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9 jun 2014

De la escuela al trabajo

publicado en La Jornada Morelos el 9 de junio de 2014


Durante la última década y a nivel mundial, se ha observado un deterioro significativo en las condiciones de inserción de los jóvenes en el mundo del trabajo. Si bien la juventud es un periodo que se caracteriza por la baja oferta laboral y la alta volatilidad, los sucesivos aumentos en la tasa de desempleo de este grupo demográfico y la elevada proporción de jóvenes que no estudian y tampoco trabajan han despertado el interés por encontrar las causas detrás de este problema fundamental.
Mariana Viollaz, investigadora del Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales de la Universidad Nacional de La Plata, en Argentina, publicó el artículo “Transición de la escuela al trabajo. Tres décadas de evidencia para América Latina, en la Revista de la CEPAL, número 112, de abril 2014.
Realiza un análisis detallado de diversos indicadores laborales para 10 países de la región (Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, El Salvador, Honduras, México, Panamá, Uruguay y Venezuela), que inicia con un breve repaso de la evolución de la oferta laboral de los jóvenes, y estudia el comportamiento de diversos indicadores del mercado de trabajo para jóvenes y adultos a lo largo de las últimas tres décadas, distinguiendo entre hombres y mujeres y entre niveles educativos.
            La autora destaca distintas características y dinámicas de los mercados laborales. En primer lugar, el análisis de la evolución de indicadores laborales reveló que la situación de los jóvenes se ha deteriorado en el transcurso del tiempo con una mejora hacia finales de la década de 2000. El periodo de transición entre la etapa de formación y el ingreso al mercado de trabajo se ha prolongado debido a la extensión de la etapa de estudios, pero la situación de los jóvenes que permanecieron en el mercado laboral se ha debilitado. A pesar de esta mejora en el nivel de calificación, la tasa de desempleo aumentó al igual que la tasa de informalidad, denotando el surgimiento o endurecimiento de barreras a la entrada del sector formal, que son particularmente difíciles de sortear para los jóvenes de bajo nivel educativo. Esto sugiere que los esfuerzos realizados para mejorar la situación de los jóvenes en el mercado de trabajo deben mantenerse para prolongar la recuperación. En segundo lugar, los jóvenes que enfrentan perspectivas desfavorables al entrar por primera vez al mercado de trabajo logran ingresar en una trayectoria típica del ciclo de vida laboral a medida que acumulan experiencia. Esto permite que los jóvenes pertenecientes a cohortes de nacimiento más actuales logren en la edad adulta mayores tasas de empleo, menores tasas de desempleo y un mejor salario horario que los adultos pertenecientes a cohortes anteriores. En el caso de la informalidad laboral, su nivel decrece al pasar de la juventud a la adultez, pero las generaciones más recientes no logran igualar el desempeño de generaciones pasadas, lo que indica la existencia de algún tipo de penalidad relacionada con la condición de informalidad en la juventud. Esto ocurre principalmente entre los individuos de nivel educativo primario. Aún cuando el empleo en el sector informal puede cumplir el papel de entrenamiento laboral y acumulación de experiencia, este análisis muestra que la experiencia en el sector informal durante la juventud puede no ser suficiente para generar la movilidad hacia empleos protegidos en la madurez.
El análisis desde una perspectiva de género reveló, según la autora, que las mujeres jóvenes se han incorporado al mercado de trabajo, pero la proporción de las que no estudian y tampoco trabajan sigue sobrepasando con creces el valor registrado por los hombres; y entre aquellas que participan activamente en el mercado de trabajo, su tasa de desempleo también supera el valor obtenido por ellos.
Las mejores perspectivas laborales de los jóvenes hacia fines de la década de 2000 repercutieron fuertemente en algunos casos entre las mujeres: la mejora salarial fue más marcada para ellas, al igual que la reducción en la informalidad laboral.
            La elevada tasa de desempleo de la población juvenil junto con un nivel de educación creciente también conduce a plantear un interrogante sobre la calidad del sistema educativo en la región, indica la autora. América Latina ha mostrado avances significativos en las últimas décadas en términos de acceso, pero también se ha detectado una mayor segmentación en resultados educativos y calidad de la oferta. En un contexto de acceso desigual a las oportunidades educativas es posible esperar que las inequidades sociales persistan e incluso se amplíen en la transición desde el sistema educativo al mercado laboral. Aquí se abre un espacio para la acción en el plano educativo, mediante medidas orientadas a ampliar y fortalecer la enseñanza en los niveles educativos iniciales y garantizar la formación para el trabajo como una manera de suavizar la transición al mundo laboral asegurando la adaptación a los cambios productivos y tecnológicos. Otra estrategia de empleo consiste en facilitar el crecimiento de emprendimientos o actividades productivas propias. La disminución de las limitaciones que impiden que los desempleados desarrollen una actividad propia representaría un apoyo a las iniciativas de los jóvenes, por ejemplo, mediante la eliminación de barreras legales y restricciones crediticias.
Por último, plantea la autora, es relevante que en toda política que se implemente se consideren las diferencias en la inserción y condiciones de empleo de hombres y mujeres y se eliminen aquellas que son una manifestación del fenómeno de discriminación en el mercado de trabajo.
            En Morelos, debemos considerar que la mejora en la calidad de la primera experiencia juvenil en el mercado de trabajo es fundamental. Aún cuando la creciente inestabilidad del mercado laboral atenta contra la necesidad de cierta permanencia en el empleo de los jóvenes, las medidas de políticas que logren afianzar la posición de éstos, en términos de estabilidad y calidad de sus empleos, tendrán efectos duraderos en el ciclo de vida de los individuos.

13 ago 2012

Empleo en el 2030 y Hoy

publicado en La Jornada Morelos el 13 de agosto

El empleo se define como el trabajo remunerado. Trabajo siempre ha existido y existirá; sin embargo, las condiciones económicas y sociales inestables a nivel mundial nos obligan a analizar las modalidades de trabajo que existirán y sus formas de reconocimiento ya sean pecuniarias o no. En el pasado era común tener un empleo permanente dentro una sola empresa. Ahora, la tendencia es hacia el empleo temporal, por proyecto, con salario asociado a los resultados y en competencia a nivel internacional; también, hacia la necesidad de tener más de un empleo, y hacia el intercambio de bienes y servicios para pagar las necesidades básicas a nivel familiar. Además, se incrementa la necesidad de que las personas deben tener capacidades y habilidades diversas que les permitan incursionar en diferentes mercados laborales y tener empleo consuetudinariamente.
Jay Herson escribió un artículo con la visión de la sociedad en un país industrializado occidental sobre “Empleo, Emprendurismo e Innovación al 2030 (Employment, Entrepreneurship, Innovation: 2030) que fue recientemente publicado en la prestigiada revista de investigación World Future Review, (WFR, Summer 2012, 162-169).  Herson es asociado titular en la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins Blooberg en Boltimore, Estados Unidos, y también es editor en jefe de la página electrónica de noticias FutureTakes (www.futuretakes.org).  Él considera que el empleo futuro no puede ser analizado sin considerar la evolución del emprendurismo y la innovación.
El desempleo actual en los Estados Unidos es superior al 8 por ciento y es todavía mayor en otros países europeos. Herson considera que no es sólo un proceso cíclico sino que existe una componente estructural en la economía, debida a la automatización, la manufactura fuera del país, las fusiones empresariales internacionales y la convergencia industrial en áreas como computación, telefonía, audiovisuales y entretenimiento. También, el retraso en la formación de familias por los jóvenes, causada por la falta de trabajo al terminar sus estudios, produce una disminución significativa en las compras masivas que son necesarias en la economía occidental. Además, las economías, gobiernos, políticas y regulaciones consolidadas por largos periodos de tiempo se constituyen ahora en serias barreras al crecimiento económico.
Aunque se desarrollan nuevas industrias – en energías renovables, eficiencia energética, nanotecnología, neurociencias, salud, robótica y transporte, entre otras-, Herson establece que para el 2030 una parte importante de la investigación, desarrollo y manufactura asociada a estas áreas será hecha en China, Corea, Brasil e India. Además, este tipo de industrias no crea empleos en la magnitud que los hacían las industrias del Siglo XX –como, construcción y minería. Incluso, el autor plantea que la elaboración de un plan de negocios ya no será asignada a un grupo de empleados de la empresa con salario, beneficios sociales y permanencia indefinida, ahora será elaborado por un grupo global de talentos seleccionados y operando por internet y, además, el salario de este grupo dependerá de los resultados obtenidos por dicho plan de negocios.
Se tendrá empleo por cortos periodos de tiempo, por lo que algunas personas deberán trabajar en diversas ocupaciones según las necesidades de los mercados, indica Herson. Por ejemplo, un abogado podría también trabajar como ajustador de seguros, o un ingeniero como maestro de matemáticas, o un artista como diseñador de jardines.  Otro grupo minoritario de personas trabajarán para grandes compañías contratistas, que los rotarán de proyecto en proyecto, recibiendo un salario fijo pequeño más beneficios dependientes de los resultados.
            Análisis especial merece la relación entre la cobertura de salud y el empelo. La tendencia en Estados Unidos, asegura Herson, apunta a que la mayoría de las personas comprará individualmente sus seguros médicos y confiará en que el estado los subsidie cuando no puedan realizar los pagos periódicos de sus coberturas médicas y hospitalarias, debido a la naturaleza temporal del empleo.
            Un emprendedor es la persona que inicia un negocio propio. Sin embargo, apunta el autor, la tendencia hacia la creación de empresas de alta tecnología desaparecerá y la mayoría de estas empresas regresarán a ser para el intercambio de bienes de primera necesidad, como una panadería; se crearán empleos seguros de tipo familiar. Los grupos de inmigrantes son una fuente muy importante de emprendedores que inician empresas de servicio para las comunidades, tales como tintorerías o restaurantes. Las políticas migratorias estarán aún más ligadas a cubrir necesidades básicas y a generar empleos.
            Los gobiernos deberán actuar de muy diversas formas pero, según el autor, se hará de manera esporádica y dependerá fuertemente del clima político. Los mercados generarán los empleos y las empresas tendrán el menor número posible de asalariados y éstos estarán repartidos en diversos países del mundo para reducir los costos al máximo. Un papel importante del gobierno será reconocer la experiencia laboral local y ayudar a crear nuevas industrias afines; por ejemplo, cambiar de la fabricación de automóviles a la de aerogeneradores. Las funciones de los sindicatos deberán cambiar de garantes de la seguridad social y el empleo para sus agremiados a promotores de un sistema cooperativo entre trabajadores eventuales donde se compartan experiencias y conocimientos para mejorar la tasa de sobrevivencia de las empresas creadas.
            En Morelos y al segundo trimestre de 2011, de acuerdo a las estadísticas presentadas por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEGI), sólo el 58.6 por ciento de la población de 14 años y mayor está económicamente activa, la ocupación en el sector informal es del 32.6 por ciento y de los trabajadores subordinados y remunerados sólo el 45.1 por ciento tienen contrato escrito. Aunque por motivos diferentes, los trabajadores morelenses ya se encuentran en el escenario de incertidumbre e inestabilidad que se espera para los países industrializados dentro de veinte años. Así, el gobierno deberá impulsar decididamente el desarrollo social equitativo y encontrar mecanismos eficientes para la creación y permanencia de pequeñas empresas y para el impuso a los emprendedores e innovadores.

3 ene 2011

Crear empleos pero “verdes”

No deben quedarnos dudas sobre la necesidad de impulsar decididamente acciones que nos permitan revertir el Cambio Climático de nuestro planeta y también de preservar y reconstituir los ecosistemas locales a niveles de contaminación que no dañen nuestra salud y nuestro desarrollo. Emprender el camino del desarrollo sustentable a pasos acelerados es una necesidad impostergable. Al mismo tiempo, uno de los principales objetivos sociales es la creación de empleos seguros y bien remunerados, y en cantidades que permitan resarcir los rezagos históricos que tiene nuestro país en materia laboral. Lo anterior nos obliga a planear con especial atención qué tipo de empresas queremos impulsar en nuestro estado. Ya no es aceptable permitir la instalación de ninguna empresa sin el conocimiento preciso del impacto ambiental, social y económico que tendrá, tanto a nivel local como global, y que éste se ajuste a nuestras normas establecidas y además debemos incentivar económicamente sólo a aquellas con los mejores estándares.
El Centro Europeo para el Desarrollo de Entrenamiento Vocacional y la Organización Internacional del Trabajo publicaron, en 2010, un reporte sobre “Habilidades para Trabajos Verdes” (Skills for green jobs, European Synthesis Report, 2010) que plantea las necesidades de nuevas habilidades laborales por el cambio estructural debido al “enverdecimiento” de la economía, que requiere nuevos, cambiantes y más restrictivos perfiles ocupacionales. Se preocupan por presentar una serie de casos de éxito, que además muestran la necesaria colaboración entre el gobierno y las empresas para impulsar la transformación a una sociedad más “verde”, para alcanzar un sistema socio-industrial con mayor eficiencia energética y para utilizar de forma masiva a las energías renovables. Dicha transformación requiere un cambio profundo en las habilidades de los trabajadores. Señalan la necesidad de enfocarse en ampliar las competencias actuales, incluyendo las básicas como matemáticas, ingeniería, tecnología y ciencias. Aseguran que cada trabajo existente se puede hacer de manera más “verde” y que es fundamental conocer el impacto, por lo menos ambiental, de cada trabajo y su posible contribución para tener una economía más “verde”. Este conocimiento debe ser incorporado a los sistemas de entrenamiento, capacitación y educación.
Resultados de su investigación señalan que inversiones en energías renovables y en eco-construcción son motores para la generación de empleos. En el Reino Unido, se estima que 400 mil empleos podrían ser creados en cinco años sólo para alcanzar las metas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. En Estados Unidos, se ha calculado que la inversión en eficiencia energética y energías renovables produce entre 2.5 y 4 veces más empleos por dólar que la inversión en el sector de los hidrocarburos.
Nos presentan cuatro conclusiones básicas:
Primera, desarrollar sólidas estrategias ambientales y sus necesarias regulaciones, estándares y mecanismos de financiamiento, y actualizar y mejorar estas estrategias ambientales al nivel del cambio climático, con nuevas políticas y metas para reducir emisiones de gases de efecto invernadero, así como establecer planes de adaptación a los resultados ya provocados por el cambio climático. Dichas estrategias se han enfocado en Europa al sector de las energías renovables (en particular, turbinas eólicas, sistemas fotovoltaicos y biocombustibles), y al ahorro y uso eficiente de la energía (en particular, en la vivienda y el transporte).
Segunda, la reestructuración hacia lo “verde” demanda nuevas habilidades ya que los productores existentes reorientan sus actividades hacia los nuevos mercados y productos. Es fundamental capacitar a los trabajadores en estas nuevas competencias, incluso en áreas de bajas habilidades como la construcción.
Tercera, la implantación de sistemas de previsión sobre las habilidades que serán necesarias en el futuro y los cambios ocupacionales que existirán. Estos sistemas deben contar con información proporcionada por los mercados laborales, las asociaciones empresariales y las instituciones de educación superior, y deben ser cofinanciados por los gobiernos y los empresarios.
Cuarta, los sistemas existentes permiten una adaptación gradual a las cualidades y el currículo correspondientes a demandas cambiantes, incluyendo aquellas motivadas por las inversiones en bienes y servicios de una economía encaminada a emitir menos carbón a la atmósfera por dólar invertido.
En Morelos, de acuerdo con este estudio, debemos establecer una estrategia que permita de manera continua el “enverdecimiento” de los empleos al gestionar la demanda de competencias “verdes” dentro del sistema general de entrenamiento y capacitación. Se debe equilibrar la necesidad de mejorar el actual sistema para predecir las habilidades que se requerirán en el futuro con la necesidad de desarrollar actividades específicas que respondan al cambio climático. Especial atención debemos tener con el papel del aprendizaje durante toda la vida en contraposición al entrenamiento en el trabajo, ya que es necesario mejorar la conciencia ambiental de la población.

31 oct 2010

Morelos sigue en la medianía nacional

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) está presentando una serie llamada Perspectiva Estadística que cubre a los 31 estados y al Distrito Federal y cuyo objetivo es ofrecer una visión global de carácter estadístico, respecto a la magnitud, composición y distribución de fenómenos sociodemográficos y económicos relevantes a cada entidad, bajo un enfoque que permite ubicarlas dentro del contexto nacional. Analicemos qué información nos presenta, con fecha septiembre de 2010, sobre el desarrollo del estado de Morelos con relación sólo a los años de 2009 y 2010, aunque hay más información de los censos de 2000 y 2005 y otra al 2008. (http://www.inegi.org.mx/est/contenidos/espanol/sistemas/perspectivas/perspectiva-mor.pdf).
Con relación al sector población, presentan la tasa de natalidad en 2010 que a nivel nacional es de 1.8 por ciento, mientras que para Morelos es de 1.7, sólo superior a la del Distrito Federal de 1.5. Las tasas mayores corresponden a Chiapas y Guerrero con 2.1 y 2.0, respectivamente. Afortunadamente está funcionando la política federal sobre el control de natalidad que permite repartir la escasa riqueza estatal generada entre un número menor de personas.
Para el sector educativo consideraremos como característica el número de alumnos por maestro para el periodo 2009/2010: como entidad tenemos 18.6 en general y ocupamos el lugar 14 a nivel nacional; estamos peor en educación básica con 23.3 y capacitación para el trabajo con 49.4, ocupando el lugar 26 nacional en ambos casos, y estamos mejor en educación media superior con 12.9 y educación superior con 7.0, ocupando el lugar dos nacional en ambos casos. Se muestra una vez más que uno de los pocos elementos que tenemos para romper la tendencia y desarrollarnos más rápidamente es el capital humano de alta calidad. Sin embargo, se está dejando que emigre a otros estados o países. Inclusive, resulta sorprendente que el gobierno estatal no acepte la ayuda de la Academia de Ciencias de Morelos para capacitar a profesores de educación básica. ¿Qué podremos hacer para mejorar a nuestro IEBEM?
En el subsector privado del sector salud, para 2009, teníamos 68 establecimientos, que equivalen a 4.1 por cien mil habitantes y ocupamos el lugar cuatro a nivel nacional, y teníamos 638 médicos, que equivalen a 38.1 por cien mil habitantes y ocupamos el lugar 22 a nivel nacional. Muchos establecimientos con pocos médicos que ayudan a paliar los huecos dejados por el subsector público.
En el sector trabajo, en 2009 y 2010, la tasa neta de participación económica estatal fue prácticamente idéntica a la media nacional, con 58.6 por ciento y 59.3, respectivamente, y la tasa de personas ocupadas fue de 96.8 por ciento y 95.6, respectivamente, que es superior al promedio nacional de 94.8 por ciento y 94.7, respectivamente. En 2010, el personal ocupado en el estado se encontraba por sector de actividad en: 10.1 por ciento en el primario, 23.3 en el secundario y 66.4 en el terciario, y para Cuernavaca es del 1.8 por ciento en el primario, 24.0 en el secundario y 74.0 en el terciario. En 2009 y 2010, la proporción de la población ocupada en el estado que no recibe ingreso es de 7.1 por ciento y 6.6, respectivamente, mientras que a nivel nacional es superior, de 8.3 por ciento y 8.4, respectivamente. En 2010, a nivel nacional, estatal y Cuernavaca, la población con salario de cinco o más salarios mínimos es del 8.8 por ciento, 4.4 y 6.0, respectivamente; la escolaridad promedio de los empleados es de 9.2 años, 9.4 y 10.2, respectivamente; las horas promedio trabajadas a la semana por la población ocupada es de 42.3 horas, 43.1 y 43.7, y el ingreso promedio por hora trabajada de la población empleada es de 29.8 pesos, 24.9 y 27.0, respectivamente. Es de notar que ya se incluye con mayor frecuencia información sobre ciudades. Nuestra ocupación es definitivamente en el sector terciario, de servicios y comercial, con dos terceras partes de los empleados a nivel estatal y tres cuartes partes en Cuernavaca. Tenemos menos población ocupada que no recibe ingreso. Sin embargo, los morelenses reciben menor salario en promedio nacional, aunque trabajan más número de horas y su nivel de escolaridad es mayor; lo que reitera que no se ha aprovechado el insumo conocimiento.
El valor estimado de la producción de las empresas constructoras en el estado representa, en 2010, el 0.8 por ciento del valor nacional, ocupando el lugar 28, y corresponde el 18.1 por ciento al sector público, en lugar 30 a nivel nacional, y 81.9 al sector privado, lugar 19 nacional. Lo que implica un sesgo muy significativo a sólo construir casas de interés social por el sector privado, sin que la construcción pública sea motor económico.
Con relación a la oferta turística, en 2009, ocupábamos el lugar 24 nacional en establecimientos de hospedaje con 265, el lugar 26 en cuartos con 7691, y el lugar 24 en centros de convenciones con uno. Información que nos debe preocupar de sobre manera ya que es una de las principales fuentes de ingreso del estado.
En servicios y finanzas públicas, el monto del crédito otorgado, al 31 de marzo de 2010, por la banca comercial era de 7 millones 680 mil 527 pesos, que corresponde al 0.4 por ciento de la participación nacional, ocupando el lugar 25. Se tiene una muy débil pujanza económica que no atrae el interés de los inversionistas.
De la información de coyuntura presentada por el INEGI y del análisis realizado se resume que el desarrollo económico y social de Morelos sigue estancado en la medianía nacional y que el valor del conocimiento con que contamos sigue sin ser aprovechado.

18 oct 2010

Las barreras a la comercialización y el Premio Nobel

El 11 de octubre pasado, la Real Academia Sueca de Ciencias anunció que otorgaban el Premio Nobel en Ciencias Económicas 2010 a Peter A. Diamond, del Massachusetts Institute of Technology, en Estados Unidos, a Dale T. Mortensen, de la Northwestern University, en Estados Unidos, y a Christopher A. Pissarides, de la London School of Economics and Political Science, en Inglaterra, por “sus análisis de los mercados de búsqueda con fricciones”. La mayoría de los periódicos añadía: ¿Por qué hay tantas personas desempleadas al mismo tiempo que hay muchos puestos de trabajo vacantes? ¿Cómo pueden las políticas económicas afectar al desempleo? Y continuaban: Los premiados han desarrollado una teoría que puede ser utilizada para responder estas preguntas y, también, que esta teoría puede ser aplicada a otros mercados distintos a los laborales.
Realmente, ¿qué son los mercados de búsqueda con fricciones? O, si se pueden contestar esas preguntas, ¿por qué no se aplica su teoría para resolver el grave problema del desempleo? Para ayudarnos a entender mejor el trabajo de investigación desarrollado por ellos, la propia Academia presenta en su página electrónica un compendio con una descripción avanzada, elaborada por su Comité de Ciencias Económicas. Analicémoslo.
Establecen que los compradores pueden tener problemas para encontrar los bienes que están buscando y los vendedores pueden no encontrar compradores para los bienes que ofrecen. Estas barreras para el comercio o “fricciones” pueden tomar muchas formas y pueden tener muchos orígenes, que incluyen la heterogeneidad de trabajadores y compañías, información imperfecta, y costos de transportación. ¿Cómo están influenciados los resultados de los mercados por estas fricciones? Esto es, bajo la existencia de fricciones o barreras en los mercados, ¿cómo se espera que los precios se conformen? ¿Estas fricciones deben motivar intervenciones de los gobiernos?
Los tres investigadores fueron premiados, según este Comité, porque sus contribuciones incluyen el análisis de la eficiencia y dispersión de precios en una economía de búsqueda y encuentros con fricciones, y en el desarrollo de lo que ahora se llama la teoría moderna de búsqueda y encuentros del desempleo. Sus investigaciones se han centrado en las dificultades explícitas que tiene los compradores y vendedores para localizarse y establecer encuentros en pares. En contraste con la descripción convencional de los mercados, donde un gran número de agentes económicos se reúnen en un mismo sitio a comercializar sus productos al mismo precio y sin pagar costos por la información disponible.
Peter Diamond, en un artículo publicado en 1971, mostró que aún un pequeño costo en la búsqueda aleja muy significativamente los precios de equilibrio a los precio de competencia: el único resultado de equilibrio es el precio del monopolio. A este resultado se le llamó la “Paradoja de Diamond” y provocó mucha investigación en el tema. Años después, Pissarides (1985) y Mortensen y Pissarides (1994) formalizaron el hallazgo de Diamond y definieron el Modelo Diamond, Mortensen y Pissarides que permite considerar simultáneamente: uno, cómo los trabajadores y las compañías deciden conjuntamente si pactan o siguen negociando; dos, en el caso de pactar, cómo los beneficios se dividen entre mejores salarios a los trabajadores y en ganancias a la compañía; tres, cómo las compañías deciden crear más puestos laborales, y cuatro, cómo se desarrollará en el tiempo la relación entre el trabajador y la compañía, llegando incluso a cómo se separará el trabajador de la compañía.
La teoría de búsqueda y encuentros también ha sido aplicada a teoría monetaria, mercados inmobiliarios, finanzas públicas (por ejemplo, impuestos laborales y seguridad social), economía financiera, economía urbana y, por supuesto, el mercado de las bodas. Asimismo, el concepto de fricción o barreras para la comercialización ha sido empleado en un amplio espectro de temas. Un caso muy especial, investigado por Diamond, es la ausencia de mercados que surge naturalmente en el contexto de las incertidumbres. Los mercados de las aseguradoras y la posible intervención gubernamental es tema de sus últimas investigaciones.
Frente a la crisis económica del 2009, Diamond ayudó a Barack Obama, presidente de Estados Unidos, a tomar la decisión de la necesaria intervención del gobierno en la compra temporal de bancos y de grandes compañías automotrices en crisis para detener la especulación de sus altos directivos y así evitar un desplome más generalizado en los precios de las acciones bursátiles y la quiebra de decenas de miles de compañías, con el consecuente desempleo masivo. Frente a una posible nueva crisis económica, en el momento actual, Diamond está proponiendo mantener el nivel del salario de empleados públicos en sectores clave, como los maestros, los policías y los bomberos, entre otros.
Se demuestra, una vez más, que la intervención acotada del gobierno es imprescindible para lograr una sana economía nacional. El libre mercado incrementa la desigualdad entre las personas.