24 jun 2013

Ingeniería de transición a la sustentabilidad

publicado en La Jornada Morelos el 24 de junio de 2013

Uno de los grandes retos conceptuales para la sobrevivencia global de nuestro planeta es cómo llevar a cabo nuestras acciones diarias de acuerdo con la propuesta sencilla pero contundente de la Comisión Brundtland: “el desarrollo sustentable asegura satisfacer las necesidades del presente sin comprometer la habilidad de las generaciones futuras para satisfacer las de ellas”. En esta columna ya hemos presentado nuestra propuesta operacional de este tipo de desarrollo: “avanzar en el bienestar de las personas y de la sociedad al considerar simultáneamente aspectos sociales, económicos, ambientales e institucionales, con atención especial a los más desprotegidos del presente y salvaguardando los derechos delas generaciones futuras”. También se analizó la propuesta de una alianza inglesa liderada por la Real Academia de Ingeniería: construyendo el futuro desde la ingeniería. Ahora recuperamos una idea muy práctica que hace una analogía entre la sustentabilidad y el riesgo de fallas prevenibles.
            Susan Krumdieck, profesora asociada en ingeniería mecánica de la Universidad de Canterbury, en Nueva Zelanda, escribió el artículo “Ingeniería de transición: planeando y construyendo el mundo sustentable” (Transition Engineering: Planning and Building the Sustainable World, The Futurist, July-August 2013, Vol. 47, No. 4), donde propone un nuevo campo disciplinario denominado “ingeniería de transición”, que define como un área paralela a la ingeniería en seguridad pero con una escala de tiempo mucho mayor, una escala espacial más amplia y una escala de relaciones más compleja.
            En realidad, el mensaje de la Comisión Brundtland no ha tenido un impacto significativo en la educación o la profesión de la ingeniería, asegura la autora. Así que los ingenieros deben investigar, modelar, desarrollar y aplicar el conocimiento para cambiar los sistemas ingenieriles existentes para reducir los riesgos de accidentes, confianza y sustentabilidad. Los nuevos proyectos de la ingeniería deben enfocarse en reducir los riesgos de un uso no sustentable de la energía, del consumo irracional de recursos naturales, de impactos ambientales negativos y de enajenar a la sociedad; favoreciendo las inversiones y las innovaciones de largo plazo.
            El trabajo realizado en la ingeniería de transición, en la mayoría de los casos, trata de conjuntar esfuerzos entre diferentes niveles de gobierno, empresas y sectores de la comunidad para entender y conocer los temas y para identificar y poner en marcha proyectos de cambio específicos, establece la autora. Muchas de las capacidades para diseñar y operar los cambios necesarios ya se conocen en alguna de las disciplinas de la ingeniería; sin embargo, los retos mayores están en establecer la comunicación entre actores y en el cambio de actitud y expectativas de los patrones establecidos en el comportamiento humano. Así, esta ingeniería se propone como un nuevo campo que trata de la sobrevivencia de largo plazo de las sociedades complejas, democráticas e industriales; que emerge al racionalizar los enormes retos causados por la degradación ambiental y por la extinción de recursos.
            Como en los accidentes, la sustentabilidad no puede ser definida excepto por las fallas, y esta ingeniería puede reducir los riesgos contra la sobrevivencia al prevenir las fallas, propone la autora. Las señales económicas o de mercado son importantes bajo condiciones normales de operación de una sociedad, pero no son efectivas en condiciones de sobrevivencia. Los ingenieros de transición se deben enfocar en identificar los aspectos que no son sustentables en los actuales sistemas, evaluando los riesgos e investigando y desarrollando métodos para mitigar y prevenir fallas sistémicas por medio de la adaptación.
            La autora sugiere que ya no perdamos tiempo tratando de definir la sustentabilidad, sino que encontremos las fallas sistémicas que son prevenibles. Proyectos críticos de ingeniería de transición ya están hoy enfocándose a reducir las demandas de energía y materiales, para mejorar la resiliencia y mitigar riesgos de nuestras sociedades. Algunos atributos de los proyectos de cambio para la transición a la sustentabilidad que han sido exitosos son: lograr la participación activa y con herramientas adecuadas de todos los actores, establecer sinergias benéficas en todas las escalas espaciales y temporales, definir resultados sociales y ambientales integrados y sustentables, diseñar soluciones eco-sistémicas considerando el ciclo de vida de los procesos, y desarrollar las capacidades intelectuales y metodológicas de los actores.
            En Morelos, la motivación de los ingenieros de transición, como la de todos los ingenieros o la de los profesionistas en todas las disciplinas, debería ser idéntica a los que trabajan en la seguridad industrial: porque es imprescindible hacerlo. Esperar a que los gobiernos encuentren soluciones o a que el mercado envíe las señales correctas presenta el más alto riesgo al sistema, su colapso.

17 jun 2013

Lo que cada niño debe aprender

publicado en La Jornada Morelos el 17 de junio de 2013

Los beneficios de la educación para el desarrollo nacional, la prosperidad individual, la salud y la estabilidad social son muy reconocidos; sin embargo, cómo aseguramos que los niños en la escuela están aprendiendo. Según estimaciones del Informe de Monitoreo Global de Educación para Todos de 2012, al menos 250 millones de niños en edad de asistir a la educación primaria alrededor del mundo no saben leer, escribir o contar lo suficientemente bien como para alcanzar los estándares mínimos de aprendizaje, esto también incluye a aquellos niños que han permanecido por al menos cuatro años en la escuela. Aun peor, no podemos saber la dimensión total de la crisis y estas cifras probablemente sean insuficientes, dado que la medición de los resultados del aprendizaje de los niños y jóvenes es limitada y, respecto de la medición del acceso, se vuelve más difícil a nivel global.
            En respuesta a esta necesidad, la UNESCO, a través de su Instituto de Estadística, y el Centro de Educación Universal, de la Institución Brookings, convocaron al proyecto de la Comisión Especial sobre Métricas de los Aprendizajes. El objetivo general del proyecto es catalizar un cambio en la conversación sobre educación a nivel mundial, desde un enfoque sobre el acceso hacia un enfoque de acceso más aprendizaje. Dicha Comisión publicó un reporte intitulado “Hacia un aprendizaje universal: Lo que cada niño debería aprender” (www.brookings.edu/learningmetrics).
            La Comisión especial ha propuesto un marco de trabajo global de dominios de aprendizaje, para establecer lo que cada niño en cualquier lado debería aprender y ser capaz de hacer cuando alcanza la edad de posprimaria, ya sea en el aula, sistema o a nivel global. En particular, definió siete dominios que considera importantes y deberían continuar siendo la aspiración a lo largo de toda su vida educativa: Bienestar físico, cómo los niños y los jóvenes utilizan sus cuerpos, desarrollan control motor y entienden y exhiben nutrición apropiada, ejercicio, higiene y prácticas de seguridad, con subtemas de salud física e higiene, alimentos y nutrición, y actividad física; Social y emocional, cómo los niños y los jóvenes impulsan y mantienen relaciones con adultos y pares, y también cómo ellos se perciben a sí mismos en relación con los otros, con subtemas de valores sociales y comunitarios, valores civiles, y salud mental y bienestar; Cultura y las artes, relativo a las expresiones creativas, entre las cuales se incluyen las actividades de las áreas de la música, teatro, danza o movimientos creativos y las artes visuales, mediales y literarias, y también las experiencias culturales en las familias, escuelas, comunidades y países, con subtemas de arte creativo, conocimiento cultural, identidad propia y comunitaria, y conciencia acerca de la diversidad y respeto por ella; Alfabetismo y comunicación, relativo a la comunicación en los idiomas de la sociedad en la que viven los niños y los jóvenes, lo cual incluye el desempeño oral, la comprensión auditiva, la lectura, la escritura y el entendimiento de la palabra oral y escrita en los distintos medios, con subtemas de desempeño oral y comprensión auditiva, vocabulario, escritura y lectura; Perspectivas de lectura y cognición, que describen el compromiso del estudiante, su motivación y participación en la lectura, y la adquisición de conocimiento a través de estos distintos abordajes, con subtemas de persistencia y atención, cooperación, resolución de problemas, auto-dirección y pensamiento crítico; Conocimientos básicos de aritmética y matemática, donde la ciencia numérica y el lenguaje cuantitativo son utilizados universalmente para representar los fenómenos observados en el ambiente, con subtemas de conceptos numéricos y operaciones, geometría y patrones, aplicación de matemática, y datos y estadísticas; y Ciencia y tecnología, donde la ciencia es el sistema de conocimiento que comprende las verdades generales, y la tecnología hace referencia a la creación y utilización de las herramientas para resolver problemas, con subtemas de investigación científica, ciencias de la vida, ciencias físicas, ciencias de la tierra, conciencia acerca de la tecnología digital y su utilización.
            La Comisión especial identificó también las siguientes interrogantes como asuntos que requieren una mayor investigación: ¿los objetivos de aprendizaje deben medirse a nivel internacional con un sólo método de comparación? y ¿la evaluación del aprendizaje debería enfocarse en los niños y jóvenes que asisten a la escuela o en todos los niños y jóvenes, sin importar dónde se encuentran aprendiendo?
            En Morelos, el progreso de aprendizaje en las áreas de alfabetismo, matemática y ciencia se encuentra estancado, según exámenes nacionales e internacionales; por lo que debemos investigar sobre la viabilidad de la medición del aprendizaje en los siete dominios arriba mencionados y cómo la evaluación del aprendizaje puede ser implementada para mejorar la política educacional y, lo más importante, tener morelenses mejor educados.

11 jun 2013

Conocimientos cotidiano y científico


La apropiación social de la ciencia y la técnica es un tema fundamental de la política educativa y de la cultura del conocimiento. También, es un tema crucial en los foros de discusión sobre la gobernanza de la ciencia y en los debates sobre ética y ciencia, donde se encuentra la necesidad de una adecuada alfabetización y divulgación de conocimientos científicos y técnicos, y de una actualización en los programas de educación formal. Por lo anterior es imprescindible la necesidad de proyectar procesos de actualización del conocimiento que operen en contextos sociales amplios como instrumento para el logro de una ciudadanía calificada para evaluar la deseabilidad social de tecnologías que se están incorporando a la vida cotidiana, como pueden ser algunos aspectos de la nanotecnología o de la biotecnología.
            Clara Barroso, profesora titular de la Universidad de La Laguna, España, escribió el artículo intitulado “Lo que sabemos e ignoramos: del conocimiento cotidiano a la comprensión de la tecnociencia”, publicado por la Organización de los Estados Iberoamericanos en su Revista CTS, Selección 2012, páginas 127 a 139. Este trabajo reflexiona sobre el análisis de los componentes cognitivos que hacen posible la comprensión de las nuevas teorías y de las realizaciones tecnológicas que de ellas se derivan y que conforman el entorno científico actual; buscando claves que impulsen propuestas de formación, actualización y apropiación social de los conocimientos tecno-científicos.
            El conocimiento cotidiano se asienta en las representaciones abstractas de las percepciones de objetos que pertenecen a la realidad de nuestra experiencia vivida. Así, establece la autora que el primer escalón del conocimiento lo constituye las oportunidades del entorno físico en que cada individuo se desarrolla, con los estímulos que pueden procesarse orgánicamente. Se necesitan experiencias e interacción física con el mundo real para obtener percepciones sensoriales y asignando significado a éstas comprendemos el mundo real en que estamos inmersos. El segundo escalón está vinculado a la capacidad (que es en parte intrínseca y en parte inducida por el contexto en que cada individuo comienza su desarrollo cognitivo) que cada individuo posee para compartir significados de los estímulos físicos que puede procesar cerebralmente. En este nivel, el proceso de construcción de significados está fuertemente mediatizado por el contexto cultural (significados compartidos) en que cada individuo experimenta los estímulos físicos. La percepción es imposible sin experiencias físicas; el significado viene determinado por el entorno en que la percepción tiene lugar y dicho significado no se construye al margen de la experiencia social del contexto físico.
            La educación formal está vinculada al acceso a los conocimientos que la sociedad, a través de los expertos y responsables políticos, decide que son los necesarios para comprender el mundo en que este individuo ha de vivir. La autora considera que así se inicia un nuevo proceso en que experiencias indirectas (contenidos) han de entrar a formar parte de su acervo de conocimientos y se inicia el proceso que hará posible dotar de significado a realidades que no se perciben ni forman parte de la experiencia cotidiana: se accede al conocimiento científico. Así surge lo que la autora denomina el conocimiento cotidiano de lo no cotidiano.
            La mayor parte de las realidades sobre las que reflexiona la ciencia son, según la autora,  realidades que no forman parte de las experiencias que, como organismos y miembros de una sociedad, podemos percibir: las formas de vida microscópicas o no vinculadas a nuestro entorno (bacterias, formas de vida en los fondos oceánicos o en cráteres); entidades abstractas como teoremas o reglas lingüísticas; realidades macroscópicas, como las galaxias, o ínfimas, como los elementos atómicos; procesos que se producen en escalas temporales lentas (crecimiento, evolución de especies) o rápidas (reacciones químicas), y propiedades que se pueden medir indirectamente pero que no son sensorialmente perceptibles (conductividad de la electricidad o del calor). Todo ello son ejemplos que, formando parte del conocimiento científico, exceden los límites de percepción que se posee en la experiencia inmediata del medio en que se desarrolla nuestra vida cotidiana.
            En Morelos, debemos de estar comprometidos con los procesos que hagan posible la construcción de significados por la sociedad sobre los procesos y productos científicos. Es necesario ir más allá de la adquisición de determinadas informaciones o conocimientos para favorecer el desarrollo de competencias cognitivas que permitan y estimulen la continua actualización en la comprensión de los conocimientos científicos. La divulgación científica debe entenderse como el instrumento de actualización y fortalecimiento de dicha compresión. Si no existe un compromiso, los discursos sobre la gobernanza y la participación social en actividades científicas seguirán siendo acotaciones marginales del quehacer científico.

3 jun 2013

Comercio internacional y desarrollo inclusivo

publicado en La Jornada Morelos el 3 de junio de 2013

El desarrollo inclusivo debe ser parte fundamental de cualquier plan nacional o estatal cuyo objetivo sea impulsar el bienestar social. Éste se define como un crecimiento que genera una inserción laboral, productiva y social más satisfactoria y equitativa, lo que depende, en gran medida, de un conjunto de políticas que promueven la convergencia productiva y los cambios institucionales, y garantizan la protección social. El comercio internacional y la inversión extranjera directa (IED) no impulsan de manera automática al desarrollo inclusivo y depende mucho de la calidad de las políticas público-privadas que lo orienten y complementen.
            La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) publicó recientemente un documento sobre “Comercio internacional y desarrollo inclusivo: Construyendo sinergias”, cuya elaboración estuvo a cargo de Osvaldo Rosales, Nanno Mulder y Roberto Urmeneta, todos miembros de CEPAL (Publicación de las Naciones Unidas, LC/G.2562, Copyright © Naciones Unidas, abril de 2013). En este documento se evalúa cómo el comercio internacional afecta el crecimiento y la igualdad en la región y cómo puede ayudar a reducir la heterogeneidad estructural en términos de brechas productivas entre estratos de empresas, en la medida en que las exportadoras tengan mayor presencia relativa en el total de empresas. Esto se debe a que las empresas exportadoras en la región tienen niveles de productividad y de remuneraciones superiores a los de las demás empresas, lo que, a su vez, demuestra que poseen más formalidad, un mejor acceso al financiamiento, una mayor escala de producción media y un nivel medio de trabajadores más capacitados.
            Alcanzar un crecimiento inclusivo a partir del comercio internacional requiere que las políticas comerciales se complementen con otras políticas, asegura el estudio. Los beneficios del comercio deben ser ampliamente compartidos, especialmente con los hogares pobres y los territorios rezagados.
Ellos tienen dificultades para aprovechar las nuevas oportunidades del comercio internacional, debido a la falta de conocimiento, infraestructura, acceso a capital y otros obstáculos. En primer lugar, se requiere una mejor articulación entre los organismos encargados de negociar los compromisos comerciales internacionales, los entes de promoción y la diversificación de las exportaciones, de atracción de IED, de innovación y difusión tecnológica, de fomento productivo y empresarial, y de capacitación y formación de recursos humanos, incluida la educación media y universitaria. Segundo, las políticas que fomentan el comercio y la inversión deben tener en cuenta el objetivo final de un mayor desarrollo e igualdad y retroalimentarse mutuamente con las políticas sociales. Las políticas comerciales han de considerar los objetivos nacionales de desarrollo inclusivo. La coherencia, la sinergia y la retroalimentación entre estos ámbitos de políticas —que suelen estar dispersas en institucionalidades, marcos conceptuales y opciones de políticas muy diferentes— son clave en estas materias. La construcción de la igualdad tiene distintas dimensiones: desde las políticas macroeconómicas, pasando por las de apoyo productivo y de no discriminación, hasta las políticas migratorias y de igualdad de género.
            Las políticas de facilitación del comercio destinadas a bajar los costos y aumentar la productividad deben tener un impacto positivo sobre las remuneraciones de los trabajadores y la igualdad, plantea el estudio.  En este campo, existen diversas propuestas: se puede mejorar las instituciones a fin de armonizar los procedimientos, especialmente para asegurar su interoperabilidad y estandarización; el gobierno puede procurar acelerar los acuerdos legales en los que se reconocen los instrumentos de negocios modernos (factura electrónica, certificados de origen electrónicos y ventanillas interinstitucionales únicas, entre otros), y se pueden aprovechar mejor las políticas de cooperación que están desarrollando la Unión Europea y países como Australia, Japón, la República de Corea e incluso China, que podrían ayudar a los países de la región a fortalecer las capacidades nacionales y regionales en los distintos ámbitos de la facilitación del comercio, con el fin de promover aún más sus relaciones comerciales y de inversión intrarregional.
            Los países que han adoptado una estrategia de internacionalización han tenido más éxito en mantener el crecimiento y ascender en la escala de desarrollo, señala el documento. La evidencia disponible pone de relieve que la apertura comercial puede contribuir al crecimiento y el empleo, siempre que se realice adecuadamente (teniendo muy en cuenta la forma y la gradualidad) y se complemente con políticas pertinentes a cada país y cada situación. El comercio facilita el progreso tecnológico y la difusión mundial de la innovación. Estas fuerzas económicas profundas son la principal fuente de ganancias de productividad a largo plazo, necesaria para alcanzar mayores niveles de ingreso per cápita.
            Se debe impulsar el apoyo a la pequeña y mediana empresa (pyme) exportadora, por lo que se requiere elaborar programas de apoyo productivo de largo plazo con una mayor continuidad institucional, propone el estudio. Se necesita llevar a cabo procesos de aprendizaje institucionales vinculados a evaluaciones permanentes de las acciones apoyadas. El fortalecimiento institucional debe acompañarse de un incremento progresivo de los recursos financieros y las capacidades humanas para llevar adelante dichas políticas de fomento. La disponibilidad de recursos humanos calificados tiene doble importancia para estas empresas: permite mejorar los procesos productivos existentes e incrementar la productividad y representa un mecanismo de difusión del conocimiento y de la innovación. Se requiere que el Estado asuma un papel más relevante en el suministro de servicios de formación profesional, en forma articulada con los agentes económicos.
            Las cadenas de valor se pueden promover mediante las alianzas público-privadas que fomentan la inversión entrante y saliente del país, tanto fomentar la IED en el país como la inversión de empresas nacionales en el exterior, establece el estudio. Las inversiones en el exterior siguen el propio ciclo de internacionalización de las empresas, una vez que estas han incursionado con algún grado de éxito en los mercados internacionales. Al exportar bienes y servicios en forma exitosa, se comprueba rápidamente que el retorno de los diversos elementos de la cadena de valor vinculados a un producto determinado (producción, logística, transporte, distribución y comercialización) varía en función de la intensidad de conocimientos que caracteriza a cada segmento de esa cadena. Por lo tanto, la evolución natural de las actividades exportadoras, sobre todo de aquellas de uso intensivo de recursos naturales, es aumentar directa o indirectamente la presencia relativa en las cadenas de valor por medio de alianzas con importadores y distribuidores en los mercados de destino.
            En Morelos, es necesario articular los organismos encargados de negociar los compromisos comerciales internacionales, los entes de promoción y diversificación de las exportaciones, de atracción de inversión extranjera directa, de innovación y difusión tecnológica, de fomento productivo y empresarial, y de capacitación y formación de recursos humanos, incluidas la educación media y universitaria. Las políticas y los programas deberían funcionar en torno a planes compartidos en los que se hayan expresado los distintos intereses locales con responsabilidades bien definidas en materia de financiamiento, coordinación y desempeño. Dichas políticas deben tener en cuenta el objetivo final de un mayor nivel de desarrollo e igualdad, y retroalimentarse con las políticas sociales.

1 jun 2013

Evaluación del desempeño nacional

publicado en La Jornada Morelos el 27 de mayo de 2013

El Gobierno Federal presentó el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018, el 20 de mayo de 2013. Se trata de un documento de trabajo que rige la programación y presupuestación de toda la Administración Pública Federal. Este Plan incluye, por primera vez, indicadores que reflejen la situación del país en relación con los temas considerados como prioritarios, para darles puntual seguimiento y conocer el avance en la consecución de las metas establecidas y, en su caso, hacer los ajustes necesarios para asegurar su cumplimiento. Señalan que los indicadores propuestos fueron diseñados por instituciones y organismos reconocidos internacionalmente y son calculados periódicamente, lo cual asegura su disponibilidad, calidad e imparcialidad. Finalmente, en el marco del Sistema de Evaluación del Desempeño, las dependencias y entidades de la Administración Pública Federal darán seguimiento, con base en indicadores, a los resultados de sus acciones en relación con este Plan y con los programas sectoriales a su cargo, e informarán al respecto a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

            En relación con las Estrategias Transversales del Plan, se establecen los siguientes indicadores: Global de Productividad Laboral de la Economía, basado en horas trabajadas, al considerar la evolución de la producción en comparación con la variación de los recursos laborales utilizados en el proceso productivo, y es medido anualmente por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI); de Integridad Global, que evalúa la existencia, la eficacia y el acceso ciudadano a mecanismos clave de gobernanza y de lucha contra la corrupción, a través de más de 300 indicadores, y es medido cada dos años por Global Integrity; de Desarrollo de Gobierno Electrónico, que mide la voluntad y la capacidad de las administraciones nacionales en el uso de tecnologías de la información y la comunicación para prestar servicios públicos al considerar un promedio ponderado del alcance y la calidad de los servicios en línea, el estado de desarrollo de la infraestructura de telecomunicaciones y el capital humano inherente, y es medido cada dos años por la Organización de las Naciones Unidas (ONU); y de Desigualdad de Género que refleja la desventaja de las mujeres en tres dimensiones: salud reproductiva, empoderamiento y mercado laboral, y lo mide cada dos años el Fondo de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

            En relación con a la Meta Nacional "México en Paz", se proponen dos indicadores generales:

del Estado de Derecho, que reflejan la percepción de un gran número de encuestados (de empresas, ciudadanos y expertos de países industriales y en desarrollo) sobre la confianza y respeto a las reglas de la sociedad, y en particular la calidad del cumplimiento de contratos, derechos de propiedad, la policía y los tribunales, así como la posibilidad de existencia del crimen y la violencia, y es medido cada dos años por el Banco Mundial (BM); y del Número de víctimas de la delincuencia por cada 100,000 habitantes, que permite llevar a cabo estimaciones de la incidencia delictiva que afecta a los hogares y a las personas integrantes del hogar, la cifra real, las características del delito, las víctimas y el contexto de la victimización y, también, busca obtener información sobre la percepción de la seguridad pública y sobre el desempeño y experiencias con las instituciones a cargo de la seguridad pública y la justicia, y es medida anualmente a través de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública por el INEGI.

            En relación con la Meta Nacional “México Incluyente” se consideran los siguientes indicadores: Carencias promedio de la población en pobreza extrema, que cuantifica el número de carencias sociales promedio de la población en pobreza multidimensional extrema y es medida cada dos años por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL); y Población en pobreza extrema con carencia por acceso a la alimentación que identifica a la población en hogares en condición de pobreza multidimensional extrema, que presentan un grado de inseguridad alimentaria moderado o severo, y es medida cada dos años por el CONEVAL.

            Con relación a la Meta Nacional “México con Educación de Calidad” se consideran los siguientes indicadores: Prueba ENLACE, que permite reunir información para identificar los aprendizajes que los alumnos han construido con el apoyo de los docentes, lo mismo que para detectar aquellos que se les dificultan y es de utilidad en los niveles del aula, del centro escolar y de las áreas educativas, y es medida cada año por la Secretaría de Educación Pública (SEP); y Eficiencia terminal, que mide el porcentaje de alumnos que logra concluir sus estudios de manera oportuna en cada nivel educativo, y lo realizará anualmente la SEP.

            En relación con la Meta Nacional “México Próspero” se plantean los siguientes indicadores: de Competitividad Global, que valora los niveles de competitividad a través de una encuesta realizada anualmente por el Foro Económico Mundial en conjunto con una red de institutos asociados (que incluye instituciones líderes en investigación y organizaciones de negocios) en los países incluidos en el Informe de Competitividad Global; y Crédito Interno al Sector Privado, como porcentaje del PIB, que se refiere a los recursos financieros otorgados al sector privado, mediante préstamos, compra de valores que no constituyen una participación de capital, créditos comerciales y otras cuentas por cobrar, entre otros, que crean un derecho de reembolso, y es elaborado anualmente por el Banco Mundial.

            En relación con la Meta Nacional “México con Responsabilidad Global” se incluyen los siguientes indicadores: Elcano de Presencia Global, que mide la presencia global en las dimensiones de la economía, la defensa y la presencia blanda (migraciones, turismo, cultura, deportes, información, tecnología, ciencia, educación y cooperación) y es medida cada cinco años por el Real Instituto Elcano de España; y de Globalización, que mide las dimensiones principales de la globalización a partir de flujos económicos reales, restricciones económicas, datos sobre los flujos de información, datos sobre el contacto personal y datos sobre la proximidad cultural, y es calculado anualmente por la Escuela Politécnica Federal de Zúrich.
            En Morelos, debemos considerar que el seguimiento de estos indicadores a nivel estatal es obligatorio en nuestra relación con el Gobierno Federal. También, el próximo Plan Estatal de Desarrollo y los Programas Especiales que de éste se desprendan deben incorporar indicadores que midan el desempeño de las políticas públicas implantadas en nuestra región.

20 may 2013

Energías limpias al 2020

publicado en La Jornada Morelos el 20 de mayo de 2013

Presentamos en este espacio, en diciembre del 2012, el reporte de la Agencia Internacional de Energía (AIE) para alcanzar un sistema energético limpio en el año 2050 (Energy Technology Perspectives 2012: Pathways to a Clean Energy System, Executive summary, International Energy Agency, © OCDE/AIE, 2012). Este documento muestra claramente que la utilización integrada de tecnologías claves ya existentes posibilitaría disminuir la dependencia de combustibles fósiles importados o de recursos nacionales limitados, disponer de electricidad con bajo contenido de carbono, mejorar la eficiencia energética y reducir las emisiones en los sectores de la industria, del transporte y de edificios. Esto frenaría el crecimiento vertiginoso de la demanda de energía, reduciría las importaciones, reforzaría las economías nacionales y, con el tiempo, haría disminuir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero.

            Recientemente, la AIE publicó un reporte sobre el avance en la utilización de las energías limpias, planteadas en documento descrito en el párrafo anterior, intitulado “Rastreando el Progreso de las Energías Limpias 2013” (Tracking Clean Energy Progress 2013: IEA Input to the Clean Energy Ministerial. International Energy Agency, © OECD/IEA, 2013). Presenta el avance de las tecnologías claves para impulsar las energías limpias –entendidas como aquellas que emiten en su operación mucho menos bióxido de carbono que los hidrocarburos. En particular, responden tres preguntas: ¿cuál es el porcentaje de uso de estas tecnologías a nivel global?, ¿qué se está haciendo para impulsar los mercados necesarios? y ¿cuál es la eficiencia que cada tecnología ha alcanzado? La medida de avance en este reporte, como en el anterior, está referenciada a la consecución, o no, de alcanzar un escenario en el año 2020 que permita un aumento máximo de la temperatura atmosférica global de 2 grados centígrados (Escenario 2GC). La principal conclusión de este reporte es que los países no están haciendo el progreso suficiente para alcanzar esta meta.

            El reporte señala, en particular, que sólo los esfuerzos en las energías renovables por los países emergentes han tenido éxito, aunque débil, ya que a pesar de las turbulencias económicas, políticas e industriales en el 2012, creció la potencia instalada de las tecnologías fotovoltaica (42 por ciento) y eólica (19 por ciento), así como de la biomasa y la hidráulica, con relación al 2011. Sin embargo, la oferta de energía global sigue dependiendo de energéticos sucios, ya que el carbón sigue dominando la generación de electricidad y creció un 6 por ciento entre 2010 y 2012 y la mitad de este crecimiento fue con plantas que emplean tecnologías ineficientes. Además, el cambio significativo de carbón por gas sólo se está realizando en Estados Unidos, ya que el precio del gas de lutita es menor al del carbón y al del gas natural. También, el uso de reactores nucleares para generar electricidad sigue detenido por problemas económicos, por falta de mejoras en seguridad y por una opinión pública negativa. Finalmente, la tecnología de captura y almacenamiento de carbón sigue sin arrancar por falta de proyectos de demostración que requieren grandes fondos públicos de inversión.

            En el sector del transporte existe una ventana de oportunidad para alcanzar las metas del Escenario 2GC, indica el reporte. Las ventas mundiales de autos eléctricos híbridos rompieran la cifra de un millón en el 2012, con un incremento del 43 por ciento respecto al 2011; para alcanzar las metas al 2020 se requieren incrementos del 50 por ciento cada año. Con relación a los autos totalmente eléctricos, las ventas mundiales se duplicaron en el 2012, alcanzando la cifra de 100,000, y para alcanzar las metas al 2020 se requieren incrementos del 80 por ciento cada año. Además, el nivel en la eficiencia de combustibles para coches familiares llega a variar 55 por ciento entre países, dependiendo de las normas y estándares en operación; esto implica un gran potencial de ahorro de energía y disminución de emisiones de bióxido de carbono con tecnologías que son comerciales.

            La inversión pública en investigación, desarrollo y demostración (IDD) en el área de la energía debe triplicarse, asegura el reporte. En los ochentas alcanzó un máximo de 10 por ciento de la inversión total en investigación, mientras que en la última década bajó al 3 ó 4 por ciento. Los gobiernos agrupados en la AIE han preferido invertir en defensa, salud, programas espaciales e investigación en universidades de carácter general. Sin embargo, la inversión en IDD en energía tiene grandes beneficios; por ejemplo, de las 14 innovaciones más importantes en fotovoltaicos, durante las últimas tres décadas en Estados Unidos, 9 fueron totalmente financiadas por el sector público, 4 fueron desarrolladas con apoyo gubernamental y 1 por empresa privada.

            La Unión Europea estima una tasa interna de retorno del 15 por ciento, de 2010 a 2030, por la inversión en IDD en su Plan Estratégico de Tecnología Energética, afirma el reporte. También, el Departamento de Energía de los Estados Unidos declaró que entre 1978 y 2000 invirtió un total de 17,500 millones de dólares, principalmente en IDD para eficiencia energética y combustibles fósiles, que produjo un retorno de 41,000 millones de dólares.

            En Morelos, es necesario revisar todos los procesos de innovación en la cadena productiva para impulsar el aprovechamiento de las energías renovables, por medio de una combinación de apoyos directos a la IDD (por ejemplo, fondos, préstamos y créditos en impuestos), de apoyos a la innovación de las empresas (por ejemplo, capital de riesgo, consorcios público-privados, redes de innovación e inicio de actividades emprendedoras) y de políticas públicas que amplíen los mercados de energías renovables (fijación de precios, compras gubernamentales, estándares de funcionamiento energético mínimos, etiquetas de eficiencia y metas obligatorias).

13 may 2013

Prosperidad y felicidad.

publicado en La Jornada Morelos el 13 de mayo de 2013

Enfrentados con las crisis económicas y sociales que aquejan a México y el mundo, resurgen los estudios sobre qué hace feliz al ser humano y cómo lograrlo. Se retoman los conceptos de prosperidad y de felicidad como los indicadores principales a considerar en el progreso, crecimiento o desarrollo de la humanidad, con el objetivo de alcanzar el mejor estado mental y físico de cada individuo, en un contexto social específico. Debemos encontrar una vía para incrementar la prosperidad individual y social sin un necesario crecimiento económico, que permita ser feliz.

            Gioietta Kuo, miembro titular de la American Center for International Policy Studies (koupet@comcast.net), escribió un artículo intitulado “Prosperidad y Felicidad” (Prosperity and Happiness, World Future Review, Winter 2012, © 2012 World Future Society, www.wfs.org). Ofrece una alternativa simple pero de gran importancia al dogma económico de la búsqueda continua de maximizar las ganancias y el crecimiento, al aspirar a la máxima felicidad personal.

            Muchos pensadores de diversas culturas han considerado que es la felicidad y no la riqueza o la reputación el verdadero objetivo del ser humano, señala la autora. La degradación ambiental y los problemas sociales asociados siguen limitando nuestras posibilidades de una calidad de vida satisfactoria. Algunos ejemplos, presentados por la autora, son: el calentamiento global que ha causado serias alteraciones al ambiente; más del 43 por ciento de la población de la tierra sobrevive con menos de 25 pesos al día; la quinta parte de la población controla el 85 por ciento del producto bruto mundial; 54 naciones experimentaron una disminución en su producto interno bruto en las últimas décadas; se ha excedido la capacidad mundial para absorber los impactos ambientales causados por la actividad económica; la población mundial se ha duplicado en los últimos 40 años, al pasar de 3.5 a 7 miles de millones de personas, causando demandas adicionales muy significativas de agua, alimentos, empleo, vivienda, educación y salud. Concluye la autora que el mundo camina hacia un colapso ambiental y económico.

            Kuo se pregunta si es posible tener prosperidad sin crecimiento. Por ejemplo, ¿es posible reducir el desempleo sin crecimiento económico? Nos propone que, en principio, la economía de un país podría reaccionar al no crecimiento por medio de cambios en variables macroeconómicas como tasas de ahorro, razón entre inversión pública y privada, y el número de días trabajados por semana. Por ejemplo, incluye un cálculo de Peter Victor sobre Canadá, donde se podría limitar el crecimiento y mantener la estabilidad económica, reduciendo a la mitad las tasas de desempleo y pobreza y disminuyendo por 75 por ciento el cociente de la deuda sobre el producto interno bruto. Esto sería posible teniendo una tasa de ahorro mayor, una tasa de inversión privada menor y una tasa de inversión pública mayor. También, sería posible evitar el desempleo al reducir el número de horas de trabajo por semana, lo que aumentaría la felicidad de la población siempre que esas horas se dedicaran a actividades recreativas, culturales o deportivas.

            ¿Existe una relación entre el monto del ingreso obtenido y la felicidad y satisfacción de una persona?, que es una pregunta con carácter filosófico según la autora. Para avanzar en el planteamiento de una respuesta enlista una serie de observaciones interesantes obtenidas de encuestas internacionales: mayor ingreso se correlaciona directamente con mayor felicidad sólo hasta que el ingreso per cápita llega a un cierto valor, equivalente a las dos terceras partes del nivel salarial de los Estados Unidos, después ya no hay correlación; hasta 1970 y en Estados Unidos, existió una correlación directa entre bienestar percibido y el producto interno bruto, desde entonces ha disminuido la percepción de bienestar a pesar de que este producto per cápita ha aumentado; y que variables como esperanza de vida, mortalidad infantil y nivel educativo no se correlacionan en el tiempo con el ingreso personal.

            La prosperidad, entonces, transciende los placeres materiales, reside en la calidad de vida, en la salud y la felicidad tanto personal como familiar y social, en la fuerza y confianza de nuestras relaciones, y en lo que apoyamos a nuestra comunidad para un mejor futuro de nuestros hijos, concluye la autora.

            En Morelos, debemos ser conscientes que nuestra prosperidad reside en nuestra habilidad de avanzar hacia un desarrollo sustentable, aquel que considera simultáneamente al presente y al futuro y actúa al unísono en los sectores ambiental, social, económico e institucional. También, es imprescindible balancear las aspiraciones de los individuos con las limitaciones físicas de nuestro ambiente, lo que no implica condenarnos a vivir con limitaciones, sino abandonar la vía consumista que nos han impuesto.

6 may 2013

Economía digital e igualdad

publicado en La Jornada Morelos el 6 de mayo de 2013

Para progresar en la sociedad de la información y para incorporarnos a la sociedad del conocimiento es indispensable que los mexicanos y nuestras instituciones tengamos disponibles las más avanzadas tecnologías de información y de comunicación (TIC), y contemos con la capacidad de utilizarlas de manera eficaz y eficiente. Esto sólo será posible en el corto y mediano plazos si elaboramos y ejecutamos políticas públicas que incorporen plenamente a las TIC en los procesos de educación y capacitación, de gobierno a niveles federal, estatal y municipal, y de gestión en las empresas. Este cambio estructural nos llevará sin duda a una sociedad con acceso libre al conocimiento y, por lo tanto, se impulsará decididamente la igualdad entre sus miembros.
            La Comisión Económica para América Latina (CEPAL), apoyada por la Unión Europea, recientemente publicó un estudio sobre la “Economía digital para el cambio estructural y la igualdad” (LC/L.3602 • 2013-186 © Naciones Unidas • Marzo 2013 • Impreso en Santiago de Chile, 2013), donde se sostiene que, en un contexto de crecimiento económico y de reducción de la pobreza en gran parte de los países de América Latina, éstos deben abordar el desafío de articular y consolidar su economía digital, lo que exige responder a las preguntas sobre cómo identificar y aprovechar las nuevas oportunidades que surgen en una fase de convergencia tecnológica para avanzar en el desarrollo económico y la igualdad.
            El estudio señala tres acciones indispensables e inmediatas. En primer lugar, es necesario renovar las estrategias para maximizar el impacto de la economía digital en el crecimiento, la innovación, el cambio estructural y la inclusión social. Los principales desafíos son asegurar las condiciones mínimas para que las inversiones en las TIC tengan un impacto positivo en el crecimiento económico; promover y consolidar un modelo de difusión e innovación tecnológica basado en la banda ancha, compatible con los objetivos de inclusión social, y promover un cambio de la estructura productiva que, a partir de las especificidades económicas e institucionales de cada país, articule el conocimiento con la producción y fortalezca al sector de software y aplicaciones. En segundo lugar, se requiere consolidar un marco de políticas que actúe sobre los factores críticos que condicionan el despliegue de la economía digital. Las principales brechas que es necesario abordar se encuentran en la inversión en infraestructura de telecomunicaciones, la demanda de banda ancha y el desarrollo de la industria de software y aplicaciones. La política pública es indispensable para asegurar la equidad en el acceso y uso de las TIC que tienen elementos de interés público en tanto facilitan la provisión de servicios sociales (gestión pública, salud y educación) y de bienes públicos. En tercer lugar, se debe avanzar hacia una institucionalidad para la economía digital que integre a las iniciativas de política sobre banda ancha, industrias TIC e inclusión digital. En este ámbito, deberán existir acciones organizadas en dos caminos: políticas TIC para el cambio estructural y TIC para la igualdad y la inclusión social.
            Avanzar en el cambio estructural necesario para el desarrollo y la reducción de la inequidad en la región requiere, según el estudio, formular e implementar una nueva fase de las estrategias para las TIC cuyo eje sea el desarrollo integral de la economía digital, definida como los sectores de industria TIC (telecomunicaciones, hardware, software y servicios TIC) y la red de actividades económicas y sociales facilitadas por Internet. La economía digital es una fuente de aumento de productividad, crecimiento económico y desarrollo sustentable; para aprovechar ese potencial, se requieren instituciones y políticas que aseguren la generación de sinergias entre la difusión de las nuevas tecnologías y el cambio de la estructura productiva hacia sectores más intensivos en digitalización y conocimiento.
            Después de dos décadas de implementación de políticas que han enfatizado el desarrollo de la infraestructura, el acceso a Internet y la difusión de las TIC, la evidencia muestra una importante participación de la economía digital en el PIB, apunta el reporte. Estimaciones de la CEPAL indican que, en promedio para Argentina, Brasil, Chile y México, alcanzan al menos 3.2 por ciento, cifra no despreciable si se considera que en los 27 países de la Unión Europea el porcentaje correspondiente es de 5 por ciento.
            Las profundas desigualdades en la distribución del ingreso y el acceso a servicios públicos que predominan en la región condicionan el patrón de acceso y uso de Internet, asegura el reporte. Es por ello que es importante, como alternativa al acceso en el hogar o el lugar de trabajo, disponer de redes públicas de acceso gratuito. La intervención del Estado es indispensable para asegurar la equidad en el acceso y uso de las TIC; en particular, es necesario considerarlas como un servicio de interés público pues facilitan la provisión de servicios sociales tales como la salud, la educación y el gobierno electrónico.
            En Morelos, se han tenido pequeños avances en materia de incorporación de la tecnología digital en la provisión de servicios de interés público, especialmente en materia de acceso e infraestructura. Sin embargo, aún es débil el avance en dos factores claves asociados a la utilización efectiva de las TIC: la apropiación de la tecnología por el usuario y el desarrollo de contenidos relevantes. Un componente fundamental para aprovechar las TIC es la capacidad para usarlas de manera pertinente en el ámbito educativo, tanto docente como administrativo y estudiantil.

29 abr 2013

Políticos de calidad

publicado en La Jornada Morelos el 29 de abril de 2013
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Un asunto de relevancia actual es el de la profesionalización de la política. Esto se debe a dos circunstancias: el desarrollo en el mundo del trabajo del concepto de profesión y el avance de la democracia representativa en sociedades cada vez menos segmentadas. En términos de políticos como representantes y como gestores: ¿cómo armonizar que personas vivan para la política y, también, vivan de la política? La complejidad de la política moderna hace posible que una persona realice esta actividad durante toda su vida, sea un profesional de la misma. Entonces, como todo profesional, debe ser evaluado y los resultados deben ser de carácter público.
            Manuel Alcántara Sáez, catedrático de ciencia política de la Universidad de Salamanca e investigador en el Instituto de Iberoamérica de dicha Universidad, escribió un artículo intitulado “De políticos y política: profesionalización y calidad en el ejercicio público”, en la Revista Perfiles Latinoamericanos, Vol. 41, Enero/Junio 2013, donde discute un aspecto fundamental de la representación política: la calidad de la política en sistemas donde los políticos tienen un carácter claramente profesional. Además, plantea los requisitos que debe cumplir el político profesional en el terreno de su dedicación y de la remuneración que percibe, y formula un modelo ideal de los elementos constitutivos de un político de calidad, con especial interés en el proceso formativo que integra la carrera de un político.
            El modelo de democracia representativa ha enfatizado la idea de que los políticos son reclutados, formados y proyectados hacia las instituciones por los partidos; pero esto no siempre es así, señala el autor. La propia dinámica democrática, junto con otros factores de índole social, cultural o económica, posibilita modelos diferentes en los que los políticos pueden configurar carreras independientes. Sin embargo, los estudios sobre la calidad de la política han avanzado en los últimos años divorciados de la atención a la existencia de políticos de calidad. El éxito de la política se vincula con su material humano, que debería ser de alta o, al menos, de suficiente calidad. La intensidad y la extensión del tiempo dedicado a la política, o sea, la exclusiva dedicación a ella y una amplia experiencia, configuran una carrera política. Ésta recibe el calificativo de profesional cuando se incorpora a ella la dimensión económica, es decir, el salario y aquellas otras prebendas complementarias que reciben los políticos.
            La propuesta que defiende el autor implica que el político profesional de calidad realice su actividad de manera continua y exclusiva, posea el mayor talento relevante posible y goce de gran experiencia. La excelencia se establece en los términos de la relevancia del talento y la experiencia, que admiten un mayor rango de variabilidad. El talento combina las dotes personales innatas, las mixtas y las adquiridas. Por dotes innatas se entienden aquellas específicas que tienen su máxima expresión, aunque no única, en la inteligencia y en la posesión de un mínimo de capacidad física que permita afrontar jornadas interminables, así como hacer frente al estrés que se acumula cotidianamente. Las dotes adquiridas son, fundamentalmente, las desarrolladas a través de procesos de educación formal, y su máximo horizonte es un título universitario de posgrado; pero vienen acompañadas de otro tipo de educación más especializada en cuestiones vinculadas al diseño de políticas públicas, la economía política, las relaciones internacionales y la estadística, entre otras. En cuanto a las dotes mixtas, son aquellas de corte básicamente instrumental; aunque tienen un fuerte componente fenotípico, pueden ser mejoradas gracias al entrenamiento o al aprendizaje, y son indispensables en la labor cotidiana del político con relación a su autocontrol, al manejo de la dinámica de grupos, y a la comunicación tanto en lo relativo a su faceta oral como a la imagen.
            Hay dos elementos que sí pueden incorporarse y estar presentes en el proceso de entrada en la política de quienes quieran hacer de la misma una profesión, apunta el autor. En primer lugar, se trata de la exposición pública de un currículo que explicite el talento con relación a las dotes adquiridas y a la experiencia. Exhibición que puede llevarse a cabo muy fácilmente y sin costo alguno mediante su colocación en una página web. Paralelamente, los candidatos a políticos deben poner de relieve sus dotes innatas y mixtas, frente a un público interesado, participando en debates públicos con otros candidatos, o con actores sociales tanto en arenas donde estén presentes los medios de comunicación como en aquellas otras con académicos y otros profesionales, donde puedan ser interrogados y tengan la oportunidad de mostrar sus conocimientos y habilidades.
            La tarea de formación del político no sólo consiste en un proceso de crecimiento personal de habilidades y de conocimientos; también estriba en la capacidad de establecer vínculos con el mundo externo de técnicos e intelectuales. Esta permanente apertura, que comporta la pérdida del monopolio de la profesión, es un buen antídoto contra la endogamia y una oportunidad para hacer socialmente más porosa a la clase política.
            En Morelos, los partidos políticos y las academias deben establecer de manera conjunta criterios de evaluación y mecanismos para conocer las dotes personales innatas, mixtas y adquiridas de nuestros políticos. Cambiaría drásticamente nuestra calidad de vida, política, social y aún económica.

23 abr 2013

Pobres con servicios energéticos

Publicado en La Jornada Morelos el 22 de abril de 2013

Para los países en desarrollo es fundamental encontrar mecanismo que permitan vincular a los pequeños productores rurales con los mercados formales y también lograr que los consumidores de pocos ingresos compren bienes y servicios modernos y de calidad. En el área de servicios energéticos se deben formar alianzas público-privadas que mejoren el sistema de abastecimiento y permitan que los pobres tengan acceso a electricidad y calor de proceso para servicios de salud, educación, transformación del sector agropecuario y actividades culturales y sociales.

            Emma Wilson, Rachel Godfrey Wood y Ben Garside, escribieron el artículo intitulado “¿Energía sustentable para todos? Conectando a las comunidades pobres con servicios modernos de energía” (IIED Sustainable Markets Linking Worlds Series, Working Ppaper No 1, Sustainable energy for all? Linking poor communities to modern energy services. ISBN 978-1-84369-865-4,©International Institute of Environment and Development 2012. www.iied.org, consultado el 20 abril 2013) que explora mejoras en modelos de abasto y en asociaciones multisectoriales para llevar a los pobres servicios modernos de energía, de manera económica y sustentable.

            Los modelos de abasto de energía son la combinación de tecnología, financiamiento y administración que se necesitan para entregar energía a los usuarios, definen los autores. Estos modelos de abasto pueden ser diseñados como empresas, proyectos de desarrollo o programas gubernamentales; sin embargo, la innovación en los elementos clave del modelo hará posible que se impulse un desarrollo sustentable. Plantean un marco analítico que permite identificar cuatro elementos prioritarios para llevar servicios de energía a los pobres y, al mismo tiempo, determinar las acciones que deben realizar los diversos actores del sistema: contexto socio cultural de la comunidad huésped, tal como cohesión de la comunidad, preferencias culturales, expectativas del servicio público propuesto, habilidades locales y estructuras de liderazgo; ambiente facilitador, determinado por las normas e incentivos dispuestos por el gobierno y por bancos y agentes financieros; modelo de abasto, que es diseñado e implantado por el proponente del programa o proyecto energético, y servicios adicionales de apoyo, que son necesarios para incrementar la sustentabilidad global de los modelos de abasto de energía enfocados a los pobres, al ayudar a superar barreras existentes en los mercados.

            El modelo de negocios específico, propuesto por los autores, para este sistema de abasto de energía tiene dos funciones claves: producción, que incluye las actividades productivas, los recursos y los actores principales, y la mercadotecnia, que considera a los diferentes consumidores, las relaciones entre ellos y los canales de distribución. Un elemento fundamental es la inexiste o pequeña capacidad de pago de los consumidores a los que se enfocan estos servicios energéticos. Por lo tanto, es imprescindible identificar el valor de la propuesta, que en el caso de programas o proyectos para los más pobres debe considerar ventas a los no tan pobres, así como su incidencia en programas más amplios de beneficio social; tales como, reducción a la pobreza, protección de bosques y mejoras a la salud, entre otros. El valor de dicha propuesta, además de enfocarse a los pobres, también debe apuntar a los productores y distribuidores que tendrán beneficios económicos. Finalmente, es indispensable que el modelo de abasto mantenga un balance sostenible entre costos e ingresos, por lo que es crucial el establecimiento de tarifas, costeo de productos y aplicación estratégica de subsidios para implantar servicios enfocados a los pobres.

            Para alcanzar la propuesta de valor descrita en la implantación y operación sostenible de servicios modernos de energía, los autores señalan tres elementos claves. Primero, los recursos, tanto físicos como intelectuales, humanos y financieros, siendo estos últimos los más importantes para iniciar un proyecto; ya que es importante el uso de fuentes de energía locales, como biomasa, viento, agua y el sol, así como emplear recursos humanos e intelectuales de la región. Además, se debe considerar el desarrollo de cadenas de valor inclusivas para el diseño y producción de bienes e infraestructura. Segundo, adecuar a las condiciones locales las actividades normales de los casos de negocio, que incluyen diseño, producción, investigación de mercados, mercadotecnia y administración; ya que será necesario llevar a cabo procesos participativos y de apoyo para incorporar a los pobres a que puedan colaborar plenamente en los proyectos. Tercero, los socios, que en un proyecto enfocado a los pobres no serán los de un negocio convencional, serán los gobiernos, agencias internacionales, organizaciones no gubernamentales, empresas sociales y las propias comunidades.

            El acceso económico a los servicios es el tema crucial en la cobertura de las necesidades de los pobres, aseguran los autores, por lo que los costos deben mantenerse al mínimo sin comprometer la calidad, durabilidad y seguridad. Los subsidios y financiamiento a fondo perdido son siempre imprescindibles y se deben establecer de manera precisa, transparente y sostenible.

            En Morelos, debemos reconocer que la puesta en marcha de un sistema moderno de abasto de energía para los pobres requiere de una planeación diferente a la convencional y de la colaboración de los sectores publico, privado y social, en apoyo a la comunidad. También, es necesario crear un ambiente facilitador de políticas, normas y servicios que estén acordes con el contexto socio cultural de sus preferencias, cohesión y organización. Finalmente, asegurar que el éxito del abasto de energía se debe medir en función de los beneficios que los pobres alcancen para impulsar su desarrollo sustentable.

15 abr 2013

Mujeres en 2020.

publicado en La Jornada Morelos el 15 de abril de 2013

El Instituto Nacional de las Mujeres (www.inmujeres.gob.mx) tiene un acervo estadístico de indicadores demográficos y económicos que establece la participación de la mujer en muy diversas actividades en México. Reúne encuestas de muchas instituciones nacionales. A continuación se presentan algunos datos de interés, para el año 2010. La participación es prácticamente igualitaria en: promedio de escolaridad para la población de 15 años y más; ingreso promedio por hora trabajada de la población ocupada; matrícula de licenciatura universitaria y tecnológica, y en condición de pobreza patrimonial. El porcentaje de participación de las mujeres en diversas actividades es: 35 por ciento del total de diputados federales son mujeres; 25, diputadas locales; 35, jefas de hogar, y 35, población económicamente activa de 14 años y más. Sin embargo, en otras áreas su participación es mayor que la de los hombres, para bien o para mal: 26 por ciento, docentes; 8, esperanza de vida al nacer; 19, horas promedio semanales de trabajo doméstico y extradoméstico; 867, intervenciones quirúrgicas de planificación familiar; 211, lesiones por consecuencia de violencia familiar; 5, población alfabeta de 15 años y más, y 170, promedio de horas a la semana destinadas a las actividades domésticas. Adicionalmente, el 3 por ciento de los hombres consume algún tipo de droga, mientras que sólo el 0.7 de las mujeres las consume. En resumen, las mujeres han alcanzado equidad en aspectos de educación y salud, la brecha es enorme en áreas de política y laboral, y la mujer sigue con la mayor carga y responsabilidad de la familia y de la sociedad.
            The Futures Company, una empresa consultora en innovación y pensamiento estratégico (www.thefuturescompany.com), publicó un artículo titulado “Mujeres 2020: Nosotras Mismas, Nuestros Mundos y Nuestros Futuros” (Women 2020: Our Selves, Our Worlds, Our Futures, The Futurist, May-June 2013, Vol. 47, No. 3). Dicho artículo muestra que una mejor comprensión de las mujeres, por sí mismas y por el papel que juegan y jugarán en las sociedades, es de gran importancia ya que ellas son potencialmente una nueva fuerza de crecimiento económico mundial y porque los cambios en cómo piensan y actúan tienen repercusiones muy amplias en la sociedad y la cultura. También, centra su atención en la disparidad entre las velocidades en que las mujeres progresan en aspectos económicos y en la que alcanzan prominencia en áreas sociales, siendo generalmente la primera más rápida.
            Es a través de la toma de decisiones que las mujeres impactarán a las sociedades, ya que muestra su capacidad catalizadora de cambio, asegura el artículo. Todas y todos debemos entender como esta toma de decisiones es afectada por la etapa de la vida, estilo de vida y poder de compra. En la medida que las mujeres invierten en ellas mismas los matrimonios se posponen por más años. La tensión entre tradición y modernidad se agudiza en la medida que aparecen nuevos mercados dedicados a las mujeres. Por ejemplo, el 43 por ciento de las mujeres de la “Generación X” en Inglaterra y Estados Unidos consideran ya no tener hijos para mantener su nivel y tipo de vida.
            Los grandes cambios que están ocurriendo en el rol de la mujer en el lugar de trabajo están teniendo un impacto en todo, desde el Producto Interno Bruto hasta la vida familiar, indica el artículo. De vital importancia es cómo se adaptan los empleadores a estos cambios y su habilidad para lograr el mejor resultado de su fuerza de trabajo. En algunos países la participación de la mujer en el empleo empieza a llegar a un punto de saturación en términos estadísticos. En otros, el empleo de mujeres representa una fuerza incipiente para el desarrollo económico. Desafortunadamente, las mujeres son mucho más empleadas en la economía informal y ocupan muy pocas posiciones de alto nivel. Por ejemplo, sólo 12 de las compañías en Fortune 500 son dirigidas por mujeres y aquellas que promueven a las mujeres a posiciones directivas son más exitosas económicamente. En general, las mujeres tienen un sueldo menor que los hombres para la misma posición, 90 por ciento Estados Unidos y Europa o 70 por ciento en Japón y Corea del Sur. Aún en los mercados donde se paga igual por mismo trabajo, esta situación cambia drásticamente después de que una mujer tiene descendencia, al incrementarse la brecha; es fundamental contar con establecimientos que cuiden a los hijos de manera económica.
            Cómo las mujeres piensen en ellas mismas y expresen sus identidades también tienen un efecto importante en la cultura popular y en los patrones de consumo, plantea el artículo. Las mujeres se enfrentan con mayores oportunidades de elección, percibidas o reales, y que varían de manera dramática entre distintas regiones del mundo. Estas decisiones abarcan desde cómo priorizar las actividades diarias o cómo planear sus etapas en la vida; la tensión entre carrera y familia. Históricamente, la feminidad estuvo definida por los hombres en términos de belleza y atractivo sexual, ahora aparece un ideal femenino definido por las propias mujeres: las mujeres quieren ser aquellas que otras mujeres admiran.
            En Morelos, mujeres y hombres, debemos ser conscientes de los cambios que irán ocurriendo en el empoderamiento de las mujeres sobre temas como ingresos, laborales, derechos humanos, patrones de consumo, innovación, entretenimiento, desarrollo, progreso, feminidad, masculinidad, y necesidades individuales y sociales, tanto reales como percibidas. Dichos cambios seguro tendrán efectos positivos sobre nuestra economía, sociedad, ambiente y gobernanza.