28 jul 2014

Participación de las mujeres indígenas.

publicado en La Jornada Morelos el 28 de julio de 2014.

El avance de la democracia, el progreso hacia la plena igualdad y el ejercicio de los derechos sin restricciones en América Latina será posible si se asegura la visibilidad y participación efectiva de aquellos grupos y personas que siempre han sido excluidas y discriminadas, tal como ocurre con las mujeres indígenas. Sólo de este modo será posible que las democracias del siglo XXI sean expresión de la valoración de la diversidad. Así, se debe seguir avanzando en el cumplimiento efectivo de los derechos humanos, considerando los estándares mínimos que rigen a nivel mundial, y que para los pueblos y mujeres indígenas se sintetizan en la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.

            Dirk Jaspers-Faijer, director del CELADE-División de Población, y de Sonia Montaño, directora de la División de Asuntos de Género, ambos de la CEPAL, coordinaron el estudio “Mujeres indígenas: nuevas protagonistas para nuevas políticas” (LC/L.3842, CEPAL, 2014). Éste aborda de manera diversos ámbitos de información de las mujeres indígenas y presenta un panorama regional sobre las mujeres indígenas en relación a su autonomía física, socioeconómica y adopción de decisiones; así como sus dinámicas demográficas particulares, su situación de vulnerabilidad demográfica, su distribución territorial y sus migraciones.

            El documento plantea que la construcción de estadísticas sobre los pueblos indígenas deberá tener en cuenta las diferentes cosmovisiones, tanto las de los propios pueblos como las de la sociedad dominante. Se debe trata de diseñar instrumentos con preguntas y categorías pertinentes para la realidad y los intereses de cada pueblo. La complejidad de la construcción cultural de género en los pueblos indígenas es un tema muy poco explorado en la literatura sobre estas mujeres. En general, la producción de conocimiento sobre las relaciones de género y la situación de desigualdad de las mujeres las ha hecho invisibles y, por ende, la información disponible es insuficiente para la adopción de decisiones en materia de políticas públicas sólidamente fundadas.

Las distintas formas de ser mujer en el mundo indígena están conformadas por las construcciones particulares de género de los pueblos a los que pertenecen, por las diversas realidades socio territoriales de cada uno de ellos, así como por las adecuaciones en relación con la sociedad dominante, asegura el estudio. Por eso, las mujeres indígenas no constituyen un grupo homogéneo, sino que presentan una gran diversidad de situaciones, necesidades y demandas. Los Estados están obligados a asumir la necesidad de generar políticas que tomen en cuenta la heterogeneidad de las mujeres indígenas de la región en la respuesta a su amplia gama de demandas en relación al empleo, la salud, la educación y el cuidado. En este sentido, las metodologías desarrolladas por las propias mujeres indígenas permiten visibilizar las relaciones de poder dentro y fuera de las comunidades, utilizando principios de su cosmovisión, pero también cuestionando los elementos de ella que generan la violencia.

Las dinámicas demográficas deben ser tomadas en cuenta en el diseño y la aplicación de políticas y en la asignación de recursos para responder a la amplia gama de demandas, señala el estudio. Por tratarse de una población con una estructura por edades afectada por las condiciones de la migración hacia las ciudades, se plantean importantes desafíos sociales que pueden implicar no sólo ampliar la infraestructura sanitaria, la cobertura del sistema educativo y de salud, la oferta de viviendas y servicios básicos, sino también la necesidad de incorporar un enfoque intercultural y de derechos humanos en estas políticas. El difícil acceso a la educación formal e informal es otro de los aspectos que las mujeres indígenas identifican frecuentemente como una limitarte para la participación, y que se deriva de un escenario histórico marcado por el racismo y la discriminación. La falta de formación se vincula también con las barreras lingüísticas que afrontan y la falta de acceso a las nuevas tecnologías de la información.

Las acciones afirmativas de carácter legislativo sobre equidad de género y paridad étnica, incluyendo la reglamentación de leyes de cuotas, representan una de las medidas contra la discriminación de las mujeres indígenas en la política formal, propone el estudio. Sin embargo, la situación de racismo y discriminación estructural histórica, acentuada por el patriarcado, crean una realidad tan compleja de abordar que es necesario pensar en estrategias integrales, que incluyan diferentes aspectos para incrementar la participación política de las mujeres indígenas en distintos niveles de toma de decisiones. Es preciso diseñar e implementar instrumentos de monitoreo del marco que regula su participación política, a fin de conocer los avances y los obstáculos en el proceso. Así, enfrentar la situación de discriminación y exclusión que viven las mujeres indígenas requiere abordar de un modo integrado la perspectiva de género con la de los pueblos indígenas y considerar el concepto de bienestar desde la mirada de los pueblos y, a la vez, su situación dentro de las comunidades, sus prioridades y necesidades, incluyendo el acceso y control de los territorios. Además, explorar las relaciones desiguales de poder entre hombres y mujeres indígenas, mediante el estudio contextualizado de la forma en que las normas y los valores culturales y simbólicos producen y reproducen las diferencias de género, es central para la implementación de las políticas públicas destinadas a terminar con la discriminación étnica y de género.

Es fundamental que las mujeres indígenas se incorporen de manera explícita en la formulación de políticas públicas en este tema. Y, sin el respeto y la garantía del ejercicio de los derechos individuales y colectivos de las mujeres indígenas, no será posible alcanzar la tan anhelada igualdad que se persigue esta región. Así, las políticas orientadas hacia las mujeres indígenas requieren, según el documento: articular las políticas de género y las políticas hacia los pueblos indígenas; considerar la interculturalidad y la construcción de género de los pueblos indígenas; considerar las dinámicas demográficas de las mujeres indígenas: estructura de edades, migración, fecundidad; atacar el racismo y la discriminación, enfrentando las diversas expresiones de la violencia contra las mujeres indígenas; generar más información y de mejor calidad sobre las mujeres indígenas; visibilizar las relaciones de poder y de género al interior de las comunidades indígenas enfrentando la violencia en contra de las mujeres indígenas; tener presente su heterogeneidad socio-territorial y sus necesidades y demandas; mejorar el acceso a la educación formal e informal y al conocimiento de su propia lengua; apoyar la políticas de empleo que eviten la segregación ocupacional, la discriminación salarial y la inseguridad laboral; e incentivar la participación política y la paridad étnica y de género mediante la ley de cuotas y otros mecanismos.

            En Morelos, debemos diseñar y construir sistemas de información sobre las necesidades de las mujeres indígenas, que nos permitan establecer e implantar políticas públicas para que ellas participen directamente en la construcción de su bienestar en el pleno ejercicio de sus derechos humanos.

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