30 sept. 2013

Edificios inteligentes

publicado en La Jornada Morelos el 30 de septiembre de 2013

La definición de un producto o proceso “inteligente” ha avanzado. Con relación a los edificios, antes, se le asignaba esa característica si uno o varios de sus componentes respondían a estímulos externos en beneficio de los ocupantes. Por ejemplo, si en un edificio se prendía la luz en algunos cuartos porque tenían sensores de movimiento, permitiendo ahorrar electricidad si no había personas, o las ventanas exteriores se opacaban si la radiación solar subía de un cierto valor, reduciendo el incremento de temperatura al interior del cuarto. Ahora, los edificios son inteligentes si además de tener la habilidad de reaccionar también tienen conciencia propia de su estado. Por ejemplo, cuentan con un sistema de adquisición de datos que permite conocer en tiempo real la temperatura, humedad y actividad que existen en cualquier cuarto y, cuando se le pregunta hace alguna sugerencia o cuando algún parámetro llega a valores determinados ya tiene programadas acciones inmediatas.
            Jeremy Watson, Profesor y director científico del Grupo ARUP, coordinó una reunión de análisis, organizada por la Real Academia de Ingeniería del Reino Unido, para considerar aplicaciones tecnológicas potenciales en edificios inteligentes e identificar retos posibles. Los resultados de este Comité fueron publicados recientemente (Smart buildings: people and performance. © Royal Academy of Engineering June 2013. www.raeng.org.uk). Los nuevos Sistemas de Administración de Edificios (BMS, por sus siglas en inglés) tienen avances enormes para recolectar y analizar gran cantidad de datos, lo que permite aprender y aún anticipar las necesidades y preferencias de sus ocupantes, desde niveles de iluminación, temperatura, consciencia energética hasta compañías de abasto. La expansión y mejora en redes inalámbricas y el aumento en las capacidades computacionales en el hogar permiten que los diseñadores, arquitectos e ingenieros tengan las herramientas para usar los datos y construir ambientes más confortables y que disminuyan nuestra huella de carbón.
            Para el año 2020, el Comité asume que en las edificaciones del mundo habrá unos 50 mil millones de equipos y sensores conectados en red a nivel mundial (la ahora llamada internet de las cosas), constituyendo una enorme fuente de datos sobre movimientos, calor, iluminación y uso de espacios. Esta información permitirá a los BMS hacer alteraciones personificadas y anticipadas en tiempo real a los ambientes de los ocupantes y que ya no sólo sean reactivas. Los datos enviados por los sensores también podrán ser analizados como una evaluación post-ocupación para mejorar el diseño de subsecuentes sistemas y edificios. Los medidores y redes inteligentes de electricidad ya proveen una información valiosa sobre el patrón y volumen del consumo de energía, tanto a las compañías como a los ocupantes, para regular su uso y reducir las facturas. En el Reino Unido, el gobierno estableció una norma obligatoria para que todos los distribuidores de electricidad proveyeran de medidores inteligentes al 100 por ciento de sus clientes a fines del 2019. También, estima que esta medida traerá beneficios por 100 mil millones de pesos, en los próximos 20 años, a los consumidores y distribuidores de electricidad por tener una forma más precisa y amplia de cobrar y por un control más eficiente en su uso.
            Los edificios deben cambiar y adaptarse para satisfacer a sus ocupantes. Así, el Comité considera muy importante incorporar en el diseño al usuario para permitirles control sobre su ambiente. Los edificios inteligentes deben responder a sus ocupantes para mejorar continuamente sus condiciones de vida. Los arquitectos e ingenieros deben resistir la tentación de suponer el tipo y necesidades que tendrán los futuros habitantes de sus edificios. El requerimiento de las necesidades de los ocupantes es fundamental cuando se reacondiciona una edificación para proveer los servicios apropiados. También, los diseñadores deben considerar la necesidad humana de control sobre su ambiente inmediato y no dejarse llevar por una tecnología desconocida para ellos. Los edificios deben ser considerados como sistemas socio-tecnológicos.
            Si se considera que la vida útil de un edificio está entre 50 y 100 años, mientras que la tecnología digital cambia drásticamente cada 5 años o menos, el Comité propone la necesidad de un nuevo paradigma en la construcción. La posibilidad de que los edificios puedan evolucionar como los seres vivos ofrece enormes oportunidades al pensamiento imaginativo; considere a un edificio como un núcleo de infraestructura con muchos sistemas inteligentes conectados a éste. Un símil presentado es el teléfono inteligente actual y sus aplicaciones. Otro modelo potencial está en el diseño de los aviones comerciales. El Boeing 747 tiene 50 años de haber sido construido, sin embargo ha sido rehabilitado seis veces por la necesidad de mejorar sus sistemas electrónicos, de comunicaciones y de seguridad.
            En Morelos, debemos incorporar este concepto de inteligencia en todas nuestras edificaciones, tenemos las capacidades científicas, tecnológicas y de innovación en las áreas de tecnologías de información, arquitectura, ingeniería, diseño y materiales. Además, no debemos olvidar que lo importante son los servicios y la creación de mejores ambientes para vivir y trabajar, más que los datos y las aplicaciones.

23 sept. 2013

Un sistema integrado de salud

publicado en La Jornada Morelos el 23 de septiembre de 2013.


Aunque los Gobiernos Federal y Estatales declaran que se está alcanzando la cobertura total en servicios de salud a todos los mexicanos, la realidad es que aún falta avanzar mucho en la calidad, especialización, costo, oportunidad y eficacia de la atención médica ofrecida. También, la brecha en la calidad de los servicios es enorme entre diferentes regiones geográficas del país. Además, tenemos una organización fragmentada, ya que no existe vinculación estrecha y formal entre instituciones como el IMSS, el ISSSTE y los servicios de salud estatales. Por primera vez, la semana pasada, el Gobierno Federal anunció que en el 2014 hará la compra consolidada de todas las medicinas del sector público; lo que traerá grandes ahorros por el volumen solicitado y una reducción en las propinas recibidas por algunos “servidores” públicos que todos pagamos.
            Kaplan, G., G. Bo-Linn, P. Carayon, P. Pronovost, W. Rouse, P. Reid, and R. Saunders escribieron un documento para discusión sobre “Ventajas de incorporar una visión de ingeniería de sistemas en el sector de la salud” (2013. Bringing a systems approach to health. Discussion Paper, Institute of Medicine and National Academy of Engineering, Washington, DC. http://www.iom.edu/systemsapproaches). Examinan soluciones sistémicas exitosas en la oferta de servicios de salud en Estados Unidos. Se centran principalmente en la atención médica porque presenta muchas oportunidades de mejora y demuestra el impacto positivo de utilizar el método que ofrece la ingeniería de sistemas, aunque éste se puede aplicar a todo el sector para elevar el nivel de salud de las personas a un menor costo.
            Un método sistémico incrementa la salud de un país al considerar los múltiples elementos involucrados tanto en la atención a los pacientes como en los que influyen en la salud. Aseguran los autores que al entender cómo operan estos elementos de manera aislada, así como la dependencia entre cada uno de ellos, este método permite diseñar procesos que integren a las personas, acciones, estrategias, políticas y organizaciones para alcanzar metas y objetivos más avanzados. Se pueden analizar diferentes niveles en un sistema de salud: interacción paciente y médico, unidad de salud, clínica, hospital, comunidad, municipio, estado y nación, con diferentes herramientas para las diversas necesidades en cada nivel de atención. Estas herramientas incluyen métodos para sistemas de producción y otros sistemas de gestión que ayudan a las organizaciones a identificar problemas y mejorar de manera continua sus operaciones; teoría de colas y administración de operaciones para asegurar que los pacientes tienen las medicinas cuando las necesitan, e ingeniería de factores humanos para identificar retos de seguridad, calidad y confiabilidad al entender cómo los individuos interactúan con las tecnologías y sus procesos. Para difundir los principios sistémicos se requieren bases de datos avanzados e interoperabilidad de sistemas, cultura de liderazgo y de apoyo, aceptación e inclusión en los nuevos procesos por los pacientes, familiares, médicos, enfermeras y público en general, y nuevos esquemas de incentivos.
            Basados en experiencias con los métodos sistémicos en otras áreas, los autores consideran que el enfoque apropiado al sector salud debe aplicar una visión científica para entender los elementos que influyen en los resultados, modelan las relaciones entre esos elementos, y alteran los diseños, procesos o políticas con base en el conocimiento resultante. Éste contiene cuatro etapas: identificación de los elementos involucrados en la atención de los pacientes y en la promoción de la salud en las poblaciones; descripción de cómo esos elementos operan independiente e interdependientemente; alteración del diseño de organizaciones, procesos y políticas que promuevan el aprendizaje en todos los niveles, e implementación de los cambios en una nueva dinámica que facilite las sinergias entre las personas, procesos, equipos y organizaciones para alcanzar objetivos más importantes.
            Los autores establecen la existencia de tres asuntos muy relevantes: ya que el cuidado de la salud no necesariamente se traduce en una mejora en salud, existe la necesidad de integrar todos los sistemas y subsistemas que influencian el estado de salud; la optimización independiente de una componente no optimiza los resultados completos del sistema, y por la naturaleza descentralizada del sistema de cuidados de salud, nuevas propiedades emergen si todos los actores interactúan y se adaptan entre sí.
            Finalmente, el éxito de un sistema basado en iniciativas depende de un factor especial, proponen los autores: centrarse en los pacientes y el público para mejorar la salud y el servicio de salud. Además, los individuos juegan un papel crítico en administrar su salud fuera de la clínica, desde tratamientos complejos a tomar decisiones diarias sobre nutrición y ejercicio; siendo de gran relevancia la retroalimentación de sus experiencias para mejorar a todo el sistema de salud.
            En Morelos, es clara la necesidad de un cambio para establecer un sistema integral de salud que permita mayor seguridad social, calidad del servicio y reducción en los costos. La ingeniería de sistemas debe jugar un rol fundamental para analizar todos sus elementos e interacciones y lograr que todos los actores se comuniquen y alcancen metas más relevantes. Debemos establecer al paciente como el centro prioritario del sector salud.

16 sept. 2013

Manufactura nanométrica


Eric Drexler es llamado el fundador de la nanotecnología por su libro “Motores de creación: la próxima era de la nanotecnología” (Engines of Creation: The Coming Era of Nanotechnology, Anchor, 1986). Definió el concepto de nanotecnología con dos componentes fundamentales: manufactura que utiliza máquinas basadas en dispositivos con tamaños a nanoescalas (es decir, de uno a cien nanómetros o millonésimas de milímetro) y productos construidos con precisión atómica. Ambas características están íntimamente ligadas, ya que la manufactura átomo por átomo depende de dispositivos en tamaños de nanoescala, que también se construyen átomo por átomo. Desafortunadamente, su concepto se diluyó sólo en términos de la muy pequeña escala y se eliminó toda menciona a la precisión atómica. Esto ha frenado su verdadero desarrollo tecnológico al impulsar el estudio de las nanopartículas y no él de las nanomáquinas.
            Ahora, Eric Drexler ha publicado el artículo “Un futuro radical para la Nanotecnología” (A Radical Future for Nanotechnology, The Futurist, September-October 2013, Vol. 47, No. 5), donde ejemplifica el uso restringido del concepto de nanotecnología definido originalmente por él y promueve el empleo radical de la nanotecnología en la manufactura de nuevos materiales, dispositivos y sistemas que cambiarán los métodos de operación de toda la industria.
            La transformación que se avecina en el área de la nanotecnología fue retrasada por los investigadores que trabajaban en construir, estudiar y aplicar las propiedades de partículas, ya que recibían un financiamiento extremadamente reducido antes de 1986 y después por mencionar que hacían nanotecnología ya elevaron drásticamente su nivel de apoyo, asegura el autor.
            Sin embargo, el enorme impacto que tendrá la nanotecnología se puede entender mejor si se compara con las tecnologías industriales actuales, considera el autor. El contraste principal emerge de las dos características básicas de las tecnologías para la Manufactura con Precisión Atómica (APM, por sus siglas en inglés): el tamaño nanométrico de los componentes y la precisión atómica en los procesos y productos. De éstas se desprenden implicaciones fundamentales desde la perspectiva de las aplicaciones, según el autor. En primer lugar, el tamaño nanométrico permite una productividad extremadamente grande como consecuencia de las leyes de escalamiento mecánico. Además, esta maquinaria muy pequeña, versátil y altamente productiva puede colapsar la cadena industrial global de abasto a unos cuantos eslabones, de materiales primarios a conjuntos de materiales refinados, a micro bloques estandarizados y a productos que pueden tener diferentes roles, como celdas solares, aeronaves, motores de coches, concreto, computadoras e instrumentos médicos. También, las cadenas cortas de abasto y la producción flexible pueden favorecer una descentralización drástica de la manufactura. En segundo lugar, la precisión atómica empieza con la construcción de pequeños bloques de moléculas, átomo por átomo y disponibles a bajo costo por kilogramo, que se pueden procesar secuencialmente para obtener estructuras de materiales y componentes, que finalmente se conviertan en productos con una productividad aumentada por factores que pueden ir de 10 a más de un millón de veces. Finalmente, como los productos y subproductos son fabricados con precisión atómica, los sistemas APM no producen desechos peligrosos.
            La revolución informática nos provee un modelo alternativo de producción industrial, plantea el autor. La producción de patrones usando tecnologías basadas en APM se parece al uso de bits en las tecnologías de la información: producción rápida con propósitos múltiples; plataformas escalables; independencia de largas cadenas especializadas; descentralización radical potencial; el rol central de software y datos en línea; nuevos productos sin capital físico nuevo y costoso; costos marginales bajos de producción y distribución, y el rápido abasto mundial de nuevos productos. Estas características contrastan radicalmente con las de la industria moderna.
            Un impacto natural de gran envergadura de la producción basada en APM será la reducción en los costos de compra y operación de los bienes de capital en áreas como, propone el autor: materiales de construcción, como aerogeles porosos en lugar de fibras de vidrio para aislar; transporte, materiales súper ligeros y económicos; energía, conversión directa y eficiente entre energías eléctrica y química; materia prima, substitución de elementos escasos (cobre, níquel y cobalto, entre otros) por elementos abundantes (hidrógeno, nitrógeno y oxígeno, entre otros) en la mayoría de las aplicaciones; agua, desalación de agua de mar, y agricultura, materiales para invernaderos.
            La transformación de la base material de nuestra civilización puede, tal vez, mejorar el impacto que los seres humanos tenemos sobre la Tierra. Aunque la reducción en costos puede producir un aumento en la cantidad de desechos, el autor considera que tecnologías más limpias y de bajo impacto ambiental pueden llevar a situaciones ecológicas más favorables. La posibilidad de expandir ampliamente la producción mundial y simultáneamente reducir su impacto negativo al ambiente nos da la oportunidad de resolver nuestros más complejos problemas sociales y establecer un nuevo modelo de coexistencia entre la civilización humana y el resto del mundo. El objetivo que presenta el autor no es convencer de una abundancia generalizada, sino de hacer una gran cantidad de preguntas urgentes, dar algunas respuestas claras y pensar de manera científica en nuestros futuros.
            En Morelos, debemos investigar e innovar en la fabricación con precisión atómica, analizar como sociedad, de manera sobria y urgente, las implicaciones revolucionarias que nos puede traer e impulsar las aplicaciones benéficas para la humanidad y el planeta. Los retos y beneficios de la nanotecnología, en sus dos vertientes, son enormes.

9 sept. 2013

Reformas y energías renovables


publicado en La Jornada Morelos el 9 de septiembre de 2013
 
Las tres propuestas planteadas para realizar una reforma energética en el país, por el Ejecutivo Federal, el PAN y el PRD y que analizamos a fondo en este espacio la semana anterior, no consideran plenamente la necesidad, importancia, relevancia y potencial del aprovechamiento de las energías renovables (solar, eólica, biomasa, hidráulica, geotermia y oceánica) para la sociedad mexicana. De estas energías depende, en el corto, mediano y largo plazos, la autosuficiencia y soberanía energéticas, la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y una mejor calidad del ambiente local y regional, el avance en una innovación basada en ciencia desarrollada en el país y el impulso al desarrollo sustentable nacional.
            En la iniciativa de reforma constitucional en materia energética presentada por el Ejecutivo Federal, las propuestas sobre las Energías Renovables se sustentan en el eje estratégico seis: Sustentabilidad y Protección del Medio Ambiente, que establece es posible mitigar los efectos negativos que la producción y el consumo de energías fósiles puedan tener sobre la salud y el medio ambiente, mediante la mayor disponibilidad de fuentes de energía más limpias (que según el Gobierno Federal corresponden a la energía nuclear y a las renovables). Recuerdan que en 2012, se aprobó la Ley General de Cambio Climático, en la cual el país establece como meta la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en 30% para el año 2020 y 50% para el 2050, en relación con la línea base de emisiones del año 2000. También, que al menos 35% de la generación eléctrica del país provenga de fuentes limpias en 2024. Asimismo, reconocen que México cuenta con un gran potencial en materia de energías renovables, particularmente en energía eólica, geotérmica, hidráulica y mini hidráulica, biomasa y solar, y que nos encontramos ante una gran oportunidad para aprovechar estos recursos energéticos, tal y como lo han hecho otros países. En 2012, China, Estados Unidos y la India contaban con una capacidad instalada de generación a base de energías renovables, sin incluir hidroeléctricas, de 90, 86 y 24 Gigawatts, respectivamente, mientras que México alcanzó apenas 2.4 Gigawatts. Destacan que en otras latitudes el impulso a las energías renovables se ha visto acompañado por una importante generación de empleos. Entre 2009 y 2012, la creación de “empleos limpios” directos e indirectos sumó 1.7 millones en China, 611 mil en Estados Unidos y 350 mil en la India. A nivel mundial, se calcula que de 2006 a 2012 los empleos en la industria de energías renovables, excluyendo a los biocombustibles, pasaron de 1.3 a 4.4 millones. Esta propuesta de reforma tiene como uno de sus objetivos el corregir las limitaciones del modelo energético actual para agregar capacidad de energías renovables a gran escala mediante la creación de un mercado competitivo de generación, administrado por el Estado a través de un operador independiente, y el establecimiento de certificados de energías limpias. Será indispensable dar garantías de acceso y uso no discriminatorio, en términos eficientes, a la red de transmisión. Finalmente, proponen elaborar nuevas leyes que establecerán obligaciones en materia de energías limpias, competencia y servicio público y universal.
            Las principales limitaciones de la propuesta del Ejecutivo Federal, considerando que no han planteado sus modificaciones a leyes secundarias, son: creer que la energía nuclear es limpia sólo porque no emite CO2 en su etapa de generación, establecer el impacto de las energías renovables sólo en el sector eléctrico, no involucrar a PEMEX y CFE en este ámbito, definir metas sin establecer estrategias y una enorme falta de visión a mediano y largo plazos.
            El PAN, su vez, plantea modificaciones constitucionales para la liberación total del mercado energético nacional y la incorporación de las energías renovables se establece en su propuesta 7: Sustentabilidad como objetivo central, donde PEMEX, por su tamaño, deberá ser uno de los ejes contra el cambio climático; el gas natural se promoverá como un combustible de transición, por la apertura de exploración y producción de shale gas, y además se dará un impulso decidido a las energías renovables, ya que el Ejecutivo, si se aprueba, en un plazo de 365 días, deberá emitir un plan que promueva el incremento en su uso.
            Las principales limitaciones de la propuesta del PAN son: desconocimiento del concepto de desarrollo sustentable, proponer al gas de lutita como elemento indispensable en la transición de los hidrocarburos convencionales a las energías renovables, falta de reconocimiento de los beneficios sociales, económicos y ambientales de estas fuentes, y también la ausencia de una clara visión del país en el mediano y largo plazos.
            El PRD no presenta modificación a la Constitución y, con relación a las energías renovables, presenta modificaciones a las Leyes del Servicio Público de Energía Eléctrica y para el Aprovechamiento de Energías Renovables y el Financiamiento de la Transición Energética. Ha sido más específico en sus propuestas en este tema, sobresaliendo: uno, acotan de manera expresa a los productores independientes en la generación de energía eléctrica mediante fuentes de energía renovable para la venta a la CFE; dos, la CFE debe invertir y desarrollar su capacidad instalada de producción de energía eléctrica en fuentes de energía renovable, sin embargo, sin ninguna explicación, se propone mandatar que el porcentaje de la capacidad instalada con fuentes de energía renovable no sea mayor al porcentaje de nueva capacidad instalada por la CFE en el mismo periodo; tercero, se incluye la pertinencia de establecer salvaguardas para las comunidades en la realización de proyectos de energía eléctrica y estimular la constitución de empresas para el aprovechamiento de fuentes de energía renovable del sector social de la economía; cuarto, ya que existen grandes necesidades en materia de ciencia y tecnología del sector de las energías renovables, proponen impulsar la creación de un Instituto Nacional de Energías Renovables (INER) que será un organismo público descentralizado de la administración pública federal, y quinto, la Estrategia Nacional de Energía con un horizonte de quince años, integrará sistemáticamente los objetivos y las metas anuales del Programa de Desarrollo de Pemex, el Programa de Obras e Inversiones del Sector Eléctrico, el Programa para el Aprovechamiento Sustentable de Energía y el Programa Especial para el Aprovechamiento de Energías Renovables.
            Las principales limitantes de la propuesta del PRD, a pesar de ser más explícitos por plantear modificaciones a leyes secundarias, son: no consideran a las energías renovables para usos de calentamiento y enfriamiento doméstico e industrial o como combustible para el transporte, tampoco enfatizan su potencial de mitigación al problema urgente del calentamiento global antropogénico, ni tienen una visión de corto, mediano y largo plazos para la necesaria transición a estas fuentes de energía, supeditan el uso a gran escala de las energía renovables a la intervención de la CFE, y el mencionado INER sólo tiene sentido si es un organismo virtual para apoyar la ciencia, tecnología e innovación que ya se desarrolla en red por decenas de instituciones y con necesidad urgente de apoyo gubernamental y financiero.
            Analicemos la incorporación de las energías renovables en una eventual reforma energética en cuatro vertientes: técnico-económico, ambiental, financiero y político.
            Desde el punto de vista técnico-económico, las energías renovables ya son capaces de satisfacer cualquier uso final de energía requerido en todos los sectores de la economía, con factibilidad técnica y económica; es decir, el tiempo de vida útil de los sistemas instalados es mayor al tiempo de amortización de su inversión y con gastos de operación y mantenimiento muy bajos. Cuando existan sistemas de almacenamiento de electricidad de bajo costo y redes inteligentes de distribución de electricidad, entonces las energías renovables ya no necesitarán el apoyo de sistemas que consuman hidrocarburos.
            Desde el ambiental, sólo con el uso masivo de energías renovables se revertirá el Calentamiento Global Antropogénico, de posibles consecuencias catastróficas para la humanidad, y se reducirá el impacto ambiental negativo local y regional de la industria energética actual, basada en la quema de hidrocarburos.
            Desde el financiero, sí se requieren condiciones especiales para la implantación de tecnologías renovables, ya que, en relación a sistemas convencionales, su costo de capital inicial es mayor, aunque sus gastos de operación y mantenimiento son menores. Si se obtuviera una tasa de interés del 5 por ciento o menor, entonces los costos totales de la infraestructura energética de un país serían equivalentes si se utilizaran hidrocarburos o energías renovables.
            Desde el político, se debe cambiar el existente paradigma de crecimiento con visión de corto plazo, sólo hasta las elecciones siguientes, por un compromiso real con el desarrollo sustentable, que considera el estado de la sociedad que queremos en el largo plazo.
            En Morelos, debemos recordar que la transición energética de los hidrocarburos a las renovables se llevará a cabo por la elección y percepción de los consumidores, no por decisiones estrictamente técnicas o económicas. Identifiquemos a la sociedad que consideremos posible alcanzar en el futuro y, entonces, pensemos en sistemas energéticos completos, donde se integren a las reservas energéticas, la calidad del ambiente, el transporte, la vivienda, la industria, la eficiencia energética y los equipos de uso final de la energía. Esto facilitará ya el aprovechamiento masivo de las energías renovables.

3 sept. 2013

Reforma energética posible


publicado en La Jornada Morelos el 2 de septiembre de 2013
La reforma energética presentada por el Ejecutivo Federal plantea cambios en los artículos 27 y 28 de nuestra Constitución. Los aspectos clave son: permitir que el Estado suscriba contratos de utilidad compartida (en principio, sin cesión de propiedad de las reservas) con el sector privado en la exploración y producción de hidrocarburos; eliminar el monopolio estatal en materia de hidrocarburos y electricidad; otorgar permisos al sector privado para que participe en refinación, transporte, almacenamiento, distribución y comercialización de hidrocarburos y sus derivados; permitir la venta de electricidad entre particulares y, finalmente, mantener el control del Estado sobre la transmisión y distribución de electricidad y de su venta al sector doméstico.
            El PAN presentó una propuesta de reforma energética, más bien de reforma de hidrocarburos, que abre a la competencia todos los tramos de la industria bajo el régimen de concesiones (con cesión de propiedad de reservas) en donde participarían PEMEX (empresa pública con autonomía presupuestal y de gestión), empresas privadas y empresas público-privadas. Sería necesario modificar los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución. El esquema fiscal planteado corresponde a derecho de extracción más impuestos sobre la renta.
            El PRD rechaza tajantemente cualquier cambio constitucional. Presentó modificaciones a 12 Leyes y la creación de otra que, sin transferir recursos de la Nación, o sus rentas, a particulares y sin privatizar, busca que Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad fortalezcan su aporte al desarrollo nacional, para detonar la inversión, el desarrollo industrial y la creación de empleo.
            Todas las propuestas aseguran que mantendrán la rectoría del Estado sobre los hidrocarburos; favorecerán y alentarán el bienestar de las familias mexicanas mejorando el acceso, la calidad y los precios de los bienes y servicios de energía, públicos o privados, e impulsarán el crecimiento económico nacional al garantizar el suministro suficiente, con calidad y a menores precios de los energéticos. También que mejorarán a PEMEX y CFE, con el propósito de que su presupuesto, operación financiera, gestión de recursos humanos y materiales, pero sobretodo la planeación de su operación productiva se coloque en una dimensión de mayor funcionalidad y eficiencia, con procesos de rendición de cuentas transparentes, sin corrupción y un sistema de financiamiento sano y autosostenible. Además, pretenden que PEMEX, como empresa pública, sea uno de los ejes contra el cambio climático y promueva el desarrollo de proveedores nacionales.
            Con relación a las Energías Renovables, las propuestas plantean en general un impulso decidido a su aprovechamiento; lo que queda en un vago enunciado, como analizaremos en la próxima entrega.
            La propuesta del Ejecutivo ha sido definida, por miembros del PAN y de empresas petroleras transnacionales, como tibia y que no atraerá los niveles de inversión extranjera directa que ellos consideran son necesarios. También, ha sido descrita, por actores de la izquierda mexicana como una iniciativa trunca, incoherente, errada, falaz, corrupta y vergonzante que no se atreve a enunciar su razón y su esencia verdaderas.
            Es indispensable analizar la eventual reforma energética en tres vertientes: la política, la financiera y la técnica.
            Desde el punto de vista político, argumenta la mayoría de la izquierda mexicana que la propuesta del Ejecutivo traiciona los planteamientos históricos de salvaguardar a los hidrocarburos que pertenecen al pueblo mexicano de los gobiernos y empresas extranjeros: debemos hoy seguir el ejemplo de Madero, Carranza, Lázaro Cárdenas y Adolfo López Mateos. Sin embargo, existen temas fundamentales por analizar: ¿por qué las izquierdas en países como España, Brasil o Francia sí negocian con empresas transnacionales e incluso apoyan a sus empresas nacionales a ser competitivas a nivel mundial?, ¿por qué la mayoría de la izquierda mexicana asegura que no se tiene la capacidad técnica y no se puede lograr la correcta voluntad política para aumentar la requerida producción de hidrocarburos con convenios de utilidad compartida?, ¿por qué se acepta que los gobiernos federal y estatales puedan realizar alianzas público – privadas para mejorar la infraestructura en cualquier área excepto en el petróleo y la electricidad? y ¿la abundancia de hidrocarburos que tenemos ha sido palanca, ancla o irrelevante para el desarrollo social, económico y ambiental del país?
            Desde el punto de vista financiero, todas las propuestas consideran que mejorar a PEMEX y CFE implica menores ingresos federales. El elemento crucial es cómo se logrará la recuperación de este déficit para elaborar los programas de ingresos y egresos de la federación. No hay propuestas concretas definitivas en las tres alternativas. Algunas ideas son a través de las utilidades compartidas, del aumento en IVA en alimentos y medicinas, del aumento del impuesto sobre la renta a las empresas y personas con mayores ingresos o del incremento en los costos de transacciones como herencias. Lo que sí es un hecho, es que ningún actor político propone una disminución mayor a cinco puntos porcentuales en el corto plazo, del 35 por ciento de los ingresos que ahora recibe la Secretaría de Hacienda por venta de hidrocarburos. Tampoco las propuestas han explicitado las reformas a las instituciones regulatorias mexicanas, que si ya era indispensable fortalecer bajo las circunstancias actuales, serán claves para vigilar y controlar la operación normal y en situaciones de siniestro de todas las empresas.
            Desde el punto de vista técnico, es inevitable reconocer el magro apoyo que todos los gobiernos federales y estatales han otorgado a la educación, la ciencia, tecnología e innovación. Claro que no tenemos la capacidad para extraer eficientemente petróleo y gas, convencionales o no, bajo ciertas circunstancias geográficas. Sin embargo, si el gobierno establece compromisos de transferencia de conocimiento en cada contrato que firme, en el mediano plazo se alcanzaría un nivel de competencia mundial.
            El país que recibió el presidente Peña no muestra una relación directa entre la producción de hidrocarburos, el consumo final de energía per cápita y el desarrollo económico, social y ambiental. Algunas cifras aproximadas que sustentan esta aseveración son, desde hace tres décadas: la producción de hidrocarburos se ha mantenido en 8,500 Peta Joules (PJ) por año, con un claro descenso en los últimos años; las exportaciones de energía se han mantenido en 4,000 PJ; las importaciones de energía se incrementaron de prácticamente cero a 1,900 PJ; el consumo final de energía per cápita se ha mantenido en sólo 0.045 PJ, por debajo de otras economías equivalentes; el país está en el lugar 14, si está medido por su Producto Interno Bruto (PIB), pero si es por PIB per cápita ya nos rebasaron Brasil, Argentina y, peor, el promedio mundial; si además, incluimos no sólo la variable de generación de riqueza sino el estado de la educación y la salud, con el Índice de Desarrollo Humano (IDH), México se encuentra en el lugar 61 del mundo; si evaluamos la desigualdad entre la población, México tiene un índice de Gini de 47, donde cero sería igualdad completa, lo que nos sitúa a media tabla mundial, y finalmente, emitimos más CO2 de lo que prometimos. La conclusión es que tuvimos petróleo pero no se aprovechó en beneficio de la mayoría de los mexicanos. Sabemos que el “hubiera” no existe pero algunos dicen que estaríamos peor sin él y otros dicen que el ingenio y las capacidades de los mexicanos, sin corrupción y con transparencia, sería suficiente.
            El Morelos que recibió Graco también tiene graves deficiencias, nos encontramos a la mitad del listado de los estados en casi todas las variables económicas y sociales. Dos datos reveladores, de acuerdo a la tendencia del IDH en 2013, Morelos se encuentra un año arriba del promedio nacional y a 80 años de alcanzar al DF. Con relación a nuestros municipios y medidos con el IDH, sólo Cuernavaca está en la clasificación muy buena y Jiutepec, Tepoztlán, Zacatepec y Cuautla están en buena; los demás están en mala y muy mala.
            Considero que todos estamos de acuerdo que si en México se siguiera haciendo lo mismo que hasta ahora, entonces el escenario tendencial sería: violencia y corrupción en aumento; inequidad social y de género sin mejorar; transparencia reducida; economía informal mayor al 50 por ciento, y la mitad de la población en pobreza; ingresos públicos ligados a la venta de hidrocarburos; economía dependiente del exterior, en particular del consumo de Estados Unidos; educación de baja calidad en general; ciencia y tecnología, siempre incipiente, e innovación, sólo por adquisición de equipos y sistemas.
            Para que México y Morelos avancen más rápidamente, además de los esfuerzos planteados en los Planes de Desarrollo Nacional y Estatal, es fundamental consensar qué queremos en el largo plazo y cómo lo queremos alcanzar. Por ejemplo, la OCDE presentó, a finales del año pasado, una visión del mundo al año 2060. Indican que en los próximos 50 años se presentarán cambios enormes. En la participación de los países en el PIB global, China sobrepasará a Europa en menos de un año y a los Estados Unidos en unos cuantos más, para convertirse en la mayor economía del mundo, e India está próxima a sobrepasar a Japón y lo hará con Europa en unos 20 años. Desafortunadamente, los niveles de bienestar no aumentarán al nivel deseado para las economías emergentes: el PIB per cápita expresado en porcentaje del de Estados Unidos sólo pasaría, entre 2011 y 2060, de: en India, 8 a 30 por ciento; China, 15 a 60; Argentina, 35 a 45; Brasil, 20 a 40, y en México, 30 a 50 por ciento. ¿Queremos estar así en 50 años?
            Para alcanzar un mejor estadío en nuestro desarrollo y con relación a una reforma energética posible, por lo menos debemos hacer que la planeación energética se enfoque a avanzar en el desarrollo sustentable y no ser considerada, como hasta ahora, una sub-área de la economía. También, asegurar el acceso a la información de los individuos, no sólo por motivos de derechos humanos, si no por beneficios económicos y sociales, a través de la creación de un sistema de Datos Gubernamentales Abiertos, como hemos planteado en esta columna.
            En brevísima conclusión, debemos reconocer que la mayoría de los mexicanos está retrocediendo en la posibilidad de elegir su futuro y que disminuye su nivel y calidad de vida. Para llevar a cabo una reforma energética que permita avanzar en el camino del desarrollo social, económico y ambiental, no podemos sólo mejorar marginalmente el funcionamiento de PEMEX y CFE, debemos romper la tendencia con reformas estructurales apropiadas al momento actual, en particular: garantizar legalmente la rectoría del Estado sobre los mercados y reglamentar la actuación de las empresas; transparentar la gestión del gobierno y tener acceso a la información para beneficio económico y social de los individuos; establecer al conocimiento como meta social prioritaria; movernos hacia organizaciones empresariales horizontales y flexibles, sin monopolios; llevar a cabo una transición acelerada al uso eficiente de la energía y a las energías renovables, y canalizar los excedentes por venta de hidrocarburos a disminuir la desigualdad social y la pobreza, e impulsar la educación, la ciencia, la tecnología y la innovación.
            En Morelos, aprovechemos la oportunidad creada por el análisis de una reforma energética y redoblemos esfuerzos para avanzar en un desarrollo sustentable viable, rompamos con la terrible tendencia.