23 ene. 2012

Infraestructura latinoamericana al 2020

publicado en La Jornada Morelos el 23 de enero de 2012


Existe un amplio consenso sobre los efectos positivos que ejercen la disponibilidad y calidad de la infraestructura económica y sus servicios derivados, sobre el crecimiento económico y su sostenibilidad en el tiempo. Sin embargo, Rozas y Sánchez en su trabajo ““Desarrollo de infraestructura y crecimiento económico: revisión conceptual”, publicado en la Serie DRNI N°75, de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) en 2004, señalan que las inversiones en infraestructura son una condición necesaria para el desarrollo, pero no  una condición suficiente per se, más aún, el impacto de las inversiones en infraestructura sobre el crecimiento dependerá de su articulación con otros factores, tales como el grado de desarrollo del capital humano, la disponibilidad de recursos naturales, y el acceso al financiamiento y a la tecnología, entre otros. Un aspecto fundamental en la planeación del desarrollo de la infraestructura es lograr que el presupuesto asignado a la construcción impulse la equidad social y tenga un impacto distributivo significativo.
Es imprescindible cuantificar apropiadamente las necesidades futuras en infraestructura. Daniel E. Perrotti, Oficial de Asuntos Económicos, y Ricardo J. Sánchez, Jefe de la Unidad de Servicios de Infraestructura de la División de Recursos Naturales e Infraestructura, de la CEPAL, prepararon un documento titulado “La brecha de infraestructura en América Latina y el Caribe” para el Número 153 de la Serie Recursos naturales e infraestructura, que fue publicado en julio 2011 por las Naciones Unidas (ISSN: 1680-9017, LC/L.3342). El objetivo principal del trabajo fue medir la brecha de infraestructura y los requerimientos de inversión necesarios desde ambas perspectivas. Las diferentes metodologías abordadas cuantificaron los montos de inversión requeridos al usar costos de infraestructura ajustados a América Latina y el Caribe.
El documento señala que los efectos que ejercen la infraestructura y sus servicios derivados sobre la economía y la sociedad son sustantivos y repercuten en la calidad de vida diaria de los habitantes. Desde la disponibilidad para realizar una llamada telefónica personal meramente recreativa, hasta disponer del acceso al agua potable que posibilite gran parte del sustento biológico necesario para la vida. Una carretera deficiente, o la falta de trazado de la misma, pueden impedir que un paciente sea trasladado en el tiempo y la forma oportunos, provocando riesgos evitables. Los estudiantes pueden ver dificultado su proceso de formación de capital humano por la carencia en la provisión de energía eléctrica que les impida extender sus horarios de estudio, o por la falta de acceso a un herramental educacional y comunicativo de elevado potencial como es la Internet.
Por otra parte, el documento considera que la economía mundial se encuentra cada vez más interrelacionada. A pesar de las muchas ventajas derivadas de una producción a escala planetaria, también se presentan mayores exigencias de competitividad que requieren como respuesta la ampliación y modernización de la infraestructura básica orientada a alcanzar los estándares tecnológicos internacionales y extender la cobertura de los territorios nacionales, al mismo tiempo de permitir satisfacer eficazmente a las necesidades asociadas a la prestación de los servicios de infraestructura.
Otras ventajas del desarrollo de la infraestructura, indica el documento, son: un mayor grado de especialización productiva que permite generar economías de escala y aglomeración, integración del sistema económico y territorial de un país o región, reducción de costos asociados al consumo de los servicios, mejoras en el acceso a los mercados de bienes e insumos, incremento en la cobertura y calidad de los servicios provistos a la población, y mayor bienestar.
Algunos indicadores presentados en el documento para medir las diferencias existentes entre América Latina y el Caribe respecto a otras regiones de interés; por ejemplo, la OCDE o Asia Oriental son: demográfico y de ingresos entre los distintos grupos, dimensiones geográficas, erogaciones en investigación y desarrollo, transporte aéreo, total de energía consumida por el sector transporte y fracción de las exportaciones de alta tecnología en las exportaciones totales.
En los últimos años, concluye el estudio, en América Latina y el Caribe las inversiones en infraestructura económica y sus servicios derivados han sido insuficientes. En términos del producto bruto de la región se determinó que habría que invertir en torno al 5.2 por ciento anual del PIB para afrontar las necesidades que surgirán de las empresas y los particulares al 2020, asumiendo un crecimiento económico medio de 3.9 por ciento anual. Por otra parte, si la intención fuera cerrar la brecha con un conjunto de países del Este de Asia las erogaciones ascenderían al 7.9 por ciento anual. La diferencia entre las necesidades y el gasto realizado plantean inmediatamente el interrogante de las posibilidades de financiamiento de los incrementos requeridos. Con este fin menciona algunos mecanismos, tanto para el sector público como para el privado; por ejemplo, generar garantías parciales contra riesgos ofrecidas por instituciones multilaterales, que reduzcan notoriamente el costo de la deuda de los proyectos de infraestructura y permitan contemplar financiamientos con plazos más largos.
            En Morelos, es fundamental abordar las políticas de infraestructura de forma integral, incrementar la intervención pública hacia regulaciones más efectivas y eficientes, promover la sustentabilidad y especialmente elevar la calidad institucional en una nueva relación entre gobierno, mercados y sociedad. Así definiremos qué inserción tendremos en la economía mundial y nacional, y la calidad de vida nuestros habitantes.

1 comentario:

Karla Cedano dijo...

No es novedad que una estrategia recurrente para generar empleo y "demostrar" trabajo para un gobierno estatal, municipal o federal, es la inversión en infraestructura. ¿Se imaginan los resultados que se tendrían, si esta infraestructura fuera sustentable y apropiada a las necesidades de la comunidad? Más allá del sentido común, este ensayo muestra cómo lograr que el gasto en infraestructura, se transforme en inversión socio-económica sustentable...