5 ago. 2013

Transformación del transporte urbano

publicado en La Jornada Morelos el 5 de agosto de 2013

El transporte actualmente usa la mitad del petróleo consumido a nivel mundial y casi el 40 por ciento es sólo empleado en el transporte urbano. Es discutible si una mayor movilidad en las ciudades es benéfica, pero ésta se está incrementando muy rápidamente y crea grandes desafíos. Por un lado, es imperioso establecer políticas públicas para incrementar el uso eficiente de la energía y mitigar los problemas asociados; tales como, ruido, contaminación del aire, congestiones de tráfico e impactos climáticos. Por otro, necesitamos repensar qué ciudades queremos y cómo debe ser su urbanización. Cuando una ciudad crece más de un cierto tamaño, sus habitantes se mueven grandes distancias por motivos de trabajo, ya no por recreación.
            La IEA publicó el reporte “Una Historia de Ciudades Renovadas” (A Tale of Renewed Cities. A policy guide on how to transform cities by improving energy efficiency in urban transport systems.© OECD/IEA, 2013 International Energy Agency, 9 rue de la Fédération, 75739 Paris Cedex 15, France. www.iea.org), donde presentan ejemplos ilustrativos y casos de buenas prácticas desarrollados en diversos países que han implantado una amplia gama de medidas para mejorar la eficiencia energética de su sistema de transporte urbano y, además, ofrecen una guía metodológica para llevar a cabo los cambios necesarios.
            Entre 2000 y 2010, Naciones Unidas estimó que la población urbana mundial creció en 650 millones de personas, aproximadamente, y la IEA cuantificó que los viajes de pasajeros urbanos aumentaron cerca de 3,000 millones de pasajeros-kilómetros anualmente durante ese periodo. En 2050, se considera que 6,300 millones de personas vivirán en áreas urbanas, cerca del 70 por ciento de la población. La IEA espera que la movilidad de los pasajeros urbanos a nivel global, con relación al 2010, se duplique al 2050 en un escenario tendencial, aunque la movilidad pudiera incrementarse en un factor de diez en un escenario de rápida urbanización. En el escenario tendencial, se tendría un crecimiento anual promedio de energía superior al 80 por ciento, aun considerando las mejoras esperadas en la tecnología de los vehículos y en ahorro de combustibles.
            El reporte considera que la eficiencia energética en el transporte urbano puede ser definida como la maximización de los viajes realizados con un mínimo de energía consumida por medio de una combinación de planeación en el uso de la tierra, modalidades de transporte compartido, intensidad energética y tipo de combustible. Las políticas de eficiencia energética en el transporte urbano pueden ser agrupadas un paquete de políticas que se reconoce como “evitar, cambiar y mejorar”. Evitar, requiere de políticas que disminuyan el crecimiento en el número de viajes por medio de la planeación urbana y la administración de la demanda de movimiento; por ejemplo, trabajar en casa e implantación de tecnologías de logística. Cambiar, al motivar y establecer acciones que permitan dejar el coche en casa y cambiar a modalidades más eficientes como usar de transporte público masivo, bicicletas y caminar, dependiendo de la distancia del viaje, así como impulsar el transporte de carga ferroviario. Mejorar, al establecer políticas que reduzcan el consumo de combustibles y sus emisiones por medio del incremento en los estándares en el consumo de combustibles de cada modelo de vehículo y en la venta de vehículos con tecnología más avanzada. Esta metodología de “evitar, cambiar y mejorar” podría disminuir los gastos globales totales en vehículos, combustibles e infraestructura por 70 millones de millones de dólares, de ahora al 2050.
            La hoja de ruta propuesta en el reporte para mejorar la eficiencia energética en un sistema de transporte urbano es: planear, al identificar necesidades de transporte, actores involucrados, barreras potenciales y asegurar el financiamiento necesario; implantar, involucrar y motivar a los actores desde el inicio, comunicar metas y establecer procesos de administración; monitorear, al recopilar, revisar y diseminar información, y evaluar, al analizar lo realizado y conocer los efectos de la política de transporte y planear los pasos siguientes.
            La ciudad de Seúl es uno de los muchos casos con éxitos descritos en el reporte. La hoja de ruta de su sistema urbano de transporte incluyó: retos, pobre calidad en su servicio de autobuses, contaminación del aire y por ruido, crecimiento en la demanda de viajes y falta de financiamiento para continuar con su sistema de metro; plan, el Instituto para el Desarrollo de Seúl produjo una guía para modernizar su sistema al proponer la integración de los servicios de metro y autobuses, reestructuración el sistema de tarifas y readecuación del sistema de autobuses; implantación, al llevar a cabo la reorganización y regulación del sistema de autobuses, instalación de corredores exclusivos para ellos, coordinación de los servicios de metro y autobuses, integración de las tarifas del sector público, reformas al sistema de estacionamientos, aumento en el impuesto a combustibles, cerrar calles al tráfico vehicular, mejorar los servicios a los peatones y conversión de algunas flotillas al uso de gas natural comprimido; monitoreo, al recolectar información sobre número de pasajeros, frecuencia de transferencias, accidentes de tráfico y velocidad promedio de los autobuses, entre otros; y evaluación, al comparar las cifras de antes y después de los cambios realizados, consiguiendo mejoras sensibles en todos los rubros mencionados.
            En Morelos, el servicio de transporte colectivo urbano es muy malo, en general: sucio, caro, ruidoso, contaminante, sueldos a destajo, subsidios y prebendas desconocidas, falta de cortesía a usuarios y vehículos vecinos, y descoordinación entre modalidades, entre otras características. Utilicemos la transformación del transporte como elemento de cambio para reconstruir nuestras ciudades.