18 may 2015

Reflexiones de cinco años.



publicado en La Jornada Morelos el 18 de mayo de 2015.

Hace 5 años, el 17 de mayo de 2010, inicié mi colaboración en La Jornada Morelos, gracias al apoyo y gentileza de Don León García Soler. Aceptó mi propuesta de presentar cada semana un artículo, la inmensa mayoría de las veces una reseña, que mostrara que el futuro lo creamos cada uno de nosotros con las acciones que emprendemos o con las que dejamos de hacer en el presente. Así nació la columna “Crear Futuros”, que aparece cada lunes, sin falta hasta ahora.
            El primer artículo se tituló “Modificar la terrible tendencia” que establece: “el futuro no puede conocerse con certidumbre. Sin embargo, sí podemos imaginarnos diferentes situaciones sociales, económicas, políticas, ambientales e institucionales futuras, tanto en el corto, como en el mediano o en el largo plazo. Podemos clasificar estos futuros como deseables, posibles o tendenciales. Los deseables sabemos que serían extraordinarios pero sólo se quedarán en nuestra imaginación, los tendenciales son los que ocurrirán si no intervenimos, dejamos que la situación fluya por sí misma, y los posibles son los que podríamos alcanzar si sabemos qué hacer y cómo, y tomamos las acciones conducentes” y que propone “en próximas entregas identificaremos posibles futuros y presentaremos acciones que podrían sacarnos de la terrible tendencia en la que nos encontramos”.
Aunque espero sea la cota inferior para medir el impacto cuantitativo de esta columna, podemos analizar las estadísticas que presenta Google Analytics (consultada el 16 de mayo de 2015) al blog que publicito semanalmente al final de cada columna (http://crearfuturos.blogspot.com/). En páginas vistas son 42,485 en historial completo, 803 en el último mes, y 31 el día de la consulta. Las páginas vistas por países son: México 14,326; Estados Unidos 7,250; Colombia 2,275; Francia 2,214; España 1,769; Rusia 1,579; Perú 1,154; Alemania 1,129; Argentina 1,006; y Venezuela 545. También, indica los artículos que han sido más visitados y ahora señalo solo los que tienen más de 1000 accesos: Buena Gobernanza, del 4 junio 2012, 3353; La Humanidad al Año 3000, del 26 marzo 2012, 2041; Ingeniería en el Futuro, del 17 enero 2011, 1566; Conocimiento Cotidiano y Científico, del 11 junio 2013, 1056; y Las Próximas Megainundaciones en California, 14 enero 2013, 1008.
Comentemos el artículo sobre “Buena Gobernanza”, del 4 de junio de 2012. Trata sobre la preocupación que todos teníamos por “asegurar que a partir del primero de octubre de 2012 tengamos un buen gobierno en Morelos, que logre no haya personas en extrema pobreza, que erradique la terrible violencia, que genere empleos bien remunerados, que reduzca la desigualdad entre sexos, que ofrezca educación de calidad a todos, que proporcione servicios de salud satisfactorios, que regrese la calidad del ambiente, que tenga cero tolerancia a la corrupción, que promueva la innovación basada en ciencia para el desarrollo empresarial y que afiance a la cultura como elemento indispensable del bienestar social”. A menos de un mes de las elecciones del 7 de junio de 2015, éstas siguen siendo nuestras preocupaciones, aunque hayamos avanzado en el desarrollo del Estado; la sociedad quiere cambios más acelerados para mejorar. Recordemos las ocho características principales de la Buena Gobernanza, que describimos en ese artículo: “participativa, orientada al consenso, solvente, transparente, rápida respuesta, efectiva y eficiente, equitativa e inclusiva, y respetuosa de la ley. Esto asegurará que la corrupción será mínima, la opinión de las minorías será tomada en cuenta y las voces de los más vulnerables serán escuchadas”.
Debemos dar pronta respuesta a las necesidades presentes de la sociedad morelense con organismos civiles que puedan evaluar al gobierno y provean formas alternativas de participación política, un sistema de contrapesos que aseguren la separación efectiva de poderes responsables, medios de comunicación libres e independientes, y mecanismos que aseguren la transparencia en la gestión financiera y administrativa de las entidades federales, estatales y municipales, tanto autónomas como centralizadas, descentralizadas o desconcentradas.
En Morelos, debemos impulsar el desarrollo sustentable, no solo como un principio deseable, sino como una propuesta operacional para aplicar en todas nuestras actividades diarias: el desarrollo sustentable es avanzar en el bienestar de las personas al considerar simultáneamente aspectos sociales, económicos, ambientales e institucionales, con atención especial a los más desprotegidos del presente y a las generaciones futuras. La buena gobernanza es la que se construye todos los días para lograr la prosperidad, entendida no como la acumulación de bienes y servicios materiales, sino la que reside en la calidad de vida, en la salud, en el empleo bien remunerado y en la felicidad, tanto de las personas, como de la sociedad.

11 may 2015

Prosperidad y pobreza en América Latina.



publicado en La Jornada Morelos el 11 de mayo de 2015

En América Latina y el Caribe aún viven en pobreza extrema más de 75 millones de personas, la mitad de ellas en Brasil y México, y las tasas de pobreza extrema (según la línea de 2.50 dólares per cápita al día) exceden el 40 por ciento en Guatemala y llegan a casi el 60 por ciento en Haití. Esto significa que la pobreza extrema es todavía un problema importante en los países de la región. La reciente desaceleración de la actividad económica y del ritmo de la reducción de la desigualdad representan obstáculos adicionales que impiden avanzar con rapidez. Según un estudio reciente, el indicador de prosperidad compartida guarda una fuerte correlación con el crecimiento del ingreso medio; sin embargo, si la desigualdad es alta, el crecimiento del ingreso medio no se trasladará proporcionalmente al segmento más pobre de la distribución.
            Louise J. Cord, María Eugenia Genoni y Carlos Rodríguez-Castelán, de la Práctica Global de la Pobreza en el Banco Mundial para América Latina y el Caribe, coordinaron la elaboración del reporte sobre la prosperidad compartida y el fin de la pobreza en América Latina (Cord, Louise, Maria Eugenia Genoni, y Carlos Rodríguez-Castelán. 2015. “Prosperidad compartida y fin de la pobreza en América Latina y el Caribe,” cuadernillo del Banco Mundial, Washington, DC. Licencia: Creative Commons de Reconocimiento CC BY 3.0 IGO). El propósito de este reporte es evaluar el desempeño de la región en la reducción de la pobreza y la promoción de la prosperidad compartida durante la última década y, a la vez, utilizar un modelo simple basado en activos para resaltar algunos de los principales elementos que afectan la capacidad de los hogares más desfavorecidos para generar ingresos.
En 2013, el Banco Mundial adoptó dos objetivos primordiales para orientar su labor, indica el reporte: poner fin a la pobreza extrema, esto es, reducir la proporción de personas que viven en pobreza extrema al 3 por ciento de la población mundial para el año 2030; y promover la prosperidad compartida en todos los países a través de un aumento sostenible del bienestar de los sectores más pobres de la sociedad, que se definen en términos generales como el 40 por ciento más pobre.
Durante la última década, la región de América Latina y el Caribe logró avances importantes con respecto a los dos objetivos mencionados, según el reporte: redujo a la mitad la pobreza extrema y fue la región que logró la tasa de crecimiento de los ingresos más alta para el 40 por ciento más pobre de la población, tanto en términos absolutos como en relación a la totalidad de habitantes. Estos avances han transformado la configuración de los grupos socioeconómicos de la región. Según algunas proyecciones, la proporción de hogares que vivirá́ en pobreza extrema (ahora con base de 1.25 dólares al día) en la región en 2030 será del 3.1 por ciento, lo que representa un descenso con respecto al 4.6 por ciento registrado en 2011 y el cumplimiento del objetivo del Banco Mundial del 3 por ciento para el año 2030.
El reporte presenta un modelo simple, donde el ingreso de mercado que obtienen los hogares depende de cuatro componentes principales: 1) su capacidad de generar ingresos en base a los activos productivos que poseen; 2) las transferencias privadas que reciben (el valor monetario de las contribuciones privadas nacionales e internacionales) y las transferencias públicas que se incorporan como variable de políticas; 3) el conjunto de precios de la canasta de bienes y servicios que consumen, y 4) las crisis externas que generan variabilidad en los ingresos. La capacidad de los hogares para generar ingresos a partir de sus activos productivos puede a su vez desglosarse en la interacción entre la función de los activos (capital humano, vivienda, y capital y tierras), la intensidad de uso de dichos activos (participación en mercados laborales y financieros, capacidad de actuar) y su rentabilidad (factores de demanda de mano de obra, incluido la rentabilidad desigual en función de la raza, el sexo y la ubicación). Dicho modelo puede ayudar a comprender mejor los componentes del ingreso de los hogares que se vinculan directamente con los elementos monetarios de dichos objetivos.
En Morelos, debemos hacer un análisis detallado de las tendencias recientes, las áreas de política y los desafíos relacionados con la capacidad de los menos favorecidos para generar ingresos. En particular, contar con instituciones justas y transparentes capaces de prestar servicios básicos y universales de buena calidad; mejor conectividad con los mercados y política de competencia; y gestión de riesgos de las redes de protección social.

4 may 2015

Fukushima, a cuatro años.


publicado en La Jornada Morelos el 4 de mayo de 2015. 
Shinzo Abe, primer ministro japonés, declaró el 30 de enero de 2015: “Hay un montón de problemas, entre ellos el agua contaminada, el desmantelamiento, las indemnizaciones y la contaminación... Cuando pienso en las víctimas que aún viven en difíciles condiciones de evacuación, no creo que podamos utilizar la palabra "solucionado” para describir la situación de la central de Fukushima". Las amenazas de Fukushima persistirán durante décadas. Mucho después de que el actual Gobierno y los ejecutivos de las empresas eléctricas japonesas queden en el olvido, futuras generaciones de trabajadores seguirán entrando diariamente en las instalaciones de la central de Fukushima para intentar reducir las amenazas que acechan al pueblo y al ambiente japonés.
Shaun Burnie, de Greenpeace Alemania, escribió “La crisis nuclear de Fukushima Daiichi. Cuarto año. Informe sobre la situación actual. Febrero 2015” (www.greenpeace.es, consultada 20150502). Reporta que a cuatro años, del desastre del 11 de marzo de 2011, en la central nuclear de Fukushima Daiichi, el enorme peligro nuclear continúa.
El informe recuerda que el accidente nuclear en Fukushima Daiichi de escala 7, según la escala internacional de sucesos nucleares, de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) supuso la fusión de tres reactores de agua en ebullición modelo Mark 1 diseñados por General Electric y provocaron un desastre nuclear sin precedentes en la historia de la energía nuclear. Tokyo Electric Power Company (TEPCO), compañía propietaria de la central, y otras empresas subcontratadas, han empleado decenas de miles de trabajadores en los últimos cuatro años para intentar en lo posible controlar la situación, reducir el riesgo de futuros accidentes y disminuir las emisiones radiactivas al medio ambiente, incluyendo al Océano Pacífico. A pesar del enorme esfuerzo realizado por estos trabajadores, se siguen liberando importantes cantidades de contaminación y la probabilidad de nuevos accidentes sigue siendo alta. La magnitud de los retos, incluso los no conocidos, significa que este trabajo continuará en las próximas décadas. Mientras el pueblo de Japón recuerda y rinde homenaje a las víctimas del terremoto de Tohoku, una cosa es cierta entre todas las incógnitas que rodean al desastre nuclear de Fukushima Daiichi: desgraciadamente, en los próximos años se seguirá conmemorando el aniversario mientras la crisis en el emplazamiento de Fukushima continúa poniendo en peligro el medio ambiente y al pueblo japonés.
Los múltiples problemas a los que se enfrenta TEPCO en relación a la gestión del agua contaminada no tienen precedentes, asevera el informe. TEPCO lleva casi cuatro años, desde el inicio del accidente en Fukushima Daiichi, bombeando diariamente cientos de toneladas de agua en la central para enfriar los reactores de combustible fundidos de las unidades 1, 2 y 3. Sin esta agua de refrigeración subiría la temperatura del combustible fundido produciéndose nuevamente reacciones nucleares en cadena. Ni siquiera TEPCO conoce la localización exacta de los núcleos fundidos; se cree que en gran parte se derritieron a través de las vasijas de presión de acero que contienen el núcleo pasando a la parte inferior de la contención del reactor nuclear. El agua refrigerante con boro para la absorción de neutrones, se bombea y se pulveriza en las vasijas principales. A continuación, se fuga a la contención secundaria a través de los agujeros y grietas en la parte inferior de las vasijas del reactor, a los sótanos de los edificios de los reactores y a los edificios de turbinas anexos. Durante muchos años será necesario que continúe la operación para refrigerar el combustible fundido.
La mayor parte del agua radiactiva que se almacena en aproximadamente mil tanques de acero instalados en la central desde 2011 procede de este agua refrigerante, indica el informe. En diciembre de 2014, un total de 320,000 toneladas de esta agua altamente contaminada se almacenan en los tanques. TEPCO emplea varias tecnologías para eliminar hasta 62 radionucleidos de esta agua, sin incluir el isótopo de tritio radiactivo. En los últimos años se han producido varios retrasos y averías técnicas. Sin embargo, TEPCO mejoró su programa y durante un mes, hasta el 17 de diciembre de 2014, el volumen de agua altamente contaminada se redujo en 20.000 toneladas.
Los datos oficiales cifran en 800 toneladas el volumen de agua diaria que se vierte en la central, de las cuales TEPCO estima que se contaminan entre 300 y 400 toneladas, según el informe. TEPCO declaró que la contaminación de las aguas subterráneas que pasan por las instalaciones de la central nuclear de Fukushima se debe a que la contaminación de la superficie penetra en el suelo y alcanza el agua subterránea. TEPCO proyecta reducir el volumen de aguas subterráneas que pasan por el emplazamiento construyendo lo que se conoce como un muro de hielo. Éste tendrá una circunferencia de 1.5 km alrededor de Fukushima Daiichi. La tecnología que se utilizará implica perforar agujeros e insertar 1,571 tubos de acero a 30 metros de profundidad para luego enfriarlos a 30 grados centígrados bajo cero. TEPCO pretende que esta técnica sirva para congelar gradualmente el suelo hasta crear lo que, esperan, sea un muro de hielo que reduzca a un tercio el volumen actual de aguas subterráneas que pasan por el emplazamiento y las fugas de agua contaminada de la central.
El desmantelamiento de los reactores, incluyendo el acceso a los núcleos fundidos, depende del control de la crisis del agua en la central, plantea el informe. El plan actual de TEPCO para extraer 450 toneladas de combustible fundido/dañado se basa en inundar la contención y el pozo húmedo de forma toroidal, a fin de reducir el nivel de radiación al que se verán expuestos los trabajadores. Las consideraciones respecto a la efectividad y seguridad de este plan son considerables. Sin embargo, debido a la magnitud del daño sufrido por los edificios de los reactores, a los altos niveles de radiactividad y a los plazos poco realistas para extraer el combustible y los escombros, es difícil predecir con el calendario actual cuándo estará listo TEPCO para llevar a cabo una inspección minuciosa y empezar con la extracción de combustible fundido.
Hay distintas valoraciones sobre el costo del accidente de Fukushima, según el informe. El Japan Centre for Economic Research estimó que el costo total del desastre, incluyendo compensaciones y el desmantelamiento de los seis reactores de la central de Fukushima Daiichi, ascenderá a entre 520 y 650,000 millones de dólares.
En Morelos y en México, debemos tener siempre presente la lección principal a extraer del accidente de Fukushima Daiichi: nunca jamás permitir que la obtención de electricidad usando energía nuclear amenace la propia existencia de la nación.

29 abr 2015

Pensiones en América Latina.


publicado en La Jornada Morelos el 27 de abril de 2015 
El mayor desafío de la política de pensiones al que se enfrenta en la actualidad la mayoría de los países de América Latina y el Caribe (ALC) es la baja cobertura de los sistemas de pensiones, tanto en términos de proporción de trabajadores que participan en dichos sistemas como la fracción de personas mayores que reciben algún tipo de pensión. Por lo tanto, los esfuerzos por cerrar la brecha en términos de cobertura, por ejemplo, a través de las pensiones no contributivas, están en el centro del debate sobre esta política en la región. Sin embargo, se podrían plantear desafíos fiscales significativos en las próximas décadas debido a que la población envejece.
El documento “Panorama de las Pensiones en América Latina y el Caribe” es un producto conjunto del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y el Banco Mundial (BM) (Copyright © [2015] Banco Interamericano de Desarrollo). Presenta por primera vez un amplio rango de indicadores para la comparación de los diseños de los sistemas de pensiones en 26 países de América Latina y el Caribe. Los indicadores son comparables con los de los países de la OCDE y miembros seleccionados del G-20, publicados por la OCDE.
La cobertura activa, es decir, la proporción de trabajadores aportando a sistemas de pensiones obligatorios, es baja en los países de ALC, indica el documento. En promedio, en la región sólo 45 de cada 100 trabajadores están contribuyendo o están afiliados a un plan de pensiones, un porcentaje que no ha cambiado mucho en la última década, a pesar de las reformas estructurales de los sistemas de pensiones. Sin embargo, algunos países sí han logrado ampliar la proporción de personas de 65 años o más que reciben una pensión para la vejez, en su mayoría pensiones no contributivas y regímenes especiales de cuentas propias. El bajo nivel de aportes a los sistemas de pensiones está relacionado con una serie de características socio-económicas, en particular con la educación, el género y el nivel de ingresos. El nivel de educación tiene un impacto significativo puesto que los trabajadores más educados tienen más probabilidades de contribuir a los sistemas de pensiones que los trabajadores con un nivel educativo menor. La dimensión de género también es importante dado que la tasa media de participación de las mujeres en la fuerza laboral en ALC es del 56 por ciento en comparación con el 83 por ciento para los hombres. La brecha de género varía desde el 20 por ciento en Bolivia, Chile, Jamaica y Uruguay hasta el 40 por ciento en Guatemala, Honduras y México. Por último, las diferencias de ingresos entre los hogares tienen asimismo un importante impacto. Los trabajadores en el quintil más alto de la distribución de los ingresos tienen porcentajes relativamente altos de contribución, mientras que los trabajadores de bajos ingresos escasamente contribuyen a los sistemas previsionales. Sólo del 20 al 40 por ciento de los trabajadores de ingresos medios contribuye a una pensión, lo cual les hace particularmente vulnerables a los riesgos de pobreza en la vejez.
Un factor determinante de la cobertura de pensiones en ALC es el tipo de empleo, señala el documento. En promedio, 64 de cada 100 trabajadores asalariados contribuyen a un plan de pensiones en ALC, mientras que sólo lo hacen 17 de cada 100 trabajadores por cuenta propia. El tamaño de la empresa también es importante. En las grandes empresas con más de 50 trabajadores, el 71 por ciento de los trabajadores contribuyen, en comparación con el 51 por ciento en las empresas medianas (de 6 a 50 empleados) y el 24 por ciento en las pequeñas (menos de seis). Las transiciones frecuentes entre formalidad, informalidad e inactividad generan brechas de contribución significativas en las carreras de los trabajadores en ALC, lo que puede poner en riesgo la adecuación de los futuros ingresos de jubilación. En casi todos los sistemas, los historiales incompletos de cotización dan lugar a derechos de pensión más bajos, o incluso a la inelegibilidad, lo que significa que tanto el tamaño de estas brechas de cotización como su distribución en el tiempo deben ser analizados.
Una gran parte de las personas mayores en ALC tendrán que recurrir a otras fuentes de ingresos diferentes a las pensiones contributivas, como los ingresos provenientes del trabajo, activos inmobiliarios, las transferencias, las pensiones sociales y el apoyo familiar, destaca el documento. La estructura de los hogares, un factor importante para el bienestar de las personas mayores, muestra que las personas más pobres de mayor edad tienen más probabilidades de estar viviendo con un miembro de su familia. La mayoría de los ancianos en situación de pobreza de la región viven en hogares con varias generaciones, lo que indica que su bienestar está estrechamente relacionado con el de su familia. Las tendencias a largo plazo de una urbanización creciente y la disminución de la fecundidad probablemente debilitarán estos lazos en el futuro y facilitarán el acceso al sistema formal de pensiones.
El papel de las pensiones sociales en ALC se está expandiendo y, en algunos países estas ya constituyen un elemento importante del sistema de pensiones, apunta el documento. Estos programas han tomado varias formas con diferentes resultados entre los países. En términos de cobertura y generosidad relativa, las pensiones sociales son más importantes en Guyana y Bolivia, seguidas por Venezuela y Brasil.
El documento resume que es necesario adoptar un enfoque de dos vías con el fin de enfrentar la brecha de cobertura. Por un lado, es importante aumentar la participación formal del mercado de trabajo, especialmente para las mujeres, para que la gente pueda construir sus propios derechos a una pensión. En la medida de lo posible, los trabajadores deben afiliarse en los sistemas contributivos para impulsar el ahorro en pensiones y garantizar la adecuación de las pensiones. Al mismo tiempo, el papel de las pensiones no contributivas está aumentando en toda la región y puede representar una herramienta fundamental para mejorar la situación económica y el bienestar de las personas mayores. Estos programas deben ser evaluados tanto desde la perspectiva de la adecuación y la sostenibilidad financiera, como desde la forma en que interactuarán con los otros elementos del sistema de protección social, incluyendo la asistencia social y las pensiones contributivas.
En Morelos, debemos analizar la posibilidad de reducir la brecha en la cobertura de las pensiones que ocurren a nivel federal. En particular, el rol y la cobertura de las pensiones sociales; es decir, las transferencias monetarias a las personas de la tercera edad que no están vinculadas con sistemas de pensión contributiva.

20 abr 2015

Comunidades saludables y desastres naturales.


publicado en La Jornada Morelos el 20 de abril de 2015. 
La Red Nacional de Instituciones de Salud Pública, de los Estados Unidos, (National Network of Public Health Institutes) ha definido a una comunidad saludable como aquella en que un grupo diverso de actores interesados colaboran usando su expertez y su conocimiento de la localidad para crear un espacio que es social y físicamente propicio a la salud. Los miembros de la comunidad están  empoderados y cívicamente dispuestos para asegurar que todas las políticas públicas consideren a la salud. También, la comunidad tiene la capacidad de identificar, tratar y evaluar sus preocupaciones propias de salud, de una manera permanente y utilizando información para guiar sus esfuerzos y establecer sus metas.
            El Instituto de Medicina, de la Academia Nacional de Ciencias, de los Estados Unidos, publicó recientemente un documento sobre las estrategias, oportunidades y planeación para no solo recuperar comunidades después de un desastre, sino convertirlas en saludables, resilientes y sustentables (IOM (Institute of Medicine). 2015. Healthy, resilient, and sustainable communities after disasters: Strategies, opportunities, and planning for recovery. Washington, DC: The National Academies Press. Copyright © National Academy of Sciences). Este documento tiene una doble intención, hacer un llamado a las instituciones involucradas en la planeación y recuperación después de un desastre para actuar unidas y para tener comunidades cada vez más saludables.
            Los desastres naturales son devastadores de las comunidades por su propia naturaleza. Tienen efectos significativos y duraderos a niveles individual y colectivo, tanto físicos, como mentales y de bienestar social; y muchas veces ocurren en comunidades donde la calidad de la salud no es buena. Además de la pérdida de vidas humanas y de consecuencias graves en la salud de los sobrevivientes, los desastres también generan la necesidad de inversiones multimillonarias, públicas, privadas y filantrópicas, para asistir en la recuperación. Dependiendo de la naturaleza del desastre y sus impactos, estos gastos se dedican a la toma de decisiones sobre como disponer de los recursos, reconstruir la infraestructura pública crítica, los hogares y los negocios, desarrollo de la fuerza de trabajo necesaria, provisión de servicios humanos y de salud, y restauración de los sistemas de atención ciudadana.
            El mensaje planteado en este documento es dirigido a varias audiencias claves que están en dos categorías: los individuos y organizaciones dedicadas a planear y desarrollar las acciones de recuperación después de un desastre y aquellos involucrados en la planeación y construcción de comunidades saludables. Se pretende considerar siempre a la salud en los planes de recuperación de desastres y también ampliar el menú del conjunto de herramientas y recursos de los planeadores para mejorar la salud para incluir las acciones de planeación y recuperación de desastres.
            Los actores involucrados en estas dos categorías son, según el documento: gobernadores, presidentes municipales, síndicos, directores para emergencias y coordinadores de protección civil; funcionarios de salud pública en todos los niveles; profesionales asociados a la planeación urbana y regional, edificaciones, transporte y obra pública; agencias federales relevantes; líderes institucionales y profesionales en el cuidado de la salud; profesionales en servicios sociales; organizaciones de apoyo comunitario y no gubernamentales; líderes en el sector educativo; elementos pertinentes del sector privado; y miembros de la comunidad reconocidos.
            La recuperación después de un desastre es un proceso de planeación estratégica comunitaria, plantea el documento. Es similar a la que ocurre diariamente en cualquier comunidad, excepto que las actividades se comprimen excepcionalmente en el tiempo: procesos de planeación que hubieran ocurrido normalmente en décadas se tienen que llevar a cabo en días. El proceso de implantación se convierte en un ciclo continuo de evaluación, planeación e implantación. Cada uno de estos procesos presenta cuatro oportunidades, plantea el documento: Visión, la recuperación es vista como una oportunidad para avanzar en el objetivo compartido de lograr una comunidad más saludable, resiliente y sustentable; Evaluación, el conocimiento del estado de salud y de la vulnerabilidad de una comunidad provee información sobre lo que nos falta por hacer para lograr una situación mejor y permite el desarrollo de metas, prioridades y estrategias; Planeación, permite integrar al sector salud en la toma de decisiones de recuperación en todos los sectores, asegurando que todos conocen los posibles impactos en la salud de sus acciones; e Implantación, los recursos para la recuperación se utilizan de forma creativa y con sinergia para que los logros en materia de salud se maximicen, creando beneficios también en los otros sectores, y estableciendo un proceso de aprendizaje para que las actividades de recuperación sean iterativas entre beneficios a la salud y al bienestar humano.  
            El documento presenta doce recomendaciones: Desarrollar una visión de comunidad saludable en la recuperación de desastres; Integrar consideraciones de salud en la toma de decisiones de los sistemas de protección civil; Impulsar el compromiso de toda la comunidad en las acciones de recuperación de desastres por medio del acceso a información simplificada y entrenamiento; Ampliar la participación de las redes sociales en la salud comunitaria y en los planes de recuperación; Establecer mecanismos para que la información en salud se incorpore en la de protección civil; Dedicar recursos para la recuperación para alcanzar comunidades post desastre más saludables; Contar con información disponible sobre la infraestructura tecnológica en salud; Desarrollar políticas públicas nacionales sobre el comportamiento en desastres; Desarrollar un marco integrado de servicios sociales en desastres; Diseñar esquemas para lograr comunidades más saludables después de un desastre; Identificar acciones de mitigación contra futuros peligros de salud; y Asegurar la disponibilidad de edificaciones económicas y saludables después de un desastre.
En Morelos, debemos diseñar estrategias que permitan contar con comunidades saludables, resilientes frente a desastres y sustentables. Si actuamos de manera coordinada e integral, en el corto plazo, tendremos individuos y comunidades más saludables antes y después de la ocurrencia de un desastre. Asimismo, estaremos en camino a lograr comunidades seguras, costeables, sin problemas ambientales, y donde todos los residentes tengan igualdad de oportunidades en educación, empleo, transportación, alojamiento, servicios de prevención y cuidado de la salud, alimentación saludable y actividades físicas.

13 abr 2015

Liderazgo del profesor en la educación.


publicado en La Jornada Morelos el 13 de abril de 2015
 
Lograr una mejora en la calidad educativa es siempre el objetivo cuando se propone un cambio en la  gestión de los centros educativos. Con frecuencia se establece una relación entre la calidad educativa y los modelos de liderazgo. Existe un amplio consenso en la reciente literatura pedagógica internacional en que el liderazgo en los centros educativos es uno de los factores que se relacionan de forma significativa con la calidad educativa. Además, se acepta que una política escolar en la que se informa a los profesores sobre su rendimiento está muy ligada a su desarrollo profesional y al ambiente de trabajo del centro educativo.
Aurora Bernal Martínez de Soria y Sara Ibarrola García, Profesoras titular y ayudante, respectivamente, en la Facultad de Educación y Psicología, Universidad de Navarra, España, escribieron el artículo “Liderazgo del profesor: objetivo básico de la gestión educativa”, publicado en la Revista Iberoamericana de Educación, No. 67 (2015), pp. 55-70 (ISSN: 1022-6508). En este estudio destacan la importancia del liderazgo del profesor como un objetivo clave de la gestión en los centros educativos que quieren distinguirse por su excelencia pedagógica.
En las investigaciones sobre liderazgo y educación no está tratado explícitamente el tema del liderazgo del profesor, o se lo señala apenas como un asunto destacable, a pesar de que el profesorado es uno de los elementos principales tenidos en cuenta al describir las tareas o funciones del líder, señalan las autoras.
Tampoco en los diseños y las proyecciones del liderazgo (por instrucciones, del distribuido y del pedagógico o para el aprendizaje) se define de forma expresa el liderazgo del profesor. Se alude a él indirectamente de dos modos, según las autoras: en la insistencia en que el liderazgo no es solo una virtualidad del director, y en la descripción de las tareas del liderazgo, tanto por instrucciones como pedagógico o centrado en el aprendizaje. En una visión de introducir una gobernanza más compartida en las instituciones educativas, la participación de los docentes es un valor importante, ya que, por razones de eficacia, el director no puede llegar a todo únicamente con su trabajo; y por razones de eficiencia, el buen profesor es el experto sobre la enseñanza y el aprendizaje.
En algunos modelos de desarrollo profesional del profesorado, las autoras apuntan que se aprecian indicaciones de lo que puede constituir el liderazgo del profesor. Empeñarse en la enseñanza y el aprendizaje es el elemento que enfoca el rol de los profesores como líderes que trabajan con otros, como miembros vitales de la comunidad para situar a la escuela en el mejor lugar. Las características que se describen como rasgos de un desarrollo profesional coinciden en gran parte con las que se dicen de un líder escolar, aunque aplicadas a unas tareas diversas, proponen las autoras: Manejar conocimientos sobre equidad, inclusión y diversidad de la enseñanza; Contribuir al desarrollo profesional de los colegas mediante procesos de entrenamiento y guía; Demostrar una práctica efectiva; Hacer retroalimentación; Tomar un rol de liderazgo en el desarrollo, la implementación y la evaluación de políticas y prácticas que contribuyan al impulso de la escuela; y Poseer competencias analíticas, interpersonales y organizativas necesarias para trabajar efectivamente con los equipos de trabajo de la escuela y en el contexto próximo.
Una delimitación más precisa del significado específico del liderazgo del profesor es, de acuerdo a las autoras, la que lo describe como el proceso por el cual los profesores, individual o colectivamente, influyen en sus colegas, en los directores y en otros miembros de la comunidad escolar para impulsar las prácticas de enseñanza y de aprendizaje con la meta de aumentar el logro y el aprendizaje de los estudiantes. Tal trabajo de liderazgo se desarrolla intencionalmente en tres focos: el individual, el de colaboración o desarrollo en equipo, y el de desarrollo organizativo. También y fijándose más en las prácticas del profesorado, se puede considerar que, para ejercitar el liderazgo, los profesores tendrían que adoptar decisiones, colaborar y participar activamente en el proceso de impulsar el aprendizaje.
Al analizar la situación del profesor para ser líder, las autoras observan tres aspectos que aparecen en la bibliografía de manera redundante: la concepción de la enseñanza que tiene el profesor; su competencia emocional, y su percepción acerca del clima socioemocional del centro educativo.
            Una de las cuestiones de gran relevancia, indican las autoras, es cómo la dimensión personal y profesional en el docente está mediada por las condiciones de enseñanza y la cultura del centro educativo. Los cambios contextuales y sociales pueden tener implicaciones en la docencia. Ante la necesidad de un contexto profesional donde se experimente aceptación, valoración, respeto, colaboración, disfrute y compromiso compartido, se precisan cambios en los procesos estructurales que apoyan el desarrollo profesional docente y la innovación. Habría que prestar atención a: La formación tanto informal como formal, teniendo en cuenta las diferentes fases de la vida profesional; La satisfacción personal en el trabajo motivada por unas expectativas informadas y realistas; Las experiencias de éxito que se obtienen a partir de objetivos alcanzables y evaluados positivamente; Los espacios de relación que garantizan el sentimiento de pertenencia a la organización y el compromiso; y La promoción para la motivación de los integrantes de la institución educativa que implica ejercer responsabilidades junto al reconocimiento de los éxitos personales y colectivos.
En Morelos, debemos asegurar que todos los profesores sepan valorar las implicaciones y las consecuencias sociales de su trabajo; posean un conocimiento de sus responsabilidades legales y administrativas; valoren su propio progreso profesional mediante la utilización de estrategias de indagación y reflexión de su propia práctica; y desarrollen una mentalidad abierta para poder abarcar distintas perspectivas de investigación en el aula.