27 feb. 2012

Logística para la Competitividad

publicado en la Jornada Morelos el 27 de febrero de 2012

El comercio internacional ha experimentado grandes cambios en la última década. La apertura de los mercados a nivel mundial, con la reducción de los aranceles y la eliminación de barreras no arancelarias, ha causado cambios notables en la actividad comercial. Esta apertura de los mercados a nivel mundial y, consecuentemente, la globalización de las cadenas de abastecimiento ha demandado una serie de cambios estructurales a los que ha tenido que dar respuesta la esfera de la logística. Las principales economías a nivel global están, hoy en día, más abiertas que nunca al comercio. Así, considerando dólares constantes como unidad, se comprueba que el comercio mundial creció anualmente el 6.0 por ciento entre 1971 y 2010 (duplicándose cada 12 años), mientras que el PIB lo hizo el 3.4 por ciento (duplicándose cada 20 años). Como consecuencia de ello, el  comercio mundial, como porcentaje del PIB, ha pasado de representar el 20 por ciento en 1971 a ubicarse en el 51 por ciento en 2010.
            Carlos Kirby y Nicolau Brosa, de la División de Mercados de Capital e Instituciones Financieras del Sector de Capacidad Institucional y Finanzas, del Banco Interamericano de Desarrollo, escribieron un artículo titulado “La logística como factor de competitividad de las pymes en las Américas” (# IDB-DP-191. 2011). Establecen que una logística eficiente y accesible a todos constituye un elemento clave para que las empresas de determinado país o región en general, y en particular sus pymes, puedan competir con éxito en este nuevo marco global. Además, hacen hincapié en cuáles son los principales desafíos que se deben afrontar en el campo de la logística y analizan qué medidas se pueden tomar desde las propias pymes para mejorar su capacidad logística y con ello su potencial exportador.
            Los autores establecen que el concepto de “logística” es amplio y lo definen como “aquella parte de la gestión de la cadena de suministro que planifica, implementa y controla el flujo (hacia atrás y hacia adelante) y el almacenamiento eficaz y eficiente de los bienes, servicios e información relacionada desde el punto de origen hasta el punto de consumo, con el objetivo de satisfacer los requerimientos de los consumidores”. La gestión de la cadena de suministro constituye un elemento fundamental en el desenvolvimiento de cualquier empresa, en particular de aquellas que tienen una marcada vocación exportadora.
La administración pública juega un papel clave en lo que atañe a facilitar las relaciones comerciales, pues debe establecer las condiciones necesarias para promover el intercambio comercial más allá de sus fronteras, señalan los autores. Se trata de una cuestión crítica, con una gran incidencia en el comercio. De hecho, los costos y los tiempos involucrados en procesos dependientes de organismos públicos pueden incluso anular cualquier beneficio potencial asociado a grandes inversiones en infraestructura. En el caso de América Latina y el Caribe, los distintos procesos que norman parte de la facilitación comercial presentan un nivel considerablemente inferior al de los países desarrollados. Así, para llevar a cabo una exportación se requiere un 52 por ciento más de documentos que en los países de la OCDE, un 111 por ciento más de tiempo y un costo (por contenedor) 32 por ciento mayor. Para una importación, estas cifras son del 61 por ciento, el 129 por ciento y el 39 por ciento, respectivamente.
Se dispone, indican los autores, de medidas eficaces ampliamente comprobadas y ya en fase de implementación en algunos de los países de la región. Entre estas medidas que pueden desarrollarse desde la propias pymes cabe destacar las siguientes: análisis de la cadena de  suministro y optimización de ésta para  alinearla con los objetivos y las estrategias de la pyme; desarrollo de un enfoque de gestión por procesos y alineación de la organización con dichos procesos; desarrollo de sistemas propios de indicadores; desarrollo de un esquema de formación y evaluación del desempeño del personal de la organización; adopción de soluciones TIC, en los ámbitos de planificación y ejecución logística; fomento desde las asociaciones sectoriales de la consolidación de cargas entre pymes, y creación de centrales de compra de servicios logísticos.
En Morelos, se deben analizar los beneficios de crear un sistema de aduanas. También implantar medidas desde la administración como sugieren los autores: desarrollar esquemas de “ventanilla única”; fomentar  la adopción de TIC tanto en empresas del sector como en la administración pública; mejorar la educación y la formación en el ámbito de la logística; promover el acceso de las pymes a servicios logísticos avanzados; incrementar la utilización de acuerdos de participación publicoprivada (PPP) para acelerar el desarrollo de nuevas infraestructuras, y desarrollar la infraestructura para la logística, tal como el establecimiento de la conectividad entre distintos modos de transporte o el desarrollo de parques logísticos. Actuemos ya para aprovechar la excelente conectividad geográfica que tiene nuestro Estado. 

20 feb. 2012

Sin cobertura universal de salud en Morelos

publicado en La Jornada Morelos el 20 de febrero de 2012

En el V Informe de Labores del Gobernador Marco Adame, se insiste que uno de los logros más importantes de su administración es haber alcanzado la cobertura universal de salud en el Estado de Morelos. Si analizamos los datos ofrecidos, entonces se debe interpretar su resultado sólo como el hecho de que todo morelense aparece inscrito en el algún programa de salud; la mayoría en el Seguro Popular. Sin embargo, ya publicamos un artículo, en esta columna el 28 de febrero del 2011, que la Organización Mundial de la Salud entiende por cobertura universal de salud al avance en tres dimensiones: población ¿quién está cubierto?, servicios ¿qué servicios están cubiertos? y gastos directos ¿cuál es la proporción de gastos cubiertos?
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) publicó, el 30 de junio de 2011, un informe comparativo titulado “Base de datos de la OCDE sobre salud 2011. México en comparación”, cuyo objetivo fue conocer la inversión que realizaba el Gobierno de México en diversos aspectos del sector salud, en el contexto de los otros países de esta organización. Más información sobre la esta Base está disponible en www.oecd.org/health/healthdata.
Señala la OCDE que, en 2009, México dedicó el 6.4 por ciento de su PIB al gasto en salud, siendo la segunda proporción más baja de todos los países de la OCDE (después de Turquía), y estando casi 3 puntos porcentuales por debajo del promedio de los países de la OCDE (9.5 por ciento). Los Estados Unidos realizaron el mayor gasto en salud como porcentaje del PIB, con 17.4 por ciento. El gasto en salud crece con el nivel de ingreso y, en general, los países de la OCDE con un PIB per cápita más alto tienden a presentar un gasto per cápita mayor. Así, México está por debajo del promedio de los países de la OCDE en cuanto al gasto en salud per cápita, con un gasto de 918 Dólares de Estados Unidos (USD) en 2009 (ajustado por poder de paridad de compra), comparado con el promedio en los países de la OCDE que es de 3,223 USD.
Entre 2000 y 2009, estima la OCDE que los fondos dedicados al gasto en salud per cápita crecieron en promedio 4.0 por ciento en términos reales para los países de la OCDE, mientras en México el incremento fue de 3.1 por ciento por año durante este periodo. Además, el sector público es la fuente principal de fondos de salud en todos los países de la OCDE, ya que el promedio fue de 71.7 por ciento. Con un 48.3 por ciento de los gastos sanitarios financiado con recursos públicos en el 2009, México, junto a los Estados Unidos y Chile, fue uno de los países de la OCDE que tuvo una contribución pública más baja.
La oferta de servicios de salud es baja en México en comparación con los estándares de la OCDE. En prácticamente todas las dimensiones donde hay datos disponibles, México está por debajo del promedio. A pesar de que el número de médicos per cápita aumentó en 100 por ciento en las últimas décadas, pasando de 1 doctor por cada 1000 habitantes en el 1990 a 2 en el 2009, la densidad de médicos en México quedó por debajo del promedio de la OCDE (3.1 en el 2009). Así mismo, el número de enfermeras por cada 1000 habitantes fue de 2.5 en México en el 2009, cerca de 6 enfermeras menos que el promedio, de 8.4, en los países de la
OCDE. También, el número de camas para cuidados agudos en México fue de 1.6 por cada 1000 habitantes en el 2009, en comparación con el promedio de la OCDE de 3.5 por cada 1000 habitantes. La disponibilidad de tecnologías de diagnostico, tales como la tomografía axial computarizada (TAC) o la Imagen por Resonancia Magnética (IRM) se ha extendido rápidamente en la última década en todos los países de la OCDE. Sin embargo, dado el elevado costo de estos equipos, el número de IRM es mucho más bajo en México, con 1.9 por millón de habitantes, que el promedio de la OCDE de 12.0 por millón de habitantes. El numero de TAC en México es de 4.3 por millón de habitantes en el 2009, también más bajo que el promedio de la OCDE de 22.1.
En las últimas décadas, la esperanza de vida al nacer ha aumentado sustancialmente en los países de la OCDE, esto gracias a una mejor calidad de vida, al avance en educación, y al progreso en el acceso a la atención sanitaria. Desde el 1960, México cuenta con el aumento más grande en términos de esperanza de vida en la OCDE, con una progresión de casi 18 años. Sin embargo, con 75.3 años en el 2009, la esperanza de vida al nacer en México es aun cerca de 4 años inferior al promedio de la OCDE (79.5 años). La mortalidad infantil en México fue la más alta de todos los países de la OCDE, con 14.7 muertes por 1000 nacidos vivos en el 2009, en comparación con el promedio de la OCDE de 4.4. Sin embargo, los índices de mortalidad infantil se han reducido considerablemente en las últimas décadas, situándose actualmente por debajo de las 92.3 muertes por 1000 nacidos vivos reportadas en 1960. Las tasas de sobrepeso y de obesidad han aumentado en todos los países de la OCDE en las últimas décadas, aunque cabe señalar diferencias notables entre los diferentes países. En México, la tasa de obesidad en la población adulta – basada en medidas reales de tamaño y peso – era de 30.0% en el 2006. La cual representaba la segunda tasa más alta de los países de la OCDE, después de los Estados Unidos (33.8% en el 2008). El promedio de los 14 países de la OCDE para los que se dispone de datos reales fue del 21.0% en el 2009. Está demostrado que la obesidad es un factor agravante para varios problemas de salud, como la diabetes y las enfermedades cardiovasculares, y presagia gastos de salud más elevados en el futuro.
            En Morelos y en el país, de 2009 a 2012, se sigue invirtiendo del orden del 6 por ciento del PIB en salud, varios puntos porcentuales abajo que otros países de la OCDE. Debemos insistir que la  cobertura universal está conformada por tres conceptos: población, servicios y gastos directos. El Gobierno de Morelos debe explicar con transparencia: ¿cómo financian nuestro sistema de salud?, ¿cómo protegen a las personas de las consecuencias financieras de la enfermedad y del pago de los servicios de salud? y ¿cómo fomentan el uso óptimo de los recursos disponibles? Evaluemos los resultados con seriedad.

13 feb. 2012

Nulo avance social


El desarrollo social es la prioridad número uno declarada por cualquier gobierno, partido político o servidor público. Sin embargo, este desarrollo ha permanecido estancado durante las últimas décadas en México. ¿Sabemos qué es y cómo medirlo? ¿Conocemos las acciones prioritarias a poner en marcha? La respuesta a ambas preguntas es sí. Sin embargo, se implantan muchos programas de apoyo social con fuertes sumas invertidas y la mayoría dura menos de un sexenio. Los problemas son muchos y muy complicados, y aun así se sigue intentado resolverlos de manera individual, no existe sinergia entre las políticas públicas para alcanzar objetivos y metas de gran envergadura, los gobiernos están fraccionados y los caciques sólo ven por sus parcelas.
El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) publicó, el 8 de febrero del 2012, su Informe de Evaluación de la Política de Desarrollo Social 2011, que tiene como objetivo evaluar el desempeño de esta política en los últimos años y señala que a pesar del avance en diversos renglones sociales en las últimas décadas, los retos en materia de desarrollo social son apremiantes en México; lo que obliga a un trabajo permanente de los tres órdenes de gobierno para mejorar el bienestar y el acceso efectivo a los derechos sociales de toda la población. (http://web.coneval.gob.mx/Informes/Evaluación%202011/Informe%20de%20Evaluación%20de%20la%20Política%20de%20Desarrollo%20Social%202011/Informe_de_evaluacion_de_politica_social_2011.pdf)
            El Informe destaca que en la coyuntura 2008-2009 la crisis financiera internacional y la volatilidad en los precios de los alimentos fueron probablemente los causantes de la reducción del poder adquisitivo de los ingresos laborables en México. Sin embargo, aunque hay recuperación general en los indicadores económicos, ésta no ha sido sostenida ni suficiente para regresar a la situación registrada antes de 2008. Para comprender cabalmente la evolución de las condiciones económicas en México debe considerarse también un panorama retrospectivo de varios años. El crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) per cápita promedio del país de 1990 al 2010 fue de sólo 1.2 por ciento, que corresponde a un crecimiento muy lento de la economía; además, el ingreso laboral promedio real en el país no ha crecido entre 1992 y 2010. Asimismo y si se toma en cuenta el periodo 1950-2010, la economía mexicana tampoco ha tenido un buen desempeño económico en comparación con aquellos países que tenían una economía similar al principio de este periodo. Nuestro crecimiento anual promedio del PIB per cápita fue de sólo el 2 por ciento, mientras que países como Chile, España, Corea del Sur, Portugal o Irlanda tuvieron crecimientos superiores al 3 por ciento.
            Las condiciones de México no podrán mejorarse, establece el Informe, si no se realizan cambios económicos profundos que propicien el incremento de la productividad, la inversión, la generación de más empleos formales y de mejor calidad, así como el aumento del salario real de manera sistemática y sostenida. De la misma manera, la mejora en otras variables, como la estabilidad de los precios –particularmente de los alimentos- podría redundar en un incremento sostenido del poder adquisitivo del ingreso, al suponer también un mayor dinamismo de los salarios nominales.
            En general es adecuado que haya diversos Programas y Acciones presupuestarias para enfrentar los múltiples retos del desarrollo social, considera el Informe, pero no siempre es claro que tener muchos programas se traduzca en mejor política pública. Existe una gran dispersión y una potencial falta de coordinación entre instancias federales y, desafortunadamente, no hay mucha información sistematizada accesible sobre programas locales.
            El Informe presenta recomendaciones para elevar la calidad del desarrollo social en el futuro, según los indicadores que describen dicho desarrollo. Algunas son: Bienestar económico, ubicar los programas de promoción y conservación de empleo en el contexto de estrategias económicas más amplias que promuevan, además del empleo, la productividad y el mercado interno; educación, fortalecer los esquemas de becas educativas para jóvenes de educación media superior en áreas urbanas, pues es un grupo vulnerable ante la coyuntura de inseguridad actual, y garantizar la calidad de los servicios para asegurar una participación efectiva; acceso a los servicios de salud, avanzar hacia la creación de un sistema más integrado de estos servicios, además de igualar los tipos de servicios y la calidad, y transparentar el uso final de los recursos que se otorgan a las entidades federativas y asegurar una asignación congruente con las necesidades y demandas de la población; alimentación, analizar los subsidios y apoyos alimentarios y de nutrición respecto al contenido calórico de los alimentos en poblaciones urbanas donde el principal riesgo es el sobrepeso y consolidar los conducentes hacia la población en extrema pobreza; acceso a la seguridad social, modificar el actual esquema de financiamiento de la seguridad social para lograr la cobertura universal; vivienda, mejorar la calidad de los materiales de la vivienda, incrementar el tamaño de la vivienda para evitar hacinamiento, y ampliar la cobertura de drenaje, agua potable y electricidad; y desigualdad, hacer el  sistema fiscal más progresivo para que incida sobre la distribución del ingreso, mejorar la calidad de los servicios básicos disponibles para la población en pobreza, en especial a la indígena, fortalecer las acciones afirmativas en puestos públicos, mejorar la infraestructura en las áreas de mayor pobreza, y mejorar el acceso de las poblaciones pobres a activos y oportunidades productivas que les permitan fortalecer sus ingresos.
            En Morelos, además de poner en marcha programas integrados con acciones prioritarias en estas siete vertientes del desarrollo social, es impostergable impulsar el funcionamiento de sistemas públicos de evaluación eficientes tanto en el orden estatal como en el municipal y, además, mejorar la definición de los indicadores de desempeño mediante los cuales se mide el logro de los fondos económicos ejercidos. ¿Por qué no se hace? Será falta de conocimiento, desidia, temor a quedar mal, corrupción o todo lo anterior.

7 feb. 2012

Tendencias del lenguaje


publicado en la Jornada Morelos el 6 de febrero de 2012
La imposición de la imagen sobre la palabra escrita está impactando a las culturas en todo el mundo. ¿Hasta que grado es verdad la frase de que “una imagen vale más que mil palabras”? La lectura y por supuesto la escritura previa conformaron una cultura a la que se aspiraba para poder conocer más, comunicarnos de mejor manera, desarrollar nuestras capacidades mentales, aprender y enseñar con mayor calidad, y entretenernos y desarrollarnos como seres humanos al vivir  la experiencia ajena. ¿Qué nos deparará la cultura de la imagen si domina sobre la escrita? No se sabe a ciencia cierta pero ya está aquí y debemos entenderla.
            Lawrence Baines publicó un trabajo titulado “¿Un Futuro de Menos Palabras?: Cinco Tendencias que Definen el Futuro del Lenguaje” (A Future of Fewer Words?: Five Trends Shaping the Future of Language), en la revista The Futurist, Vol. 46, No. 2, Marzo-Abril, 2012. Baines es Director de Liderazgo en Enseñanza y Curriculum Académico, en Colegio de Educación Jeannine Rainbolt, de la Universidad de Oklahoma. El objetivo de este artículo es analizar la situación actual y perspectivas del mundo del lenguaje frente a la competencia de la imagen.
            Baines cita a K. David Harrison, autor de When Languages Die (Oxford University Press, 2008), quien estima que de los aproximados 6,900 idiomas que se hablan en el planeta, más de la mitad se extinguirán para el final de este siglo. Hoy en el mundo, el 95 por ciento de las personas hablan sólo uno de 400 idiomas.
            El lenguaje como los organismos vivos están sujetos a presiones evolutivas, asegura el autor. Una lengua está en serios problemas si es hablada por pocas personas en áreas geográficas limitadas, lo que particularmente sucede en Asia, Australia y América. Como una planta que no recibe polen, una lengua sin algún tipo de interacción desaparecerá finalmente. Otro factor es el deseo que alguien tenga por hablar una lengua determinada; por ejemplo, los inmigrantes muchas veces olvidan su lengua original para adaptarse “mejor y más rápidamente” a su nuevo entorno.
            El Global Language Monitor (www.languagemonitor.com, 2011), según el autor, señala que casi 2 mil millones de personas hablan inglés, como su primer o segundo idioma, haciéndolo el más hablado en el mundo. El segundo es el chino mandarín, hablado por aproximadamente mil millones de personas. El español es el tercero, con 500 millones de personas que lo hablan. El hindi y el árabe son el cuarto y el quinto, respectivamente, con alrededor de 450 millones de personas hablando cada uno. El francés fue la lengua más popular en el siglo XIX, ahora los que hablan español superan a los que hablan francés por 2 a 1, y los que hablan inglés por 10 a 1. Con relación a la participación de idiomas en internet, sólo 10 contribuyen con el 82 por ciento y, de ellos, nada más seis son oficiales de las Naciones Unidas: inglés, chino mandarín, español, árabe, francés y ruso. Esta ubicuidad asegura que permanecerán en el futuro previsible.
            Adicionalmente a los factores antes señalados, el autor propone cinco tendencias que presionan la existencia misma del lenguaje:
Las imágenes socavan a las palabras.  No solo se usan menos lenguas sino también menos palabras. Realmente llevamos al extremo el concepto de que una imagen vale más de mil palabras. También, utilizamos muchas menos palabras para comunicar un ambiente o un concepto, cada vez somos más “precisos” y más “eficientes” y empleamos imágenes para describir situaciones. ¿Qué político actual empezaría su discurso de inicio de mandato como lo hizo Thomas Jefferson en 1801? Sus primeras dos oraciones contenían 87 y 85 palabras, respectivamente.
            La palabra escrita está perdiendo autoridad. El poder de las palabras estaba establecido en escrituras sagradas de diversas religiones, así como en enormes volúmenes de documentos legales. En la mayoría de los países, un acuerdo entre individuos es sólo válido si está por escrito y lleva la firma de todos los involucrados. Un documento escrito tiene mayor validez jurídica que un acuerdo oral. Ahora, la proliferación de documentos electrónicos hace que dar un clic en “YO ACEPTO” o digitar un número como firma electrónica tenga suficiente peso legal.
            Se cambia el ambiente de las palabras. Muchas bibliotecas públicas en el mundo se están transformando de instituciones enfocadas a guardar libros y hacer investigación a centros de información y entretenimiento. El concepto antiguo con varios ejemplares de diccionarios enormes, colecciones ordenadas de libros de referencia y conjuntos de series empastadas con diferentes colores se está extinguiendo. Ahora se trata de espacios abiertos con acceso a internet inalámbrico y muchas computadoras, así como el máximo de CDs y DVDs que pueda comprar un presupuesto siempre muy limitado.
            Efecto del Darwinismo Neuronal. El autor cita al neurocientífico ganador del Premio Nobel Gerald Adelman, quien postula que el cerebro constantemente sufre un proceso conocido como “sobrevivencia del más apto”. En este proceso, las células responden a estímulos ambientales y, a su vez, se pelean por dominar. Aquellas personas que de pequeñas se dediquen mucho más a videojuegos desarrollarán esa parte del cerebro y no la asociada con la lectura.
            Máquinas traductoras. Actualmente ya se venden a precios accesibles máquinas portátiles que traducen frases sencillas a diversos idiomas, además las pueden repetir oralmente en cada uno de esos idiomas. Estas máquinas traductoras pueden mejorar mucho pero ya son funcionales.
            En la medida que hagamos más clics y escribamos menos, desaparecerán las palabras polisilábicas, complejas y de significado sutil, indica el autor. En un libro, la riqueza del lenguaje se encuentra en la exposición y no en el diálogo. Cuando un libro es adaptado a una película, a una serie de televisión o a un videojuego, la exposición se plantea con imágenes y así el lenguaje más complejo nunca llega al público. Frente al avance de la cultura digital, el lenguaje que no sirva al comercio, a la identidad o a la comunicación masiva se verá disminuido y tal vez deje de existir, pronostica el autor.
            En Morelos, la mayoría de nuestros jóvenes no expresan apropiadamente sus pensamientos por escrito y no entienden plenamente lo que leen. Sin embargo, ya los estamos enfrentando a un mundo donde las imágenes están reemplazando a las palabras. No sabemos las consecuencias de reducir al mínimo funcional la comunicación escrita pero estoy en el grupo que considera debemos luchar vigorosamente por mantener la cultura escrita.