31 ago. 2015

Economía para el desarrollo sustentable.

--> publicado en La Jornada Morelos el 31 de agosto de 2015.
El desarrollo sustentable es, como ya lo hemos enunciado en esta columna, cuando se avanza en el bienestar de las personas y de la sociedad al considerar simultáneamente aspectos sociales, económicos, ambientales e institucionales, con atención especial a los más desprotegidos del presente y a las generaciones futuras. Siguiendo la escuela de Víctor L. Urquidi, consideramos que las personas que usan “desarrollo sostenible” no consideran en sus planes y programas a los más desprotegidos del presente. También, dentro de esta escuela, cuando se actúa sobre sólo una de las cuatro áreas mencionadas se habla de sostenibilidad; por ejemplo, economía sostenible.
            En el momento actual existe gran interés y preocupación por la versión del presupuesto 2016 que presentará el Ejecutivo Federal a la Cámara de Diputados. Se habla de grandes recortes por la crisis económica, tanto mundial como nacional, y de nuevas formas de administrar el presupuesto para dar más claridad a cómo alcanzar los objetivos nacionales. En particular, el Colectivo por un Presupuesto Sostenible (Colectivo PE$O), “conformado por nueve organizaciones civiles, presentó propuestas a la SHCP y que también lo hará al Congreso de la Unión, para mejorar el próximo presupuesto” (http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2015/08/26/colectivo-por-un-presupuesto-sostenible-realizo-diversas-propuestas-a-hacienda-3550.html. Visitada en 20150828).
            Las propuestas de este Colectivo PE$O (http://www.colectivopeso.org/faq/. Visitada el 20150828) tienen como objetivo “contribuir a la hechura de un presupuesto sostenible, con mayor transparencia, eficiente, eficaz y que rinda cuentas” y proponen una agenda que busca: “Mejorar los mecanismos institucionales para integrar la evidencia a la toma de decisiones presupuestales, y Fortalecer las previsiones de transparencia, rendición de cuentas y mejora de la gestión". Los rubros considerados son, entre otros: “La justificación técnica de cada compromiso gubernamental; Reportes de las entidades sobre la aplicación, destino y resultados del gasto; Actualizar trimestralmente una plataforma electrónica, donde se publicarán los principales indicadores de todos los fondos y recursos; Realizar mejoras para la definición e identificación de la población potencialmente beneficiaria; Fortalecer las previsiones de transparencia, rendición de cuentas y mejora de la gestión; Hacer pública la metodología que usa la Secretaría de Hacienda y Crédito Público para calcular las variables que integran a los Criterios de Política Económica y sujetarlos a revisión; Incorporar un identificador descriptivo de fuente de financiamiento para cada Programa presupuestario; Hacer pública la información correspondiente a la aplicación (avance y resultados) de los recursos durante el ejercicio fiscal, tanto en inversión pública como en programas presupuestarios; Conocer sobre las adecuaciones presupuestarias absolutas y relativas de los Ramos respecto a los presupuestos aprobados, así como las justificaciones de las variaciones; e Incluir en el Proyecto de Presupuesto de Egresos las justificaciones técnicas de las variaciones en la asignación de presupuesto a los programas presupuestarios con relación al ejercicio fiscal anterior”.
            A nivel federal, en México, es la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales la encargada principal de velar por el desarrollo sustentable. Rafael Pacchiano, al tomar anteayer la titularidad de esta Secretaría, “se comprometió a dar continuidad a todos los programas que conforman el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018, entre los que destacó el combate al cambio climático, la conservación de bosques y selvas, gestión de residuos, y ser facilitadores del crecimiento económico del país de una manera sustentable” (http://saladeprensa.semarnat.gob.mx/index.php/noticias/2227-rafael-pacchiano-alaman-secretario-de-medio-ambiente-y-recursos-naturales. Visitada en 20150828).
            Sin embargo, en nuestro Estado, existe un vacío institucional para impulsar una economía que fortalezca el desarrollo sustentable. De acuerdo a la LEY ORGANICA DE LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA DEL ESTADO DE MORELOS, aprobada el 26 de septiembre de 2012 (http://www.transparenciamorelos.mx/leyes/9.pdf. Visitada en 20150828), en el Artículo 27, a la Secretaría de Desarrollo Sustentable (SDS) no le corresponde ninguna atribución ligada al desarrollo económico; en el Artículo 28, a la Secretaría de Economía (SE) no le corresponden ninguna atribución relativa a la sustentabilidad; y en el Artículo 31, a la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología le corresponden el mayor número de actividades para impulsar el desarrollo sustentable pero restringidas a sus áreas de acción, que no se traslapan con las otras secretarías.
            Adicionalmente, en Morelos se han promulgado tres leyes relacionadas con acciones sustentables (http://marcojuridico.morelos.gob.mx. Visitada en 20150828): LEY DE DESARROLLO ECONÓMICO SUSTENTABLE DEL ESTADO LIBRE Y SOBERANO DE MORELOS, revisada el 26-03-2014; LEY DE DESARROLLO FORESTAL SUSTENTABLE DEL ESTADO DE MORELOS, revisada el 19-11-2014; y LEY DE DESARROLLO RURAL SUSTENTABLE DEL ESTADO DE MORELOS, revisada el 10-12-2014. Sin embargo, en ninguna de estas leyes se plasma plenamente el concepto de desarrollo sustentable de manera holística, como debe ser, o más allá de la promoción. Por ejemplo, en la primera Ley, el objeto señalado en el Artículo 2 es “Establecer los lineamientos generales de política pública a los que se sujetará la promoción del desarrollo económico sustentable en el Estado de Morelos; II. Establecer los instrumentos y los esquemas para la promoción de inversión pública y privada; III. Fomentar el empleo;  IV. Fomentar la competitividad; V. Fomentar el uso eficiente de la infraestructura y de los recursos productivos del Estado; y VI. Promover un desarrollo económico compatible con la preservación de los recursos naturales y el medio ambiente” (http://marcojuridico.morelos.gob.mx/archivos/leyes/pdf/LDESECONEM.pdf: Visitada 20150828).
            En comparación, presentamos la Ley de Economía Sostenible vigente en España, con revisión vigente desde 01 de Enero de 2015 (http://noticias.juridicas.com/base_datos/Admin/l2-2011.html. Visitada en 20150828). Esta Ley tiene por objeto “introducir en el ordenamiento jurídico las reformas estructurales necesarias para crear condiciones que favorezcan un desarrollo económico sostenible”. En su Artículo 2, establece que “se entiende por economía sostenible un patrón de crecimiento que concilie el desarrollo económico, social y ambiental en una economía productiva y competitiva, que favorezca el empleo de calidad, la igualdad de oportunidades y la cohesión social, y que garantice el respeto ambiental y el uso racional de los recursos naturales, de forma que permita satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las generaciones futuras para atender sus propias necesidades”. Finalmente, en su Artículo 3, establece los principios a seguir: “Mejora de la competitividad; Estabilidad de las finanzas públicas; Racionalización de las Administraciones Públicas;
Fomento de la capacidad innovadora de las empresas; Ahorro y eficiencia energética; Promoción de las energías limpias, reducción de emisiones y eficaz tratamiento de residuos; Racionalización de la construcción residencial; Extensión y mejora de la calidad de la educación e impulso de la formación continua; y Fortalecimiento y garantía del Estado social”.
             En Morelos, debemos fortalecer el área institucional del desarrollo sustentable al impulsar la elaboración de un presupuesto federal y la construcción de un presupuesto estatal que logren una economía sostenible, con la finalidad de reducir la pobreza, la inequidad y la contaminación ambiental y, simultáneamente, lograr un progreso económico. Sí es posible.

24 ago. 2015

El precio del petróleo.

publicado en La Jornada Morelos el 24 de agosto de 2015.
La baja en el precio del petróleo ha sido impulsor del desarrollo económico en  los países que lo importan y ha tenido efectos negativos en los países exportadores en los que dependen sus ingresos de la venta del mismo. Realmente, el precio del petróleo ha caído más del 60 por ciento desde fines de junio de 2014, alcanzado el valor que tenía el 3 de marzo de 2009, de 39.44 dólares por barril  (http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2015/08/21). Para México, esta caída tiene consecuencias muy serias para nuestra economía. El gobierno mexicano tuvo que contratar coberturas petroleras a un precio de 49 dólares por barril para “asegurar los ingresos petroleros ante una mayor caída en los niveles del precio promedio de la mezcla mexicana de exportación y permitir una mayor certidumbre para la deliberación y, en su caso, aprobación de la Ley de Ingresos de la Federación 2016” en el Congreso de la Unión, informó la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). Para el pago de dicha cobertura se utilizarán parte de los recursos acumulados en el Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios (FEIP). El costo de los contratos para garantizar este precio mínimo de la mezcla de petróleo de exportación suma mil 90 millones de dólares, es decir, alrededor de 17 mil 503 millones de pesos (http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2015/08/19).
    Asimismo, la SHCP aseguro que para mantener el compromiso de no aumentar los impuestos y mantener la trayectoria decreciente del déficit, el ajuste tendría que venir con un recorte en el gasto del gobierno para sobrellevar la caída en los precios del petróleo” (http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2015/07/31).
    Por lo tanto, es fundamental entender qué causa la volatilidad en los precios del petróleo y para ello Bassam Fattouh nos presenta los tres métodos más utilizados (“The Drivers of Oil Prices:
The Usefulness and Limitations of Non- Structural Model, the Demand–Supply Framework and Informal Approaches, March 2007. http://www.cefims.ac.uk/documents/research-64.pdf. Consultado en 20150821): Economía de los recurso agotables, donde se concluye en general que estos precios deben exhibir una tendencia a la alza; Esquema de oferta-demanda, donde el Mercado petrolero se modela utilizando ecuaciones de comportamiento que ligan la demanda y oferta de petróleo con sus determinantes principales; y la aproximación informal, donde se identifican los factores incidentales, económicos y geopolíticos que afectan la oferta y demanda y, entonces, los movimientos los movimientos de los precios dentro de contextos y episodios específicos en la historia del mercado petrolero. También, Fattouh recopiló, de la literatura especializada, una lista amplia de determinantes principales: “fuerte demanda de los países de la OCDE, falta de capacidad de reserva, cuellos de botella en la distribución, respuestas de la OPEC a la oferta, choques climáticos y geopolíticos, y el incremento en la importancia de los especuladores y comerciantes”.
    Otros autores han establecido diversos ejes claves que determinan el precio del petróleo (ver por ejemplo, Brook, A. et al. (2004), “Oil Price Developments: Drivers, Economic Consequences and Policy Responses”, OECD Economics Department Working Papers, No. 412, OECD Publishing.
http://dx.doi.org/10.1787/303505385758): Dependencia global en los hidrocarburos, como principal energético primario en el futuro, tanto para los países de la OCDE como para la industrialización de los emergentes; Necesitar la oferta de la OPEC, debido a los mecanismos de distribución ya establecidos y a las enormes reservas probadas que tienen, del orden de las dos terceras partes del total mundial; Incremento gradual del precio de equilibrio de petróleo en las próximas décadas, ya que las nuevas reservas, sobre todo de productos no convencionales, tendrán un mayor costo de exploración, desarrollo y producción; Supuestos que se asuman sobre el crecimiento económico y la intensidad energética, en particular de China y otros países emergentes; Interés de la OPEC en aumentar su producción, debido a su interés por tener una mayor fracción del mercado para financiar su propio desarrollo y el de sus aliados; Volatilidad de los precios en el corto plazo, ya que aumenta el riesgo de las inversiones y reduce el monto de los capitales disponibles; Cuellos de botella en el transporte, ya que cambios geopolíticos en la oferta han incrementado la presión en la operación de la flotilla de tanqueros; Relajación del efecto de los precios en la inflación de los países de la OCDE, ya que los bancos centrales han aplicado políticas monetarias para controlarla que son independientes del consumo energético; Implantación de impuestos  a los combustibles, que ha reducido el impacto en los precios por cambios bruscos en la oferta o demanda; y políticas que promuevan el desarrollo de mercados, como la transparencia en contratos, reducirían la incertidumbre y propiciarían la inversión.
     En Morelos, debemos conocer el impacto de las políticas energéticas en nuestras áreas prioritarias para el desarrollo industrial y, simultáneamente, avanzar en la transición energética a las energías renovables que nos permitan una economía desligada del mercado de los hidrocarburos.

17 ago. 2015

Presupuesto base cero.

--> publicado en La Joranda Morelos el 17 de agosto de 2015
En la situación económica y social que vive nuestro país se requieren medidas de contención del gasto y de incremento de los  ingresos, para hacer frente a los requisitos necesarios para consolidar y mejorar el bienestar de las personas y de la sociedad. Uno de los caminos utilizados a nivel mundial es mejorar su proceso presupuestario, como medida eficiente de asignación y uso de los recursos públicos, sin tener que incurrir en ajustes presupuestarios que recaigan directamente sobre el nivel de vida de la población. Así, el gobierno mexicano está proponiendo transitar de un presupuesto por programas a un presupuesto base cero. Analicemos los ventajas y desventajas de hacer este cambio.
            El presupuesto por programas se empezó a utilizar por los gobiernos a partir de 1960, al considerar la necesidad de que el Estado contara con políticas activas para  promover el desarrollo económico y donde el presupuesto era una de sus herramientas fundamentales. Se pasó del uso exclusivo de las variables financieras, que sólo reflejaba el gasto del Estado, a un presupuesto que mostraba lo que el Estado hace con los recursos asignados. Así, era técnicamente posible vincular los objetivos, metas y políticas establecidas en los planes de desarrollo con las políticas, objetivos y metas presupuestarias. Desafortunadamente y con el paso del tiempo, este procedimiento se degradó a aumentar o disminuir en un cierto porcentaje el monto del dinero asignado a los programas vigentes; ya que no existió una apropiada identificación de indicadores de producción, resultados e impactos con los subsistemas administrativos de recursos humanos, inversiones, gastos y financiamiento. También, en la visión y práctica del presupuesto se privilegiaba el control en el uso de recursos.
            La propuesta de cambio al presupuesto base cero se basa en que es una metodología de planeación y presupuesto que, conceptualmente, trata de reevaluar cada año todos los programas y gastos de una organización, y proporciona información detallada sobre los recursos económicos que se necesitan para lograr los resultados deseados, destacando la duplicidad de esfuerzos. (ver, por ejemplo, Pyhrr, Peter A. Presupuesto Base Cero.Editorial Limusa. Primera Edición: 1977. México; en http://www.ingenieria.unam.mx/~materiacfc/base_cero.html). El proceso de elaboración del presupuesto base cero consiste en identificar paquetes de decisión y clasificarlos según su orden de importancia, mediante un análisis de costo beneficio. Los objetivos principales del presupuesto base cero son: Reducir gastos sin afectar actividades prioritarias, manteniendo los servicios o minimizando los efectos negativos de la medida; Identificar cada actividad y operación al cien por ciento, a fin de que cada responsable de programa evalúe y analice la necesidad de cada función, así como los métodos alternativos para desempeñarla; Evaluar a fondo, por cada centro de costos, todas las operaciones para valorar las alternativas y comunicar su análisis y recomendaciones a la alta dirección, a fin de que las revisen y examinen al determinar las asignaciones del presupuesto; e Identificar los paquetes de decisión y clasificarlos de acuerdo a su importancia, detallando las actividades u operaciones que se han de añadir o suprimir.
Cada paquete de decisión es un documento que identifica y describe una función o una actividad específica en tal forma que la dirección pueda evaluarlo y clasificarlo en comparación con otras actividades que compitan por los mismos recursos y decidir aprobarlo o no, incluyendo las consecuencias de no ejecutar esa función. Es imprescindible un análisis detallado de las funciones incluyendo alternativas, tendencias de costos, y recomendaciones que indiquen la intensidad y efectividad del trabajo para decidir sobre su aprobación o rechazo. Los paquetes de decisión se deben evaluar y clasificar en orden de importancia mediante un análisis sistemático. Esta técnica debe ser concebida como un mecanismo complementario a la programación por programa, que sea útil para fijar prioridades al momento de definirse las orientaciones de la política presupuestaria.
            Sin embargo, el sistema de presupuestación en base cero tiene varias debilidades, como por ejemplo (José Barea y José Antonio Martínez, Fortalezas y  debilidades del Presupuesto          Base Cero, en http://portal.uned.es/): Dificultad de implementarlo, ya que requiere de un desarrollo más profundo para poder establecerlo como instrumento de uso; Poca efectividad en la reducción del gasto si el presupuesto actual depende mucho del de años anteriores o es muy rígido; Necesidad de gran cantidad de tiempo para su elaboración; Evitar presiones políticas para mantener el status quo de las prebendas alcanzadas; Considerar que los centros gestores tuvieran a priori la capacidad necesaria para manejar el gasto de manera estratégica; y Tratar a este método como un proceso neutro y mecánico, sin prestar atención a los aspectos culturales y sociales que derivaron de su aplicación.
            En los últimos años y como una forma de superar las desventajas del presupuesto base cero, se ha desarrollado conceptualmente y se está aplicando en algunos países la técnica denominada presupuesto por resultados (Marcos Pedro Makón, ¿La gestión por resultados es sinónimo del presupuesto por resultados?, en http://www.sidepro-sa.com.ar/wp-content/uploads/2015/03/30). Esta técnica  presenta elementos adicionales a los que utiliza tradicionalmente la técnica del presupuesto por programas. Recoge una de sus características centrales, como es que en el proceso presupuestario se deben expresar claramente las relaciones insumo-producto y que la definición de políticas es el marco para definir la producción pública, enfatizando en el desarrollo metodológico de los indicadores de impacto o resultado y en la determinación de relaciones causales entre los resultados y la cantidad y calidad de los bienes y servicios a producirse por parte de las instituciones públicas.
En Morelos, debemos transitar de un presupuesto por programas, no sólo a uno base cero, sino alcanzar el presupuesto por resultados. Esto garantizaría que toda institución pública, tanto central, como descentralizada, desconcentrada o autónoma, tenga una gobernanza no solamente aparentemente transparente sino eficaz, eficiente y con solvencia comprobada.

10 ago. 2015

Hacia la sociedad del conocimiento.


publicado en La Jornada Morelos el 10 de agosto de 2015. 
Una forma de describir la evolución de la humanidad es por medio de los diferentes tipos principales de actividades que desarrollaban las sociedades: Nómadas, cuando los satisfactores se conseguían cazando y recolectando lo ofrecido por la naturaleza; Agricultura, cuando los pueblos se asentaron en localidades especiales para sembrar la tierra; Industrial, cuando los bienes y servicios se elaboran en talleres y fabricas; Información, cuando internet modifica la producción al transformar drásticamente la organización de los servicios; y Conocimiento, cuando cuenta con la capacidad para generar, apropiar, y utilizar el conocimiento para atender las necesidades de su desarrollo y construir su propio futuro. La desigualdad económica y social entre los países del mundo se puede clasificar por aquellos que quieren dominar la industria, la información o el conocimiento. La clave es desarrollar políticas públicas que permitan transitar de un nivel a otro.
Desafortunadamente, América Latina está todavía consolidando su desarrollo al nivel de la Sociedad de la Información, como lo ejemplifica la Quinta Conferencia Ministerial sobre la Sociedad de la Información de América Latina y el Caribe, organizada por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Gobierno Mexicano, que se llevó a cabo del 5 al 7 de agosto pasado, en la Ciudad de México. El objetivo fue definir para los países de la región una nueva agenda digital hacia 2018, a fin de responder a los desafíos que enfrentan en el marco de los cambios tecnológicos que ocurren en otras regiones del mundo. Esta Conferencia se desarrolló en mesas de trabajo con los siguientes temas: acceso e infraestructura, economía digital, gobierno electrónico, gobernanza de Internet, e inclusión social y desarrollo sostenible.
Como sucede en estas reuniones, la CEPAL presentó un informe de trabajo, ahora sobre “La nueva revolución digital: de la Internet del consumo a la Internet de la producción”, que busca contribuir al debate de los representantes nacionales. En este documento propone avanzar hacia un mercado único digital regional que permita aprovechar economías de escala y de red para competir en un mundo de plataformas globales (http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2015/08/05/crear-sociedades-que-superen-cultura-de-privilegios-llama-cepal-4527.html).
Durante la clausura del foro, la secretaria ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena, dijo que “la piedra angular en materia de Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) es el acceso universal, que todas y todos se beneficien. En nuestra región, la más desigual del mundo, esto es imperativo. Necesitamos llegar a todos los elementos de la sociedad. Que no solo sea un tema tecnológico que sea de toda la sociedad para llegar a entender que el bienestar se basa en la provisión de bienes públicos y la economía digital debe ser un bien público para todos" (http://www.jornada.unam.mx/portada/economía/20115/0808/).
            El documento presentado (“La nueva revolución digital: de la Internet del consumo a la Internet de la producción”, coordinado por Mario Cimoli y Mario Castillo, LC/L.4029 (CMSI.5/4) • Julio de 2015, © Naciones Unidas) muestra que “el escenario mundial está pasando de una Internet centrada casi totalmente en el consumo a una Internet del consumo y la producción. Las principales estrategias orientadas en esta dirección tienen diferentes nombres: Industria 4.0 en Alemania, Industrial Internet en los Estados Unidos y Made in China 2025. Los tres países tratan de mejorar su industria manufacturera mediante las tecnologías digitales y la robótica avanzada”.
Las principales conclusiones de este documento son: “desde la actual estructura productiva de América Latina y el Caribe, estos objetivos parecen lejanos, al menos para la gran mayoría de las empresas, pero las acciones que se implementen en ese sentido son las que definirán las condiciones de competitividad y de generación de empleos, en los próximos decenios; la necesidad de progresar hacia un mercado único digital regional que permita adquirir escala y desarrollar economías de red para competir en un mundo de plataformas globales; y la revolución digital en curso precisamente exige acciones con la visión de un futuro en el que el consumo y la producción serán cada vez más diferentes”.
Existen propuestas metodológicas para que América Latina pueda transitar de la Sociedad de la Información a la del Conocimiento. En particular, Carlos Bianco, Gustavo Lugones y Fernando Peirano, del
Centro de Estudios sobre Ciencia Desarrollo y Educación Superior (REDES), Argentina, presentaron un método para guiar las actividades de medición de la Sociedad del Conocimiento en esta región (“Propuesta metodológica para la medición de la Sociedad del Conocimiento (SC) en el ámbito de los países de América Latina”, Revista Iberoamericana de Ciencia, Tecnología y Sociedad, versión on-line, ISSN 1850-0013, 2003). Ésta tiene dos componentes: “un marco conceptual general para la medición de la SC que procura una aproximación integral al análisis de estos procesos apuntando a que su adopción como base común para aunar criterios, coordinar acciones y sumar esfuerzos, facilite la realización de trabajos conjuntos y complementarios por parte de diferentes grupos, equipos o personas; y un aporte puntual sobre cómo abordar el desempeño de los agentes económicos dentro de este nuevo paradigma caracterizado por un profundo cambio en la generación, la gestión y la circulación de la información y el conocimiento”. Asimismo, el esquema que presentan se compone de cuatro sectores que constituyen la base o soporte necesario para la conformación de una SC dinámica y ampliamente extendida (Educación, Ciencia y Tecnología, Informática y Servicios de Alto Valor Agregado, y Telecomunicaciones); de cuatro ejes temáticos (infraestructura, capacidades, inversiones y esfuerzos acumulativos, y aplicaciones; y de cuatro actores (empresas, hogares, gobierno, otras instituciones).
En Morelos, debemos alcanzar ya la sociedad del conocimiento, considerando en cada paso la existente brecha de inequidad social y económica, por medio de políticas públicas que incidan sobre los procesos de cambio tecnológico y de innovación en las empresas, y la relevancia de los procesos de aprendizaje como factor clave en el desarrollo económico y la competitividad, y del bienestar de las personas; tenemos la capacidad científica y tecnológica.

3 ago. 2015

Relevancia del tipo de cambio.


publicado en la Jornada Morelos el 3 de agosto de 2015
Durante las últimas semanas y en todos los medios de comunicación, se dio seguimiento a la depreciación del peso frente al dólar; en realidad, la apreciación del dólar frente a todas las monedas del mundo. El tipo de cambio se puede definir como el número de unidades de una moneda que se intercambian por una unidad de otra moneda y se expresa en forma dual, existe un precio de compra y otro de venta. Los participantes pueden actuar como compradores y como vendedores, puesto que venden una moneda y compran otra. También, podemos distinguir entre el tipo de cambio nominal y el real, el primero representa el precio relativo de dos monedas y el segundo el precio relativo entre dos canastas de productos. Debemos recordar que la apreciación y depreciación de una moneda es el resultado de movimientos en el mercado, mientras que la devaluación y revaluación son decisiones discrecionales de la autoridad monetaria de un país.
Desde el 28 de julio pasado, Israel Rodríguez escribía  sobre la depreciación imparable del peso mexicano “al cerrar en 16.60 pesos por dólar en ventanillas, y en su cotización al mayoreo, el dólar culminó la jornada en 16.2681 pesos. El peso alcanzó mínimos históricos para llegar a 16.65 pesos por dólar a la venta” (http://www.jornada.unam.mx/2015/07/28/economia). El viernes de la semana pasada, Roberto González Amador (http://www.jornada.unam.mx/2015/07/31/economia) informaba que “el factor más importante que explica la devaluación del peso en las últimas semanas es la expectativa de incrementos inminentes en las tasas de interés en Estados Unidos ya que, según el Banco de México, las posibles acciones de política monetaria por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos podrían tener repercusiones adicionales sobre el tipo de cambio, las expectativas de inflación y, por ello, sobre la dinámica de los precios en México”.
         Los factores que influyen en el tipo de cambio son, según Ignacio López Domínguez (http://www.expansion.com/diccionario-economico/tipo-de-cambio.html), “aquellos que hagan variar las exportaciones e importaciones, tanto de bienes y servicios como de capitales, puesto que éstos son los componentes de la oferta y la demanda de divisas, que en último término determinan el tipo de cambio. Las variables que impactan, individual o de forma conjunta, sobre los tipos de cambio de las divisas y que provocan su apreciación y depreciación, son: diferencial de inflación, diferencial de tipos de interés y renta real”.
         La teoría convencional postula que una devaluación de la moneda elevará las exportaciones si: los precios de las mercancías se expresan en la moneda del país exportador, y no se determinan con base en el mercado; y la demanda externa y la oferta exportable varían directamente con el precio. Los teóricos económicos dominantes insisten en la conveniencia de flexibilizar los tipos de cambio nominales en los países, a fin de establecer un tipo de cambio real competitivo y estable, que contribuya a resolver la restricción externa al crecimiento.
         Roberto Frenkel (Tipo de cambio real competitivo, inflación y política monetaria, en la Revista de la CEPAL, No. 96, diciembre 2008) plantea que “la preservación de un tipo de cambio real competitivo y estable (tcrce) es una de las contribuciones más importantes que puede hacer la política macroeconómica al crecimiento y el empleo. En particular, por tres motivos: el tipo de cambio competitivo es el que determina los incentivos para la producción de una amplia gama de productos comerciables en el ámbito internacional, para su colocación en el mercado externo o el interno, ya que al ampliar la gama de productos potencialmente rentables se acrecientan también las posibilidades de crecimiento de la producción y del empleo; el tcrce fomenta un uso más intensivo de la fuerza de trabajo en las actividades comerciables y también en las no comerciables, ya que establece un estímulo particular sobre el aumento del empleo, adicional al que resulta del incremento de la producción; y el tcrce desempeña un papel preventivo de crisis externas y financieras, a través de sus efectos sobre el resultado de la cuenta corriente del balance de pagos y a través de la acumulación de reservas internacionales”. Frenkel concluye que “si se procura evitar la apreciación del tipo de cambio, el control de la demanda agregada no puede confiarse exclusivamente a la política monetaria, lo que asigna la mayor responsabilidad por ese control a la política fiscal.”.
         En un análisis sobre el tipo de cambio y la competitividad, Guadalupe Mántey plantea que (¿Conviene flexibilizar el tipo de cambio para mejorar la competitividad?, Revista Problemas del Desarrollo, Volumen 44, Número 175, Octubre–Diciembre 2013, páginas 9–32) “los efectos negativos que una devaluación nominal produce en las hojas de balance de los agentes económicos de los países en desarrollo superan las ventajas que esta medida puede tener en la competitividad de sus exportaciones, por lo que es preferible recurrir a otras políticas para elevar el crecimiento económico con equilibrio de la balanza comercial”. Establece que “este resultado se debe a imperfecciones en los mercados financieros, que afectan con mayor intensidad a las empresas exportadoras de esos países; y también a la estructura oligopólica del comercio internacional, donde las ventajas competitivas dependen en mayor grado del avance tecnológico y las externalidades positivas que las empresas reciben de sus gobiernos, que de los costos laborales relativos”. En general, se considera que con una mejor balanza comercial, el tcrce disminuiría la necesidad de endeudarse externamente, con lo cual se evitarían ataques especulativos contra la moneda. Sin embargo, “el mantenimiento de un tcrce por la vía de ajustes en el tipo de cambio nominal podría tener un efecto inflacionario”.  Por lo anterior, propone una estrategia diferente: “Mantener el objetivo de estabilizar el tipo de cambio nominal, que tácitamente han adoptado los países emergentes en los últimos años; Elevar la competitividad mediante políticas financieras que estimulen el crecimiento de la productividad, por medio del mejoramiento de la infraestructura productiva y el fortalecimiento del mercado interno; y Dar prioridad a la sustitución de importaciones respecto a la promoción de exportaciones, considerando que los beneficios marginales, en términos de ahorro de divisas, serían menos inciertos y de mayor magnitud, en comparación con los ingresos marginales por las ventas externas de nuevos productos”.
En Morelos, debemos impulsar un desarrollo económico que fomente la inversión extranjera directa y reduzca el impacto negativo de la depreciación del peso frente al dólar. En particular, elaborar productos comerciables tanto el ámbito internacional como en el nacional, incrementar la competitividad empresarial al impulsar la innovación tecnológica, y enfocarse en nichos que permitan la sustitución de importaciones.