14 abr. 2014

Impuestos para el desarrollo.

publicado en La Jornada Morelos el 14 de abril de 2014

La tributación es un componente esencial de las políticas públicas. Los impuestos son la fuente fundamental, tal vez la mejor, de financiamiento de los programas de gasto público y establecen vínculos fuertes entre los ciudadanos y sus gobiernos. Si están adecuadamente diseñados, los sistemas impositivos pueden mejorar la gobernanza, la transparencia y la rendición de cuentas. También, los impuestos pueden ser un poderoso instrumento para promover la equidad, apoyar la inversión, y acelerar la productividad y el crecimiento económico.
Ana Corbacho, Vicente Fretes Cibils, y Eduardo Lora, del Banco Interamericano de Desarrollo, editaron el libro “Recaudar no basta: Los Impuestos como instrumento de desarrollo” (ISBN 978-1-59782-166-7. HD72.D48 2013. © Banco Interamericano de Desarrollo). En este documento se analizó la tributación en América Latina y el Caribe bajo la perspectiva del desarrollo. Si bien se reconoce que la recaudación de ingresos es un objetivo central de la política tributaria, se ha subrayado que los impuestos tienen que ver con algo más que los ingresos. Considerando la perspectiva del desarrollo, los autores han presentado una visión general del estado de los impuestos en la región y de la necesidad de reformarlos, teniendo en cuenta en sus propuestas las limitaciones económicas, institucionales y políticas que condicionan los procesos de reforma.
            América Latina y el Caribe es la región del mundo donde los ingresos fiscales han aumentado más en las dos últimas décadas, desempeñando un rol clave los factores políticos e institucionales en la definición de estas tendencias, señala el documento. Sin embargo, en general, en la mayoría de los países la tributación aún genera menos recaudos de lo que correspondería al nivel de desarrollo y a las necesidades no satisfechas de gasto en programas sociales y de inversiones en infraestructura. Salvo pocas excepciones, la movilización de mayores ingresos tributarios debería ser un objetivo prioritario para los países de la región.
También hay un amplio margen para mejorar los sistemas tributarios en otras dimensiones deseables, plantea el documento: para que los impuestos sirvan de amortiguador ante la volatilidad macroeconómica, para que promuevan la eficiencia y la equidad, para que las obligaciones tributarias sean sencillas y fáciles de cumplir, para que los regímenes tributarios sean eficaces y para que haya una adecuada descentralización tributaria. La región ha adoptado diversas reformas tributarias. Sin embargo, dichas reformas a menudo se han producido en el contexto de crisis macroeconómicas, impulsadas por la urgente necesidad de recaudar más ingresos. La próxima generación de reformas tributarias no puede soslayar otros objetivos fundamentales que deben cumplir los sistemas fiscales, teniendo una clara perspectiva de futuro. A la luz de los diversos desafíos a los que se enfrenta la mayoría de los países en el mediano y largo plazos, es esencial avanzar pronto y con algunas reformas de envergadura. Entre los desafíos, el documento prioriza la necesidad de aumentar los niveles de ahorro e inversión nacionales, y fortalecer el capital humano y la productividad total de los factores, fuentes todas de crecimiento sostenible y competitividad internacional.
            Unas cuantas reformas de cierto calibre contribuirían a que los sistemas tributarios de la región se conviertan en poderosos instrumentos de desarrollo, indica el documento: una reforma del impuesto sobre la renta personal debería procurar mejorar su recaudación, su poder redistributivo y su potencial estabilizador, y disminuir su sesgo antilaboral; las prioridades de reforma a la recaudación del impuesto a las sociedades deberían tener más que ver con la eficiencia y la equidad horizontal que con la movilización del ingreso; el impuesto al valor agregado debería seguir siendo el caballo de batalla de los sistemas tributarios, que ya tiene recaudos casi comparables a los de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, por ser relativamente eficiente y fomentar el ahorro y no perjudicar la competitividad externa; y los impuestos ambientales bien diseñados pueden reducir “males” como la contaminación y las emisiones de gases de efecto invernadero y, también, pueden promover la eficiencia en el uso de recursos escasos como la energía y el agua, contribuyendo de paso a generar ingresos fiscales.
En la mayoría de los países de América Latina y el Caribe los gobiernos subnacionales, sobre todo en el nivel regional, pero también en el local, carecen de fuentes tributarias adecuadas, asevera el documento. En principio, los impuestos subnacionales deberían reunir ciertas características deseables, tales como la baja movilidad de la base tributaria, la ausencia de efectos secundarios adversos en otras jurisdicciones, y la facilidad de cumplimiento. Ninguna fuente tributaria reúne todas las características deseables, de forma que es preciso un cierto compromiso entre el objetivo de aumentar el recaudo y los posibles efectos indeseables de los impuestos.
            En Morelos, debemos dar puntual seguimiento tanto a los objetivos generales de recaudar ingresos, redistribuir el ingreso y fomentar la eficiencia, como a los detalles de la administración y la implementación de la regulación, a niveles estatal, municipal y federal. Es imprescindible reconocer que los impuestos no sólo conforman una fuente de recursos fiscales, sino que deben constituir un instrumento de desarrollo.

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