en especial de la autonomía, garantizando los flujos financieros necesarios y equitativos para el cumplimiento de sus funciones; Es indispensable pensar en mecanismos que generen ingresos y financiamiento propio para la universidad, sin que ello signifique que el Estado deje de seguir cumpliendo su compromiso con ella y la sociedad; y La universidad debe estar abierta a las críticas constructivas que es sometida, con el fin de lograr su validación y legitimación social” (Documentos del Foro “La Autonomía Universitaria hoy: experiencias y desafíos en América Latina”, mayo 2011. www.udg.mx/observatorio).
            El reto que tienen las Universidades Públicas de construir ciudadanos completos, interesados por ayudar en la solución de los problemas de su entorno, ha sido tratado por diferentes autores. Algunos destacan el papel prioritario de la responsabilidad social universitaria (RSU), concepto originado en la apropiada gestión empresarial con relación a la sociedad (Empresa Socialmente Responsable). Esta vinculación promueve la aplicación del conocimiento para inculcar en los estudiantes una ciudadanía basada en información, responsabilidad y participación, con la finalidad de que respondan en beneficio de sus comunidades en los ámbitos social, económico, ambiental e institucional.
            Incluso, el Banco Interamericano de Desarrollo, publicó un documento sobre “Responsabilidad social universitaria (RSU): Manual de primeros pasos”, elaborado por François Vallaeys, Cristina de la Cruz y Pedro M. Sasia (© Banco Interamericano de Desarrollo, 2009). En la parte práctica de este  manual se propone un proceso de RSU basado en cuatro pasos: Compromiso, se refiere a la articulación de la RSU con el proyecto institucional, la misión y los valores de la universidad; Autodiagnóstico, herramientas cuantitativas y cualitativas para el diagnóstico de los cuatro ámbitos clave de las universidades (gestión de la organiza­ción, formación educativa, conocimiento e investiga­ción, participación social); Cumplimiento, contrastar los resultados del diagnóstico con la misión de la universidad, planificar las áreas de mejora y ejecutar los proyectos de respon­sabilidad social, siempre con la más amplia participación de los miembros de la comunidad universitaria y los actores externos pertinentes; y Rendición de cuentas, evaluar y comunicar de forma transparente los resul­tados de los proyectos de mejora institucional, afinar las estrategias y reiniciar el ciclo concentrándose en los aspectos que hayan presentado anteriormente las mayores dificultades.
En Morelos, debemos insistir en que se respete y proteja a la Autonomía Universitaria; entendida de acuerdo a los preceptos establecidos en nuestra Constitución y a las resoluciones emitidas por la Suprema Corte de Justicia de la Nación. De donde emana que la rendición de cuentas debe estar sólidamente basada en principios, procesos y sistemas (claros, precisos y confiables) que permitan hacerla transparente a la sociedad morelense.

18 may. 2015

Reflexiones de cinco años.



publicado en La Jornada Morelos el 18 de mayo de 2015.

Hace 5 años, el 17 de mayo de 2010, inicié mi colaboración en La Jornada Morelos, gracias al apoyo y gentileza de Don León García Soler. Aceptó mi propuesta de presentar cada semana un artículo, la inmensa mayoría de las veces una reseña, que mostrara que el futuro lo creamos cada uno de nosotros con las acciones que emprendemos o con las que dejamos de hacer en el presente. Así nació la columna “Crear Futuros”, que aparece cada lunes, sin falta hasta ahora.
            El primer artículo se tituló “Modificar la terrible tendencia” que establece: “el futuro no puede conocerse con certidumbre. Sin embargo, sí podemos imaginarnos diferentes situaciones sociales, económicas, políticas, ambientales e institucionales futuras, tanto en el corto, como en el mediano o en el largo plazo. Podemos clasificar estos futuros como deseables, posibles o tendenciales. Los deseables sabemos que serían extraordinarios pero sólo se quedarán en nuestra imaginación, los tendenciales son los que ocurrirán si no intervenimos, dejamos que la situación fluya por sí misma, y los posibles son los que podríamos alcanzar si sabemos qué hacer y cómo, y tomamos las acciones conducentes” y que propone “en próximas entregas identificaremos posibles futuros y presentaremos acciones que podrían sacarnos de la terrible tendencia en la que nos encontramos”.
Aunque espero sea la cota inferior para medir el impacto cuantitativo de esta columna, podemos analizar las estadísticas que presenta Google Analytics (consultada el 16 de mayo de 2015) al blog que publicito semanalmente al final de cada columna (http://crearfuturos.blogspot.com/). En páginas vistas son 42,485 en historial completo, 803 en el último mes, y 31 el día de la consulta. Las páginas vistas por países son: México 14,326; Estados Unidos 7,250; Colombia 2,275; Francia 2,214; España 1,769; Rusia 1,579; Perú 1,154; Alemania 1,129; Argentina 1,006; y Venezuela 545. También, indica los artículos que han sido más visitados y ahora señalo solo los que tienen más de 1000 accesos: Buena Gobernanza, del 4 junio 2012, 3353; La Humanidad al Año 3000, del 26 marzo 2012, 2041; Ingeniería en el Futuro, del 17 enero 2011, 1566; Conocimiento Cotidiano y Científico, del 11 junio 2013, 1056; y Las Próximas Megainundaciones en California, 14 enero 2013, 1008.
Comentemos el artículo sobre “Buena Gobernanza”, del 4 de junio de 2012. Trata sobre la preocupación que todos teníamos por “asegurar que a partir del primero de octubre de 2012 tengamos un buen gobierno en Morelos, que logre no haya personas en extrema pobreza, que erradique la terrible violencia, que genere empleos bien remunerados, que reduzca la desigualdad entre sexos, que ofrezca educación de calidad a todos, que proporcione servicios de salud satisfactorios, que regrese la calidad del ambiente, que tenga cero tolerancia a la corrupción, que promueva la innovación basada en ciencia para el desarrollo empresarial y que afiance a la cultura como elemento indispensable del bienestar social”. A menos de un mes de las elecciones del 7 de junio de 2015, éstas siguen siendo nuestras preocupaciones, aunque hayamos avanzado en el desarrollo del Estado; la sociedad quiere cambios más acelerados para mejorar. Recordemos las ocho características principales de la Buena Gobernanza, que describimos en ese artículo: “participativa, orientada al consenso, solvente, transparente, rápida respuesta, efectiva y eficiente, equitativa e inclusiva, y respetuosa de la ley. Esto asegurará que la corrupción será mínima, la opinión de las minorías será tomada en cuenta y las voces de los más vulnerables serán escuchadas”.
Debemos dar pronta respuesta a las necesidades presentes de la sociedad morelense con organismos civiles que puedan evaluar al gobierno y provean formas alternativas de participación política, un sistema de contrapesos que aseguren la separación efectiva de poderes responsables, medios de comunicación libres e independientes, y mecanismos que aseguren la transparencia en la gestión financiera y administrativa de las entidades federales, estatales y municipales, tanto autónomas como centralizadas, descentralizadas o desconcentradas.
En Morelos, debemos impulsar el desarrollo sustentable, no solo como un principio deseable, sino como una propuesta operacional para aplicar en todas nuestras actividades diarias: el desarrollo sustentable es avanzar en el bienestar de las personas al considerar simultáneamente aspectos sociales, económicos, ambientales e institucionales, con atención especial a los más desprotegidos del presente y a las generaciones futuras. La buena gobernanza es la que se construye todos los días para lograr la prosperidad, entendida no como la acumulación de bienes y servicios materiales, sino la que reside en la calidad de vida, en la salud, en el empleo bien remunerado y en la felicidad, tanto de las personas, como de la sociedad.

11 may. 2015

Prosperidad y pobreza en América Latina.



publicado en La Jornada Morelos el 11 de mayo de 2015

En América Latina y el Caribe aún viven en pobreza extrema más de 75 millones de personas, la mitad de ellas en Brasil y México, y las tasas de pobreza extrema (según la línea de 2.50 dólares per cápita al día) exceden el 40 por ciento en Guatemala y llegan a casi el 60 por ciento en Haití. Esto significa que la pobreza extrema es todavía un problema importante en los países de la región. La reciente desaceleración de la actividad económica y del ritmo de la reducción de la desigualdad representan obstáculos adicionales que impiden avanzar con rapidez. Según un estudio reciente, el indicador de prosperidad compartida guarda una fuerte correlación con el crecimiento del ingreso medio; sin embargo, si la desigualdad es alta, el crecimiento del ingreso medio no se trasladará proporcionalmente al segmento más pobre de la distribución.
            Louise J. Cord, María Eugenia Genoni y Carlos Rodríguez-Castelán, de la Práctica Global de la Pobreza en el Banco Mundial para América Latina y el Caribe, coordinaron la elaboración del reporte sobre la prosperidad compartida y el fin de la pobreza en América Latina (Cord, Louise, Maria Eugenia Genoni, y Carlos Rodríguez-Castelán. 2015. “Prosperidad compartida y fin de la pobreza en América Latina y el Caribe,” cuadernillo del Banco Mundial, Washington, DC. Licencia: Creative Commons de Reconocimiento CC BY 3.0 IGO). El propósito de este reporte es evaluar el desempeño de la región en la reducción de la pobreza y la promoción de la prosperidad compartida durante la última década y, a la vez, utilizar un modelo simple basado en activos para resaltar algunos de los principales elementos que afectan la capacidad de los hogares más desfavorecidos para generar ingresos.
En 2013, el Banco Mundial adoptó dos objetivos primordiales para orientar su labor, indica el reporte: poner fin a la pobreza extrema, esto es, reducir la proporción de personas que viven en pobreza extrema al 3 por ciento de la población mundial para el año 2030; y promover la prosperidad compartida en todos los países a través de un aumento sostenible del bienestar de los sectores más pobres de la sociedad, que se definen en términos generales como el 40 por ciento más pobre.
Durante la última década, la región de América Latina y el Caribe logró avances importantes con respecto a los dos objetivos mencionados, según el reporte: redujo a la mitad la pobreza extrema y fue la región que logró la tasa de crecimiento de los ingresos más alta para el 40 por ciento más pobre de la población, tanto en términos absolutos como en relación a la totalidad de habitantes. Estos avances han transformado la configuración de los grupos socioeconómicos de la región. Según algunas proyecciones, la proporción de hogares que vivirá́ en pobreza extrema (ahora con base de 1.25 dólares al día) en la región en 2030 será del 3.1 por ciento, lo que representa un descenso con respecto al 4.6 por ciento registrado en 2011 y el cumplimiento del objetivo del Banco Mundial del 3 por ciento para el año 2030.
El reporte presenta un modelo simple, donde el ingreso de mercado que obtienen los hogares depende de cuatro componentes principales: 1) su capacidad de generar ingresos en base a los activos productivos que poseen; 2) las transferencias privadas que reciben (el valor monetario de las contribuciones privadas nacionales e internacionales) y las transferencias públicas que se incorporan como variable de políticas; 3) el conjunto de precios de la canasta de bienes y servicios que consumen, y 4) las crisis externas que generan variabilidad en los ingresos. La capacidad de los hogares para generar ingresos a partir de sus activos productivos puede a su vez desglosarse en la interacción entre la función de los activos (capital humano, vivienda, y capital y tierras), la intensidad de uso de dichos activos (participación en mercados laborales y financieros, capacidad de actuar) y su rentabilidad (factores de demanda de mano de obra, incluido la rentabilidad desigual en función de la raza, el sexo y la ubicación). Dicho modelo puede ayudar a comprender mejor los componentes del ingreso de los hogares que se vinculan directamente con los elementos monetarios de dichos objetivos.
En Morelos, debemos hacer un análisis detallado de las tendencias recientes, las áreas de política y los desafíos relacionados con la capacidad de los menos favorecidos para generar ingresos. En particular, contar con instituciones justas y transparentes capaces de prestar servicios básicos y universales de buena calidad; mejor conectividad con los mercados y política de competencia; y gestión de riesgos de las redes de protección social.

4 may. 2015

Fukushima, a cuatro años.


publicado en La Jornada Morelos el 4 de mayo de 2015. 
Shinzo Abe, primer ministro japonés, declaró el 30 de enero de 2015: “Hay un montón de problemas, entre ellos el agua contaminada, el desmantelamiento, las indemnizaciones y la contaminación... Cuando pienso en las víctimas que aún viven en difíciles condiciones de evacuación, no creo que podamos utilizar la palabra "solucionado” para describir la situación de la central de Fukushima". Las amenazas de Fukushima persistirán durante décadas. Mucho después de que el actual Gobierno y los ejecutivos de las empresas eléctricas japonesas queden en el olvido, futuras generaciones de trabajadores seguirán entrando diariamente en las instalaciones de la central de Fukushima para intentar reducir las amenazas que acechan al pueblo y al ambiente japonés.
Shaun Burnie, de Greenpeace Alemania, escribió “La crisis nuclear de Fukushima Daiichi. Cuarto año. Informe sobre la situación actual. Febrero 2015” (www.greenpeace.es, consultada 20150502). Reporta que a cuatro años, del desastre del 11 de marzo de 2011, en la central nuclear de Fukushima Daiichi, el enorme peligro nuclear continúa.
El informe recuerda que el accidente nuclear en Fukushima Daiichi de escala 7, según la escala internacional de sucesos nucleares, de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) supuso la fusión de tres reactores de agua en ebullición modelo Mark 1 diseñados por General Electric y provocaron un desastre nuclear sin precedentes en la historia de la energía nuclear. Tokyo Electric Power Company (TEPCO), compañía propietaria de la central, y otras empresas subcontratadas, han empleado decenas de miles de trabajadores en los últimos cuatro años para intentar en lo posible controlar la situación, reducir el riesgo de futuros accidentes y disminuir las emisiones radiactivas al medio ambiente, incluyendo al Océano Pacífico. A pesar del enorme esfuerzo realizado por estos trabajadores, se siguen liberando importantes cantidades de contaminación y la probabilidad de nuevos accidentes sigue siendo alta. La magnitud de los retos, incluso los no conocidos, significa que este trabajo continuará en las próximas décadas. Mientras el pueblo de Japón recuerda y rinde homenaje a las víctimas del terremoto de Tohoku, una cosa es cierta entre todas las incógnitas que rodean al desastre nuclear de Fukushima Daiichi: desgraciadamente, en los próximos años se seguirá conmemorando el aniversario mientras la crisis en el emplazamiento de Fukushima continúa poniendo en peligro el medio ambiente y al pueblo japonés.
Los múltiples problemas a los que se enfrenta TEPCO en relación a la gestión del agua contaminada no tienen precedentes, asevera el informe. TEPCO lleva casi cuatro años, desde el inicio del accidente en Fukushima Daiichi, bombeando diariamente cientos de toneladas de agua en la central para enfriar los reactores de combustible fundidos de las unidades 1, 2 y 3. Sin esta agua de refrigeración subiría la temperatura del combustible fundido produciéndose nuevamente reacciones nucleares en cadena. Ni siquiera TEPCO conoce la localización exacta de los núcleos fundidos; se cree que en gran parte se derritieron a través de las vasijas de presión de acero que contienen el núcleo pasando a la parte inferior de la contención del reactor nuclear. El agua refrigerante con boro para la absorción de neutrones, se bombea y se pulveriza en las vasijas principales. A continuación, se fuga a la contención secundaria a través de los agujeros y grietas en la parte inferior de las vasijas del reactor, a los sótanos de los edificios de los reactores y a los edificios de turbinas anexos. Durante muchos años será necesario que continúe la operación para refrigerar el combustible fundido.
La mayor parte del agua radiactiva que se almacena en aproximadamente mil tanques de acero instalados en la central desde 2011 procede de este agua refrigerante, indica el informe. En diciembre de 2014, un total de 320,000 toneladas de esta agua altamente contaminada se almacenan en los tanques. TEPCO emplea varias tecnologías para eliminar hasta 62 radionucleidos de esta agua, sin incluir el isótopo de tritio radiactivo. En los últimos años se han producido varios retrasos y averías técnicas. Sin embargo, TEPCO mejoró su programa y durante un mes, hasta el 17 de diciembre de 2014, el volumen de agua altamente contaminada se redujo en 20.000 toneladas.
Los datos oficiales cifran en 800 toneladas el volumen de agua diaria que se vierte en la central, de las cuales TEPCO estima que se contaminan entre 300 y 400 toneladas, según el informe. TEPCO declaró que la contaminación de las aguas subterráneas que pasan por las instalaciones de la central nuclear de Fukushima se debe a que la contaminación de la superficie penetra en el suelo y alcanza el agua subterránea. TEPCO proyecta reducir el volumen de aguas subterráneas que pasan por el emplazamiento construyendo lo que se conoce como un muro de hielo. Éste tendrá una circunferencia de 1.5 km alrededor de Fukushima Daiichi. La tecnología que se utilizará implica perforar agujeros e insertar 1,571 tubos de acero a 30 metros de profundidad para luego enfriarlos a 30 grados centígrados bajo cero. TEPCO pretende que esta técnica sirva para congelar gradualmente el suelo hasta crear lo que, esperan, sea un muro de hielo que reduzca a un tercio el volumen actual de aguas subterráneas que pasan por el emplazamiento y las fugas de agua contaminada de la central.
El desmantelamiento de los reactores, incluyendo el acceso a los núcleos fundidos, depende del control de la crisis del agua en la central, plantea el informe. El plan actual de TEPCO para extraer 450 toneladas de combustible fundido/dañado se basa en inundar la contención y el pozo húmedo de forma toroidal, a fin de reducir el nivel de radiación al que se verán expuestos los trabajadores. Las consideraciones respecto a la efectividad y seguridad de este plan son considerables. Sin embargo, debido a la magnitud del daño sufrido por los edificios de los reactores, a los altos niveles de radiactividad y a los plazos poco realistas para extraer el combustible y los escombros, es difícil predecir con el calendario actual cuándo estará listo TEPCO para llevar a cabo una inspección minuciosa y empezar con la extracción de combustible fundido.
Hay distintas valoraciones sobre el costo del accidente de Fukushima, según el informe. El Japan Centre for Economic Research estimó que el costo total del desastre, incluyendo compensaciones y el desmantelamiento de los seis reactores de la central de Fukushima Daiichi, ascenderá a entre 520 y 650,000 millones de dólares.
En Morelos y en México, debemos tener siempre presente la lección principal a extraer del accidente de Fukushima Daiichi: nunca jamás permitir que la obtención de electricidad usando energía nuclear amenace la propia existencia de la nación.