17 sept. 2012

Hacia la sexta ola

publicado en La Jornada Morelos el 17 de septiembre de 2012.

Si analizamos el pasado, desde finales del Siglo XVIII, es posible identificar la existencia de tendencias económicas, sociales y tecnológicas de largo plazo. Éstas han sido identificadas como una sucesión de olas de desarrollo. Las ondas de desarrollo tecnológico no son como las olas del mar que rompen en la playa y el agua se regresa, éstas son aditivas formando capas de conocimiento que se superponen y aparentan un crecimiento continuo. Sin embargo, las olas económicas, descritas por Nicholas Kondratieff en 1920, siguen ciclos alternos de actividad e inactividad y duran de 50 a 60 años. Fue Joseph Schumpeter quien se dio cuenta que los periodos de alto desarrollo económico coinciden con periodos de rápido desarrollo tecnológico y, viceversa, a los periodos de lento desarrollo económico corresponden periodos de estancamiento tecnológico.

            Stephen Aguilar-Millan, director de investigación del Observatorio Europeo sobre Futuros, publicó un artículo sobre “Surfeando la Sexta Ola” en la revista World Future Review, número de Verano, página 45, de 2012 (Surfing the Sixth Wave, WFR, Summer 2012, 45). El propósito es considerar la evidencia que sustenta la existencia de las ondas de largo plazo en el desarrollo tecnológico, describir el modelo implícito y considerar cómo se difunden en el tiempo y el espacio. Este modelo teórico le permite presentar una visión de largo plazo de los eventos que ocurren ahora y sugerir cómo será posiblemente el futuro inmediato.

            El autor menciona que Inglaterra fue el primer país en industrializarse a partir de 1770. El conocimiento científico adquirido desde la Revolución Industrial se convirtió en aplicaciones comerciales, mientras el país transitaba de una economía agrícola a una manufacturera, permitiendo que el producto interno bruto inglés creciera 24 por ciento entre 1770 y 1780, mientras que creció sólo 19 por ciento entre 1700 y 1770. La emergencia de esta primera ola de avance tecnológico se basó en el uso de canales para el transporte de bienes y el uso del agua como fuente de potencia. El término de esta ola fue en 1797 cuando la burbuja financiera para canales terminó. La segunda ola fue la era del vapor y el tren y puede ser ligada a Inglaterra alrededor de los 1820, dando paso a la organización industrial. El capital de las compañías ferroviarias aumentó de 4 millones de libras esterlinas en 1825 a 207 millones en 1846. En este periodo el Producto Interno Bruto de Inglaterra aumentó en casi 80 por ciento. Esta segunda ola también terminó en una crisis financiera, en 1847 cuando se colapsó este mercado. La tercera ola está asociada al desarrollo del acero, la electricidad y la metalurgia, y ocurre en 1870. Aparecen los primeros barcos de acero, la refrigeración y el telégrafo. Los líderes industriales eran Alemania y Estados Unidos. Este periodo de innovación terminó durante la gran depresión mundial en los 1890. La cuarta ola apareció 10 años antes de lo esperado, en los 1910, y está asociada a las tecnologías del petróleo, los automóviles y la producción en masa. En Estados Unidos y Europa se construyeron las carreteras y apareció el transporte aéreo. Fue Estados Unidos el líder industrial mundial y esta época terminó en la gran depresión de los 1930. La quinta ola empezó en los 1970 con la revolución informática, que tuvo un gran impacto en la estructura económica y social del mundo durante los siguientes 40 años, con la digitalización de la economía y una revolución global en las comunicaciones. La crisis de las compañías punto com en 2001, aquellas que pretendían hacer todos los negocios de manera virtual por internet, marcaron el final de esta ola.

            Sin conocer con precisión cual será la tecnología, la sexta ola empezará a gestarse en esta década e iniciará con bríos en los 2020, terminando con una crisis económica en los 2040, indica el autor. El modelo que propone tiene dos fases. La primera arranca con la Fase de Instalación que dura de 20 a 30 años, donde la tecnología florece y se convierte en un producto maduro; esta fase está compuesta de dos etapas, la eruptiva y la febril. Como indica el nombre de la etapa febril, ésta resulta en una burbuja financiera que estalla en una crisis llamada de maduración. La segunda se denomina la Fase de Despliegue que dura unos 30 años, corresponde a la maduración de la tecnología, y también tiene dos etapas, la de sinergia y la de invasión. La primera es la era dorada de la tecnología involucrada y la segunda es cuando se vuelve dominante. Es en esta etapa de dominancia tecnológica cuando debemos buscar por el desarrollo temprano de la siguiente ola.

            El crecimiento de la economía mundial se enfrenta y enfrentará a barreras causadas por recursos naturales finitos. El precio de 140 dólares por barril de petróleo y la crisis financiera mundial del 2007, deben provocar un reajuste en el desarrollo a escala mundial. Esta falta de balance entre una demanda insatisfecha por una oferta limitada impulsará la “Tecnología de la Escasez” que podría ser el estímulo para iniciar la sexta ola, señala el autor. Ejemplos de productos podrán ser los autos de 100 kilómetros por litro, cosechas resistentes a sequías o plantas que retengan agua por varias semanas. Todas tendrán que ver con temas de sustentabilidad y su perfil dominante será pequeño, orgánico, informático e inteligente.
            En Morelos, debemos considerar que todas las olas tienen un epicentro geográfico y los más probables para la sexta ola son Europa y Estados Unidos con una posibilidad para el Este de Asia. Todas las acciones científicas, tecnológicas y de innovación en los países avanzados están enfocadas a liderar esta ola, ya que si lo logran dominarán el ambiente de negocios en las siguientes dos o tres generaciones. Nosotros debemos utilizar este modelo para saber donde estamos y no dejar pasar la ola de la innovación para el desarrollo sustentable; las políticas públicas deben estar enfocadas a este fin.

1 comentario:

Karla Cedano dijo...

Las grandes olas genersn doble sensación. Temor ante la clásica revolcada y emoción ante la posibilidad de anticiparlas, dominarlas e ir en la cresta como sufista experto. En téminos de desarrollo económico, estamos a tiempo de evitar la revolcada...