20 may. 2013

Energías limpias al 2020

publicado en La Jornada Morelos el 20 de mayo de 2013

Presentamos en este espacio, en diciembre del 2012, el reporte de la Agencia Internacional de Energía (AIE) para alcanzar un sistema energético limpio en el año 2050 (Energy Technology Perspectives 2012: Pathways to a Clean Energy System, Executive summary, International Energy Agency, © OCDE/AIE, 2012). Este documento muestra claramente que la utilización integrada de tecnologías claves ya existentes posibilitaría disminuir la dependencia de combustibles fósiles importados o de recursos nacionales limitados, disponer de electricidad con bajo contenido de carbono, mejorar la eficiencia energética y reducir las emisiones en los sectores de la industria, del transporte y de edificios. Esto frenaría el crecimiento vertiginoso de la demanda de energía, reduciría las importaciones, reforzaría las economías nacionales y, con el tiempo, haría disminuir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero.

            Recientemente, la AIE publicó un reporte sobre el avance en la utilización de las energías limpias, planteadas en documento descrito en el párrafo anterior, intitulado “Rastreando el Progreso de las Energías Limpias 2013” (Tracking Clean Energy Progress 2013: IEA Input to the Clean Energy Ministerial. International Energy Agency, © OECD/IEA, 2013). Presenta el avance de las tecnologías claves para impulsar las energías limpias –entendidas como aquellas que emiten en su operación mucho menos bióxido de carbono que los hidrocarburos. En particular, responden tres preguntas: ¿cuál es el porcentaje de uso de estas tecnologías a nivel global?, ¿qué se está haciendo para impulsar los mercados necesarios? y ¿cuál es la eficiencia que cada tecnología ha alcanzado? La medida de avance en este reporte, como en el anterior, está referenciada a la consecución, o no, de alcanzar un escenario en el año 2020 que permita un aumento máximo de la temperatura atmosférica global de 2 grados centígrados (Escenario 2GC). La principal conclusión de este reporte es que los países no están haciendo el progreso suficiente para alcanzar esta meta.

            El reporte señala, en particular, que sólo los esfuerzos en las energías renovables por los países emergentes han tenido éxito, aunque débil, ya que a pesar de las turbulencias económicas, políticas e industriales en el 2012, creció la potencia instalada de las tecnologías fotovoltaica (42 por ciento) y eólica (19 por ciento), así como de la biomasa y la hidráulica, con relación al 2011. Sin embargo, la oferta de energía global sigue dependiendo de energéticos sucios, ya que el carbón sigue dominando la generación de electricidad y creció un 6 por ciento entre 2010 y 2012 y la mitad de este crecimiento fue con plantas que emplean tecnologías ineficientes. Además, el cambio significativo de carbón por gas sólo se está realizando en Estados Unidos, ya que el precio del gas de lutita es menor al del carbón y al del gas natural. También, el uso de reactores nucleares para generar electricidad sigue detenido por problemas económicos, por falta de mejoras en seguridad y por una opinión pública negativa. Finalmente, la tecnología de captura y almacenamiento de carbón sigue sin arrancar por falta de proyectos de demostración que requieren grandes fondos públicos de inversión.

            En el sector del transporte existe una ventana de oportunidad para alcanzar las metas del Escenario 2GC, indica el reporte. Las ventas mundiales de autos eléctricos híbridos rompieran la cifra de un millón en el 2012, con un incremento del 43 por ciento respecto al 2011; para alcanzar las metas al 2020 se requieren incrementos del 50 por ciento cada año. Con relación a los autos totalmente eléctricos, las ventas mundiales se duplicaron en el 2012, alcanzando la cifra de 100,000, y para alcanzar las metas al 2020 se requieren incrementos del 80 por ciento cada año. Además, el nivel en la eficiencia de combustibles para coches familiares llega a variar 55 por ciento entre países, dependiendo de las normas y estándares en operación; esto implica un gran potencial de ahorro de energía y disminución de emisiones de bióxido de carbono con tecnologías que son comerciales.

            La inversión pública en investigación, desarrollo y demostración (IDD) en el área de la energía debe triplicarse, asegura el reporte. En los ochentas alcanzó un máximo de 10 por ciento de la inversión total en investigación, mientras que en la última década bajó al 3 ó 4 por ciento. Los gobiernos agrupados en la AIE han preferido invertir en defensa, salud, programas espaciales e investigación en universidades de carácter general. Sin embargo, la inversión en IDD en energía tiene grandes beneficios; por ejemplo, de las 14 innovaciones más importantes en fotovoltaicos, durante las últimas tres décadas en Estados Unidos, 9 fueron totalmente financiadas por el sector público, 4 fueron desarrolladas con apoyo gubernamental y 1 por empresa privada.

            La Unión Europea estima una tasa interna de retorno del 15 por ciento, de 2010 a 2030, por la inversión en IDD en su Plan Estratégico de Tecnología Energética, afirma el reporte. También, el Departamento de Energía de los Estados Unidos declaró que entre 1978 y 2000 invirtió un total de 17,500 millones de dólares, principalmente en IDD para eficiencia energética y combustibles fósiles, que produjo un retorno de 41,000 millones de dólares.

            En Morelos, es necesario revisar todos los procesos de innovación en la cadena productiva para impulsar el aprovechamiento de las energías renovables, por medio de una combinación de apoyos directos a la IDD (por ejemplo, fondos, préstamos y créditos en impuestos), de apoyos a la innovación de las empresas (por ejemplo, capital de riesgo, consorcios público-privados, redes de innovación e inicio de actividades emprendedoras) y de políticas públicas que amplíen los mercados de energías renovables (fijación de precios, compras gubernamentales, estándares de funcionamiento energético mínimos, etiquetas de eficiencia y metas obligatorias).

13 may. 2013

Prosperidad y felicidad.

publicado en La Jornada Morelos el 13 de mayo de 2013

Enfrentados con las crisis económicas y sociales que aquejan a México y el mundo, resurgen los estudios sobre qué hace feliz al ser humano y cómo lograrlo. Se retoman los conceptos de prosperidad y de felicidad como los indicadores principales a considerar en el progreso, crecimiento o desarrollo de la humanidad, con el objetivo de alcanzar el mejor estado mental y físico de cada individuo, en un contexto social específico. Debemos encontrar una vía para incrementar la prosperidad individual y social sin un necesario crecimiento económico, que permita ser feliz.

            Gioietta Kuo, miembro titular de la American Center for International Policy Studies (koupet@comcast.net), escribió un artículo intitulado “Prosperidad y Felicidad” (Prosperity and Happiness, World Future Review, Winter 2012, © 2012 World Future Society, www.wfs.org). Ofrece una alternativa simple pero de gran importancia al dogma económico de la búsqueda continua de maximizar las ganancias y el crecimiento, al aspirar a la máxima felicidad personal.

            Muchos pensadores de diversas culturas han considerado que es la felicidad y no la riqueza o la reputación el verdadero objetivo del ser humano, señala la autora. La degradación ambiental y los problemas sociales asociados siguen limitando nuestras posibilidades de una calidad de vida satisfactoria. Algunos ejemplos, presentados por la autora, son: el calentamiento global que ha causado serias alteraciones al ambiente; más del 43 por ciento de la población de la tierra sobrevive con menos de 25 pesos al día; la quinta parte de la población controla el 85 por ciento del producto bruto mundial; 54 naciones experimentaron una disminución en su producto interno bruto en las últimas décadas; se ha excedido la capacidad mundial para absorber los impactos ambientales causados por la actividad económica; la población mundial se ha duplicado en los últimos 40 años, al pasar de 3.5 a 7 miles de millones de personas, causando demandas adicionales muy significativas de agua, alimentos, empleo, vivienda, educación y salud. Concluye la autora que el mundo camina hacia un colapso ambiental y económico.

            Kuo se pregunta si es posible tener prosperidad sin crecimiento. Por ejemplo, ¿es posible reducir el desempleo sin crecimiento económico? Nos propone que, en principio, la economía de un país podría reaccionar al no crecimiento por medio de cambios en variables macroeconómicas como tasas de ahorro, razón entre inversión pública y privada, y el número de días trabajados por semana. Por ejemplo, incluye un cálculo de Peter Victor sobre Canadá, donde se podría limitar el crecimiento y mantener la estabilidad económica, reduciendo a la mitad las tasas de desempleo y pobreza y disminuyendo por 75 por ciento el cociente de la deuda sobre el producto interno bruto. Esto sería posible teniendo una tasa de ahorro mayor, una tasa de inversión privada menor y una tasa de inversión pública mayor. También, sería posible evitar el desempleo al reducir el número de horas de trabajo por semana, lo que aumentaría la felicidad de la población siempre que esas horas se dedicaran a actividades recreativas, culturales o deportivas.

            ¿Existe una relación entre el monto del ingreso obtenido y la felicidad y satisfacción de una persona?, que es una pregunta con carácter filosófico según la autora. Para avanzar en el planteamiento de una respuesta enlista una serie de observaciones interesantes obtenidas de encuestas internacionales: mayor ingreso se correlaciona directamente con mayor felicidad sólo hasta que el ingreso per cápita llega a un cierto valor, equivalente a las dos terceras partes del nivel salarial de los Estados Unidos, después ya no hay correlación; hasta 1970 y en Estados Unidos, existió una correlación directa entre bienestar percibido y el producto interno bruto, desde entonces ha disminuido la percepción de bienestar a pesar de que este producto per cápita ha aumentado; y que variables como esperanza de vida, mortalidad infantil y nivel educativo no se correlacionan en el tiempo con el ingreso personal.

            La prosperidad, entonces, transciende los placeres materiales, reside en la calidad de vida, en la salud y la felicidad tanto personal como familiar y social, en la fuerza y confianza de nuestras relaciones, y en lo que apoyamos a nuestra comunidad para un mejor futuro de nuestros hijos, concluye la autora.

            En Morelos, debemos ser conscientes que nuestra prosperidad reside en nuestra habilidad de avanzar hacia un desarrollo sustentable, aquel que considera simultáneamente al presente y al futuro y actúa al unísono en los sectores ambiental, social, económico e institucional. También, es imprescindible balancear las aspiraciones de los individuos con las limitaciones físicas de nuestro ambiente, lo que no implica condenarnos a vivir con limitaciones, sino abandonar la vía consumista que nos han impuesto.

6 may. 2013

Economía digital e igualdad

publicado en La Jornada Morelos el 6 de mayo de 2013

Para progresar en la sociedad de la información y para incorporarnos a la sociedad del conocimiento es indispensable que los mexicanos y nuestras instituciones tengamos disponibles las más avanzadas tecnologías de información y de comunicación (TIC), y contemos con la capacidad de utilizarlas de manera eficaz y eficiente. Esto sólo será posible en el corto y mediano plazos si elaboramos y ejecutamos políticas públicas que incorporen plenamente a las TIC en los procesos de educación y capacitación, de gobierno a niveles federal, estatal y municipal, y de gestión en las empresas. Este cambio estructural nos llevará sin duda a una sociedad con acceso libre al conocimiento y, por lo tanto, se impulsará decididamente la igualdad entre sus miembros.
            La Comisión Económica para América Latina (CEPAL), apoyada por la Unión Europea, recientemente publicó un estudio sobre la “Economía digital para el cambio estructural y la igualdad” (LC/L.3602 • 2013-186 © Naciones Unidas • Marzo 2013 • Impreso en Santiago de Chile, 2013), donde se sostiene que, en un contexto de crecimiento económico y de reducción de la pobreza en gran parte de los países de América Latina, éstos deben abordar el desafío de articular y consolidar su economía digital, lo que exige responder a las preguntas sobre cómo identificar y aprovechar las nuevas oportunidades que surgen en una fase de convergencia tecnológica para avanzar en el desarrollo económico y la igualdad.
            El estudio señala tres acciones indispensables e inmediatas. En primer lugar, es necesario renovar las estrategias para maximizar el impacto de la economía digital en el crecimiento, la innovación, el cambio estructural y la inclusión social. Los principales desafíos son asegurar las condiciones mínimas para que las inversiones en las TIC tengan un impacto positivo en el crecimiento económico; promover y consolidar un modelo de difusión e innovación tecnológica basado en la banda ancha, compatible con los objetivos de inclusión social, y promover un cambio de la estructura productiva que, a partir de las especificidades económicas e institucionales de cada país, articule el conocimiento con la producción y fortalezca al sector de software y aplicaciones. En segundo lugar, se requiere consolidar un marco de políticas que actúe sobre los factores críticos que condicionan el despliegue de la economía digital. Las principales brechas que es necesario abordar se encuentran en la inversión en infraestructura de telecomunicaciones, la demanda de banda ancha y el desarrollo de la industria de software y aplicaciones. La política pública es indispensable para asegurar la equidad en el acceso y uso de las TIC que tienen elementos de interés público en tanto facilitan la provisión de servicios sociales (gestión pública, salud y educación) y de bienes públicos. En tercer lugar, se debe avanzar hacia una institucionalidad para la economía digital que integre a las iniciativas de política sobre banda ancha, industrias TIC e inclusión digital. En este ámbito, deberán existir acciones organizadas en dos caminos: políticas TIC para el cambio estructural y TIC para la igualdad y la inclusión social.
            Avanzar en el cambio estructural necesario para el desarrollo y la reducción de la inequidad en la región requiere, según el estudio, formular e implementar una nueva fase de las estrategias para las TIC cuyo eje sea el desarrollo integral de la economía digital, definida como los sectores de industria TIC (telecomunicaciones, hardware, software y servicios TIC) y la red de actividades económicas y sociales facilitadas por Internet. La economía digital es una fuente de aumento de productividad, crecimiento económico y desarrollo sustentable; para aprovechar ese potencial, se requieren instituciones y políticas que aseguren la generación de sinergias entre la difusión de las nuevas tecnologías y el cambio de la estructura productiva hacia sectores más intensivos en digitalización y conocimiento.
            Después de dos décadas de implementación de políticas que han enfatizado el desarrollo de la infraestructura, el acceso a Internet y la difusión de las TIC, la evidencia muestra una importante participación de la economía digital en el PIB, apunta el reporte. Estimaciones de la CEPAL indican que, en promedio para Argentina, Brasil, Chile y México, alcanzan al menos 3.2 por ciento, cifra no despreciable si se considera que en los 27 países de la Unión Europea el porcentaje correspondiente es de 5 por ciento.
            Las profundas desigualdades en la distribución del ingreso y el acceso a servicios públicos que predominan en la región condicionan el patrón de acceso y uso de Internet, asegura el reporte. Es por ello que es importante, como alternativa al acceso en el hogar o el lugar de trabajo, disponer de redes públicas de acceso gratuito. La intervención del Estado es indispensable para asegurar la equidad en el acceso y uso de las TIC; en particular, es necesario considerarlas como un servicio de interés público pues facilitan la provisión de servicios sociales tales como la salud, la educación y el gobierno electrónico.
            En Morelos, se han tenido pequeños avances en materia de incorporación de la tecnología digital en la provisión de servicios de interés público, especialmente en materia de acceso e infraestructura. Sin embargo, aún es débil el avance en dos factores claves asociados a la utilización efectiva de las TIC: la apropiación de la tecnología por el usuario y el desarrollo de contenidos relevantes. Un componente fundamental para aprovechar las TIC es la capacidad para usarlas de manera pertinente en el ámbito educativo, tanto docente como administrativo y estudiantil.