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29 abr 2013

Políticos de calidad

publicado en La Jornada Morelos el 29 de abril de 2013
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Un asunto de relevancia actual es el de la profesionalización de la política. Esto se debe a dos circunstancias: el desarrollo en el mundo del trabajo del concepto de profesión y el avance de la democracia representativa en sociedades cada vez menos segmentadas. En términos de políticos como representantes y como gestores: ¿cómo armonizar que personas vivan para la política y, también, vivan de la política? La complejidad de la política moderna hace posible que una persona realice esta actividad durante toda su vida, sea un profesional de la misma. Entonces, como todo profesional, debe ser evaluado y los resultados deben ser de carácter público.
            Manuel Alcántara Sáez, catedrático de ciencia política de la Universidad de Salamanca e investigador en el Instituto de Iberoamérica de dicha Universidad, escribió un artículo intitulado “De políticos y política: profesionalización y calidad en el ejercicio público”, en la Revista Perfiles Latinoamericanos, Vol. 41, Enero/Junio 2013, donde discute un aspecto fundamental de la representación política: la calidad de la política en sistemas donde los políticos tienen un carácter claramente profesional. Además, plantea los requisitos que debe cumplir el político profesional en el terreno de su dedicación y de la remuneración que percibe, y formula un modelo ideal de los elementos constitutivos de un político de calidad, con especial interés en el proceso formativo que integra la carrera de un político.
            El modelo de democracia representativa ha enfatizado la idea de que los políticos son reclutados, formados y proyectados hacia las instituciones por los partidos; pero esto no siempre es así, señala el autor. La propia dinámica democrática, junto con otros factores de índole social, cultural o económica, posibilita modelos diferentes en los que los políticos pueden configurar carreras independientes. Sin embargo, los estudios sobre la calidad de la política han avanzado en los últimos años divorciados de la atención a la existencia de políticos de calidad. El éxito de la política se vincula con su material humano, que debería ser de alta o, al menos, de suficiente calidad. La intensidad y la extensión del tiempo dedicado a la política, o sea, la exclusiva dedicación a ella y una amplia experiencia, configuran una carrera política. Ésta recibe el calificativo de profesional cuando se incorpora a ella la dimensión económica, es decir, el salario y aquellas otras prebendas complementarias que reciben los políticos.
            La propuesta que defiende el autor implica que el político profesional de calidad realice su actividad de manera continua y exclusiva, posea el mayor talento relevante posible y goce de gran experiencia. La excelencia se establece en los términos de la relevancia del talento y la experiencia, que admiten un mayor rango de variabilidad. El talento combina las dotes personales innatas, las mixtas y las adquiridas. Por dotes innatas se entienden aquellas específicas que tienen su máxima expresión, aunque no única, en la inteligencia y en la posesión de un mínimo de capacidad física que permita afrontar jornadas interminables, así como hacer frente al estrés que se acumula cotidianamente. Las dotes adquiridas son, fundamentalmente, las desarrolladas a través de procesos de educación formal, y su máximo horizonte es un título universitario de posgrado; pero vienen acompañadas de otro tipo de educación más especializada en cuestiones vinculadas al diseño de políticas públicas, la economía política, las relaciones internacionales y la estadística, entre otras. En cuanto a las dotes mixtas, son aquellas de corte básicamente instrumental; aunque tienen un fuerte componente fenotípico, pueden ser mejoradas gracias al entrenamiento o al aprendizaje, y son indispensables en la labor cotidiana del político con relación a su autocontrol, al manejo de la dinámica de grupos, y a la comunicación tanto en lo relativo a su faceta oral como a la imagen.
            Hay dos elementos que sí pueden incorporarse y estar presentes en el proceso de entrada en la política de quienes quieran hacer de la misma una profesión, apunta el autor. En primer lugar, se trata de la exposición pública de un currículo que explicite el talento con relación a las dotes adquiridas y a la experiencia. Exhibición que puede llevarse a cabo muy fácilmente y sin costo alguno mediante su colocación en una página web. Paralelamente, los candidatos a políticos deben poner de relieve sus dotes innatas y mixtas, frente a un público interesado, participando en debates públicos con otros candidatos, o con actores sociales tanto en arenas donde estén presentes los medios de comunicación como en aquellas otras con académicos y otros profesionales, donde puedan ser interrogados y tengan la oportunidad de mostrar sus conocimientos y habilidades.
            La tarea de formación del político no sólo consiste en un proceso de crecimiento personal de habilidades y de conocimientos; también estriba en la capacidad de establecer vínculos con el mundo externo de técnicos e intelectuales. Esta permanente apertura, que comporta la pérdida del monopolio de la profesión, es un buen antídoto contra la endogamia y una oportunidad para hacer socialmente más porosa a la clase política.
            En Morelos, los partidos políticos y las academias deben establecer de manera conjunta criterios de evaluación y mecanismos para conocer las dotes personales innatas, mixtas y adquiridas de nuestros políticos. Cambiaría drásticamente nuestra calidad de vida, política, social y aún económica.

13 ago 2012

Empleo en el 2030 y Hoy

publicado en La Jornada Morelos el 13 de agosto

El empleo se define como el trabajo remunerado. Trabajo siempre ha existido y existirá; sin embargo, las condiciones económicas y sociales inestables a nivel mundial nos obligan a analizar las modalidades de trabajo que existirán y sus formas de reconocimiento ya sean pecuniarias o no. En el pasado era común tener un empleo permanente dentro una sola empresa. Ahora, la tendencia es hacia el empleo temporal, por proyecto, con salario asociado a los resultados y en competencia a nivel internacional; también, hacia la necesidad de tener más de un empleo, y hacia el intercambio de bienes y servicios para pagar las necesidades básicas a nivel familiar. Además, se incrementa la necesidad de que las personas deben tener capacidades y habilidades diversas que les permitan incursionar en diferentes mercados laborales y tener empleo consuetudinariamente.
Jay Herson escribió un artículo con la visión de la sociedad en un país industrializado occidental sobre “Empleo, Emprendurismo e Innovación al 2030 (Employment, Entrepreneurship, Innovation: 2030) que fue recientemente publicado en la prestigiada revista de investigación World Future Review, (WFR, Summer 2012, 162-169).  Herson es asociado titular en la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins Blooberg en Boltimore, Estados Unidos, y también es editor en jefe de la página electrónica de noticias FutureTakes (www.futuretakes.org).  Él considera que el empleo futuro no puede ser analizado sin considerar la evolución del emprendurismo y la innovación.
El desempleo actual en los Estados Unidos es superior al 8 por ciento y es todavía mayor en otros países europeos. Herson considera que no es sólo un proceso cíclico sino que existe una componente estructural en la economía, debida a la automatización, la manufactura fuera del país, las fusiones empresariales internacionales y la convergencia industrial en áreas como computación, telefonía, audiovisuales y entretenimiento. También, el retraso en la formación de familias por los jóvenes, causada por la falta de trabajo al terminar sus estudios, produce una disminución significativa en las compras masivas que son necesarias en la economía occidental. Además, las economías, gobiernos, políticas y regulaciones consolidadas por largos periodos de tiempo se constituyen ahora en serias barreras al crecimiento económico.
Aunque se desarrollan nuevas industrias – en energías renovables, eficiencia energética, nanotecnología, neurociencias, salud, robótica y transporte, entre otras-, Herson establece que para el 2030 una parte importante de la investigación, desarrollo y manufactura asociada a estas áreas será hecha en China, Corea, Brasil e India. Además, este tipo de industrias no crea empleos en la magnitud que los hacían las industrias del Siglo XX –como, construcción y minería. Incluso, el autor plantea que la elaboración de un plan de negocios ya no será asignada a un grupo de empleados de la empresa con salario, beneficios sociales y permanencia indefinida, ahora será elaborado por un grupo global de talentos seleccionados y operando por internet y, además, el salario de este grupo dependerá de los resultados obtenidos por dicho plan de negocios.
Se tendrá empleo por cortos periodos de tiempo, por lo que algunas personas deberán trabajar en diversas ocupaciones según las necesidades de los mercados, indica Herson. Por ejemplo, un abogado podría también trabajar como ajustador de seguros, o un ingeniero como maestro de matemáticas, o un artista como diseñador de jardines.  Otro grupo minoritario de personas trabajarán para grandes compañías contratistas, que los rotarán de proyecto en proyecto, recibiendo un salario fijo pequeño más beneficios dependientes de los resultados.
            Análisis especial merece la relación entre la cobertura de salud y el empelo. La tendencia en Estados Unidos, asegura Herson, apunta a que la mayoría de las personas comprará individualmente sus seguros médicos y confiará en que el estado los subsidie cuando no puedan realizar los pagos periódicos de sus coberturas médicas y hospitalarias, debido a la naturaleza temporal del empleo.
            Un emprendedor es la persona que inicia un negocio propio. Sin embargo, apunta el autor, la tendencia hacia la creación de empresas de alta tecnología desaparecerá y la mayoría de estas empresas regresarán a ser para el intercambio de bienes de primera necesidad, como una panadería; se crearán empleos seguros de tipo familiar. Los grupos de inmigrantes son una fuente muy importante de emprendedores que inician empresas de servicio para las comunidades, tales como tintorerías o restaurantes. Las políticas migratorias estarán aún más ligadas a cubrir necesidades básicas y a generar empleos.
            Los gobiernos deberán actuar de muy diversas formas pero, según el autor, se hará de manera esporádica y dependerá fuertemente del clima político. Los mercados generarán los empleos y las empresas tendrán el menor número posible de asalariados y éstos estarán repartidos en diversos países del mundo para reducir los costos al máximo. Un papel importante del gobierno será reconocer la experiencia laboral local y ayudar a crear nuevas industrias afines; por ejemplo, cambiar de la fabricación de automóviles a la de aerogeneradores. Las funciones de los sindicatos deberán cambiar de garantes de la seguridad social y el empleo para sus agremiados a promotores de un sistema cooperativo entre trabajadores eventuales donde se compartan experiencias y conocimientos para mejorar la tasa de sobrevivencia de las empresas creadas.
            En Morelos y al segundo trimestre de 2011, de acuerdo a las estadísticas presentadas por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEGI), sólo el 58.6 por ciento de la población de 14 años y mayor está económicamente activa, la ocupación en el sector informal es del 32.6 por ciento y de los trabajadores subordinados y remunerados sólo el 45.1 por ciento tienen contrato escrito. Aunque por motivos diferentes, los trabajadores morelenses ya se encuentran en el escenario de incertidumbre e inestabilidad que se espera para los países industrializados dentro de veinte años. Así, el gobierno deberá impulsar decididamente el desarrollo social equitativo y encontrar mecanismos eficientes para la creación y permanencia de pequeñas empresas y para el impuso a los emprendedores e innovadores.

7 may 2012

Primera Infancia Iberoamericana en el Siglo XXI


publicado en La Jornada Morelos el 7 de mayo de 2012
La Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) publicó en este año el volumen “La primera infancia (0-6 años) y su futuro”, coordinado por Jesús Palacios y Elsa Castañeda, como parte de la “Serie INFANCIA”, correspondiente a la colección “METAS EDUCATIVAS 2021” (ISBN: 978-84-7666-196-3). En la introducción, Álvaro Marchesi, Secretario General de la OEI, escribe que la infancia es la etapa evolutiva más importante de los seres humanos, pues en los primeros años de vida se establecen las bases madurativas y neurológicas del desarrollo. Pocas dudas existen sobre la importancia del desarrollo infantil temprano en el aprendizaje y en el desarrollo social posterior. Las experiencias de los niños en sus primeros años son fundamentales para su progresión posterior. No es extraño por ello que los economistas y los científicos sociales aseguren que los programas que promueven el desarrollo de los niños pequeños son la mejor inversión para lograr el progreso del capital humano y el crecimiento económico. En consecuencia, es imprescindible que se garanticen las condiciones básicas de alimentación y de salud de los niños pequeños, la provisión de estimulación variada, el apoyo a las familias para que atiendan las necesidades, el desarrollo y la educación de sus hijos, y la incorporación progresiva de los niños en centros educativos que contribuyan a su maduración y a su aprendizaje.
            Gaby Fujimoto, en el artículo “El futuro de la educación iberoamericana: ¿es la no escolarización una alternativa?” del mismo volumen, citó a Fraser Mustard para establecer los fundamentos científicos de la importancia de la educación en la primera infancia: el desarrollo del cerebro es mas rápido durante los dos primeros años de vida en preparación del desarrollo significativo de las funciones físicas y relacionadas con la salud, intelectuales, emocionales y sociales que tendrá el ser humano en el futuro; el cerebro es un órgano maestro que marca el camino hacia la buena salud, el aprendizaje, las emociones, regula el temperamento, el desarrollo social, el lenguaje, las capacidades de alfabetización, las habilidades cognitivas, las perceptivas, la salud física, mental y las bases de las funciones y experiencias sensoriales; los años tempranos, incluido el periodo uterino, son muy críticos y sensibles para el desarrollo del cerebro y de los senderos neuronales relacionados con las emociones, conductas y lenguaje, entre otros.
            Tatiana Romero, en el artículo “   Primera infancia en Iberoamérica: avances y desafíos en el siglo XXI” del mismo volumen, nos recuerda que todos los países pertenecientes a la OEI suscribieron la Convención Internacional de los Derechos de los Niños, establecida en la década de 1990. Dicha Convención se constituyó, sin lugar a dudas, en la carta de navegación para nuevas formulaciones en materia de políticas, planes y programas dirigidos a la población menor de 18 años. Al definir la Convención grupos de derechos supervivencia, desarrollo, protección y participación, permitió a los países abrir opciones para la preparación de planes y programas desde un enfoque poblacional por grupos de edades. Su contribución trata de las políticas públicas en Iberoamérica para la primera infancia.
            Tendencias y retos que se constituyen como orientadores de la situación de la primera infancia en Iberoamérica en el Siglo XXI son descritos por Romero: la educación preescolar formal para niños de 3 y 4 años es inequitativa; el liderazgo en torno a la gestación y los dos primeros años de vida de los niños lo tienen los sectores de salud, trabajo, seguridad y protección social; la fuerza de la intervención del sector educativo está en la organización del sistema formal de educación a la primera infancia, con énfasis en la mejora de la infraestructura educativa, la adecuación de currículos de acuerdo con las nuevas corrientes basadas en el desarrollo de competencias básicas y la formación de recursos humanos para el preescolar; la atención a la primera infancia cambia de institucionalidad donde parte del rol de las familias frente a la primera infancia se trasfiere a una escuela o a programas de atención comunitaria; los países que desarrollan programas con fuerte componente comunitario tienden a preguntarse por la calidad educativa de sus intervenciones; y los países iberoamericanos claman por más y mejor formación de sus agentes educativos y comunitarios encargados de la atención a la primera infancia.
En Morelos, debemos reflexionar sobre el significado que para las transformaciones de la sociedad pueden tener mayor equidad en los programas dirigidos a la primera infancia, mayor inversión, mejores sistemas de monitoreo y evaluación de impacto, estudios longitudinales, más investigación que permita favorecer la calidad e innovación, sistemas de información intersectorial armonizados, programas masivos de creatividad y juego para los niños, inclusión de otros sectores (por ejemplo, vivienda, comunicación, medio ambiente, cultura y arte). Las carencias que tengan en los primeros años serán inamovibles en el futuro. Diseñar políticas, desarrollarlas, medir su impacto, transformarlas, es tarea del día a día de quienes toman las decisiones en los distintos países, pero también es corresponsabilidad de todos los que interactúan y ven crecer a sus hijos, a los niños de su sociedad, de su municipio y de su estado.

13 jul 2010

Ejercer el derecho a la educación

La educación es fundamental para alcanzar cualquier objetivo social, económico o ambiental, y debe estar sustentada en una buena salud y una alimentación apropiada. En 1993, quedó establecido en el artículo 3° constitucional que todo individuo tiene derecho a recibir educación y, en sus tres niveles, el gobierno impartirá educación preescolar, primaria y secundaria. La educación primaria y secundaria es obligatoria; desarrollará armónicamente todas las facultades del ser humano; será laica; se basará en los resultados del progreso científico; será democrática; será nacional y será gratuita la impartida por el gobierno, entre otros atributos. El Instituto para la Evaluación Educativa (Inee), en 2009, publicó un estudio sobre El derecho a la educación en México, con base en datos del ciclo 2006/2007, que permite valorar los avances respecto al ejercicio de este derecho en la educación obligatoria a nivel nacional.
El 88 por ciento de los niños de cuatro y cinco años asisten a la escuela; el 98 por ciento de 6 a 11 años; el 92 por ciento de 12 a 14 años, y sólo el 65 por ciento de 15 a 17 años. Las cifras de niños que no asisten a la escuela son significativas: poco más de 480 mil de cuatro y cinco años, casi 240 mil de seis a 11, 574 mil de 12 a 14 años y 2.4 millones de 15 y 17.
Independientemente del grupo de edad, el porcentaje de niños que no asiste a la escuela aumenta conforme disminuye el tamaño de la localidad. La inasistencia se eleva dramáticamente entre los jóvenes de 15 a 17 años: en las áreas rurales no asiste a la escuela uno de cada dos, mientras que en las áreas de 15 mil o más habitantes, la proporción es de uno de cada tres. Y por supuesto afecta más severamente a quienes residen en hogares indígenas: 16.7 por ciento de los niños de 5 años, 13.8 por ciento de los jóvenes de 12 a 14 y 45.7 por ciento de quienes tienen entre 15 y 17 años. La población de 4 a 14 años que vive en hogares indígenas representa alrededor del 10 por ciento del total de niños mexicanos en esas edades, pero el volumen de niños indígenas que no asiste a la escuela equivale casi al 20 por ciento del total de inasistentes en ese rango de edades.
Se estima que sólo 66.2 por ciento de la generación que inició la primaria en 2000/2001, logró terminarla cinco ciclos escolares después (2005/2006). Además, entre quienes asisten a primarias indígenas, sólo 44.5 por ciento logra cursar los seis grados del nivel invirtiendo 6 años. Por su parte, en secundaria se estima que 76.2 por ciento de la cohorte que comenzó sus estudios en 2003/2004, egresó del nivel en el tiempo normativo.
Adicionalmente, en este estudio del INEE se describen perfiles de desempeño en los cuales se inscriben los resultados de aprendizaje de los alumnos medidos a través de pruebas de lápiz y papel. Para el Examen de calidad y logro educativo (Excale) se han determinado cuatro niveles de logro con relación a los propósitos establecidos en los planes y programas de estudio oficiales. Estos niveles son ascendentes y acumulativos. Los dos más bajos implican que los conocimientos y habilidades manifestados por los estudiantes no son suficientes; los dos más altos expresan que los alumnos tienen un dominio sustancial o muy avanzado.
En Español al concluir la educación preescolar, poco más de la mitad de los alumnos no tiene los conocimientos suficientes para continuar aprendiendo adecuadamente durante la primaria. Por su parte, al finalizar la educación primaria, siete de cada diez estudiantes no han logrado los propósitos educativos establecidos por el currículo nacional. Y en tercero de secundaria sólo el 22 por ciento está en el nivel III y cuatro por ciento en el IV.
En los resultados correspondientes a Matemáticas la situación es más preocupante que en el caso de Español, pues las proporciones de estudiantes en los niveles I y II aumentan en los tres grados evaluados. En la medida que aumenta el grado educativo, el déficit a remontar es mayor. Al terminar la secundaria, el 79 por ciento de los alumnos no está logrando los propósitos educativos del currículo nacional, sólo el 19 por ciento alcanza el nivel III y dos por ciento alcanza el nivel IV.
El Instituto de Educación Básica del Estado de Morelos (IEBEM) concluyó, que en el ciclo escolar 2006/2007, con respecto al Excale, los alumnos morelenses se ubican ligeramente arriba de la media nacional.
Éste es el tamaño de la deuda que tenemos y tendremos, si continuamos así, con los alumnos de educación básica.
Debemos ejercer nuestro derecho a la educación para mejorar nuestros planes y programas de estudio y elevar el nivel de conocimientos y desarrollar las habilidades educativas de nuestros profesores. ¿Queremos ser una sociedad del conocimiento?