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22 dic 2014

Industrias verdes competitivas.


publicado en La Jornada Morelos el 22 de diciembre de 2014.
El cambio climático tendrá su mayor impacto sobre los países en desarrollo, en los que las poblaciones pobres se verán afectadas con especial dureza; lo que sucede siempre, ya que los más débiles no pueden mitigar o adaptarse a las condiciones de crisis. Sin embargo, existen iniciativas en marcha para asistir a los países en desarrollo, mediante la movilización de tecnologías relacionadas con el clima y tecnologías limpias adecuadas. Desafortunadamente, la intención principal de muchas de estas iniciativas es transferir tecnologías desde el mundo en desarrollo, sin tener en cuenta la participación de las industrias locales.
El Banco Mundial e infoDEV publicaron el reporte “Desarrollo de industrias verdes competitivas: Las oportunidades del clima y las tecnologías limpias para los países en desarrollo”. (infoDev. 2014. Building Competitive Green Industries: The Climate and Clean Technology Opportunity for Developing Countries. Washington, DC: World Bank. License: Creative Commons Attribution CC BY 3.0. © 2014 International Bank for Reconstruction and Development / The World Bank). Éste contiene información para diseñadores de políticas y otras partes interesadas que estén intentando desarrollar industrias verdes competitivas en países en desarrollo y, también, presenta una serie de opciones de políticas que pueden ser consideradas por los países dispuestos a fortalecer las industrias verdes locales.
En 2012, las inversiones en tecnologías limpias aumentaron un 19 por ciento en los países en desarrollo (hasta 112,000 millones de dólares al año), en comparación con una disminución general del 12 por ciento a nivel mundial (a 244,000 millones de dólares al año), lo que indica que las inversiones en tecnologías limpias están en vías de trasladarse a las economías en desarrollo a corto plazo, apunta el reporte. Este cambio acelerado del mundo desarrollado al mundo en desarrollo está fomentando la innovación, dado que las tecnologías, los procesos y los mecanismos de financiamiento se están adaptando a las condiciones locales y están surgiendo productos innovadores para atender las necesidades de los clientes locales. También está generando oportunidades para empresarios que estén en condiciones de aprovechar el crecimiento del sector.
Es más, con este cambio vertiginoso, la capacidad de las tecnologías limpias de fomentar el crecimiento del empleo y estimular la innovación hace que sean especialmente pertinentes para los países en desarrollo, señala el reporte. Las tecnologías limpias constituyen un sector de empleo en crecimiento a nivel mundial y, en comparación con otros sectores, los empleos verdes tienen características favorables: suelen ser más calificados y seguros y estar mejor pagados. La innovación es esencial para el desarrollo de productos de tecnologías limpias y las tecnologías relacionadas con el clima constituyen una proporción significativa de las solicitudes mundiales de patentes.
En este informe se describen las características y la dimensión probable de las oportunidades que generarán las tecnologías limpias en 145 países en desarrollo a lo largo de la próxima década. En este período, las inversiones previstas en 15 sectores de las tecnologías limpias en estos países en desarrollo superarán los 6,400 millones de dólares, en términos generales. De esta cifra total, las pequeñas y medianas empresas (pymes) podrán acceder a alrededor de 1,600 millones. Incluso cuando se excluye a China, India, Rusia y los países europeos de ingreso mediano, estas oportunidades siguen siendo significativas: 4,100 millones en términos generales, de los cuales las pymes podrán acceder a  1,000 millones.
Las mayores oportunidades para las pymes están en el sector del tratamiento de aguas residuales, que constituye aproximadamente una tercera parte del mercado total, seguido de los sectores de los pequeños proyectos hidroeléctricos, el tratamiento de aguas, la energía eólica terrestre, la energía fotovoltaica, la energía geotérmica y la bioenergía, plantea el reporte.
Para poder aprovechar al máximo la oportunidad que ofrecen las tecnologías limpias, los gobiernos, las agencias de desarrollo y otros agentes públicos y privados deben considerar las siguientes cinco áreas de actuación para apoyar a las pymes de tecnologías limpias en los países en desarrollo, propone el reporte: 1. Iniciativa y aceleración empresarial. Se trata de una gama de programas para empresas, así como colaboraciones y redes internacionales, los países pueden emprender programas que ofrezcan asistencia técnica directa y la conexión de inversores extranjeros con pymes locales de tecnologías limpias para el desarrollo tecnológico o de las capacidades de producción; 2. Financiamiento de la innovación. Hay varios instrumentos disponibles para apoyar el financiamiento inicial y el capital de riesgo para las pymes de tecnologías limpias, que incluyen créditos blandos y garantías de préstamos, y la estimulación de inversiones de capital inicial y de riesgo. Por el lado de la demanda, existe una oportunidad significativa de establecer mecanismos de crédito a consumidores para tecnologías específicas, como los sistemas de energías renovables; 3. Desarrollo del Mercado. Una serie de instrumentos tienen como objetivo aumentar la demanda de productos y servicios de las pymes locales, y facilitar el crecimiento general del mercado de las tecnologías limpias. En el caso de las energías renovables, estos instrumentos incluyen normas sobre la cartera, certificados de energías renovables y tarifas de alimentación a la red; 4. Desarrollo tecnológico. Cuenta con instrumentos diseñados para estimular el desarrollo de tecnologías, como los créditos fiscales a la investigación y desarrollo (I+D), las becas de investigación, las colaboraciones de investigación competitivas con financiamiento público, los concursos, la inversión pública en I+D, los acuerdos públicos o privados sobre cooperación tecnológica, los proyectos de demostración y las redes de investigación aplicada; y 5. Marco jurídico y reglamentario. Logra el apoyo mediante la implementación de una serie de medidas jurídicas y reglamentarias, como incentivos fiscales específicos para el sector, regímenes de limitación y comercio de emisiones, créditos por reducción de emisiones, impuestos sobre la contaminación o el uso de recursos naturales, reducciones de los impuestos a las importaciones o exenciones e incentivos para atraer a mano de obra calificada.
En Morelos, debemos diseñar medidas que generen incentivos y obligaciones empresariales para abordar tanto el lado de la oferta como de la demanda de los mercados de tecnologías limpias, al adoptar instrumentos acordes a la situación del estado y enfocados a los sectores con mayor capacidad de recursos humanos y naturales.

1 nov 2013

Estrategias empresariales verdes

publicado en la Jornada Morelos el 28 de octubre de 2013

Una mayor conciencia de los impactos ambientales de la producción y comercialización de
productos ha dado lugar a que las empresas comiencen a ser evaluadas no sólo por su capacidad de proveer productos y servicios de calidad, sino también por su capacidad de balancear los aspectos económicos, sociales, ambientales e institucionales, es decir por su sustentabilidad. En este contexto, las grandes empresas han ido incorporando el cambio climático en sus estrategias y procesos de toma de decisiones. Sin embargo, un importante desafío es incorporar también esta temática en las agendas de las empresas de menor tamaño. Es fundamental que los gobiernos establezcan políticas públicas, con estrategias y acciones específicas, que impulsen y fomenten la integración de todas las empresas en el camino del desarrollo sustentable.
            Alicia Frohmann y Ximena Olmos, consultoras de la División de Comercio Internacional e Integración de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), escribieron el documento “Huella de carbono, exportaciones, y estrategias empresariales frente al cambio climático”, publicado en la Colección documentos de proyectos de  la CEPAL (LC/W.559, copyright © Naciones Unidas, septiembre de 2013. Impreso en Naciones Unidas, Santiago de Chile). El objetivo de esta publicación es aportar al conocimiento y difusión de experiencias exitosas de empresas en latinoamérica, incluyendo las principales motivaciones, las metodologías de cálculo de la “huella de carbono” (es decir, la cantidad de carbono que se emite a la atmósfera por cada actividad que realizamos) y el tipo de alianzas empresariales o público-privadas que estuvieron presentes. Con ese recuento analítico, esperan generar insumos para la formulación de políticas públicas en países de la región y también incentivar los proyectos que están desarrollando los empresarios del sector exportador.
            Las autoras se preguntan ¿Por qué reducir las emisiones? Y enseguida plantean los beneficios más importantes: primero, colabora en aminorar o retardar los efectos del cambio climático, manteniendo por más tiempo las condiciones que permiten desarrollar determinadas actividades en ciertas localidades; segundo, detecta ineficiencias en los procesos productivos de las empresas y coopera en su mejora, pues ayuda a identificar aquellos procesos o insumos que requieren de ajustes o deben ser cambiados; tercero, modifica los comportamientos de las personas que son parte de la empresa, ya que genera una conciencia personal sobre el tema y ésta se traslada a los hogares; cuarto, fortalece la marca del producto y éste se hace más competitivo en los mercados internacionales, y quinto, crea oportunidades de avanzar en otros temas ambientales como la gestión de los residuos y del agua, que están comenzando a abrirse paso como requerimientos en los mercados internacionales. Sin duda, incorporar estas variables requiere de un esfuerzo importante, pero las oportunidades de ganancias que se abren llegan a compensarlo.
            El primer desafío de las empresas al decidir calcular su huella de carbono, es definir la metodología que utilizarán. Según las autoras, las grandes empresas parecen haber privilegiado en principio realizar inventarios corporativos (por ejemplo, utilizando el GHG Protocol de la OECD). Otro de los obstáculos más mencionados a la hora de avanzar hacia la reducción de emisiones son los altos costos involucrados, ya que para la gran mayoría de los empresas, comenzar a utilizar energías renovables, cambiar sus procesos internos para reducir al mínimo las emisiones o el uso de insumos menos intensivos en carbono, pueden ser pasos que requieren de fuertes incentivos por parte de los gobiernos; por ejemplo, los mercados de comercio de emisiones globales de carbono, impuestos, regulaciones y estándares. Todos ellos tienen en común un horizonte bastante estable en el tiempo, lo que a juicio de los empresarios les permitiría recuperar en un plazo adecuado las inversiones realizadas. Sin embargo, en la medida que las empresas han comenzado a informar sobre los planes de reducción, se está confirmando que este obstáculo va decreciendo con el paso de los años.
            Algunas guías para que los formuladores de política las tengan en cuenta han sido recopiladas por las autoras y proponen avanzar en: una mayor armonización de los métodos de presentación de informes de los gases de efecto invernadero (GEI); definir claramente el alcance y los límites de las emisiones de las empresas para contar con información completa e incentivar la reducción de emisiones; fortalecer la calidad y credibilidad de la información sobre las emisiones de GEI; incentivos y señales de precios que permitan estimular el potencial de reducción de las emisiones de las empresas; orientar el establecimiento de objetivos de reducción de emisiones de GEI; apoyar en el trabajo de las empresas con sus proveedores, especialmente a través de la cooperación internacional; movilizar a los consumidores y aumentar en ellos la confianza en las empresas, básicamente a través de la educación en estos temas; generar un marco regulatorio que legitime un consumo de calidad, como las regulaciones en torno al etiquetado energético, y eco-etiquetado como impulsor de iniciativas sustentables en los negocios. Finalmente, llaman la atención sobre el alto nivel de supervisión necesario, al considerar distintos niveles de progreso, y sobre la necesidad de que al mismo tiempo dicho sistema sea simple.
            En Morelos, el rol de las políticas públicas en la implantación de programas de medición de emisiones y sustentabilidad ambiental es crucial, y se deben emprender proyectos de medición de huella de carbono o ambiental de sectores relevantes, con el propósito de que tanto el sector público como el privado puedan tomar medidas de reducción de emisiones. En particular, financiando parcialmente proyectos privados de cálculo y reducción de la huella, de acceso a la información y de cooperación técnica.

3 dic 2012

Sistema energético limpio en 2050.

publicado en La Jornada Morelos el 3 de diciembre de 2012


Un cambio de paradigma energético en el mundo se vuelve cada vez más apremiante. El aumento en la temperatura del agua en los océanos, las guerras geopolíticas por el petróleo, el desabasto de combustibles en muchas regiones del mundo, el constante incremento en el precio de las gasolinas y la electricidad, la elevada contaminación atmosférica en muchas ciudades, y la muy reducida generación de empleos, sin lugar a dudas, garantizan la transición energética de combustibles fósiles a fuentes renovables de energía. Se ha hablado por décadas de esta transición pero hasta hace muy poco no se había hecho un esfuerzo significativo; afortunadamente, esto está cambiando.
            La Agencia Internacional de Energía publicó recientemente un documento que presenta dichas trayectorias tecnológicas para, a partir de este año, alcanzar un sistema energético limpio en el año 2050 (Energy Technology Perspectives 2012: Pathways to a Clean Energy System, Executive summary, International Energy Agency, © OCDE/AIE, 2012). Este documento muestra claramente que la utilización integrada de tecnologías claves ya existentes posibilitaría disminuir la dependencia de combustibles fósiles importados o de recursos nacionales limitados, disponer de electricidad con bajo contenido de carbono, mejorar la eficiencia energética y reducir las emisiones en los sectores de la industria, del transporte y de edificios. Esto frenaría el crecimiento vertiginoso de la demanda de energía, reduciría las importaciones, reforzaría las economías nacionales y, con el tiempo, haría disminuir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero.
            El Escenario 2 °C (2DS) de este documento explora las opciones tecnológicas necesarias para lograr un futuro sostenible basado en una mayor eficiencia energética y en un sistema energético más equilibrado, con energías renovables y menos emisiones. Identifica las opciones tecnológicas y las políticas energéticas que garantizan un 80% de probabilidades de limitar el aumento de la temperatura mundial a largo plazo a 2 °C, siempre que se reduzcan simultáneamente las emisiones de CO2 no relacionadas con la energía, así como otros gases de efecto invernadero.
            Tiene sentido invertir en energía limpia, ya que cada dólar adicional invertido puede generar tres dólares de ahorro de combustible futuro para 2050, señala el estudio. Es necesario duplicar la inversión en energía limpia de aquí al 2020. Alcanzar el 2DS implicaría una inversión adicional de 36 billones de dólares (recordemos que un billón es un millón de millones) de hoy al 2050, un 35 por ciento más que en un escenario en el que el control de las emisiones de carbono no fuera una prioridad, lo que equivaldría a 130 dólares suplementarios por persona cada año. Sin embargo, invertir no es lo mismo que gastar: para 2025, el ahorro de combustible realizado superaría a la inversión efectuada; en 2050, ese ahorro representaría más de 100 billones de dólares. Y aun cuando a ese eventual ahorro futuro se le aplicara una tasa de descuento del 10 por ciento, de ahora a 2050 se lograría un ahorro neto de 5 billones de dólares. Aplicando hipótesis prudentes sobre el impacto que una menor demanda de combustibles fósiles puede tener en sus precios, el ahorro de combustible calculado sube hasta los 150 billones de dólares.
            La seguridad energética y la atenuación del cambio climático son aliadas, ya que el escenario 2DS del estudio demuestra la forma en que la eficiencia energética y el despliegue acelerado de tecnologías bajas en carbono pueden contribuir a limitar el gasto público, reducir la dependencia de las importaciones de energía y disminuir las emisiones. Prácticamente en todas partes, existen posibles fuentes de energía renovable y significativas oportunidades para la eficiencia energética, a diferencia de otras fuentes de energía, concentradas en un restringido número de países. La reducción de la intensidad energética así como la diversificación geográfica y tecnológica de las fuentes de energía daría lugar a una seguridad energética y a unos beneficios económicos de amplio alcance. En el 2DS, como resultado del ahorro de energía y del uso de fuentes de energía alternativas, los países ahorrarían un total de 450 EJ (exajulios o diez a la doce julios) en compras de combustibles fósiles hasta 2020, lo que equivale al total de las importaciones de combustibles fósiles por parte de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en los últimos seis años; para 2050, el ahorro acumulado de combustible fósil calculado en el 2DS sería de 9 000 EJ, el equivalente a más de 15 años de la demanda mundial actual de energía primaria.
            Pese al potencial tecnológico, el progreso de la energía limpia es demasiado lento, apunta el documento.
Nueve de cada diez tecnologías con potencial para permitir el ahorro de energía y la reducción de emisiones de CO2 están incumpliendo los objetivos de despliegue requeridos para lograr la necesaria transición a un futuro bajo en carbono. Sólo un conjunto de tecnologías de energía renovable más desarrolladas entre las que cabe citar hidroeléctrica, biomasa, eólica terrestre y solar fotovoltaica están realizando suficiente progreso, mientras que otras tecnologías clave para el ahorro de energía y la reducción de las emisiones de CO2 se hallan rezagadas. Particularmente preocupante resulta la lenta asimilación de las tecnologías de eficiencia energética, así como la ausencia de progreso de la captura y almacenamiento de carbono y, en menor medida, de la energía eólica marina y la energía solar de concentración. La multiplicación durante el próximo decenio de proyectos que recurran a esas tecnologías será determinante.
            En Morelos, una resuelta política pública puede contribuir a que tecnologías claves adquieran un carácter verdaderamente competitivo y se utilicen ampliamente. Se deberá aprovechar la oportunidad que ofrece el potencial de la tecnología y crear el marco adecuado para alentar su desarrollo y despliegue, teniendo en cuenta los intereses que mueven a los principales interesados: se necesitan claros incentivos para los consumidores, las empresas y los inversionistas. Se deberán establecer objetivos de energía limpia rigurosos y creíbles, que deberán ser transparentes y predecibles a fin abordar y atenuar los riesgos financieros que conllevan las nuevas tecnologías. Será esencial contar con medidas y mercados sólidos, que impulsen la flexibilidad y mitiguen los riesgos para quienes inviertan en esas tecnologías.

19 jul 2012

Soluciones para un Planeta Sustentable.

publicado el 19 de julio de 2012 en La Jornada Morelos

La actual situación mundial se caracteriza por una reducción de reservas naturales finitas, el cambio climático, graves desigualdades sociales y crisis financieras; por lo que es imperioso establecer un desarrollo que tenga un impacto benéfico y efectivo en las personas y en el planeta, de manera simultánea. La conferencia mundial de Rio+20, celebrada en junio pasado, desafortunadamente no produjo ningún compromiso vinculante nuevo entre los países. Las declaraciones de gobiernos, empresarios, investigadores y organizaciones de la sociedad civil coinciden en que no es una opción continuar con el modelo tendencial de “seguir haciendo lo mismo” para resolver los graves problemas que enfrentamos. Sin embargo, desde 1982, en las conferencias mundiales sobre el tema los gobiernos no han logrado ponerse de acuerdo en qué hacer para mejorar esta situación: en particular, ¿cómo cambiamos de curso? y ¿qué debemos hacer para alcanzar un planeta donde vivamos seguros?
El Instituto Internacional para el Ambiente y el Desarrollo (IIED, por sus siglas en inglés) organizó una reunión de dos días llamada “Feria de Ideas” , durante el fin de semana anterior a la reunión global de Rio+20 (2012 Earth Summit) con sede en la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro. Se reunieron casi 1,000 personas, entre políticos, activistas ambientales, empresarios, investigadores y actores comunitarios, para compartir sus ideas y experiencias sobre cómo alcanzar un cambio hacia el desarrollo sustentable. Miembros del IIED escribieron un documento que resume las discusiones, experiencias y propuestas ahí presentadas para encaminarnos en la vía del desarrollo sustentable.
            El documento señala que en la “Feria de Ideas” se concluyó que la mejor manera de transformar nuestro sistema económico es por medio de la “economía verde”, acorde con tres criterios básicos: primero, mejorar el nivel de vida de las personas y los países más pobres, al proveer trabajos, incrementar el acceso a alimentos, energía y otros recursos, y reducir la vulnerabilidad a la competencia y a los cambios sociales bruscos; segundo, reducir la brecha entre los más ricos y los más pobres, tanto entre países como dentro de cada uno, logrando una repartición más equilibrada y equitativa de nuestros recursos finitos, y tercero, esta economía verde debe ser propiedad y desarrollada principalmente a niveles local y nacional, surgiendo de las instituciones y experiencias locales, ya que no puede ser exportada directamente de otras sociedades.
            Los mensajes clave alcanzados en la “Feria de Ideas” son, según el documento: primero, la transformación a una economía verde no reduce per se el desarrollo económico, más bien logra que la población salga de la pobreza a través de un mejor uso de los recursos naturales que esté asociado a los conocimientos locales; segundo, los pobres en las ciudades enfrentan enormes problemas de desarrollo que están interrelacionados con juegos políticos muy complejos, por lo que es necesario que ellos se vuelvan actores responsables en las organizaciones que promueven el bienestar de sus localidades; tercero, existen diversas formas en que el sector privado promueva la sustentabilidad, asegurando la repartición de beneficios, transparencia y solvencia, y cuarto, el establecimiento de metas en el desarrollo sustentable focaliza los esfuerzos generales y particulares, identificando cursos de acción que deben promover la innovación y la acción.


            En la “Feria de Ideas” también se identificaron áreas prioritarias de investigación, indica el documento: primera, ¿qué funciona y por qué?, ya que es necesario obtener evidencias contundentes de métodos exitosos centrados en la participación de pequeños productores y emprendedores locales y su interacción con los mercados y con los actores más poderosos en sectores como el agrícola, el forestal, el energético y el minero; segunda, ¿cómo invertir en la resiliencia climática de zonas urbanas?, al analizar aquellas ciudades donde sus habitantes han sido conscientes del cambio climático y han actuado para prevenir problemas locales futuros; tercera, ¿cómo pueden establecerse metas para el desarrollo sustentable que reduzcan las desigualdades?, al identificar indicadores particulares que permitan dar seguimiento puntual a las acciones seleccionadas, y cuarta, ¿cómo pueden ser alcanzados principios incluyentes en una economía verde?, al entender e incorporar el valor del capital natural en el contexto de nuestras fronteras planetarias y utilizar incentivos como pagos por servicios ambientales en el contexto de la equidad y la sustentabilidad.
            En Morelos, debemos considerar las principales ideas motivadoras alcanzadas en la “Feria de Ideas”, reportadas en el documento: escuchar las voces no consideradas rutinariamente, como las de los pobladores locales conscientes de sus derechos y expectativas; educar e innovar, para aumentar la participación de la sociedad civil en la toma de decisiones políticas, incorporar valores sociales a las disciplinas técnicas y encontrar nuevos métodos de transferir conocimientos; lograr beneficios sociales, al identificar cómo las alianzas público y privadas puedan entregar los beneficios sociales que las poblaciones locales necesitan, y dialogar actuando, porque es necesario el acuerdo de las mayorías sin interrumpir el progreso de la sociedad.