14 ene. 2013

Las próximas megainundaciones en California

publicado el 14 de enero en La Jornada Morelos
Las inundaciones son el resultado natural del ciclo del agua. En las tormentas fuertes, cuando chocan los frentes de nubes contra las montañas y se condensa el vapor de agua, el agua baja por las barrancas y llena las zonas geográficas bajas, los altiplanos. Estas inundaciones pueden causar graves desastres naturales por una mala planeación que no prevea la infraestructura adecuada ni criterios de evacuación para personas y animales. Sin embargo, el tiempo entre los eventos extremos está disminuyendo y el daño que causan está aumentando por efecto del Cambio Climático.


Michael D. Dettinger, investigador en hidrología en el U.S. Geological Survey e investigador asociado en el Scripps Institution of Oceanography, y B. Lynn Ingram, profesora de ciencias terrestres y planetarias en la Universidad de California, escribieron el artículo “Las Megainundaciones que Vienen” en la revista Scientific American (The Coming Megafloods, Scientific American Digital, January 2013, © 2012 Scientific American). Los autores describen la existencia de inmensos flujos de vapor en la atmósfera, llamados ríos atmosféricos, que han causado inundaciones masivas cada 200 años en California, Estados Unidos, y que el Cambio Climático podría ocasionar muchas más.

En la Nochebuena del año 1861, una intensa tormenta que venía del Océano Pacífico entró a California y continuó con la misma fuerza por 43 días, nos recuerdan los autores. Los arroyos que normalmente bajaban por el lado oriental de la Sierra Nevada se transformaron en grandes ríos que arrasaban todo a su paso, comunidades y campamentos mineros. Como resultado, se formó un lago en el Valle Central de California que medía 450 kilómetros de largo y 30 de ancho. Miles de personas murieron y se ahogaron 800 mil cabezas de ganado, un cuarto del total existente. También, el centro de la Ciudad de Sacramento quedó inundado bajo 3 metros de agua lodosa con residuos de todo lo arrastrado por las corrientes. El Gobierno de California se mudó a San Francisco por 6 meses, hasta que bajaron las aguas en Sacramento. El Estado quedó en bancarrota.

Los ríos atmosféricos son chorros de vapor de agua que se forman a casi dos kilómetros de altura sobre el mar y miden 400 kilómetros de ancho y se extienden por miles de kilómetros, explican los autores. Estos sistemas de vapor de agua transportan agua, en cantidades que puede equivaler a 10 o 15 veces las que lleva el Río Mississippi, de los trópicos a latitudes medias. Cuando uno de estos ríos llega a la costa oeste de los Estados Unidos y pega contra las montañas interiores, entonces es forzado a elevarse, se enfría y condensa en grandes lluvias. Este fenómeno es bien conocido por los habitantes de esa costa y lo llaman “la autopista de la piña”, que les lleva grandes cantidades de vapor de los trópicos cerca de Hawaii y los transforma en lluvias torrenciales que duran de 3 a 5 días. Según investigaciones recientes, un máximo de nueve de estos ríos atmosféricos pegan a la costa de California cada año.

La existencia de dichos ríos fue descubierta recientemente y casi por casualidad, indican los autores. Tres fenómenos hidrometeorológicos se reconocieron de manera independiente, alrededor del año 2000. El primero, fue descubierto por el Laboratorio de Tecnología ambiental, de la Administración Oceánica y Atmosférica Nacional, de los Estados Unidos, cuando sus aviones de reconocimiento estudiaban una tormenta invernal que se dirigía a su país desde el Pacífico Norte. Encontraron una tormenta de chorro a gran altura que duraba varios días y que transportaba el 20 por ciento de la humedad atmosférica del polo hacia latitudes medias y que, por su altura sobre el nivel del mar, no había sido detectada por métodos tradicionales. El segundo, fue descubierto por el Instituto Tecnológico de Massachusetts, cuando encontraron anomalías en las simulaciones numéricas de patrones de viento y vapor de agua a nivel mundial. Descubrieron que el 95 por ciento de vapor transportado de arriba de los trópicos hacia los polos ocurría en sólo 5 o 6 bandas muy estrechas, distribuidas casi al azar en el planeta, y se movían del oeste al este a latitudes medias. El tercero fue el descubrimiento por el conjunto de satélites que llevaban el nuevo “Sensor Especial de Imágenes por Microondas” cuya finalidad era observar la distribución global del vapor de agua. Estas imágenes mostraron con claridad que el movimiento del vapor de agua tendía a concentrarse en corredores estrechos y muy largos que transportan aire húmedo y caliente de los trópicos a zonas más secas y frías en latitudes medias. Estos tipos de tentáculos aparecen y se extinguen en periodos de tiempo que van de días a un par de semanas.

Para simular un evento extremo de esta naturaleza, los autores han trabajado en la creación de un escenario llamado “Tormenta del Río Atmosférico 1000” (ARkStorm, por sus siglas en ingles), construido con base en información de las tormentas más largas que ocurrieron en California en los últimos cincuenta años. Sus resultados muestran que habría grandes inundaciones en las áreas bajas del norte y del sur del Estado, que podrían llevar a la evacuación de 1.5 millones de personas, con daños económicos inmediatos por 5 billones de pesos (millones de millones) en propiedades dañadas y pérdidas agrícolas. También, consideran que en una tragedia de esta magnitud morirían miles de personas.

En Morelos, es indispensable que analicemos detalladamente las causas de las inundaciones recurrentes que tenemos y los efectos que causan en salud, morbilidad, mortalidad y la economía. También, debemos revisar nuestros planes de protección civil y mejorar y reforzar la infraestructura que minimice los daños. Asimismo, es necesario establecer programas multidisciplinarios y multi-institucionales para prever el efecto del Cambio Climático en estos fenómenos meteorológicos.

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