12 sept. 2011

Filosofía y libertad

publicado en La Jornada Morelos el 12 de septiembre

La Secretaría de Educación Pública llevó a cabo una “Reforma Integral de la Educación Media Superior” (RIEMS) que fue publicada el 26 de septiembre de 2008 en el Diario Oficial de la Federación. Dicha reforma buscaba unificar la enseñanza en todos los subsistemas a partir de lo que denomina “competencias y habilidades,” y cuyo fin era el de formar a individuos que se incorporarán al mercado de trabajo nacional, en el marco de la globalización. La comunidad académica expresó en su momento que se encontraba seriamente preocupada por la desaparición de la filosofía como disciplina básica en los planes y programas de estudio de las instituciones de enseñanza media superior de todo el país, ya que el único papel que se declara tendrá es de carácter transversal y podrá incluirse si se considera pertinente. La SEP dice que rectificó pero el Observatorio Filosófico de México (http://www.ofmx.com.mx/) continúa propugnando para que se reincorporen plenamente el área de humanidades y las materias filosóficas; sin éstas se atenta contra el sentido de pertenencia.
En una sociedad del conocimiento abierta, inclusiva y pluralista, la filosofía ocupa plenamente su lugar. Y su enseñanza, junto a la de las otras ciencias humanas y sociales, sigue ocupando un lugar central, asegura Koïchiro Matsuura, director general de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en el prólogo del estudio LA FILOSOFÍA, UNA ESCUELA DE LA LIBERTAD, publicado en español este año por la propia UNESCO y la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa (ISBN 978-92-3-304070-0). La dirección del estudio fue de Moufida Goucha, Jefa de la Sección Seguridad Humana, Democracia y Filosofía, de la UNESCO.
Nos señalan que esta obra versa no solo sobre la situación actual de lo que se hace, o de lo que no se hace, en materia de enseñanza de la filosofía hoy en día. Va mucho más allá, ya que establece un marco de lectura entendible y proporciona al mismo tiempo pistas y nuevas orientaciones. Constituye, por lo tanto, una auténtica herramienta práctica y prospectiva, documentada y actualizada, en la que cada cual podrá encontrar materia para reflexionar. ¿Qué puede ser la enseñanza de la filosofía, sino la de la libertad y de la razón crítica?
En efecto, la filosofía implica el ejercicio de la libertad gracias a la reflexión. Se trata, por ende, de juzgar sobre la base de la razón y no de expresar meras opiniones, no solo de saber sino también de comprender el sentido y los principios del saber, de actuar para desarrollar el sentido crítico, baluarte por excelencia contra toda forma de pasión doctrinaria.
La enseñanza de la filosofía y su práctica merecen no solo ampliarse, sino también renovarse para que se restablezca la noción de responsabilidad y para que cada individuo pueda una vez más ensimismarse completamente en el pensamiento para enfrentarse a los prejuicios y a las dominaciones de toda índole, aseguran. Al individuo le corresponde buscar en sí mismo las capacidades que exige el ejercicio reflexivo. Ese ímpetu hacia el esfuerzo filosófico no puede imponerse ni mediante una forma rígida de enseñanza ni refiriéndose a dogmas supuestamente intangibles; al contrario, al individuo mismo le corresponde asumir la tarea de liberarse progresivamente de toda tutela. Establecen que enseñar la filosofía y aprender a filosofar tal vez consiste entonces, en primera instancia, en prohibirse a uno mismo transmitir sólo un bloque de saber.
Al final del estudio, el Comité de lectura se pregunta: ¿cuáles son las conclusiones que se pueden sacar de la experiencia que representa este estudio? ¿Qué enseñanzas? ¿Qué lecciones para el futuro? Uno de los grandes méritos de este estudio es el de haber recordado con fuerza y convicción que la filosofía no es el conocimiento mismo, a la vez ciencia y sabiduría, sino más bien el deseo, la búsqueda y el amor de ese conocimiento, concluyen. Solo los fanáticos o los ignorantes creen que poseen la verdad. Hoy, en un momento en que la ciencia representa lo esencial de nuestro saber y la técnica, lo esencial de nuestro poder, la filosofía se manifiesta claramente como una disciplina reflexiva. Respecto al conocimiento científico, el enfoque filosófico se manifiesta como una reflexión crítica sobre los fundamentos de ese saber. Respecto al poder de la técnica, la sabiduría, en su sentido moderno, se manifiesta como una reflexión crítica sobre las condiciones de esa fuerza. La enseñanza de la filosofía se define como la puesta en práctica y el ejercicio de la libertad en y mediante la reflexión.
En Morelos, como sugiere el capítulo IV de este estudio, sería conveniente pensar cómo se puede emprender una actividad filosófica no académica que, sin ignorar al mundo académico, procure desarrollarse en distintas formas a todos los niveles de la sociedad. Se debe procurar que cada individuo formulara por sí mismo los valores, las razones de ser, las finalidades existenciales que pueden darle un sentido a su vida. Se trata así de replantearse la filosofía como una práctica que invita a cada persona, a cada ciudadano, ahí donde se encuentre, con la cultura y los conocimientos que posea, a emprender el diálogo y la reflexión.

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