29 jun. 2015

Solvencia comprobada.

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publicado en La Jornada Morelos el 29 de junio de 2015
En 2005, el Instituto Federal de Acceso a la Información Pública (antecesor del actual Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales) identificó que “la manera más efectiva de garantizar que las instituciones respondan más eficientemente a los problemas de pobreza, de ecología, de discriminación, y, en general, a las amplias inquietudes políticas, económicas y sociales de una sociedad, consiste en favorecer la apertura de la información gubernamental y en la promoción de la transparencia en la gestión pública”. También, asume que “a partir de la activación de estos mecanismos, cualquier atropello, ilegalidad, o favoritismo en el cual incurra la autoridad puede develarse y someterse a la evaluación de la sociedad para que la opinión pública responda en consecuencia”. Sin embargo, ahora se considera que la transparencia es necesaria pero no suficiente para la rendición de cuentas o, aún más, para la solvencia comprobada por las autoridades.
            La transparencia en las acciones personales están relacionadas con “saber qué hacemos”, “saber por qué lo hacemos” y “saber qué consecuencias tiene lo que hacemos”. Así, la transparencia en la autoridad es doble: por un lado, se convierte en “saber qué hacen las autoridades” y, por el otro, “saber lo que causan sus acciones en la población”, o “saber las consecuencias de las decisiones de las autoridades en el desarrollo, o no, de la sociedad”.
La democracia debe permitir a los electores imponer sus necesidades y exigencias a los gobernantes; es decir, que éstos actúen como agentes representantes de los gobernados, en vez de que algunos se puedan dejar llevar por sus propios intereses, ambiciones o por otros fines distintos de los que desean los electores. Surge de inmediato la pregunta: ¿Cómo solucionar este problema esencial de la democracia representativa? Y la respuesta es por medio de la rendición de cuentas, que Jonathan Fox ha definido como (Sociedad Civil y Políticas de Rendición de Cuentas, Perfiles Latinoamericanos, Enero-Junio 2006) el “proceso de responsabilizar a los actores por sus acciones. Esto implica estar obligados a dar respuestas con procesos formales en los que las acciones se someten a juicio con base en estándares específicos de conducta o funcionamiento. Otros prefieren que incluya correctivos y sanciones por violaciones”.
            En la actualidad, se propone que la responsabilidad de las autoridades frente a sus comunidades sobrepase la rendición de cuentas, considerada como control y castigo. Así, se ha propuesto el concepto de solvencia comprobada (en inglés, accountability) donde un individuo u organización tiene la obligación de informar sobre sus acciones, aceptar sus responsabilidades y revelar sus resultados de manera transparente y satisfactoria, incluyendo su responsabilidad económica (ver por ejemplo, http://www.businessdictionary.com/definition/accountability.html).
            Según John Ackerman (Co-Governance for Accountability: Beyond ‘‘Exit’’ and ‘‘Voice’’, World Development Vol. 32, No. 3, pp. 447–463, 2004) ahora se acepta que la buena gobernanza y la solvencia comprobada son precondiciones para un desarrollo económico exitoso, y establece que “el buen gobierno no emerge espontáneamente o de manera natural de las buenas intenciones de cada burócrata o político; es el resultado del diseño de un proceso institucional que conlleva roces y conflictos”. También, recalca que “aunque alguna autoridad nunca requerirá de estructuras institucionales para garantizar su compromiso con el bien público, la mayoría sí la necesitará alguna vez”. Y concluye que “la única forma de garantizar la buena gobernanza es la puesta en marcha de mecanismos institucionales que garanticen la solvencia comprobada de cualquier persona en un puesto de gobierno; obligando a que los servidores públicos sean responsables de sus actos”.
            La solvencia comprobada puede ser entendida en una democracia como una forma de restringir poder y hacer a los servidores públicos responsables de actos frente a las personas que afectan. Jan Aart Scholte (Global governance, accountability and civil society, Building global democracy, 2011 - iisd.org) ha descrito cuatro aspectos principales a considerar, independiente de si se trata de gobiernos, corporaciones, partidos políticos, organizaciones no gubernamentales o medios de comunicación: “transparencia, requiere que el actor A siempre conozca lo que el actor B hace y como lo hace; consulta, requiere que A explique sus posibles acciones a B y ajuste sus planes de acuerdo a la información, análisis y preferencias de B; evaluación, requiere que el impacto de las acciones de A sobre B sean siempre monitoreadas y analizadas de manera independiente; y corrección, requiere que A compense a B en los casos que sus acciones hayan tenido consecuencias dañinas y que aprendan de sus errores”.
En Morelos, debemos implantar mecanismos para garantizar la solvencia comprobada de todas nuestras autoridades, entendidos no como un balance entre el éxito de resultados finales de gobierno y las soluciones basadas en protestas sociales o consultas insuficientes, si no como una co-gobernanza, donde actores sociales participan directamente en las actividades fundamentales de gobierno.

22 jun. 2015

Econofísica


publicado en La Jornada Morelos el 22 de junio de 2015.
Al inicio de la economía se utilizaban conocimientos heurísticos y comparaciones de diferentes modelos conceptuales para comprender los procesos reales en las transacciones monetarias entre los miembros de un sociedad. En una segunda etapa y cuando estos problemas se complicaron por el número y tipo de intervenciones, los economistas empezaron a utilizar herramientas matemáticas que permitían simplificar la realidad a problemas lineales y considerar sólo valores promedio. En la actualidad son los físicos quienes se han convertido en los principales analistas de las tendencias económicas. La incipiente rama de la econofísica estudia sistemas complejos, ciclos de retroalimentación, efectos en cascada y toma irracional de decisiones, entre otros, que pueden ayudar a prever problemas económicos. Se ha establecido que la energía no se destruye sólo cambia de forma, o que el dinero siempre está ahí sólo cambian los bolsillos.
            La Física Estadística ha tenido un éxito enorme en la explicación del comportamiento colectivo de grandes conglomerados de partículas y ahora ha comenzado a trabajar dentro del campo de la economía, en concreto en las finanzas. Según R. Mansilla (Una breve introducción a la econofísica, 2001, Equipo Sirius, S. A.
 Madrid, www.equiposirius.com)  “existen dos razones fundamentales para que esta fusión entre Física y Economía se haya desarrollado. La primera, es que un gran número de instituciones financieras contratan con avidez a físicos debido a su sólida formación matemática y habilidad en el uso de las computadoras, deviniendo en analistas cuantitativos de las mismas. El tipo de resultados que se espera de ellos allí, es el diseño de nuevos y sofisticados productos financieros o el desarrollo de técnicas de análisis de grandes volúmenes de datos provenientes de las series de precios de los mercados. La segunda motivación es de carácter más científico, ya que la Física Estadística ha desarrollado métodos que pueden ser utilizados para analizar el comportamiento de sistemas con un alto número de componentes a partir de una descripción (tal vez incompleta, esquemática o estilizada) de sus componentes individuales. Algunos conceptos de esta rama de la Física ya habían sido utilizados con éxito en la comprensión de la evolución biológica, síntesis de proteínas y en el diseño de métodos de optimización por sólo mencionar algunos. No es extraño que también sean utilizados con igual resultado en la economía y las finanzas”.
Para Bram Leo WILLEMS  (Aplicación de modelos físicos a la economía: una breve introducción a la econofísica, Sinergia e Innovación, 1(09) 2013. Consultado de http://revistas.upc.edu.pe/index.php/sinergia/article/view/88/56) “los mercados financieros se encuentran en constante expansión, proceso que conlleva un aumento en la complejidad de los mecanismos con que estos operan. A su vez, los mercados financieros constituyen sistemas complejos atractivos para poner a prueba nuevos modelos y teorías de la física, debido principalmente al enorme volumen de datos financieros disponibles con los que contrastar”. Él, en particular, ha analizado dos temas: la valoración de los derivados financieros y el colapso de los mercados; en el primero, aplica las integrales de Feynmann, un método concebido dentro de la mecánica cuántica; y en el segundo, usa modelos empleados en el estudio de los terremotos y la fatiga de materiales. Asimismo, establece que “dentro de un escenario de mercado eficiente, las evoluciones de los precios vienen a ser procesos sin memoria, es decir, la probabilidad de que suceda un determinado evento en el futuro depende solamente de la información disponible acerca del estado actual. El hecho de que los precios sigan caminos aleatorios no significa que estemos inhabilitados para pronosticar su evolución futura. Si bien es cierto que no podemos determinar con exactitud el valor que estos tendrán, sí es posible tener un estimado confiable de sus distribuciones, que son altamente valiosas en lo que a inversiones se refiere”.
            Una de las áreas más analizadas por la econofísica son las propiedades termodinámicas del dinero. P. Valverde y J. C. Antoranz (Mecánica estadística del dinero: distribución de boltzmann- gibbs. Consecuencias termodinámicas de la limitación en las transacciones económicas. Consultado en p valverde caramés - 2014 - e-spacio.uned.es) han planteado “modelos que intentan describir las interacciones económicas a partir de su analogía con uno de los sistemas físicos más sencillos que se conocen: un gas de partículas. La teoría clásica de gases homogéneos es fácilmente adaptable al esquema de un modelo económico. Por ejemplo, existen cantidades intercambiadas: energía cinética o dinero, unidades equivalentes: N partículas o N agentes, e interacciones similares: colisiones o transacciones”.
En Morelos, debemos estudiar a la gestión pública moderna, gubernamental y social, desde la perspectiva de las ciencias de la complejidad y la multidisciplina en busca de nuevas alternativas, alejadas del análisis que separa arbitrariamente la realidad, ya que la excesiva simplificación de dichos fenómenos es riesgosa. Es necesario trabajar en equipos interdisciplinarios para profundizar y aplicar los conceptos de la econofísica con la finalidad de entregar mejores resultados a la sociedad.

15 jun. 2015

Gobierno Ciudadano


Publicado en la Jornada Morelos el 15 de junio de 2015

En la agenda política nacional y estatal está surgiendo con mayor fuerza la necesidad de lograr una mayor participación de los ciudadanos en las actividades de gobierno. Esto sucede con dos visiones: la  de gobiernos que fortalecen sus acciones al lograr que la sociedad perciba que su opinión importa y la de los movimientos sociales y ciudadanos activos que exigen una democracia más receptiva a sus intereses. La ciencia política se aboca, en esta situación, a responder preguntas del tipo: ¿por qué ocurre el fenómeno de la participación?, ¿por qué algunas personas deciden actuar colectivamente?, ¿cuándo y en qué condiciones es probable que el fenómeno suceda?, ¿quiénes participan?, y ¿cuáles son los recursos e incentivos importantes para tal fin?
Norberto Bobbio ha planteado que (Estado, Gobierno y sociedad: Por una teoría general de la política, Editorial TEMIS, Bogotá, Colombia, 1987) “la expresión sociedad civil nació de la contraposición entre una esfera política y una esfera no‐política en las actividades del Estado. También, se ha definido a la sociedad civil como conjunto de relaciones no reguladas por el Estado y, por consiguiente, como todo lo que sobra, una vez que se ha delimitado bien el ámbito en el que se ejerce el poder estatal; incluso en una noción tan vaga se pueden distinguir diferentes acepciones según si predomina la identificación de lo no‐estatal con lo pre‐estatal, con lo anti‐estatal o con lo post‐estatal. Así, se puede decir que antes del Estado hay diversas formas de asociación que los individuos forman entre sí para satisfacer sus más diversos intereses y sobre los cuales el Estado se sobrepone para regularlas, pero sin obstaculizar su desarrollo e impedir su renovación continua; o bien, la sociedad civil puede indicar el lugar donde se manifiestan todas las instancias de cambio de las relaciones de dominio, donde se forman los grupos que luchan por la emancipación del poder político, donde adquieren fuerza los llamados contrapoderes”.
Un modelo analítico de participación ciudadana ha sido propuesto por Boris Graizbord (Planeación urbana, participación ciudadana y cambio social, Economía, Sociedad y Territorio, vol. II, núm. 5, 1999) al considerar cuatro dimensiones: “La escala, ya que seguramente hay diferencias si se trata de ciudad o territorio social y público; o bien de zonas y barrios o territorio comunitario; El tiempo, ya que no es lo mismo intervenir ex-post que ex-ante en el cualquier proceso social; El contexto, habría que distinguir entre una situación de rutina y una de crisis; y Los motivos de los actores, por ser diferente cuando se trata de intereses utilitarios, pecuniarios y materiales, que cuando se tienen motivaciones simbólicas, no pecuniarias e intelectuales”.
También, en la pugna por un mayor protagonismo de los gobiernos locales a la hora de incidir en las políticas públicas es posible distinguir limitaciones marcadas por el modo en el que se articulan los intereses que representan y promueven éstos, por un lado, y los gobiernos centrales por el otro. Es decir, por el tipo de gobierno al que nos estamos refiriendo. Cecilia Schneider consideró que (La Participación ciudadana en el gobierno de Buenos Aires (1996-2004): El contexto político como explicación, Serie: América Latina, Número 21, 2007,
© Fundación CIDOB) existen diversos tipos de gobierno local: “Estatus constitucional, grado de reconocimiento de la autonomía municipal en los textos constitucionales y por parte de los demás niveles de gobierno; Principio de relación con el gobierno central, que orienta la división de trabajo entre estos niveles de gobierno con relación a las políticas públicas; y Descentralización financiera, grado de dependencia financiera de las estructuras centrales, cantidad y manejo de recursos propios o genuinos”.
Para el contexto de México, Felipe Hevia, Samana Vergara-Lope y Homero Ávila Landa (Participación ciudadana en México: consejos consultivos e instancias públicas de deliberación en el gobierno federal, Perfiles Latinoamericanos 38, 2011) mediante el “análisis de 256 leyes federales vigentes en 2008, 131 reglas de operación y fuentes secundarias identificaron 409 órganos colegiados de deliberación. En 163 casos se trata de instancias públicas de deliberación, donde actores gubernamentales y no gubernamentales deliberan en el espacio público sobre diversos campos de políticas públicas. Analizaron las principales características de estos espacios, incluyendo la temática, el área de gobierno donde se inscriben y sus funciones, y  midieron la visibilidad pública de estos órganos en internet. Concluyeron que estos mecanismos de participación son relativamente abundantes, pero son opacos. Sólo 53 por ciento de estas instancias entregan algún tipo de información a la ciudadanía. Dudan de su eficacia y legitimidad como mecanismos de participación ciudadana”.
En la campaña electoral para presidenta de Chile, en 2006, Michelle Bachelet propuso crear consejos asesores con el fin de que plantearan reformas de políticas públicas en áreas consideradas como pilares de su programa de gobierno. Según Carolina Aguilera
(Participación ciudadana en el gobierno de Bachelet: consejos asesores presidenciales, América Latina Hoy, 46, 2007, pp. 119-143.
© Ediciones Universidad de Salamanca) “la presidenta destacó que estos consejos incorporarían al debate sobre las políticas públicas a actores sociales más allá del ámbito estatal y de expertos técnicos. Su intención era crear comisiones participativas para cambiar la manera en que se ejercía el poder desde el Estado, abriéndolo a la sociedad civil y por lo tanto democratizando la forma de gobernar.
Ese gobierno nombró tres consejos: el Consejo Asesor Presidencial para la Reforma Previsional y el Consejo Asesor Presidencial para la Reforma de las Políticas de Infancia, y el Consejo Asesor Presidencial para la Calidad de la Educación”. El propósito fue cambiar la manera de abordar la formulación de las políticas públicas a través de la institucionalización de un mecanismo consultivo participativo que buscara ampliar la participación ciudadana en la política y en la toma de decisiones.
En Morelos, debemos lograr que la participación ciudadana vaya más allá de los procesos electorales y se ligue con las actividades cotidianas de los gobiernos locales. Por lo tanto, es imprescindible la existencia de mecanismos concretos y eficaces, incluyendo la elaboración de planes estratégicos de participación ciudadana, que superen el reconocimiento formal del derecho a la participación y promuevan su ejercicio.

8 jun. 2015

Democracia representativa.


publicado en La Jornada Morelos el 8 de junio de 2015.
Ayer votamos en Morelos por presidentes municipales y por diputados federales y estatales. Independientemente de quienes ganaron las elecciones, en los últimos meses hemos sido sujetos de una lluvia torrencial de mensajes políticos de toda índole, con y sin sentido. Sin duda, una de las palabras más utilizadas fue democracia. La palabra democracia significa etimológicamente “poder del pueblo”. Sin embargo, el problema de definir la democracia es mucho más complejo: a qué responde, cómo está construida y qué función cumple. El término democracia desde siempre ha indicado una entidad política, una forma de Estado y de gobierno. Existen diversos tipos de democracia: directa, representativa, mixta, parcial, constitucional, liberal, social, cristiana, popular y de partido dominante, entre otras.
            En la actualidad, se habla también de democracia social y democracia económica. Según Giovanni Sartori  (“Definir la Democracia”, http://biblio.juridicas.unam.mx), la democracia se percibe como una sociedad caracterizada por una igualdad de condiciones y guiada, preponderantemente, por un espíritu igualitario. Así, la democracia es aquí lo contrario de régimen opresor, de tiranía o de aristocracia; es decir, una estructura social horizontal en lugar de una estructura social vertical. Asimismo, la democracia económica está por la igualdad económica, por la eliminación de los extremos de pobreza y riqueza y, en consecuencia, por una redistribución que persigue el bienestar generalizado.
Norberto Bobbio (“Democracia y Pluralismo”, Revista de Ciencia Política, Vol. VIII, Nos. 1-2, 1986) establece que “el régimen democrático es aquel en que a la pregunta: ¿quien gobierna?, se responde: todos. O más bien, todos aquellos que han alcanzado la edad de la razón. A la pregunta: ¿Cómo?, se responde: por unanimidad, y si el grupo es muy grande, entonces por mayoría”. También considera que “el único modo para garantizar los derechos a la libertad y a la participación política, es decir la democracia, y al mismo tiempo el único modo de garantizar la posibilidad de ejercer el derecho político (esto es, los derechos característicos de la democracia), es la protección de los derechos a la libertad”. Asimismo, establece que “la democracia no se entiende bien si no se hace una especie de síntesis entre tres momentos: el procedimiento formal (la democracia en su significado mínimo), la tradición liberal (el poder político sustentado a partir del individuo) y la tradición del Estado de Derecho (normas que valen para la colectividad e igualdad ante la ley)”.
            Sartori indica que la práctica de la democracia se ejerce votando y se realiza, como un "gobierno de opinión" (Articulo publicado en la Revista Ñ ( Diario Clarín ) el Sábado 13 de noviembre de 2004). “Las opiniones son, por así decirlo, "ideas ligeras" que no deben ser probadas: las tomamos por buenas por como son. Cuentan que un juez del tribunal revolucionario de París, al negarle a Antoine Lavoisier (el fundador de la química moderna) un pedido para prorrogar la ejecución capital, le respondió: la república no precisa sabios. Ese juez se equivocaba. La república necesita sabios; pero la democracia electoral, el demos (en griego, pueblo) votante, no. Y por lo tanto el gobierno de opinión requiere solamente —como su fundamento— la existencia de una opinión pública, de un público que tenga opiniones. La noción está bien definida”. También, Sartori agregó que “las opiniones son convicciones débiles y variables. Si se convierten en convicciones profundas y profundamente arraigadas, entonces hay que llamarlas creencias (y el problema cambia). Y esta precisión ya basta para desbaratar la objeción de que la democracia es imposible porque el pueblo "no sabe". Esta es una objeción fuerte contra la democracia directa, contra un demos llamado a gobernar y a gobernarse por sí mismo. Pero no es una objeción contra una democracia representativa en la cual el pueblo no decide las cuestiones propiamente dichas sino que decide, con el voto, quién las decidirá. Lo cual significa que a la democracia representativa le basta, para funcionar, con que el público tenga opiniones suyas, opiniones propias; nada más, pero tampoco nada menos”.
Nuestra democracia, técnicamente y constitucionalmente, es indirecta, representativa, basada en elecciones. Sin embargo, en la práctica, tenemos cada vez más un gobierno de opinión basado en las encuestas y, por ende, un gobierno de las encuestas que introduce un fuerte elemento de direccionalidad en el gobierno representativo. ¿Cómo debemos interpretar el impacto de las encuestas en la forma de gobernar? ¿Cómo un progreso de la democracia? La respuesta depende, obviamente, de la calidad y la consistencia de ese opinar. ¿Ese opinar tiene un contenido o no? ¿Forma o deforma? ¿Es tolerante o incendiario? ¿Logra representantes conocedores o no?
En Morelos, debemos reconocer que el proceso de democratización representativa, aun cuando sea muy complicado y accidentado, es irreversible. Solo la educación hará que que las opiniones estén sustentadas en conocimiento; cuya responsabilidad es tanto del sistema educativo como de quien las emite y de quien las hace suyas.

1 jun. 2015

Sistemas sociales complejos


Publicado en La Jornada Morelos el 1 de junio de 2015.

Los científicos cuentan en la ciencia de la complejidad con una de las herramientas más importantes para comprender y entender los retos principales que enfrenta y enfrentará la humanidad para su sobrevivencia y desarrollo. La ciencia de la complejidad ha sido aplicada a muy diversas situaciones; por ejemplo, el comportamiento de las abejas, el cambio climático, el funcionamiento del cerebro y a los sistemas sociales y políticos. Todos estos sistemas tienen propiedades comunes, incluyendo: un sistema complejo es mayor que la suma de sus partes, siendo estas partes interdependientes; injerencias pequeñas sobre estos sistemas pueden tener efectos muy importantes, mientras que injerencias grandes pueden tener efectos no significativos; estos son particularmente sensibles a sus condiciones iniciales que generan una gran inercia y trayectorias específicas; y muestran propiedades emergentes que son diferentes a la suma del conjunto de elementos del sistema.
La mayoría de los modelos sociales, hasta ahora, están basados en el principio de equilibrio, donde los cambios en el sistema son analizados como movimientos en equilibrio y no como la progresión natural de un proceso dinámico. La relevancia de la complejidad no demerita el valor de los modelos en equilibrio y éstos seguirán en el centro de las disciplinas. Sin embargo, cualquier observador puede notar que, por ejemplo, la mayoría de los mercados, de las contiendas políticas, y de las condiciones sociales están en cambio permanente (https://paulcairney.wordpress.com/).
Arnold y Osorio (Arnold, M y Osorio, F. 1998. Introducción a los conceptos básicos de la teoría general de sistemas Cinta moebio 3: 40-49) presentan a la Teoría General de Sistemas (TGS) “como una forma sistemática y científica de aproximación y representación de la realidad y, al mismo tiempo, como una orientación hacia una práctica estimulante para formas de trabajo transdisciplinarias. En tanto paradigma científico, la TGS se caracteriza por su perspectiva holística e integradora, en donde lo importante son las relaciones y los conjuntos que a partir de ellas emergen. En tanto práctica, la TGS ofrece un ambiente adecuado para la interrelación y comunicación fecunda entre especialistas y especialidades”. Diversos autores consideran que la TGS tiene entre sus objetivos: Representar de forma sencilla situaciones muy complicadas; Impulsar el desarrollo de una terminología general que permita describir las características, funciones y comportamientos sistémicos; Desarrollar un conjunto de leyes aplicables a todos estos comportamientos; Promover una formalización matemática de estas leyes; e Identificar los elementos claves que permitan predecir el comportamiento futuro del sistema en cuestión.
Existen muy variadas definiciones de un sistema complejo, Rolando García (Sistemas complejos. Conceptos, método y fundamentación epistemológica de la investigación interdisciplinaria. 2006. © Editorial Gedisa, S.A.) establece que “… es un sistema en el cual los procesos que determinan su funcionamiento son el resultado de la confluencia de múltiples factores que interactúan de tal manera que el sistema no es descomponible sino sólo semi- descomponible. Por lo tanto, ningún sistema complejo puede ser descrito por la simple adición de estudios independientes sobre cada uno de sus componentes”.
Octavio Miramontes señala (“Los sistemas complejos como instrumento de conocimiento y transformación del mundo”. En Ramírez, S. (editor), Perspectivas sobre la teoría de sistemas. Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades, UNAM-Siglo XXI, México,1999) que “… los sistemas complejos no son de ninguna manera casos raros ni curiosidades en la naturaleza sino que dominan la estructura y función del universo. Constituyen y se manifiestan en la inmensa mayoría de los fenómenos observables. Sin embargo, y aquí radica una de sus propiedades más interesantes, la abundancia y diversidad de los sistemas complejos (sean de tipo físicos, químicos, biológicos, sociales, etc.) no implica una innumerable e inclasificable diversidad de conductas dinámicas diferentes. Todo lo contrario, los sistemas complejos poseen propiedades genéricas, independientemente de los detalles específicos de cada sistema o de la base material del mismo”.
La aplicación del enfoque sistémico, en su variante conocida como dinámica de sistemas, al análisis de políticas públicas según J. Ramón Gil-García (“Pensamiento sistémico y dinámica de sistemas para el análisis de políticas públicas: Fundamentos y recomendaciones” Documentos de Trabajo del CIDE No. 212, D.R. ® 2008. Centro de Investigación y Docencia Económicas) permite “entender problemas sociales desde una perspectiva más amplia e integral debido a que generalmente los problemas surgen de la estructura del propio sistema y no necesariamente de factores externos. El enfoque sistémico y la simulación proporcionan los elementos teóricos y metodológicos necesarios para representar estos problemas públicos y sus soluciones potenciales (políticas públicas) de forma simplificada, pero conservando algunas de las relaciones complejas existentes, de forma tal que la representación de la realidad social y los comportamientos de las variables relevantes sean tan cercanos a la realidad como sea posible”. El uso del enfoque sistémico y la dinámica de sistemas para el análisis de políticas públicas permite la evaluacionnde diferentes alternativas de política de forma sistemática y sin necesidad de experimentos reales o de una implementación completa.
En Morelos, debemos aprovechar el análisis de sistemas complejos para explicar mejor los grandes problemas sociales que nos aquejan y predecir sus comportamientos, con la finalidad de poder identificar acciones específicas y hojas de ruta que nos permitan diseñar normas y crear estructuras para modificar situaciones indeseables de nuestra sociedad e incrementar las posibilidades de obtener mejores estadíos de bienestar social.