El terremoto y posterior tsunami que golpearon a Japón el viernes 11 de marzo pasado han tenido consecuencias devastadoras para la población japonesa. Una semana después, el gobierno japonés ha reconocido más de siete mil quinientos muertos, casi doce mil personas desaparecidas y cientos de miles de personas desplazadas de sus hogares con desabasto grave de agua potable, alimentos y combustibles. Es imprescindible iniciar este artículo expresando nuestro más sincero pésame y solidaridad al pueblo de Japón.
Una de las más serias consecuencias ha sido el grave accidente ocurrido en la central nucleoeléctrica de Fukushima Daiichi, al noreste de Japón, cuatro de los seis reactores nucleoeléctricos han sufrido daños muy severos con consecuencias al ambiente y a los seres humanos aún por definir. Esta central nunca volverá a funcionar. La información que se ha presentado al mundo no ha sido muy confiable, ya que se han contradicho diversas fuentes y se han corregido los datos varias veces al pasar de los días. Esto es normal al considerar la terrible situación en que se encontraba y todavía encuentra el heroico personal que está luchando para controlar la situación en dichos reactores. He consultado diariamente los reportes de las comisiones reguladoras de energía nuclear de Japón, Estados Unidos y la Unión Europea, así como de la Agencia Internacional de Energía Atómica, según artículos publicados en Scientific American, IEEE Spectrum, CNN, The New York Times, y The Economist, entre otros.
Los eventos terribles que sucedieron en esta central nucleoeléctrica han invalidado cinco aspectos claves de seguridad que siempre nos habían reiterado los expertos en esta materia que nunca pasarían.
Primer nunca, un terremoto no afectaría la integridad de una planta nucleoeléctrica. Éste sí dañó al sistema eléctrico y no hubo electricidad para operar los sistemas y equipos internos, lo que inutilizó el sistema de enfriamiento de cuatro reactores.
Segundo nunca, un tsunami no afectaría la operación de una planta nucleoeléctrica. Éste sí daño el sistema eléctrico de emergencia que operaba con diesel y debía entrar en operación automática si no había corriente eléctrica, lo que impidió hubiera la cantidad de agua necesaria en los sistemas de enfriamiento en cuatro reactores.
Tercer nunca, la sólida construcción del edificio externo de una unidad nucleoeléctrica evitaría que las posibles emisiones de radiación que se produjeran en el interior del reactor salieran al exterior, ya que el reactor está dentro de un edificio interior; es decir, el reactor está aislado de su entorno por dos edificios sólidamente construidos. Resulta que sí hubo explosiones que dañaron seriamente las paredes y la estructura en cuatro reactores, lo que permitió que radiación y partículas nucleares producidas por el combustible nuclear fueran liberadas al medio ambiente. Dichas explosiones ocurrieron por la acumulación de hidrógeno entre el edificio interno y el externo; no se sabe bien porqué se produjo ese hidrógeno ni porque explotó. Debemos señalar que a este edificio externo lo señalaban como una de la más importantes diferencias de seguridad entre la tecnología nucleoeléctrica soviética y la tecnología con que se construían las nucleoeléctricas en el mundo occidental; esto para justificar que la mayor catástrofe nucleoeléctrica ocurrida en el mundo, en la central nucleoeléctrica de “Chernobyl”, en Ucrania, nunca podría ocurrir fuera de la extinta Unión Soviética.
Cuarto nunca, existen medidas de seguridad automáticas que evitan la emisión al ambiente de radiactividad del combustible que está siendo utilizado durante la operación de una central nucleoeléctrica. Sí se comprobó la existencia de radiación y material nucleares al exterior de la central producidos por el combustible nuclear parcialmente expuesto a la atmósfera en el interior de varios reactores.
Quinto nunca, los restos del combustible nuclear que ya fue utilizado son almacenados de manera completamente segura en albercas dentro de las propias instalaciones y no contaminarán al ambiente. También, se comprobó que en una de las unidades el nivel de agua de dicha alberca había disminuido y material con uranio y plutonio había sido expuesto directamente a la atmósfera, emitiendo radiación y material nuclear al ambiente.
La cantidad e intensidad de las emisiones de radiactividad producidas por los reactores de la central nucleoeléctrica de Fukushima Daiichi varía minuto a minuto, depende del sitio donde se mida y de la dirección e intensidad del viento en la región. Se asegura que los vientos predominantes han llevado la radiación hacia el mar y no hacia las ciudades del interior de Japón. Sin embargo, se han medido ocasionalmente radiaciones 10 mil veces mayores a las normales en las inmediaciones de la central y 50 veces mayores en ciudades alejadas 80 kilómetros.
El nivel de un accidente nuclear se mide en una escala del 1 al 7, siendo el 1 el de menor importancia. De los accidentes reportados, los dos más serios son el que ocurrió en “Three Mile Island”, Estados Unidos, en 1979, que fue catalogado como nivel 5, y el de “Chernobyl”, Ucrania, en 1986,que fue catalogado como nivel 7. La mayoría de los expertos catalogan como nivel 6 al ocurrido en Fukushima Daiichi.
La respuesta internacional al accidente en Fukushima Daiichi es variada. Francia, que depende en más del 73 por ciento en la nucleoelectricidad, dijo que todas sus centrales estaban bien, punto. Alemania, España, Estados Unidos y China, que dependen entre 20 y 35 por ciento, establecieron sendos programas para que expertos evalúen la situación de cada una de sus centrales nucleoeléctricas y presenten sus resultados al análisis del Gobierno. Además, algunos consideran retirar ya aquellas cuyo tipo de reactor sea tan antiguo como los de Fukushima Daiichi. En México se organizó una visita oficial a la única central nucleoeléctrica “Laguna Verde”, en Veracruz, donde sólo asistieron funcionarios de alto nivel.
Consideramos que el Gobierno de México debe cerrar temporalmente a “Laguna Verde” por múltiples motivos, entre otros: Sus dos unidades son del tipo que hay en Fukushima Daiichi y son muy antiguas ya que se compraron a mediados de los años setenta aunque entraron en operación hasta 1990. Si ocurrieran dos o más de los cinco nunca antes descritos tendrían que venir inmediatamente expertos de Estados Unidos a ayudarnos. Sólo genera alrededor del 3 por ciento de la electricidad que necesita el país, cuando tenemos una reserva de capacidad en la generación de electricidad del 40 por ciento.
También consideramos que el Gobierno de México debe posponer cualquier programa nucleoeléctrico, a pesar de que esta tecnología tiene una muy pequeña contribución al Cambio Climático, hasta que podamos responder cuestionamientos fundamentales, entre otros: La falta de seguridad en la operación de centrales nucleoeléctricas, ya que siempre hay un accidente que supera las normas de diseño de estas instalaciones. Los verdaderos costos de la nucleoelectricidad al incorporar no sólo los aspectos técnicos, sino los ambientales y sociales. El comprometido abasto energético al depender de otros países en la entrega y disposición del combustible nuclear ya que no tenemos uranio ni la capacidad para convertirlo en combustible nuclear. La necesaria construcción de una industria nuclear nacional que debería estar basada en la investigación y desarrollo nacionales. El efecto en la soberanía nacional por la dependencia cada vez mayor de nuestro sector energético.
Podemos generar la electricidad que demanda el país sin la necesidad de “Laguna Verde” y de otras centrales nucleoeléctricas. Debemos cambiar nuestra manera de hacer planeación energética y actuar sobre la demanda eléctrica. En el corto y mediano plazos, nos debemos de apoyar en el ahorro y uso eficiente de la energía, en la geotermia, en la hidroelectricidad y en la energía eólica. En el largo plazo, la energía solar puede cubrir todas las necesidades del país y del mundo.
Debemos aprovechar esta crisis y cambiar nuestro sistema energético para avanzar hacia el desarrollo sustentable del país.
21 mar 2011
14 mar 2011
Educación para el Desarrollo Sustentable
La educación es el proceso primordial para transmitir conocimientos, valores, costumbres, habilidades y formas de actuar. Además propicia que las personas actúen como ciudadanos responsables y que no sean tratadas exclusivamente como consumidores. También, la educación permite la existencia de una vida social plena al establecer un compromiso del individuo con su comunidad para alcanzar los mayores beneficios colectivos, que asuma su responsabilidad con la problemática que enfrenta la sociedad donde vive e incluso adquiera el compromiso de modificar su modo de vida. Los patrones de comportamiento sociales se han modificado drásticamente en los últimos doscientos años; por el avance tecnológico e industrial, se han modificado los estilos de vida, los medios de comunicación, los sistemas de producción y los mecanismos de consumo, entre muchos otros. Uno de los retos principales de la educación es lograr que la humanidad utilice el paradigma del desarrollo sustentable para alcanzar simultáneamente mayores beneficios sociales, económicos, ambientales e institucionales.
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura (UNESCO) inauguró un portal electrónico el 11 de marzo pasado dedicado a la Educación para el Desarrollo Sustentable (EDS) donde expone las prioridades de la UNESCO para el resto del Decenio de las Naciones Unidas de la Educación para el Desarrollo Sostenible (DEDS, 2005-2014). Presenta el enfoque y los objetivos del Decenio y pone de relieve su labor realizada en relación a los temas importantes del desarrollo sustentable como el cambio climático, el estilo de consumo y la biodiversidad. Asimismo, explica cómo la educación puede aportar los cambios sociales que se necesitan para construir comunidades sustentables (http://www.unesco.org/new/es/media-services/single-view/news/unescos_launches_new_web_portal_on_education_for_sustainable_development/).
La UNESCO se pregunta: ¿qué pasaría si cada persona se beneficiase de una educación que promoviera un desarrollo ambiental sano, socialmente equitativo, sensible a las particularidades culturales y económicamente justo?, ¿qué pasaría si el aprendizaje se centrara no sólo en el conocimiento sino también en hacer, ser, interactuar con los demás y cambiar el mundo?, ¿qué pasaría si el aprendizaje formal fuera placentero, práctico y adecuado a la vida fuera de la escuela al mismo tiempo que abordara los problemas de nuestro mundo?, ¿qué pasaría si cada persona se beneficiase de verdaderas oportunidades de aprendizaje a lo largo de su vida, en su lugar de trabajo y en su comunidad?, y ¿qué pasaría si los sistemas educativos prepararan a los educandos para incorporarse al mundo del trabajo así como para manejar una crisis, para ser capaces de recuperarse, para ser ciudadanos responsables, para adaptarse al cambio, para identificar y resolver problemas locales de raíz mundial, para relacionarse con otras culturas de manera respetuosa y para crear una sociedad pacífica y sustentable? Entonces, estaríamos educando para un futuro más sustentable.
La Educación para el Desarrollo Sustentable (EDS), según la UNESCO, trata fundamental del respeto a las diferencias sociales, a la diversidad cultural, al medio ambiente y a los recursos naturales. También, enfatiza el civismo, la paz, la igualdad de género, el respeto por los derechos humanos y el consumo racional. La EDS debe ser un proceso multidisciplinario y multisectorial para aprender cómo tomar decisiones de largo plazo que integren a la economía, la ecología y la igualdad en todas las comunidades. Cómo crear la capacidad para pensar con esa orientación de futuro es un elemento clave de la educación.
Para evaluar en Morelos qué tan cerca estamos de un modelo educativo que nos permita avanzar hacia el desarrollo sustentable, existen mecanismos establecidos por la UNESCO. Debemos responder a las siguientes preguntas: ¿se prepara adecuadamente a los educandos para el futuro?, ¿se enseña para saber vivir en comunidad, para saber cómo, para saber hacer, para saber ser y para saber transformarse a uno mismo y a la sociedad?, ¿son valores principales el respeto y el cuidado de la vida comunitaria, la integridad ecológica, la justicia social y económica, la democracia, la no violencia y la paz?, y finalmente ¿qué tanto está integrada la EDS en la educación general, en la capacitación, en la cultura cívica y en el proceso de educación durante toda la vida? Cierto, falta mucho por hacer.
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura (UNESCO) inauguró un portal electrónico el 11 de marzo pasado dedicado a la Educación para el Desarrollo Sustentable (EDS) donde expone las prioridades de la UNESCO para el resto del Decenio de las Naciones Unidas de la Educación para el Desarrollo Sostenible (DEDS, 2005-2014). Presenta el enfoque y los objetivos del Decenio y pone de relieve su labor realizada en relación a los temas importantes del desarrollo sustentable como el cambio climático, el estilo de consumo y la biodiversidad. Asimismo, explica cómo la educación puede aportar los cambios sociales que se necesitan para construir comunidades sustentables (http://www.unesco.org/new/es/media-services/single-view/news/unescos_launches_new_web_portal_on_education_for_sustainable_development/).
La UNESCO se pregunta: ¿qué pasaría si cada persona se beneficiase de una educación que promoviera un desarrollo ambiental sano, socialmente equitativo, sensible a las particularidades culturales y económicamente justo?, ¿qué pasaría si el aprendizaje se centrara no sólo en el conocimiento sino también en hacer, ser, interactuar con los demás y cambiar el mundo?, ¿qué pasaría si el aprendizaje formal fuera placentero, práctico y adecuado a la vida fuera de la escuela al mismo tiempo que abordara los problemas de nuestro mundo?, ¿qué pasaría si cada persona se beneficiase de verdaderas oportunidades de aprendizaje a lo largo de su vida, en su lugar de trabajo y en su comunidad?, y ¿qué pasaría si los sistemas educativos prepararan a los educandos para incorporarse al mundo del trabajo así como para manejar una crisis, para ser capaces de recuperarse, para ser ciudadanos responsables, para adaptarse al cambio, para identificar y resolver problemas locales de raíz mundial, para relacionarse con otras culturas de manera respetuosa y para crear una sociedad pacífica y sustentable? Entonces, estaríamos educando para un futuro más sustentable.
La Educación para el Desarrollo Sustentable (EDS), según la UNESCO, trata fundamental del respeto a las diferencias sociales, a la diversidad cultural, al medio ambiente y a los recursos naturales. También, enfatiza el civismo, la paz, la igualdad de género, el respeto por los derechos humanos y el consumo racional. La EDS debe ser un proceso multidisciplinario y multisectorial para aprender cómo tomar decisiones de largo plazo que integren a la economía, la ecología y la igualdad en todas las comunidades. Cómo crear la capacidad para pensar con esa orientación de futuro es un elemento clave de la educación.
Para evaluar en Morelos qué tan cerca estamos de un modelo educativo que nos permita avanzar hacia el desarrollo sustentable, existen mecanismos establecidos por la UNESCO. Debemos responder a las siguientes preguntas: ¿se prepara adecuadamente a los educandos para el futuro?, ¿se enseña para saber vivir en comunidad, para saber cómo, para saber hacer, para saber ser y para saber transformarse a uno mismo y a la sociedad?, ¿son valores principales el respeto y el cuidado de la vida comunitaria, la integridad ecológica, la justicia social y económica, la democracia, la no violencia y la paz?, y finalmente ¿qué tanto está integrada la EDS en la educación general, en la capacitación, en la cultura cívica y en el proceso de educación durante toda la vida? Cierto, falta mucho por hacer.
10 mar 2011
Crear Futuros: Cinco retos para la sustentabilidad global.
La sociedad necesita conocer qué le permitirá reducir los riesgos globales a los que se enfrenta y, al mismo tiempo, poder avanzar en su desarrollo. ¿Cómo podemos avanzar en el conocimiento científico y tecnológico, modificar el comportamiento humano e influir en los objetivos políticos para que las sociedades del mundo puedan alcanzar los objetivos de la reducción de gases de efecto invernadero y evitar los cambios catastróficos debidos al cambio climático? Y simultáneamente ¿cómo podemos satisfacer nuestras necesidades de alimento, agua, salud, seguridad y energía? Responder a las preguntas anteriores requiere una reorientación de la ciencia y de la sociedad que permita, por un lado, establecer estrategias para responder al cambio climático que ya está en marcha y al mismo tiempo alcanzar las metas del desarrollo y, por el otro, mejorar nuestro conocimiento del funcionamiento de nuestro sistema Tierra y sus límites críticos de autorregulación.
El Consejo Internacional de las Ciencias Sociales (ISSC por sus siglas en inglés) y otras instituciones pusieron en marcha un proceso de consulta para repensar la visión que debe tener la investigación sobre el sistema Tierra. W. V. Reid y colaboradores publicaron un artículo en la revista Science, del 12 de noviembre del año pasado (DOI: 10.1126/science.1196263) sobre los grandes retos que enfrenta la ciencia que estudia al sistema Tierra para avanzar en la sustentabilidad global (Earth System Science for Global Sustainability: Grand Challenges). Dichos grandes retos debían cumplir con cuatro criterios: importancia científica, coordinación global obligatoria, relevancia para los tomadores de decisiones y abarcaran múltiples problemas simultáneamente. Por consenso, este proceso dio como resultando cinco grandes retos para la ciencia del sistema Tierra que permitirían saltar las barreras que impiden avanzar hacia el desarrollo sustentable.
Primero, mejorar la utilidad de las predicciones sobre el futuro de las condiciones ambientales y sus consecuencias para la población. Debemos incrementar nuestra habilidad para anticipar por varias décadas los impactos que una serie de actividades humanas tendrán a niveles global y regional.
Segundo, desarrollar, ampliar e integrar sistemas de observación para administrar cambios ambientales globales y regionales. Aunque ya se está invirtiendo en sistemas de observación globales para detectar cambios geofísicos y climáticos en la tierra, éstos no están diseñados para incorporar información económica y social que haga posible una interconexión entre los sistemas naturales y sociales.
Tercero, determinar cómo anticipar, evitar y administrar cambios ambientales globales de naturaleza disruptiva. Las acciones humanas están disparando cambios que son altamente no lineales en el ambiente global y que alterarán las características propias de los sistemas que soportan la vida en el planeta, pudiendo ser los efectos irreversibles a escalas de tiempo humanas. También habrán cambios sociales disruptivos a consecuencia de los eventos anteriores, incluso de cambios ambientales graduales.
Cuarto, determinar cambios institucionales, económicos y de comportamiento que permitan avanzar hacia la sustentabilidad global. Los cambios globales han mostrado que nuestras instituciones sociales no son buenas para gestionar estos problemas emergentes. Los sistemas actuales de gobernanza han mostrado que son más efectivos para enfrentar problemas locales y regionales, en periodos de años o décadas, que para enfrentar problemas globales que afecten a generaciones futuras.
Quinto, fomentar la innovación (y sus mecanismos de evaluación) en las respuestas tecnológicas, políticas y sociales para alcanzar la sustentabilidad global. Necesitamos mejorar nuestra habilidad para incentivar la innovación institucional para responder al cambio climático global.
Los autores consideran que estos grandes retos proveen un amplio marco de referencia para movilizar a la comunidad internacional alrededor de un proyecto de investigación, de largo plazo, que apoye al desarrollo sustentable en el contexto del cambio ambiental global. Dicho proyecto requiere de nuevas capacidades de investigación que permitan una transición de la investigación dominada por las ciencias naturales a una investigación que también involucre a las ciencias sociales y las humanidades. Una investigación más balanceada en disciplinas y que involucre activamente a todos los afectados y, en particular, a los tomadores de decisiones.
En Morelos, debemos apoyar la consolidación de una ciencia, tecnología e innovación en desarrollo sustentable que, con financiamiento apropiado, investigue estos cinco grandes retos, genere conocimiento para que la sociedad responda a los retos globales mientras alcanza sus metas económicas y sociales, y forme a una nueva generación de investigadores integrados alrededor de las ciencias naturales, sociales y de salud y de las ingenierías y la economía.
El Consejo Internacional de las Ciencias Sociales (ISSC por sus siglas en inglés) y otras instituciones pusieron en marcha un proceso de consulta para repensar la visión que debe tener la investigación sobre el sistema Tierra. W. V. Reid y colaboradores publicaron un artículo en la revista Science, del 12 de noviembre del año pasado (DOI: 10.1126/science.1196263) sobre los grandes retos que enfrenta la ciencia que estudia al sistema Tierra para avanzar en la sustentabilidad global (Earth System Science for Global Sustainability: Grand Challenges). Dichos grandes retos debían cumplir con cuatro criterios: importancia científica, coordinación global obligatoria, relevancia para los tomadores de decisiones y abarcaran múltiples problemas simultáneamente. Por consenso, este proceso dio como resultando cinco grandes retos para la ciencia del sistema Tierra que permitirían saltar las barreras que impiden avanzar hacia el desarrollo sustentable.
Primero, mejorar la utilidad de las predicciones sobre el futuro de las condiciones ambientales y sus consecuencias para la población. Debemos incrementar nuestra habilidad para anticipar por varias décadas los impactos que una serie de actividades humanas tendrán a niveles global y regional.
Segundo, desarrollar, ampliar e integrar sistemas de observación para administrar cambios ambientales globales y regionales. Aunque ya se está invirtiendo en sistemas de observación globales para detectar cambios geofísicos y climáticos en la tierra, éstos no están diseñados para incorporar información económica y social que haga posible una interconexión entre los sistemas naturales y sociales.
Tercero, determinar cómo anticipar, evitar y administrar cambios ambientales globales de naturaleza disruptiva. Las acciones humanas están disparando cambios que son altamente no lineales en el ambiente global y que alterarán las características propias de los sistemas que soportan la vida en el planeta, pudiendo ser los efectos irreversibles a escalas de tiempo humanas. También habrán cambios sociales disruptivos a consecuencia de los eventos anteriores, incluso de cambios ambientales graduales.
Cuarto, determinar cambios institucionales, económicos y de comportamiento que permitan avanzar hacia la sustentabilidad global. Los cambios globales han mostrado que nuestras instituciones sociales no son buenas para gestionar estos problemas emergentes. Los sistemas actuales de gobernanza han mostrado que son más efectivos para enfrentar problemas locales y regionales, en periodos de años o décadas, que para enfrentar problemas globales que afecten a generaciones futuras.
Quinto, fomentar la innovación (y sus mecanismos de evaluación) en las respuestas tecnológicas, políticas y sociales para alcanzar la sustentabilidad global. Necesitamos mejorar nuestra habilidad para incentivar la innovación institucional para responder al cambio climático global.
Los autores consideran que estos grandes retos proveen un amplio marco de referencia para movilizar a la comunidad internacional alrededor de un proyecto de investigación, de largo plazo, que apoye al desarrollo sustentable en el contexto del cambio ambiental global. Dicho proyecto requiere de nuevas capacidades de investigación que permitan una transición de la investigación dominada por las ciencias naturales a una investigación que también involucre a las ciencias sociales y las humanidades. Una investigación más balanceada en disciplinas y que involucre activamente a todos los afectados y, en particular, a los tomadores de decisiones.
En Morelos, debemos apoyar la consolidación de una ciencia, tecnología e innovación en desarrollo sustentable que, con financiamiento apropiado, investigue estos cinco grandes retos, genere conocimiento para que la sociedad responda a los retos globales mientras alcanza sus metas económicas y sociales, y forme a una nueva generación de investigadores integrados alrededor de las ciencias naturales, sociales y de salud y de las ingenierías y la economía.
28 feb 2011
Crear Futuros: Cobertura universal de salud
La salud es considerada como la máxima prioridad por la sociedad; sin ella, a la persona ya no le importa hablar de empleo, alimentación, educación, vivienda, seguridad, o equidad. Así, la consecución de la cobertura universal de salud se vuelve un tema toral en las agendas pública y política, ya que los gobiernos intentan satisfacer las expectativas de la población. Es imprescindible que nadie que necesite asistencia sanitaria, ya sea terapéutica o preventiva, deba arriesgarse a la ruina financiera por ello. Los países necesitan fondos estables y suficientes para la salud, pero la riqueza nacional no es un requisito previo para avanzar hacia la cobertura universal. Países con niveles similares de gasto en salud alcanzan resultados sorprendentemente dispares en comparación con sus inversiones. Las decisiones políticas ayudan a explicar en gran medida esta diferencia.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó en 2010 un reporte titulado La financiación de los sistemas de salud: el camino hacia la cobertura universal, cuyo objetivo es identificar una lista de opciones para la obtención de recursos suficientes y para la eliminación de las barreras económicas al acceso a los servicios de salud, especialmente en el caso de los pobres. Hay muchas maneras de promover y preservar la salud. La educación, la vivienda, la alimentación y el empleo, todos ellos, tienen un impacto sobre la salud. Corregir las desigualdades en estos aspectos disminuirá las desigualdades que se producen en la salud. No obstante, el acceso oportuno a los servicios de salud también es crítico: una combinación de promoción, prevención, tratamiento y rehabilitación. Un sistema de financiamiento de salud que funcione correctamente determina si las personas pueden permitirse el uso de los servicios sanitarios cuando los necesitan y, por supuesto, la existencia de los propios servicios.
Este informe señala que en algunos países, hasta el 11% de la población sufre, por crisis de salud, de dificultad financiera grave cada año y hasta el 5% se ve arrastrada a la pobreza. A nivel mundial, alrededor de 150 millones de personas sufren catástrofes financieras anualmente y 100 millones se ven obligadas a vivir por debajo del umbral de pobreza. Otro castigo financiero impuesto a los enfermos (y frecuentemente a quienes están a cargo de su cuidado) es la pérdida de ingresos. En la mayoría de los países, los familiares pueden ofrecer algún tipo de ayuda económica, aunque sea pequeña, a otros miembros de la familia cuando estos están enfermos. Las transferencias financieras más formales para proteger a quienes están demasiado enfermos como para trabajar son menos habituales. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), sólo una de cada cinco personas en todo el mundo está cubierta con una seguridad social amplia que también incluya la pérdida salarial en caso de enfermedad, y más de la mitad de la población del mundo carece de todo tipo de protección social formal.
La OMS señala que los gobiernos se enfrentan a tres barreras fundamentales en su lucha por alcanzar dicha cobertura: ¿cómo se tiene que financiar dicho sistema de salud?, ¿cómo pueden proteger a las personas de las consecuencias financieras de la enfermedad y del pago de los servicios de salud? y ¿cómo pueden fomentar el uso óptimo de los recursos disponibles? Con relación a la primera barrera, ningún país, independientemente de su riqueza, ha sido capaz de garantizar a todas las personas el acceso inmediato a todas las tecnologías o intervenciones que puedan mejorar la salud o prolongar la vida. La segunda barrera para la cobertura universal es la dependencia excesiva de los pagos directos en el momento en que la gente necesita asistencia. Esto incluye los pagos de medicamentos y las cuotas de las consultas y los procedimientos. Aun disponiendo de algún tipo de seguro médico, puede ser obligatorio contribuir en forma de copagos, coaseguros o deducibles. El tercer obstáculo para avanzar más rápido hacia la cobertura universal es el uso ineficiente y no equitativo de los recursos. Se malgasta del 20 al 40 por ciento de los recursos destinados a la salud, siendo ésta una estimación conservadora. Reducir este despilfarro mejoraría en gran medida la capacidad de los sistemas sanitarios para prestar servicios de calidad y mejorar la salud.
Con relación a la cobertura universal de salud en Morelos, debemos conocer el avance en tres dimensiones. Población ¿quién está cubierto?, servicios ¿qué servicios están cubiertos? y gastos directos ¿cuál es la proporción de gastos cubiertos? Reconozcamos que el diseño y la estrategia de aplicación de la financiación sanitaria es un proceso de adaptación continua, más que un progreso lineal hacia una perfección teórica. Se debe empezar por una exposición clara de lo que se entiende por cobertura universal y de los principios y mecanismos que conducen a su sistema de financiamiento.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó en 2010 un reporte titulado La financiación de los sistemas de salud: el camino hacia la cobertura universal, cuyo objetivo es identificar una lista de opciones para la obtención de recursos suficientes y para la eliminación de las barreras económicas al acceso a los servicios de salud, especialmente en el caso de los pobres. Hay muchas maneras de promover y preservar la salud. La educación, la vivienda, la alimentación y el empleo, todos ellos, tienen un impacto sobre la salud. Corregir las desigualdades en estos aspectos disminuirá las desigualdades que se producen en la salud. No obstante, el acceso oportuno a los servicios de salud también es crítico: una combinación de promoción, prevención, tratamiento y rehabilitación. Un sistema de financiamiento de salud que funcione correctamente determina si las personas pueden permitirse el uso de los servicios sanitarios cuando los necesitan y, por supuesto, la existencia de los propios servicios.
Este informe señala que en algunos países, hasta el 11% de la población sufre, por crisis de salud, de dificultad financiera grave cada año y hasta el 5% se ve arrastrada a la pobreza. A nivel mundial, alrededor de 150 millones de personas sufren catástrofes financieras anualmente y 100 millones se ven obligadas a vivir por debajo del umbral de pobreza. Otro castigo financiero impuesto a los enfermos (y frecuentemente a quienes están a cargo de su cuidado) es la pérdida de ingresos. En la mayoría de los países, los familiares pueden ofrecer algún tipo de ayuda económica, aunque sea pequeña, a otros miembros de la familia cuando estos están enfermos. Las transferencias financieras más formales para proteger a quienes están demasiado enfermos como para trabajar son menos habituales. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), sólo una de cada cinco personas en todo el mundo está cubierta con una seguridad social amplia que también incluya la pérdida salarial en caso de enfermedad, y más de la mitad de la población del mundo carece de todo tipo de protección social formal.
La OMS señala que los gobiernos se enfrentan a tres barreras fundamentales en su lucha por alcanzar dicha cobertura: ¿cómo se tiene que financiar dicho sistema de salud?, ¿cómo pueden proteger a las personas de las consecuencias financieras de la enfermedad y del pago de los servicios de salud? y ¿cómo pueden fomentar el uso óptimo de los recursos disponibles? Con relación a la primera barrera, ningún país, independientemente de su riqueza, ha sido capaz de garantizar a todas las personas el acceso inmediato a todas las tecnologías o intervenciones que puedan mejorar la salud o prolongar la vida. La segunda barrera para la cobertura universal es la dependencia excesiva de los pagos directos en el momento en que la gente necesita asistencia. Esto incluye los pagos de medicamentos y las cuotas de las consultas y los procedimientos. Aun disponiendo de algún tipo de seguro médico, puede ser obligatorio contribuir en forma de copagos, coaseguros o deducibles. El tercer obstáculo para avanzar más rápido hacia la cobertura universal es el uso ineficiente y no equitativo de los recursos. Se malgasta del 20 al 40 por ciento de los recursos destinados a la salud, siendo ésta una estimación conservadora. Reducir este despilfarro mejoraría en gran medida la capacidad de los sistemas sanitarios para prestar servicios de calidad y mejorar la salud.
Con relación a la cobertura universal de salud en Morelos, debemos conocer el avance en tres dimensiones. Población ¿quién está cubierto?, servicios ¿qué servicios están cubiertos? y gastos directos ¿cuál es la proporción de gastos cubiertos? Reconozcamos que el diseño y la estrategia de aplicación de la financiación sanitaria es un proceso de adaptación continua, más que un progreso lineal hacia una perfección teórica. Se debe empezar por una exposición clara de lo que se entiende por cobertura universal y de los principios y mecanismos que conducen a su sistema de financiamiento.
21 feb 2011
América Latina y México rumbo al 2015
En septiembre del año 2000, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas aprobó una nueva forma de cooperación internacional al definir los “Objetivos de Desarrollo del Milenio” (ODM), en donde se fijaron metas de progreso para las personas más desprotegidas del planeta. Todos los países se comprometieron a realizar su mayor esfuerzo y además los países desarrollados prometieron financiar a los países más vulnerables para que alcanzaran las metas establecidas. A diez años, la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) publicó un reporte titulado El progreso de América Latina y el Caribe hacia los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Desafíos para lograrlos con igualdad. Además de la CEPAL colaboraron otras 17 agencias internacionales.
El reporte establece que América Latina sigue siendo la región con la mayor desigualdad de ingresos del mundo y señala la necesidad de avanzar hacia el cierre de las brechas resultantes de las desigualdades efectivas que existen en varias dimensiones en todos los países de la región y que se expresan en la exclusión de los pueblos indígenas, las segregaciones territoriales, la desigualdad entre los sexos y las desigualdades socioeconómicas en general, que no son solo una consecuencia sino también el principal mecanismo a través del cual éstas se reproducen entre una generación y otra.
La CEPAL y las otras agencias presentan los resultados alcanzados hasta 2008, que se deben tomar con cautela ya que no incluyen los efectos de la crisis de 2008 y 2009. Las conclusiones principales y orientaciones de política a partir del examen de las tendencias registradas, con sus logros y rezagos, en los distintos ODM en los países de América Latina y el Caribe son las siguientes. La importancia de una superación sostenida de la pobreza sobre la base de estrategias y políticas que apunten a la efectiva inclusión social de los grupos excluidos y vulnerables, más allá de la provisión de bienes y servicios para la satisfacción de necesidades básicas. Dada su relevancia para superar de manera sostenida la pobreza y dar acceso a las redes de protección y seguridad social a la población, el empleo productivo y decente posee un lugar central en la promoción de una agenda de desarrollo con igualdad. Los países de la región deben desarrollar políticas y programas que permitan revertir, en los plazos más breves posibles, la pérdida de recursos del medio ambiente y el deterioro de los ecosistemas. La eliminación de las desigualdades basadas en el género posee especial relevancia para una agenda del desarrollo capaz de incorporar, además del principio de igualdad, el valor de la diferencia que permite establecer medidas de acción positiva para eliminar las inequidades y discriminaciones de género. El acceso a las tecnologías de la información y las comunicaciones constituye un nuevo ámbito en que se manifiestan las desigualdades entre países y dentro de ellos. Por último, la importancia de la articulación de un pacto social en los países de la región para avanzar en esta nueva agenda de desarrollo y en el logro de los ODM con igualdad.
Cuantificaremos aquí sólo dos metas del milenio: primera, “reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, el porcentaje de personas cuyos ingresos sean inferiores a 1 dólar por día”, que busca dar cuenta de las privaciones extremas que afectan la capacidad básica de las personas para desenvolverse adecuadamente en la sociedad, y segunda “reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, el porcentaje de personas que padece hambre” que no sólo es parte de los ODM, sino que también ha sido reiterada en varios foros internacionales, consagrando así la importancia que tiene este problema para los países y la urgencia que demanda su solución.
CEPAL y las otras agencias estiman que la pobreza extrema en América Latina abarcaba al 2008 a un 12.9 por ciento de la población, cifra que equivale a alrededor de 71 millones de personas. Este grupo forma parte de un conjunto más amplio de población pobre, cuyos ingresos son insuficientes para adquirir una canasta básica que incluye tanto alimentos como no-alimentos, y que representa al 33.0 por ciento de la población de la región, es decir, 180 millones de personas. Con relación a las metas del 2015, México se encontraba en el 2008 ya 8 puntos porcentuales arriba de lo esperado en pobreza extrema pero todavía 18 puntos porcentuales debajo de lo esperado en pobreza total. Además, México sólo reduce su pobreza a una tasa de 3 por ciento anual.
En materia de hambre, América Latina y el Caribe se caracterizan por presentar una alta heterogeneidad entre países y fuertes desigualdades entre grupos poblacionales en su interior. Hasta 2005, México tuvo un avance nulo en la reducción de la población que se encuentra por debajo del nivel mínimo de consumo de energía alimentaria, que corresponde a la cantidad de energía que contienen los alimentos, por lo que debe avanzar el 100 por ciento para alcanzar la meta al 2015. En América Latina, el avance promedio al 2005 fue de 54 por ciento.
México avanza, en general, a un ritmo equivalente al promedio de América Latina para reducir la pobreza total y el hambre. Este resultado es altamente insatisfactorio si consideramos que nuestro país está dentro de las quince potencias industriales a nivel mundial. Debemos adoptar otras políticas públicas, como las propuestas, para ya cambiar de rumbo.
El reporte establece que América Latina sigue siendo la región con la mayor desigualdad de ingresos del mundo y señala la necesidad de avanzar hacia el cierre de las brechas resultantes de las desigualdades efectivas que existen en varias dimensiones en todos los países de la región y que se expresan en la exclusión de los pueblos indígenas, las segregaciones territoriales, la desigualdad entre los sexos y las desigualdades socioeconómicas en general, que no son solo una consecuencia sino también el principal mecanismo a través del cual éstas se reproducen entre una generación y otra.
La CEPAL y las otras agencias presentan los resultados alcanzados hasta 2008, que se deben tomar con cautela ya que no incluyen los efectos de la crisis de 2008 y 2009. Las conclusiones principales y orientaciones de política a partir del examen de las tendencias registradas, con sus logros y rezagos, en los distintos ODM en los países de América Latina y el Caribe son las siguientes. La importancia de una superación sostenida de la pobreza sobre la base de estrategias y políticas que apunten a la efectiva inclusión social de los grupos excluidos y vulnerables, más allá de la provisión de bienes y servicios para la satisfacción de necesidades básicas. Dada su relevancia para superar de manera sostenida la pobreza y dar acceso a las redes de protección y seguridad social a la población, el empleo productivo y decente posee un lugar central en la promoción de una agenda de desarrollo con igualdad. Los países de la región deben desarrollar políticas y programas que permitan revertir, en los plazos más breves posibles, la pérdida de recursos del medio ambiente y el deterioro de los ecosistemas. La eliminación de las desigualdades basadas en el género posee especial relevancia para una agenda del desarrollo capaz de incorporar, además del principio de igualdad, el valor de la diferencia que permite establecer medidas de acción positiva para eliminar las inequidades y discriminaciones de género. El acceso a las tecnologías de la información y las comunicaciones constituye un nuevo ámbito en que se manifiestan las desigualdades entre países y dentro de ellos. Por último, la importancia de la articulación de un pacto social en los países de la región para avanzar en esta nueva agenda de desarrollo y en el logro de los ODM con igualdad.
Cuantificaremos aquí sólo dos metas del milenio: primera, “reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, el porcentaje de personas cuyos ingresos sean inferiores a 1 dólar por día”, que busca dar cuenta de las privaciones extremas que afectan la capacidad básica de las personas para desenvolverse adecuadamente en la sociedad, y segunda “reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, el porcentaje de personas que padece hambre” que no sólo es parte de los ODM, sino que también ha sido reiterada en varios foros internacionales, consagrando así la importancia que tiene este problema para los países y la urgencia que demanda su solución.
CEPAL y las otras agencias estiman que la pobreza extrema en América Latina abarcaba al 2008 a un 12.9 por ciento de la población, cifra que equivale a alrededor de 71 millones de personas. Este grupo forma parte de un conjunto más amplio de población pobre, cuyos ingresos son insuficientes para adquirir una canasta básica que incluye tanto alimentos como no-alimentos, y que representa al 33.0 por ciento de la población de la región, es decir, 180 millones de personas. Con relación a las metas del 2015, México se encontraba en el 2008 ya 8 puntos porcentuales arriba de lo esperado en pobreza extrema pero todavía 18 puntos porcentuales debajo de lo esperado en pobreza total. Además, México sólo reduce su pobreza a una tasa de 3 por ciento anual.
En materia de hambre, América Latina y el Caribe se caracterizan por presentar una alta heterogeneidad entre países y fuertes desigualdades entre grupos poblacionales en su interior. Hasta 2005, México tuvo un avance nulo en la reducción de la población que se encuentra por debajo del nivel mínimo de consumo de energía alimentaria, que corresponde a la cantidad de energía que contienen los alimentos, por lo que debe avanzar el 100 por ciento para alcanzar la meta al 2015. En América Latina, el avance promedio al 2005 fue de 54 por ciento.
México avanza, en general, a un ritmo equivalente al promedio de América Latina para reducir la pobreza total y el hambre. Este resultado es altamente insatisfactorio si consideramos que nuestro país está dentro de las quince potencias industriales a nivel mundial. Debemos adoptar otras políticas públicas, como las propuestas, para ya cambiar de rumbo.
14 feb 2011
Una economía basada en la innovación
La sociedad de conocimiento requiere una nueva gobernanza. Es imprescindible que el gobierno, los empresarios, la academia y la sociedad civil trabajen de manera coordinada para tomar las mejores decisiones que impulsen el desarrollo sustentable de Morelos. La competitividad del país, del estado y de las empresas requiere que se implante una sólida economía sostenida en la innovación. Tenemos los elementos esenciales pero no hay una política pública que defina las estrategias e impulse las acciones necesarias para alcanzar una economía pujante de clase mundial.
El presidente de la Academia de Ingeniería del Reino Unido, Lord Browne of Madingley publicó en el número 44, septiembre 2010, de Ingenia, la revista mensual de dicha Academia, un artículo titulado “Plan de siete puntos – Una estrategia industrial para la competitividad del Reino Unido”, con el objetivo de crear una economía de la innovación. Asegura que la salud de largo plazo de la economía del Reino Unido depende de la habilidad de competir exitosamente contra sociedades que sean tecnológicamente avanzadas y emprendedoras; en particular, en las industrias del futuro que sean de alta tecnología y bajas en emisiones de carbón.
Su trabajo trata sobre cómo puede reorganizarse la economía inglesa para crecer con base en la ciencia y la tecnología. Considera que ellos tienen muchas ventajas al liderar en el mundo en áreas como satélites pequeños, aeroespacial, ciencias de la vida y diseño creativo. También, tienen laboratorios y empresas de clase mundial, tanto pequeñas como grandes. Sin embargo, señala que no es muy exitoso su récord en traducir ideas de ingleses en grandes éxitos comerciales. En general, las ideas generadas en el Reino Unido terminan siendo explotadas comercialmente por otros países. Mejorar en este récord debe ser una prioridad si se quiere construir una economía balanceada. Se trata de mejorar las habilidades comerciales y emprendedoras y, al mismo tiempo, inventar nuevas tecnologías. Es más, las compañías británicas deben ahora competir con un conjunto creciente de jugadores globales, ya no sólo Estados Unidos y Europa, sino también China e India. Las decisiones deben ser tomadas con una visión clara de futuro, nos asegura.
Los encargados de las políticas públicas coinciden en que una economía diversificada y basada en el conocimiento es la mejor plataforma para competir empresarialmente en el futuro. También, coinciden en que las empresas permanecen como la instancia esencial para crear riqueza y el gobierno debe establecer el clima adecuado para el éxito de las empresas y las industrias, impulsando el diseño y uso de nuevas tecnologías. Asegura que es necesaria una estrategia industrial que alinee las políticas, la inversión, los esfuerzos y la cultura innovadora en todos los departamentos del gobierno y, sobretodo, que incorpore a los negocios en los procesos de toma de decisiones.
Mejorar la competitividad no se trata de seleccionar ganadores, ya sean tecnologías, compañías o productos; sino de apoyar los sectores estratégicos donde el país tenga una ventaja competitiva. El autor le propone al gobierno inglés a enfocarse en siete áreas.
Primera, el gobierno apoye a las empresas al asegurar que hay el número suficiente de personas con las habilidades apropiadas. En una competencia global por talentos, los negocios más innovadores están definidos por la calidad y diversidad de su fuerza de trabajo.
Segunda, es necesario mantener el flujo de ideas al financiar a los mejores investigadores e investigaciones en ciencia e ingeniería. Es imprescindible un debate serio sobre las investigaciones que se deben financiar.
Tercera, aún la mejor investigación necesita apoyo para llevar las ideas del laboratorio a los mercados. El gobierno juega un papel primordial en construir los sistemas apropiados para acortar esta brecha.
Cuarta, sólo unas políticas claras y estables le darán la confianza a las empresas para invertir en el largo plazo. También se debe tener un marco regulatorio que impulse a los empresarios a que experimenten y sean innovadores.
Quinta, se requieren incentivos directos para todas las compañías, ya sean por impuestos, préstamos de capital, dinero semilla o una combinación de los tres. Por supuesto que éstos deben ser transparentes y de acceso a empresas grandes y pequeñas.
Sexta, el gobierno debe utilizar su poder de compra y apoyar a compañías con nuevas tecnologías y también de reciente creación. Las compras públicas deben impulsar la innovación y además ayudar a bajar los costos.
Séptima, todo lo anterior debe integrarse en un marco de políticas coherentes y debe ser administrado, evaluado y refinado de manera permanente.
Finalmente, nos recuerda que el gobierno se debe apoyar en las personas que se encuentran en las cámaras comerciales e industriales, en las asociaciones profesionales y en las academias. También, se deben redoblar los esfuerzos de divulgación y difusión de la ciencia y tecnología para involucrar a la sociedad y, en particular, a los estudiantes.
En Morelos se han tomado acciones para vincular a nuestros importantes centros de investigación con el sector empresarial e industrial. También, se han creado empresas de base tecnológica. El gobierno, involucrando a todos los actores, debe establecer un marco integral de políticas públicas para crear una economía basada en la innovación. Analicemos estas siete propuestas.
El presidente de la Academia de Ingeniería del Reino Unido, Lord Browne of Madingley publicó en el número 44, septiembre 2010, de Ingenia, la revista mensual de dicha Academia, un artículo titulado “Plan de siete puntos – Una estrategia industrial para la competitividad del Reino Unido”, con el objetivo de crear una economía de la innovación. Asegura que la salud de largo plazo de la economía del Reino Unido depende de la habilidad de competir exitosamente contra sociedades que sean tecnológicamente avanzadas y emprendedoras; en particular, en las industrias del futuro que sean de alta tecnología y bajas en emisiones de carbón.
Su trabajo trata sobre cómo puede reorganizarse la economía inglesa para crecer con base en la ciencia y la tecnología. Considera que ellos tienen muchas ventajas al liderar en el mundo en áreas como satélites pequeños, aeroespacial, ciencias de la vida y diseño creativo. También, tienen laboratorios y empresas de clase mundial, tanto pequeñas como grandes. Sin embargo, señala que no es muy exitoso su récord en traducir ideas de ingleses en grandes éxitos comerciales. En general, las ideas generadas en el Reino Unido terminan siendo explotadas comercialmente por otros países. Mejorar en este récord debe ser una prioridad si se quiere construir una economía balanceada. Se trata de mejorar las habilidades comerciales y emprendedoras y, al mismo tiempo, inventar nuevas tecnologías. Es más, las compañías británicas deben ahora competir con un conjunto creciente de jugadores globales, ya no sólo Estados Unidos y Europa, sino también China e India. Las decisiones deben ser tomadas con una visión clara de futuro, nos asegura.
Los encargados de las políticas públicas coinciden en que una economía diversificada y basada en el conocimiento es la mejor plataforma para competir empresarialmente en el futuro. También, coinciden en que las empresas permanecen como la instancia esencial para crear riqueza y el gobierno debe establecer el clima adecuado para el éxito de las empresas y las industrias, impulsando el diseño y uso de nuevas tecnologías. Asegura que es necesaria una estrategia industrial que alinee las políticas, la inversión, los esfuerzos y la cultura innovadora en todos los departamentos del gobierno y, sobretodo, que incorpore a los negocios en los procesos de toma de decisiones.
Mejorar la competitividad no se trata de seleccionar ganadores, ya sean tecnologías, compañías o productos; sino de apoyar los sectores estratégicos donde el país tenga una ventaja competitiva. El autor le propone al gobierno inglés a enfocarse en siete áreas.
Primera, el gobierno apoye a las empresas al asegurar que hay el número suficiente de personas con las habilidades apropiadas. En una competencia global por talentos, los negocios más innovadores están definidos por la calidad y diversidad de su fuerza de trabajo.
Segunda, es necesario mantener el flujo de ideas al financiar a los mejores investigadores e investigaciones en ciencia e ingeniería. Es imprescindible un debate serio sobre las investigaciones que se deben financiar.
Tercera, aún la mejor investigación necesita apoyo para llevar las ideas del laboratorio a los mercados. El gobierno juega un papel primordial en construir los sistemas apropiados para acortar esta brecha.
Cuarta, sólo unas políticas claras y estables le darán la confianza a las empresas para invertir en el largo plazo. También se debe tener un marco regulatorio que impulse a los empresarios a que experimenten y sean innovadores.
Quinta, se requieren incentivos directos para todas las compañías, ya sean por impuestos, préstamos de capital, dinero semilla o una combinación de los tres. Por supuesto que éstos deben ser transparentes y de acceso a empresas grandes y pequeñas.
Sexta, el gobierno debe utilizar su poder de compra y apoyar a compañías con nuevas tecnologías y también de reciente creación. Las compras públicas deben impulsar la innovación y además ayudar a bajar los costos.
Séptima, todo lo anterior debe integrarse en un marco de políticas coherentes y debe ser administrado, evaluado y refinado de manera permanente.
Finalmente, nos recuerda que el gobierno se debe apoyar en las personas que se encuentran en las cámaras comerciales e industriales, en las asociaciones profesionales y en las academias. También, se deben redoblar los esfuerzos de divulgación y difusión de la ciencia y tecnología para involucrar a la sociedad y, en particular, a los estudiantes.
En Morelos se han tomado acciones para vincular a nuestros importantes centros de investigación con el sector empresarial e industrial. También, se han creado empresas de base tecnológica. El gobierno, involucrando a todos los actores, debe establecer un marco integral de políticas públicas para crear una economía basada en la innovación. Analicemos estas siete propuestas.
7 feb 2011
Energías renovables en el 2050
No es posible transitar hacia un mundo limpio, saludable, sostenible económicamente y con viabilidad de largo plazo para el ser humano sin modificar el sistema energético. El desarrollo sustentable es posible sólo con el uso masivo de las fuentes renovables de energía y la adaptación del crecimiento de la infraestructura mundial para que considere simultáneamente aspectos ambientales, sociales, institucionales y económicos
La World Wildlife Fund (WWF, Fundación Mundial para la Vida Salvaje) y ECOFYS, una empresa consultora holandesa, publicaron el tres de febrero de este año un reporte donde aseguran que para el año 2050 el mundo podría obtener el noventa por ciento de la energía que necesita a partir de fuentes renovables. Indican que esta transición no sólo es posible sino que también es viable económicamente, entregando energía renovable a todos los habitantes del planeta de manera asequible económicamente y producida de manera sustentable. Esta transición presenta retos importantes pero esperan que este reporte inspire a los gobiernos y a las empresas a conocer mejor estos retos y a comprometerse decididamente en las acciones planteadas para alcanzar una economía basada en las fuentes renovables de energía.
En el escenario que describe la visión del mundo en el año 2050, según ECOFYS, existe una demanda de energía menor en 15 por ciento a la del 2005, aunque la población, la producción industrial, el número de pasajeros y la carga hayan aumentado, ya que se implantó un ambicioso programa de ahorro de energía. Dicho programa logró que las industrias redujeran, reusaran y reciclaran materiales, los edificios han sido diseñados para usar mínimas cantidades de energía para calefacción y enfriamiento, y se cambió a formas de transporte más eficientes. El viento, la energía solar, la biomasa y la hidráulica son las fuentes principales para generar electricidad. Se utiliza lo más posible a la electricidad, en lugar de combustibles sólidos y líquidos. Se desarrollaron las redes “inteligentes” de electricidad que, al variar durante el día la oferta de energías solar y eólica, almacenan y transportan electricidad de manera eficiente.
Para el 2050, por seguir este programa, se estarían ahorrando cerca de cuatro mil millones de euros por año debido a una mayor eficiencia energética y una disminución en los costos de los combustibles. Sin embargo, grandes cantidades de capital se debieron de invertir en los primeros años de la transición para incrementar el consumo de energías renovables a niveles masivos, modernizar las redes eléctricas, transformar los transportes públicos y privados, y mejorar la eficiencia energética de nuestras edificaciones. Esta inversión inicial se recuperaría por el año 2040 o antes si se consideran los beneficios en reducir el Cambio Climático y el impacto de los combustibles fósiles en la salud.
Los resultados del estudio indican que el mundo podría sólo incrementar de 2010 a 2050 su consumo de energía eléctrica de 60.0 a 127.4 ExaJoules por año. La participación porcentual de las diferentes fuentes de energía en el 2050 sería de: viento en tierra, 20; viento en mar, 5; olas y mareas, 1; solar fotovoltaica, 29; solar térmica, 17; hidráulica, 12; geotérmica, 4; biomasa, 13; carbón, 0; gas, 0; petróleo, 0, y nuclear, 0.
Además, el consumo de combustibles y calor en la industria podría reducirse de 79.1 a 59.0 ExaJoules, entre 2010 y 2050, con una participación porcentual en el 2050 de: solar térmica, 15; geotérmica, 5; biomasa, 59, y combustibles fósiles, 21.
También, de 2010 a 2050, el consumo de combustibles y calor para edificaciones podría reducirse de 86.0 a 24.1 ExaJoules, con una participación porcentual en el 2050 de: solar térmica, 52; geotérmica, 35; biomasa, 13, y combustibles fósiles, 0.
Adicionalmente, el consumo de combustibles para el transporte podría reducirse de 102.6 a 50.8 ExaJoules, de 2010 a 2050, con una participación porcentual en el 2050 de: biomasa, 100, y combustibles fósiles, 0.
Finalmente, presentan diez recomendaciones para alcanzar un futuro que dependa 100 por ciento de las fuentes renovables de energía: 1. Energía renovable, impulsar sólo los equipos más eficientes y hacerlos funcionar sólo con energía de fuentes renovables: 2. Redes inteligentes, instalar sólo el nuevo tipo de redes eléctricas que permitan compartir las fuentes renovables de energía que existen en diferentes regiones; 3. Acceso, erradicar la pobreza energética al lograr el abastecimiento universal de energía con fuentes renovables; 4. Presupuesto, invertir lo necesario en energías renovables y productos y edificios eficientes; 5. Alimentos, producirlos de manera eficiente y sustentable, reducir la cantidad de desechos y que la gente rica coma menos carne; 6, Materiales, su contenido en los bienes debe ser reducido y éstos deben ser reutilizados y reciclados; 7. Transporte, proveer incentivos para alcanzar un mayor uso del transporte público y reducir las distancias que viajan las personas y los bienes, así como impulsar su electrificación y la producción de hidrógeno y de biocombustibles; 8. Tecnología, promover el desarrollo de la tecnología nacional a partir de planes conjuntos, tanto bilaterales como multilaterales; 9. Sustentabilidad, desarrollar e implantar normas obligatorias para el uso de fuentes renovables de energía en apoyo del desarrollo sustentable, y 10, Acuerdos, impulsar acuerdos obligatorios a nivel mundial en Cambio Climático y en temas energéticos para impulsar la eficiencia energética y el uso de fuentes renovables de energía.
Si en Morelos sólo se impulsan a las empresas tradicionales con los instrumentos tradicionales, entonces seguiremos sin considerar las mejores prácticas a nivel mundial y continuaremos con baja productividad, reducida generación de empleos mal remunerados, incremento de la contaminación y sin revertir el Cambio Climático. Empecemos ya la transición hacia las energías renovables con una industria, unas edificaciones y un transporte eficientes y limpios.
La World Wildlife Fund (WWF, Fundación Mundial para la Vida Salvaje) y ECOFYS, una empresa consultora holandesa, publicaron el tres de febrero de este año un reporte donde aseguran que para el año 2050 el mundo podría obtener el noventa por ciento de la energía que necesita a partir de fuentes renovables. Indican que esta transición no sólo es posible sino que también es viable económicamente, entregando energía renovable a todos los habitantes del planeta de manera asequible económicamente y producida de manera sustentable. Esta transición presenta retos importantes pero esperan que este reporte inspire a los gobiernos y a las empresas a conocer mejor estos retos y a comprometerse decididamente en las acciones planteadas para alcanzar una economía basada en las fuentes renovables de energía.
En el escenario que describe la visión del mundo en el año 2050, según ECOFYS, existe una demanda de energía menor en 15 por ciento a la del 2005, aunque la población, la producción industrial, el número de pasajeros y la carga hayan aumentado, ya que se implantó un ambicioso programa de ahorro de energía. Dicho programa logró que las industrias redujeran, reusaran y reciclaran materiales, los edificios han sido diseñados para usar mínimas cantidades de energía para calefacción y enfriamiento, y se cambió a formas de transporte más eficientes. El viento, la energía solar, la biomasa y la hidráulica son las fuentes principales para generar electricidad. Se utiliza lo más posible a la electricidad, en lugar de combustibles sólidos y líquidos. Se desarrollaron las redes “inteligentes” de electricidad que, al variar durante el día la oferta de energías solar y eólica, almacenan y transportan electricidad de manera eficiente.
Para el 2050, por seguir este programa, se estarían ahorrando cerca de cuatro mil millones de euros por año debido a una mayor eficiencia energética y una disminución en los costos de los combustibles. Sin embargo, grandes cantidades de capital se debieron de invertir en los primeros años de la transición para incrementar el consumo de energías renovables a niveles masivos, modernizar las redes eléctricas, transformar los transportes públicos y privados, y mejorar la eficiencia energética de nuestras edificaciones. Esta inversión inicial se recuperaría por el año 2040 o antes si se consideran los beneficios en reducir el Cambio Climático y el impacto de los combustibles fósiles en la salud.
Los resultados del estudio indican que el mundo podría sólo incrementar de 2010 a 2050 su consumo de energía eléctrica de 60.0 a 127.4 ExaJoules por año. La participación porcentual de las diferentes fuentes de energía en el 2050 sería de: viento en tierra, 20; viento en mar, 5; olas y mareas, 1; solar fotovoltaica, 29; solar térmica, 17; hidráulica, 12; geotérmica, 4; biomasa, 13; carbón, 0; gas, 0; petróleo, 0, y nuclear, 0.
Además, el consumo de combustibles y calor en la industria podría reducirse de 79.1 a 59.0 ExaJoules, entre 2010 y 2050, con una participación porcentual en el 2050 de: solar térmica, 15; geotérmica, 5; biomasa, 59, y combustibles fósiles, 21.
También, de 2010 a 2050, el consumo de combustibles y calor para edificaciones podría reducirse de 86.0 a 24.1 ExaJoules, con una participación porcentual en el 2050 de: solar térmica, 52; geotérmica, 35; biomasa, 13, y combustibles fósiles, 0.
Adicionalmente, el consumo de combustibles para el transporte podría reducirse de 102.6 a 50.8 ExaJoules, de 2010 a 2050, con una participación porcentual en el 2050 de: biomasa, 100, y combustibles fósiles, 0.
Finalmente, presentan diez recomendaciones para alcanzar un futuro que dependa 100 por ciento de las fuentes renovables de energía: 1. Energía renovable, impulsar sólo los equipos más eficientes y hacerlos funcionar sólo con energía de fuentes renovables: 2. Redes inteligentes, instalar sólo el nuevo tipo de redes eléctricas que permitan compartir las fuentes renovables de energía que existen en diferentes regiones; 3. Acceso, erradicar la pobreza energética al lograr el abastecimiento universal de energía con fuentes renovables; 4. Presupuesto, invertir lo necesario en energías renovables y productos y edificios eficientes; 5. Alimentos, producirlos de manera eficiente y sustentable, reducir la cantidad de desechos y que la gente rica coma menos carne; 6, Materiales, su contenido en los bienes debe ser reducido y éstos deben ser reutilizados y reciclados; 7. Transporte, proveer incentivos para alcanzar un mayor uso del transporte público y reducir las distancias que viajan las personas y los bienes, así como impulsar su electrificación y la producción de hidrógeno y de biocombustibles; 8. Tecnología, promover el desarrollo de la tecnología nacional a partir de planes conjuntos, tanto bilaterales como multilaterales; 9. Sustentabilidad, desarrollar e implantar normas obligatorias para el uso de fuentes renovables de energía en apoyo del desarrollo sustentable, y 10, Acuerdos, impulsar acuerdos obligatorios a nivel mundial en Cambio Climático y en temas energéticos para impulsar la eficiencia energética y el uso de fuentes renovables de energía.
Si en Morelos sólo se impulsan a las empresas tradicionales con los instrumentos tradicionales, entonces seguiremos sin considerar las mejores prácticas a nivel mundial y continuaremos con baja productividad, reducida generación de empleos mal remunerados, incremento de la contaminación y sin revertir el Cambio Climático. Empecemos ya la transición hacia las energías renovables con una industria, unas edificaciones y un transporte eficientes y limpios.
24 ene 2011
Gestión del riesgo y cambio climático
Al evaluar la viabilidad de realizar diversos proyectos tenemos tres resultados posibles: los que estamos seguros se podrán llevar a cabo exitosamente, los que fracasarán y los que sus resultados dependen del riesgo que estemos dispuestos a aceptar. Se define el riesgo como la probabilidad de que un evento ocurra multiplicado por la gravedad de sus consecuencias y su análisis teórico se basa en principios económicos generales. Los directores de finanzas y los funcionarios públicos de alto nivel, entre otros, deben enfrentarse todos los días a evaluar y administrar el riesgo inherente en sus actividades y sus resultados dependerán de sus conocimientos y de la aversión o no al riesgo que tengan ellos y los actores principales de la sociedad con que interactúan.
Gary Yohe, Profesor de Economía en la WesleyanUniversity, publicó un artículo sobre Evaluación y Gestión del Riesgo para la Planeación e Inversión en Infraestructura (Risk Assessment and Risk Management for Infrastructure Planning and Investment) en el número de otoño del 2010 de la revista The Bridge, de la Academia Nacional de Ingeniería de los Estados Unidos. Su trabajo versa sobre la gestión del riesgo asociado al cambio climático, ya que sus efectos están ligados a una mayor frecuencia de eventos climatológicos extremos; tales como, lluvias torrenciales, huracanes de mayor intensidad, sequías más prolongadas, inundaciones generalizadas, incendios forestales más devastadores y ondas de calor más extensas.
Nos presenta, como primer ejemplo, el reciente análisis que realizó sobre una cuantiosa inversión pública para proteger el desarrollo costero de la zona urbana de la ciudad de Boston, en Estados Unidos. Los desastres causados por las tormentas costeras aumentarán con el incremento en el nivel del agua del mar. Así que la decisión sobre cuándo construir la infraestructura necesaria y por consecuencia hacer la inversión asociada requiere determinar el momento en que el valor presente de los beneficios excedería los costos presentes. La cuantificación de los beneficios debe estimar la actitud frente al riesgo de todos los actores involucrados, y ciertamente los daños atribuidos al aumento del nivel del mar aumentan al incrementarse la aversión al riesgo.
Yohe presenta también el método utilizado por los planificadores de la ciudad de Nueva York, junto con los miembros del Panel sobre Cambio Climático de la propia ciudad, para proteger su valiosísima infraestructura, tanto pública como privada, contra los posibles efectos del Cambio Climático. La Ciudad construyó una visión académica del riesgo que fue transformada a una herramienta práctica para la toma de decisiones en situaciones donde se tiene poca información. Además, se consideró que era imposible establecer políticas públicas contra el cambio climático que funcionaran en los próximos cien años, por lo que debe existir un proceso flexible con objetivos y metas intermedias para la mitigación y adaptación que permita hacer los ajustes necesarios, de la manera más eficiente y transparente posible.
El proceso inició con la recopilación de la información científica sobre los rangos posibles de los indicadores que identifican el avance del impacto del cambio climático durante este siglo. A continuación, elaboraron un listado de la infraestructura en peligro y desarrollaron estrategias para su adaptación. Dichas estrategias se integraron a los planes normales de operación y mantenimiento, y a los procesos de identificación de prioridades de las agencias gubernamentales y actores privados que administran la infraestructura crítica de la ciudad. En seguida, diseñaron tres herramientas para apoyar la toma de decisiones basadas en riesgo: cuestionarios específicos de la infraestructura por sectores económicos, que ayuda a los actores a conocer su infraestructura vulnerable a los impactos del cambio climático; matrices de riesgo para que los actores priorizaran su infraestructura vulnerable, de acuerdo a la probabilidad de ocurrencia y a la magnitud de las consecuencias, y mapas de ruta para asistir a los actores a establecer acciones estratégicas basadas en costos, efectividad y factibilidad.
Finalmente, la ciudad de Nueva York creó un Equipo Especial para la Adaptación al Cambio Climático con un grupo de políticas públicas y otros cuatro subgrupos en áreas principales: comunicaciones, energía, transporte y agua/desechos. Los subgrupos se reunieron con la frecuencia necesaria para asegurar consistencia, identificar oportunidades de coordinación, investigar los impactos de las estrategias de adaptación en otros sectores y desarrollar estrategias entre sectores. El grupo de políticas incorporó el análisis de actitudes hacia los riesgos, cuáles eran aceptables y cuáles eran inaceptables, y además se propuso incorporar las estrategias de adaptación a las iniciativas que se proponen todos los días para mejorar el bienestar de los ciudadanos.
En Morelos, entonces, debemos considerar nuestra respuesta al cambio climático como un proceso flexible de gestión de riesgos, de carácter iterativo y con metas intermedias que permita ajustes en el tiempo. El gobierno debe establecer mecanismos formales de cooperación con instituciones académicas y empresariales para identificar, analizar y proyectar manifestaciones claves del cambio climático y conocer sus impactos en la infraestructura, al considerar las diferentes aversiones al riesgo de cada sector social.
Gary Yohe, Profesor de Economía en la WesleyanUniversity, publicó un artículo sobre Evaluación y Gestión del Riesgo para la Planeación e Inversión en Infraestructura (Risk Assessment and Risk Management for Infrastructure Planning and Investment) en el número de otoño del 2010 de la revista The Bridge, de la Academia Nacional de Ingeniería de los Estados Unidos. Su trabajo versa sobre la gestión del riesgo asociado al cambio climático, ya que sus efectos están ligados a una mayor frecuencia de eventos climatológicos extremos; tales como, lluvias torrenciales, huracanes de mayor intensidad, sequías más prolongadas, inundaciones generalizadas, incendios forestales más devastadores y ondas de calor más extensas.
Nos presenta, como primer ejemplo, el reciente análisis que realizó sobre una cuantiosa inversión pública para proteger el desarrollo costero de la zona urbana de la ciudad de Boston, en Estados Unidos. Los desastres causados por las tormentas costeras aumentarán con el incremento en el nivel del agua del mar. Así que la decisión sobre cuándo construir la infraestructura necesaria y por consecuencia hacer la inversión asociada requiere determinar el momento en que el valor presente de los beneficios excedería los costos presentes. La cuantificación de los beneficios debe estimar la actitud frente al riesgo de todos los actores involucrados, y ciertamente los daños atribuidos al aumento del nivel del mar aumentan al incrementarse la aversión al riesgo.
Yohe presenta también el método utilizado por los planificadores de la ciudad de Nueva York, junto con los miembros del Panel sobre Cambio Climático de la propia ciudad, para proteger su valiosísima infraestructura, tanto pública como privada, contra los posibles efectos del Cambio Climático. La Ciudad construyó una visión académica del riesgo que fue transformada a una herramienta práctica para la toma de decisiones en situaciones donde se tiene poca información. Además, se consideró que era imposible establecer políticas públicas contra el cambio climático que funcionaran en los próximos cien años, por lo que debe existir un proceso flexible con objetivos y metas intermedias para la mitigación y adaptación que permita hacer los ajustes necesarios, de la manera más eficiente y transparente posible.
El proceso inició con la recopilación de la información científica sobre los rangos posibles de los indicadores que identifican el avance del impacto del cambio climático durante este siglo. A continuación, elaboraron un listado de la infraestructura en peligro y desarrollaron estrategias para su adaptación. Dichas estrategias se integraron a los planes normales de operación y mantenimiento, y a los procesos de identificación de prioridades de las agencias gubernamentales y actores privados que administran la infraestructura crítica de la ciudad. En seguida, diseñaron tres herramientas para apoyar la toma de decisiones basadas en riesgo: cuestionarios específicos de la infraestructura por sectores económicos, que ayuda a los actores a conocer su infraestructura vulnerable a los impactos del cambio climático; matrices de riesgo para que los actores priorizaran su infraestructura vulnerable, de acuerdo a la probabilidad de ocurrencia y a la magnitud de las consecuencias, y mapas de ruta para asistir a los actores a establecer acciones estratégicas basadas en costos, efectividad y factibilidad.
Finalmente, la ciudad de Nueva York creó un Equipo Especial para la Adaptación al Cambio Climático con un grupo de políticas públicas y otros cuatro subgrupos en áreas principales: comunicaciones, energía, transporte y agua/desechos. Los subgrupos se reunieron con la frecuencia necesaria para asegurar consistencia, identificar oportunidades de coordinación, investigar los impactos de las estrategias de adaptación en otros sectores y desarrollar estrategias entre sectores. El grupo de políticas incorporó el análisis de actitudes hacia los riesgos, cuáles eran aceptables y cuáles eran inaceptables, y además se propuso incorporar las estrategias de adaptación a las iniciativas que se proponen todos los días para mejorar el bienestar de los ciudadanos.
En Morelos, entonces, debemos considerar nuestra respuesta al cambio climático como un proceso flexible de gestión de riesgos, de carácter iterativo y con metas intermedias que permita ajustes en el tiempo. El gobierno debe establecer mecanismos formales de cooperación con instituciones académicas y empresariales para identificar, analizar y proyectar manifestaciones claves del cambio climático y conocer sus impactos en la infraestructura, al considerar las diferentes aversiones al riesgo de cada sector social.
17 ene 2011
Ingeniería en el futuro
La ingeniería se dedica a transformar conceptos científicos e ideas prácticas en realidades, cambiando y formando al mundo material para beneficio de la humanidad. Así, el ingeniero debe poder aplicar el conocimiento científico y tecnológico para resolver un problema y considerar al mismo tiempo el costo, las implicaciones ambientales y las consecuencias sociales y económicas de la solución propuesta. Ésta es la nueva visión de la ingeniería para impulsar el desarrollo sustentable.
En Inglaterra se ha conformado una alianza de instituciones para acelerar el camino hacia la sustentabilidad, que se llama Construyendo el futuro desde la ingeniería (Engineering the future, en inglés con traducción propia). Las asociaciones principales son el Consejo de Ingeniería, el Ingeniería UK, el Instituto de Ingeniería, la Institución de Ingenieros Químicos, la Institución de Ingenieros Civiles, la Institución de Ingeniería y Tecnología, la Institución de Ingenieros Mecánicos, el Instituto de Física y la Real Academia de Ingeniería, con una membresía combinada de 450 mil personas.
En noviembre de 2010, esta alianza publicó una visión del futuro de la ingeniería en el Reino Unido (Engineering the Future-a vision for the future of UK engineering) donde las instituciones presentan los mayores problemas actuales que enfrenta el Reino Unido desde una perspectiva de la ingeniería y le proponen a su gobierno cuatro políticas públicas prioritarias para atacar dichos problemas.
Aseguran que la prosperidad futura requiere de una base económica mucho más diversificada y que el Reino Unido debe crear más empresas e industrias que mantengan una continua creación de riqueza a través de añadir valor a sus productos, infraestructura y servicios. La escala y complejidad de los procesos de reindustrialización que se requieren en este siglo no pueden ser sólo resueltos por el mercado, indican. Un aspecto muy importante será crear una economía basada en tecnología de punta, que necesitará nuevos modelos de cooperación entre la industria, el gobierno y la educación para impulsar el crecimiento.
Las cuatro prioridades claves de política pública son: invertir en las habilidades del futuro, ser líder en tecnologías bajas en carbono, capitalizar el valor de la base científica y tecnológica del Reino Unido y aplicar el poder del gasto público para impulsar la innovación.
Las habilidades técnicas y de ingeniería son esenciales para un futuro próspero del Reino Unido, nos indican. Éstas son un componente central para establecer una ventaja comparativa a nivel internacional en diversos sectores, logrando alcanzar metas sociales a través de soluciones técnicas y, además, permitiendo mayores oportunidades y movilidad sociales. Proponen que el gobierno debe: lograr que los alumnos de matemáticas y ciencias de escuelas y colegios sean enseñados por especialistas en cada tema; promover que la industria disponga de espacios para aprendices y estudiantes de licenciatura, y asegurar los mecanismos de financiamiento apropiado para el funcionamiento de los departamentos de ingeniería de las universidades.
Nos recuerdan que el gobierno del Reino Unido estableció una meta al 2050 para reducir las emisiones de bióxido de carbono en 80 por ciento con relación a los niveles de 1990, con una meta intermedia de reducción del 26 por ciento para el 2020. Para alcanzar dichas metas, proponen que el sector de la ingeniería trabaje para alcanzar un uso masivo de las tecnologías ya existentes y, en el largo plazo, avanzar en innovaciones basadas en ciencia y tecnología. Proponen que el Gobierno debe: establecer una política, con marco regulatorio, que sea estable, clara y bien comunicada, y dar prioridad al desarrollo y explotación de las investigaciones relacionadas con tecnologías de bajo carbono y de mayor eficiencia energética.
El Reino Unido tiene una base de investigación científica y tecnológica muy activa y de clase mundial, que produce nuevas ideas, tecnologías y propiedad intelectual. Recomiendan que debe mantener este nivel para poder acceder a una economía basada en el conocimiento, que contrate y retenga a las mentes más brillantes y que atraiga la inversión de compañías internacionales que estén basadas en la investigación. Proponen que el Gobierno debe: incentivar al sector empresarial para que se asocie con la academia; asegurar capital de riesgo importante para financiar la creación de empresas de base tecnológica; enfocar los créditos fiscales de investigación y desarrollo a las compañías de alta tecnología, a las PyMES y las recién incubadas, y establecer clusters transnacionales.
El gobierno del Reino Unido gasta unos 3.5 millones de millones de pesos al año en bienes y servicios, lo que bien invertido debe influenciar muchísimo en el desarrollo apropiado del país. Proponen que el gobierno debe: capitalizar el potencial de la procuración pública en beneficio de la innovación y de proyectos tecnológicos de infraestructura; incorporar la cultura de la innovación en el sector público, y ampliar la interacción del gobierno con las Pymes.
En Morelos debemos analizar cada una de estas importantes propuestas y, como hacen en el Reino Unido, utilizar el asesoramiento de científicos, ingenieros y tecnólogos en la elaboración, seguimiento y evaluación de políticas públicas. Si no, perderemos un elemento clave para alcanzar la sociedad del conocimiento.
En Inglaterra se ha conformado una alianza de instituciones para acelerar el camino hacia la sustentabilidad, que se llama Construyendo el futuro desde la ingeniería (Engineering the future, en inglés con traducción propia). Las asociaciones principales son el Consejo de Ingeniería, el Ingeniería UK, el Instituto de Ingeniería, la Institución de Ingenieros Químicos, la Institución de Ingenieros Civiles, la Institución de Ingeniería y Tecnología, la Institución de Ingenieros Mecánicos, el Instituto de Física y la Real Academia de Ingeniería, con una membresía combinada de 450 mil personas.
En noviembre de 2010, esta alianza publicó una visión del futuro de la ingeniería en el Reino Unido (Engineering the Future-a vision for the future of UK engineering) donde las instituciones presentan los mayores problemas actuales que enfrenta el Reino Unido desde una perspectiva de la ingeniería y le proponen a su gobierno cuatro políticas públicas prioritarias para atacar dichos problemas.
Aseguran que la prosperidad futura requiere de una base económica mucho más diversificada y que el Reino Unido debe crear más empresas e industrias que mantengan una continua creación de riqueza a través de añadir valor a sus productos, infraestructura y servicios. La escala y complejidad de los procesos de reindustrialización que se requieren en este siglo no pueden ser sólo resueltos por el mercado, indican. Un aspecto muy importante será crear una economía basada en tecnología de punta, que necesitará nuevos modelos de cooperación entre la industria, el gobierno y la educación para impulsar el crecimiento.
Las cuatro prioridades claves de política pública son: invertir en las habilidades del futuro, ser líder en tecnologías bajas en carbono, capitalizar el valor de la base científica y tecnológica del Reino Unido y aplicar el poder del gasto público para impulsar la innovación.
Las habilidades técnicas y de ingeniería son esenciales para un futuro próspero del Reino Unido, nos indican. Éstas son un componente central para establecer una ventaja comparativa a nivel internacional en diversos sectores, logrando alcanzar metas sociales a través de soluciones técnicas y, además, permitiendo mayores oportunidades y movilidad sociales. Proponen que el gobierno debe: lograr que los alumnos de matemáticas y ciencias de escuelas y colegios sean enseñados por especialistas en cada tema; promover que la industria disponga de espacios para aprendices y estudiantes de licenciatura, y asegurar los mecanismos de financiamiento apropiado para el funcionamiento de los departamentos de ingeniería de las universidades.
Nos recuerdan que el gobierno del Reino Unido estableció una meta al 2050 para reducir las emisiones de bióxido de carbono en 80 por ciento con relación a los niveles de 1990, con una meta intermedia de reducción del 26 por ciento para el 2020. Para alcanzar dichas metas, proponen que el sector de la ingeniería trabaje para alcanzar un uso masivo de las tecnologías ya existentes y, en el largo plazo, avanzar en innovaciones basadas en ciencia y tecnología. Proponen que el Gobierno debe: establecer una política, con marco regulatorio, que sea estable, clara y bien comunicada, y dar prioridad al desarrollo y explotación de las investigaciones relacionadas con tecnologías de bajo carbono y de mayor eficiencia energética.
El Reino Unido tiene una base de investigación científica y tecnológica muy activa y de clase mundial, que produce nuevas ideas, tecnologías y propiedad intelectual. Recomiendan que debe mantener este nivel para poder acceder a una economía basada en el conocimiento, que contrate y retenga a las mentes más brillantes y que atraiga la inversión de compañías internacionales que estén basadas en la investigación. Proponen que el Gobierno debe: incentivar al sector empresarial para que se asocie con la academia; asegurar capital de riesgo importante para financiar la creación de empresas de base tecnológica; enfocar los créditos fiscales de investigación y desarrollo a las compañías de alta tecnología, a las PyMES y las recién incubadas, y establecer clusters transnacionales.
El gobierno del Reino Unido gasta unos 3.5 millones de millones de pesos al año en bienes y servicios, lo que bien invertido debe influenciar muchísimo en el desarrollo apropiado del país. Proponen que el gobierno debe: capitalizar el potencial de la procuración pública en beneficio de la innovación y de proyectos tecnológicos de infraestructura; incorporar la cultura de la innovación en el sector público, y ampliar la interacción del gobierno con las Pymes.
En Morelos debemos analizar cada una de estas importantes propuestas y, como hacen en el Reino Unido, utilizar el asesoramiento de científicos, ingenieros y tecnólogos en la elaboración, seguimiento y evaluación de políticas públicas. Si no, perderemos un elemento clave para alcanzar la sociedad del conocimiento.
10 ene 2011
Carreras emergentes
Todos tendremos trabajo en el futuro, mucho trabajo. Lo importante es que obtengamos alguna compensación por realizarlo, ya sea por tener un empleo, donde recibamos una remuneración económica por el trabajo realizado, o porque lo que produzcamos tenga valor de trueque. Muchos gobiernos y sectores empresariales se concentran en educar y en capacitar para los empleos que existen en la actualidad, al considerar que “siempre” han existido médicos, contadores, abogados y astrónomos. Sin embargo, las actividades que realizaban los seres humanos en las eras recolectora, agrícola, industrial o informática son muy diferentes. En el Siglo XX, la cantidad de información generada aumentó de manera explosiva y, por eso, tenemos que avanzar a la era del conocimiento y seguro habrá nuevas profesiones y carreras. Las instituciones de educación deben transformarse para formar a los nuevos empleadores y empleados en la sociedad del conocimiento.
Cynthia G. Wagner publicó un artículo titulado Carreras emergentes y cómo crearlas (Emerging Careers and How to Create Them), en el número de enero-febrero del 2011 de la revista The Futurist, publicación de la Sociedad Mundial del Futuro (WFS por sus siglas en inglés). Ella nos recomienda tres estrategias básicas para encontrar o crear empleo en el futuro: reacondicionar, que implica añadir nuevas habilidades a un empleo existente; mezclar, cuando se combinan habilidades y funciones de diferentes empleos o industrias para crear nuevas especialidades, y solucionar problemas, ya que la necesidad es el motor de las innovaciones.
El reacondicionamiento de empleos actuales requiere reconocer las tendencias, más no las modas, de la actividad comercial en el presente, nos señala la autora. Por ejemplo, en muchas ciudades los congestionamientos de tráfico son de tal magnitud que muchas personas ya se quedan a trabajar en casa, gracias a las computadoras y a las telecomunicaciones. ¿Hasta dónde puede llegar este proceso? Propone a los “telepolicías”, que podrán reforzar la comunicación con su comunidad a través de videoconferencias y monitores en sitios estratégicos de las ciudades. De hecho, este es un pequeño avance de lo que ya sucede en muchas grandes ciudades del mundo. Otro empleo que está despegando es el “consejero verde”, que ayudará a las empresas y a sus trabajadores a realizar sus actividades disminuyendo el impacto ambiental negativo, desde talleres mecánicos, salones de belleza, ferreterías, tiendas departamentales hasta industrias procesadoras de alimentos o de baterías para automóviles. Otra posibilidad es en la manufactura de nuevos textiles que incorporen sensores de temperatura, de contaminación o de iluminación, o cargadores de pilas para nuestros dispositivos personales de telecomunicación. ¿Deberán las tintorerías tener expertos en electrónica? Finalmente, hay una importante tendencia a construir edificios, coches o carreteras “inteligentes”; es decir, que respondan a ciertos estímulos externos, como temperatura, calor u ondas sonoras. Los estudios en telemática (telecomunicaciones e informática) ciertamente incrementarán su importancia en los años venideros.
Mezclar carreras parte de conectar dos o más áreas diferentes. La autora nos indica la posible unión de la salud humana y el cuidado del medio ambiente. Ya se ha combinado la especialidad de tratamiento de toxinas en pacientes con la salud de niños y madres, para diagnosticar el efecto de las toxinas en la reproducción femenina y el desarrollo de los fetos. Un interés continuado en el cultivo local de productos orgánicos y la expansión física de las ciudades puede llevar al incremento de los especialistas en agricultura urbana. Otra área en expansión, nos sugiere, es el periodismo especializado. Ya hay periodismo en negocios, en particular finanzas e inversiones. Sin embargo, las áreas de salud y comunicaciones deberán de expandirse. También, los periodistas deben considerar todos los medios de manera integral: escritos y audiovisuales y su interacción con el internet.
Cualquier avance social, económico y en especial tecnológico nos presenta nuevos problemas y debemos encontrar la mejor forma de resolverlos. La autora trata las nuevas preocupaciones que resultan por el avance en las comunicaciones: privacidad y seguridad. Considera se incrementará el número de administradores de huellas en medios digitales. También podría establecerse la carrera de arqueólogo digital, aquél que buscará información y generará conocimiento en los medios electrónicos y ya no en los físicos.
Otra forma de crear una carrera emergente es darle valor económico a tus “pasatiempos”, nos dice Edward Cornish, presidente de la WFS: dos hermanos, Wilbur y Orville Wright, hacían bicicletas para vivir pero estaban fascinados por la posibilidad de fabricar una máquina que volara y en 1903 construyeron el primer avión, creando dos nuevos empleos para ellos y cientos para otros.
Un área que tendrá cada vez mayor valor económico es conocer la frontera del conocimiento científico y poderlo traducir en avances tecnológicos. Para Morelos, ésta es una invaluable área de oportunidad.
Cynthia G. Wagner publicó un artículo titulado Carreras emergentes y cómo crearlas (Emerging Careers and How to Create Them), en el número de enero-febrero del 2011 de la revista The Futurist, publicación de la Sociedad Mundial del Futuro (WFS por sus siglas en inglés). Ella nos recomienda tres estrategias básicas para encontrar o crear empleo en el futuro: reacondicionar, que implica añadir nuevas habilidades a un empleo existente; mezclar, cuando se combinan habilidades y funciones de diferentes empleos o industrias para crear nuevas especialidades, y solucionar problemas, ya que la necesidad es el motor de las innovaciones.
El reacondicionamiento de empleos actuales requiere reconocer las tendencias, más no las modas, de la actividad comercial en el presente, nos señala la autora. Por ejemplo, en muchas ciudades los congestionamientos de tráfico son de tal magnitud que muchas personas ya se quedan a trabajar en casa, gracias a las computadoras y a las telecomunicaciones. ¿Hasta dónde puede llegar este proceso? Propone a los “telepolicías”, que podrán reforzar la comunicación con su comunidad a través de videoconferencias y monitores en sitios estratégicos de las ciudades. De hecho, este es un pequeño avance de lo que ya sucede en muchas grandes ciudades del mundo. Otro empleo que está despegando es el “consejero verde”, que ayudará a las empresas y a sus trabajadores a realizar sus actividades disminuyendo el impacto ambiental negativo, desde talleres mecánicos, salones de belleza, ferreterías, tiendas departamentales hasta industrias procesadoras de alimentos o de baterías para automóviles. Otra posibilidad es en la manufactura de nuevos textiles que incorporen sensores de temperatura, de contaminación o de iluminación, o cargadores de pilas para nuestros dispositivos personales de telecomunicación. ¿Deberán las tintorerías tener expertos en electrónica? Finalmente, hay una importante tendencia a construir edificios, coches o carreteras “inteligentes”; es decir, que respondan a ciertos estímulos externos, como temperatura, calor u ondas sonoras. Los estudios en telemática (telecomunicaciones e informática) ciertamente incrementarán su importancia en los años venideros.
Mezclar carreras parte de conectar dos o más áreas diferentes. La autora nos indica la posible unión de la salud humana y el cuidado del medio ambiente. Ya se ha combinado la especialidad de tratamiento de toxinas en pacientes con la salud de niños y madres, para diagnosticar el efecto de las toxinas en la reproducción femenina y el desarrollo de los fetos. Un interés continuado en el cultivo local de productos orgánicos y la expansión física de las ciudades puede llevar al incremento de los especialistas en agricultura urbana. Otra área en expansión, nos sugiere, es el periodismo especializado. Ya hay periodismo en negocios, en particular finanzas e inversiones. Sin embargo, las áreas de salud y comunicaciones deberán de expandirse. También, los periodistas deben considerar todos los medios de manera integral: escritos y audiovisuales y su interacción con el internet.
Cualquier avance social, económico y en especial tecnológico nos presenta nuevos problemas y debemos encontrar la mejor forma de resolverlos. La autora trata las nuevas preocupaciones que resultan por el avance en las comunicaciones: privacidad y seguridad. Considera se incrementará el número de administradores de huellas en medios digitales. También podría establecerse la carrera de arqueólogo digital, aquél que buscará información y generará conocimiento en los medios electrónicos y ya no en los físicos.
Otra forma de crear una carrera emergente es darle valor económico a tus “pasatiempos”, nos dice Edward Cornish, presidente de la WFS: dos hermanos, Wilbur y Orville Wright, hacían bicicletas para vivir pero estaban fascinados por la posibilidad de fabricar una máquina que volara y en 1903 construyeron el primer avión, creando dos nuevos empleos para ellos y cientos para otros.
Un área que tendrá cada vez mayor valor económico es conocer la frontera del conocimiento científico y poderlo traducir en avances tecnológicos. Para Morelos, ésta es una invaluable área de oportunidad.
3 ene 2011
Crear empleos pero “verdes”
No deben quedarnos dudas sobre la necesidad de impulsar decididamente acciones que nos permitan revertir el Cambio Climático de nuestro planeta y también de preservar y reconstituir los ecosistemas locales a niveles de contaminación que no dañen nuestra salud y nuestro desarrollo. Emprender el camino del desarrollo sustentable a pasos acelerados es una necesidad impostergable. Al mismo tiempo, uno de los principales objetivos sociales es la creación de empleos seguros y bien remunerados, y en cantidades que permitan resarcir los rezagos históricos que tiene nuestro país en materia laboral. Lo anterior nos obliga a planear con especial atención qué tipo de empresas queremos impulsar en nuestro estado. Ya no es aceptable permitir la instalación de ninguna empresa sin el conocimiento preciso del impacto ambiental, social y económico que tendrá, tanto a nivel local como global, y que éste se ajuste a nuestras normas establecidas y además debemos incentivar económicamente sólo a aquellas con los mejores estándares.
El Centro Europeo para el Desarrollo de Entrenamiento Vocacional y la Organización Internacional del Trabajo publicaron, en 2010, un reporte sobre “Habilidades para Trabajos Verdes” (Skills for green jobs, European Synthesis Report, 2010) que plantea las necesidades de nuevas habilidades laborales por el cambio estructural debido al “enverdecimiento” de la economía, que requiere nuevos, cambiantes y más restrictivos perfiles ocupacionales. Se preocupan por presentar una serie de casos de éxito, que además muestran la necesaria colaboración entre el gobierno y las empresas para impulsar la transformación a una sociedad más “verde”, para alcanzar un sistema socio-industrial con mayor eficiencia energética y para utilizar de forma masiva a las energías renovables. Dicha transformación requiere un cambio profundo en las habilidades de los trabajadores. Señalan la necesidad de enfocarse en ampliar las competencias actuales, incluyendo las básicas como matemáticas, ingeniería, tecnología y ciencias. Aseguran que cada trabajo existente se puede hacer de manera más “verde” y que es fundamental conocer el impacto, por lo menos ambiental, de cada trabajo y su posible contribución para tener una economía más “verde”. Este conocimiento debe ser incorporado a los sistemas de entrenamiento, capacitación y educación.
Resultados de su investigación señalan que inversiones en energías renovables y en eco-construcción son motores para la generación de empleos. En el Reino Unido, se estima que 400 mil empleos podrían ser creados en cinco años sólo para alcanzar las metas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. En Estados Unidos, se ha calculado que la inversión en eficiencia energética y energías renovables produce entre 2.5 y 4 veces más empleos por dólar que la inversión en el sector de los hidrocarburos.
Nos presentan cuatro conclusiones básicas:
Primera, desarrollar sólidas estrategias ambientales y sus necesarias regulaciones, estándares y mecanismos de financiamiento, y actualizar y mejorar estas estrategias ambientales al nivel del cambio climático, con nuevas políticas y metas para reducir emisiones de gases de efecto invernadero, así como establecer planes de adaptación a los resultados ya provocados por el cambio climático. Dichas estrategias se han enfocado en Europa al sector de las energías renovables (en particular, turbinas eólicas, sistemas fotovoltaicos y biocombustibles), y al ahorro y uso eficiente de la energía (en particular, en la vivienda y el transporte).
Segunda, la reestructuración hacia lo “verde” demanda nuevas habilidades ya que los productores existentes reorientan sus actividades hacia los nuevos mercados y productos. Es fundamental capacitar a los trabajadores en estas nuevas competencias, incluso en áreas de bajas habilidades como la construcción.
Tercera, la implantación de sistemas de previsión sobre las habilidades que serán necesarias en el futuro y los cambios ocupacionales que existirán. Estos sistemas deben contar con información proporcionada por los mercados laborales, las asociaciones empresariales y las instituciones de educación superior, y deben ser cofinanciados por los gobiernos y los empresarios.
Cuarta, los sistemas existentes permiten una adaptación gradual a las cualidades y el currículo correspondientes a demandas cambiantes, incluyendo aquellas motivadas por las inversiones en bienes y servicios de una economía encaminada a emitir menos carbón a la atmósfera por dólar invertido.
En Morelos, de acuerdo con este estudio, debemos establecer una estrategia que permita de manera continua el “enverdecimiento” de los empleos al gestionar la demanda de competencias “verdes” dentro del sistema general de entrenamiento y capacitación. Se debe equilibrar la necesidad de mejorar el actual sistema para predecir las habilidades que se requerirán en el futuro con la necesidad de desarrollar actividades específicas que respondan al cambio climático. Especial atención debemos tener con el papel del aprendizaje durante toda la vida en contraposición al entrenamiento en el trabajo, ya que es necesario mejorar la conciencia ambiental de la población.
El Centro Europeo para el Desarrollo de Entrenamiento Vocacional y la Organización Internacional del Trabajo publicaron, en 2010, un reporte sobre “Habilidades para Trabajos Verdes” (Skills for green jobs, European Synthesis Report, 2010) que plantea las necesidades de nuevas habilidades laborales por el cambio estructural debido al “enverdecimiento” de la economía, que requiere nuevos, cambiantes y más restrictivos perfiles ocupacionales. Se preocupan por presentar una serie de casos de éxito, que además muestran la necesaria colaboración entre el gobierno y las empresas para impulsar la transformación a una sociedad más “verde”, para alcanzar un sistema socio-industrial con mayor eficiencia energética y para utilizar de forma masiva a las energías renovables. Dicha transformación requiere un cambio profundo en las habilidades de los trabajadores. Señalan la necesidad de enfocarse en ampliar las competencias actuales, incluyendo las básicas como matemáticas, ingeniería, tecnología y ciencias. Aseguran que cada trabajo existente se puede hacer de manera más “verde” y que es fundamental conocer el impacto, por lo menos ambiental, de cada trabajo y su posible contribución para tener una economía más “verde”. Este conocimiento debe ser incorporado a los sistemas de entrenamiento, capacitación y educación.
Resultados de su investigación señalan que inversiones en energías renovables y en eco-construcción son motores para la generación de empleos. En el Reino Unido, se estima que 400 mil empleos podrían ser creados en cinco años sólo para alcanzar las metas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. En Estados Unidos, se ha calculado que la inversión en eficiencia energética y energías renovables produce entre 2.5 y 4 veces más empleos por dólar que la inversión en el sector de los hidrocarburos.
Nos presentan cuatro conclusiones básicas:
Primera, desarrollar sólidas estrategias ambientales y sus necesarias regulaciones, estándares y mecanismos de financiamiento, y actualizar y mejorar estas estrategias ambientales al nivel del cambio climático, con nuevas políticas y metas para reducir emisiones de gases de efecto invernadero, así como establecer planes de adaptación a los resultados ya provocados por el cambio climático. Dichas estrategias se han enfocado en Europa al sector de las energías renovables (en particular, turbinas eólicas, sistemas fotovoltaicos y biocombustibles), y al ahorro y uso eficiente de la energía (en particular, en la vivienda y el transporte).
Segunda, la reestructuración hacia lo “verde” demanda nuevas habilidades ya que los productores existentes reorientan sus actividades hacia los nuevos mercados y productos. Es fundamental capacitar a los trabajadores en estas nuevas competencias, incluso en áreas de bajas habilidades como la construcción.
Tercera, la implantación de sistemas de previsión sobre las habilidades que serán necesarias en el futuro y los cambios ocupacionales que existirán. Estos sistemas deben contar con información proporcionada por los mercados laborales, las asociaciones empresariales y las instituciones de educación superior, y deben ser cofinanciados por los gobiernos y los empresarios.
Cuarta, los sistemas existentes permiten una adaptación gradual a las cualidades y el currículo correspondientes a demandas cambiantes, incluyendo aquellas motivadas por las inversiones en bienes y servicios de una economía encaminada a emitir menos carbón a la atmósfera por dólar invertido.
En Morelos, de acuerdo con este estudio, debemos establecer una estrategia que permita de manera continua el “enverdecimiento” de los empleos al gestionar la demanda de competencias “verdes” dentro del sistema general de entrenamiento y capacitación. Se debe equilibrar la necesidad de mejorar el actual sistema para predecir las habilidades que se requerirán en el futuro con la necesidad de desarrollar actividades específicas que respondan al cambio climático. Especial atención debemos tener con el papel del aprendizaje durante toda la vida en contraposición al entrenamiento en el trabajo, ya que es necesario mejorar la conciencia ambiental de la población.
27 dic 2010
Ciencia en el 2011
El periódico The New York Times, el 9 de noviembre pasado, publicó un reportaje de Carl Zimmer sobre los resultados que podemos esperar en el futuro cercano de algunos desarrollos científicos. Como él explica, los científicos no pueden decir qué descubrirán en 10 años, pero al analizar muy cuidadosamente lo que sus colegas y ellos mismos están haciendo en su campo de investigación, sí tienen esperanzas fundadas de lo que se podrá descubrir en el año 2011. A continuación se presentan las predicciones de líderes científicos en diversos campos, que independientemente de su cumplimiento, presentan una visión de los objetivos que pueden alcanzar.
(http://www.nytimes.com/interactive/2010/11/09/science/20111109_next_feature.html?ref=science)
Heidi B. Hammel, investigadora titular del Instituto de Ciencia Espacial, habló sobre la nave espacial Amanecer que en julio de 2011 llegará y girará alrededor del gran asteroide llamado “Vesta”, que mide de ancho unos 500 kilómetros, se encuentra cerca de Júpiter y se formó, como los otros asteroides, con el nacimiento del sistema solar, hace unos 4.6 mil millones de años. Espera conocer si tiene un núcleo pesado y si cuenta con campo magnético. Después, el Amanecer partirá a visitar otro gran asteroide llamado Ceres, con minerales que pueden contener agua y, tal vez, tenga una atmósfera débil. Los astrónomos confían que, de la comparación entre estos dos asteroides, se pueda saber más sobre la formación temprana de los planetas.
Jane McGonical, directora de la División de Investigación sobre Juegos, del Instituto para el Futuro, mencionó que saldrán diversos juegos sobre los derechos humanos de las mujeres y el cambio climático, y sobre innovaciones médicas que jugaran los propios doctores. Ella recuerda que la revista Nature, el pasado agosto, publicó un artículo sobre el desenvolvimiento de proteínas que tuvo 56 mil coautores, ya que investigadores de la Universidad de Washington le pidieron a ese número de personas que “jugaran” en sus computadoras personales un videojuego llamado Foldit. Al usar sus computadoras y competir entre ellos, avanzaron el conocimiento científico sobre la estructura de las proteínas. Con lo que juegos no convencionales tendrán fuerte impacto sobre la vida real.
Michael J. McPhaden, científico titular del Laboratorio Ambiental Marino del Pacífico, lidera un proyecto internacional llamado Dynamo para medir las variaciones en temperatura del Océano Índico, que producen cambios mayores en la atmósfera y tienen efectos en todo el planeta; por ejemplo, en los monzones de la India, la cantidad de lluvia en el noroeste de los Estados Unidos o la formación de huracanes en el Atlántico. Su objetivo es conocer las condiciones que causan estas oscilaciones y predecir sus efectos.
Ken Caldeira, del Instituto Carneige, analizará el avance que han tenido los modelos sobre el conocimiento del clima mundial. Cada cierto número de años el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático publica reportes que presentan el estado de la ciencia climática y qué se puede esperar del clima mundial en el futuro. En el reporte publicado en 2007, se estimó que la temperatura global podría aumentar entre 1.1 y 6.4 grados centígrados para el año 2100, dependiendo de las actividades humanas. Es de suma importancia mejorar de manera continua los modelos y los datos y supuestos para conocer mejor las causas y efectos de este problema de consecuencias catastróficas para la humanidad.
David Haussler, director del Centro de Ciencia Biomolecular de la Universidad de California en Santa Cruz, asegura que en el próximo año se leerá mucho sobre la secuenciación del genoma de individuos y el efecto que tendrá en su salud particular. Hace sólo 15 años y con una inversión de 3 mil millones de dólares se descifró el primer genoma humano, ahora el costo del estudio para una persona se ha reducido a 20 mil dólares y se espera baje aún más. Él espera que en el próximo año se obtengan ya resultados sobre la secuenciación de 25 mil genomas de una gran variedad de cánceres, así como los primeros genomas de células del sistema inmune; lo que avanzará la cura individualizada de pacientes con cáncer.
Charles M. Vest, presidente de la Academia Nacional de Ingeniería de los Estados Unidos, espera una nueva era de la ingeniería basada en el conocimiento de procesos biológicos. Ejemplo sorprendente es el desarrollo de bacterias incorporadas al concreto, que al formarse fisuras en el material las “despiertan” y éstas segregan arcillas que “curan” al concreto. Y también algunas áreas de la ingeniería tratan de imitar procesos biológicos, como los llevados a cabo durante la evolución de las especies.
André A. Fenton, profesor del Centro de Neurociencias de la Universidad de Nueva York, por décadas ha buscado en el cerebro humano por los elementos químicos que hacen la memoria. Su grupo ha descubierto que los recuerdos se forman a través del contacto entre neuronas y ese contacto es a través de “brazos” que contienen a la llamada molécula PKMzeta que mantiene los recuerdos. Si ésta se suprime la memoria desaparece. Por primera vez en la historia, los científicos podrán “ver” un recuerdo.
Steven Strogatz, professor de matemáticas aplicadas en la Universidad de Cornell, señala que las computadoras hacen cada veces actividades humanas, como operar trenes o darnos instrucciones de tráfico para llegar a nuestro destino. También, nos recuerda que el ingeniero HodLipson y sus estudiantes crearon en Cornellun robot científico que nombraron Eurega y que por la simple observación de un péndulo pudo redescubrir algunas de las leyes de Newton. El propio Strogatz y sus alumnos tienen un “científico automatizado” que está buscando patrones ocultos en las redes de proteínas que rompen los alimentos en células útiles. Así, se está modificando la manera de hacer ciencia, ya no sólo por inspiración de algunos.
En Morelos, es necesario planear y financiar el avance científico y tecnológico en función de las importantes áreas del conocimiento en que se desarrolla investigación básica de frontera, no podemos pensar en llegar a la sociedad del conocimiento con sólo decir que se impulsará a la innovación tecnológica en áreas por definir que puedan tener o no relevancia con los empresarios locales.
(http://www.nytimes.com/interactive/2010/11/09/science/20111109_next_feature.html?ref=science)
Heidi B. Hammel, investigadora titular del Instituto de Ciencia Espacial, habló sobre la nave espacial Amanecer que en julio de 2011 llegará y girará alrededor del gran asteroide llamado “Vesta”, que mide de ancho unos 500 kilómetros, se encuentra cerca de Júpiter y se formó, como los otros asteroides, con el nacimiento del sistema solar, hace unos 4.6 mil millones de años. Espera conocer si tiene un núcleo pesado y si cuenta con campo magnético. Después, el Amanecer partirá a visitar otro gran asteroide llamado Ceres, con minerales que pueden contener agua y, tal vez, tenga una atmósfera débil. Los astrónomos confían que, de la comparación entre estos dos asteroides, se pueda saber más sobre la formación temprana de los planetas.
Jane McGonical, directora de la División de Investigación sobre Juegos, del Instituto para el Futuro, mencionó que saldrán diversos juegos sobre los derechos humanos de las mujeres y el cambio climático, y sobre innovaciones médicas que jugaran los propios doctores. Ella recuerda que la revista Nature, el pasado agosto, publicó un artículo sobre el desenvolvimiento de proteínas que tuvo 56 mil coautores, ya que investigadores de la Universidad de Washington le pidieron a ese número de personas que “jugaran” en sus computadoras personales un videojuego llamado Foldit. Al usar sus computadoras y competir entre ellos, avanzaron el conocimiento científico sobre la estructura de las proteínas. Con lo que juegos no convencionales tendrán fuerte impacto sobre la vida real.
Michael J. McPhaden, científico titular del Laboratorio Ambiental Marino del Pacífico, lidera un proyecto internacional llamado Dynamo para medir las variaciones en temperatura del Océano Índico, que producen cambios mayores en la atmósfera y tienen efectos en todo el planeta; por ejemplo, en los monzones de la India, la cantidad de lluvia en el noroeste de los Estados Unidos o la formación de huracanes en el Atlántico. Su objetivo es conocer las condiciones que causan estas oscilaciones y predecir sus efectos.
Ken Caldeira, del Instituto Carneige, analizará el avance que han tenido los modelos sobre el conocimiento del clima mundial. Cada cierto número de años el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático publica reportes que presentan el estado de la ciencia climática y qué se puede esperar del clima mundial en el futuro. En el reporte publicado en 2007, se estimó que la temperatura global podría aumentar entre 1.1 y 6.4 grados centígrados para el año 2100, dependiendo de las actividades humanas. Es de suma importancia mejorar de manera continua los modelos y los datos y supuestos para conocer mejor las causas y efectos de este problema de consecuencias catastróficas para la humanidad.
David Haussler, director del Centro de Ciencia Biomolecular de la Universidad de California en Santa Cruz, asegura que en el próximo año se leerá mucho sobre la secuenciación del genoma de individuos y el efecto que tendrá en su salud particular. Hace sólo 15 años y con una inversión de 3 mil millones de dólares se descifró el primer genoma humano, ahora el costo del estudio para una persona se ha reducido a 20 mil dólares y se espera baje aún más. Él espera que en el próximo año se obtengan ya resultados sobre la secuenciación de 25 mil genomas de una gran variedad de cánceres, así como los primeros genomas de células del sistema inmune; lo que avanzará la cura individualizada de pacientes con cáncer.
Charles M. Vest, presidente de la Academia Nacional de Ingeniería de los Estados Unidos, espera una nueva era de la ingeniería basada en el conocimiento de procesos biológicos. Ejemplo sorprendente es el desarrollo de bacterias incorporadas al concreto, que al formarse fisuras en el material las “despiertan” y éstas segregan arcillas que “curan” al concreto. Y también algunas áreas de la ingeniería tratan de imitar procesos biológicos, como los llevados a cabo durante la evolución de las especies.
André A. Fenton, profesor del Centro de Neurociencias de la Universidad de Nueva York, por décadas ha buscado en el cerebro humano por los elementos químicos que hacen la memoria. Su grupo ha descubierto que los recuerdos se forman a través del contacto entre neuronas y ese contacto es a través de “brazos” que contienen a la llamada molécula PKMzeta que mantiene los recuerdos. Si ésta se suprime la memoria desaparece. Por primera vez en la historia, los científicos podrán “ver” un recuerdo.
Steven Strogatz, professor de matemáticas aplicadas en la Universidad de Cornell, señala que las computadoras hacen cada veces actividades humanas, como operar trenes o darnos instrucciones de tráfico para llegar a nuestro destino. También, nos recuerda que el ingeniero HodLipson y sus estudiantes crearon en Cornellun robot científico que nombraron Eurega y que por la simple observación de un péndulo pudo redescubrir algunas de las leyes de Newton. El propio Strogatz y sus alumnos tienen un “científico automatizado” que está buscando patrones ocultos en las redes de proteínas que rompen los alimentos en células útiles. Así, se está modificando la manera de hacer ciencia, ya no sólo por inspiración de algunos.
En Morelos, es necesario planear y financiar el avance científico y tecnológico en función de las importantes áreas del conocimiento en que se desarrolla investigación básica de frontera, no podemos pensar en llegar a la sociedad del conocimiento con sólo decir que se impulsará a la innovación tecnológica en áreas por definir que puedan tener o no relevancia con los empresarios locales.
20 dic 2010
Éxito de la negociación multilateral en Cancún
La COP 16 en Cancún obtuvo acuerdos que no han sido analizados a profundidad por la comunidad académica y los medios de comunicación nacionales. Hemos tenido que documentarnos en el extranjero para conocer las primeras opiniones razonadas sobre lo sucedido en esta reunión de la Organización de las Naciones Unidas, que presidió México. Todos debemos saber que el Cambio Climático es en la actualidad el mayor peligro global que enfrenta el desarrollo de la humanidad. El antecedente a esta reunión es el fracaso de las negociaciones de hace un año en Copenhague, donde se ratificó la enorme diversidad de acciones propuestas por cada país, según sus conocimientos científicos, sus avances tecnológicos y sus prioridades políticas, económicas y sociales.
El Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos (IEEE, por sus siglas en inglés) que es la mayor asociación de ingenieros en el mundo, publicó en su prestigiada revista Spectrum que los resultados de la conferencia de Cambio Climático en Cancún sobrepasaron las expectativas y representan un avance real con relación a la conferencia del año pasado en Copenhague. El conjunto de acuerdos significa un paso formal en el tema que no se había tomado por años dentro del marco de la Organización de las Naciones Unidas y fue adoptada por consenso, casi unánime, a favor estuvieron 192 países y sólo Bolivia votó en contra. Considera que se tienen importantes acuerdos específicos y además es el vehículo para establecer compromisos vinculantes sin la necesidad de más tratados espectaculares. En particular, señala que hay dos temas de gran importancia: la continuidad en el seguimiento al Protocolo de Kioto y el restablecimiento de la cooperación de largo plazo. En el primer tema, destacan la firma por parte de Estados Unidos, porque concede implícitamente que necesita redoblar esfuerzos para reducir sus emisiones de carbón, y también el convencer a Japón de que abandonará su idea original de ya terminar dicho Protocolo. En el segundo, destacan el compromiso de los países en desarrollo para reportar regularmente sus cifras de emisiones y de aceptar que sean verificadas; la creación de un Fondo Climático Verde para que los países ricos canalicen apoyo económico a los pobres; la puesta en marcha de un mecanismo para que los países puedan ser recompensados por sus esfuerzos para evitar la deforestación; y el establecimiento del compromiso de que todos los países deben, tan pronto como sea posible, llegar al pico máximo de sus emisiones. La firma de China de este último punto es en sí un reconocimiento a que pronto deberá hacer un mayor esfuerzo para reducir sus emisiones.
La revista Scientific American, la de mayor circulación internacional para la divulgación de la ciencia, destaca a su vez el nuevo consenso acordado en Cancún que define un camino para las negociaciones internacionales que permita combatir el cambio climático global. Da como ejemplo las palabras del negociador en jefe de la delegación de Estados Unidos: “se aprobaron propuestas complejas que en Copenhague eran sólo ideas… este paquete no resolverá por sí solo el cambio climático pero es un buen paso hacia adelante…”. Consigna que por primera vez los países en desarrollo incorporan metas de reducción de gases de efecto invernadero dentro del proceso de negociación internacional. Otro tema relevante es el compromiso de que las acciones de adaptación al cambio climático son tan importantes como las de mitigación. También, es de gran importancia la aprobación del Programa para Reducir las Emisiones por la Deforestación y la Degradación de los Bosques en Países en Desarrollo (REDD, por sus siglas en inglés) ya que se estableció un marco de acción global para detener la deforestación, proveer la adaptación de la población vulnerable y revertir retos peligrosos para el clima.
The Economist, revista liberal inglesa de gran influencia política a nivel mundial, reconoce de inicio las pocas expectativas que tenía sobre los resultados de la COP 16 en Cancún y señala que se produjeron nuevos y modestos acuerdos. Sin embargo, destaca el enorme esfuerzo diplomático realizado por la delegación mexicana que presidía la reunión. Describe cómo la lectura de la versión final del acuerdo mereció una ovación estando de pie todas las delegaciones menos una. Indica que aplaudían no sólo por el documento, aplaudían por los esfuerzos diplomáticos de la Presidencia mexicana y también porque se había retomado el camino de los negociaciones multilaterales después del fracaso de Copenhague. Bolivia se quedó aislada y por consenso los otros 193 países acordaron que los Acuerdos de Cancún se convirtieran en obligaciones de la Organización de las Naciones Unidas. Describen que los textos aprobados establecen un conjunto de nuevos procesos: reducir las acciones de deforestación en los países en desarrollo, con financiamiento de los países desarrollados; crear un nuevo fondo de largo plazo por 100 mil millones de dólares, a negociar cada año entre las partes, que será manejado por un órgano independiente; establecer un marco para tomar acciones de adaptación; e iniciar un nuevo programa sobre transferencia de tecnología. También recalcan que el sistema de Naciones Unidas tiene ahora muchos más elementos para combatir el cambio climático que sólo el Protocolo de Kioto.
La última visión analizada es la expresada por Greenpeace International, organismo no gubernamental que encabeza el movimiento ecologista en el mundo, que señala los gobiernos decidieron escoger la esperanza sobre el miedo y reconstruir los cimientos para alcanzar un acuerdo global que combata el cambio climático, poniendo de lado diferencias mayores y comprometiéndose a llegar a acuerdos, por primera vez en muchos años. Señalan los puntos que deben ser trabajados para realmente combatir el cambio climático: determinar países financiadores para que funcione el Fondo Verde; reforzar el acuerdo REDD en los próximos meses; y especificar por país sus metas de emisiones, ya que aceptaron las reducciones deben estar entre 25 y 40 por ciento para el 2020, de acuerdo con lineamientos científicos.
México no puede perder el liderazgo alcanzado en el tema y debe mostrar congruencia, al establecer acciones en todos y cada uno de los acuerdos alcanzados, de tal forma que se tengan avances reales para la COP 17 en Sudáfrica. Morelos, acorde con los planteamientos nacionales, debe identificar las acciones específicas en que participará y definir grupos responsables que definan proyectos con actividades calendarizadas, y se concreten los presupuestos necesarios por parte del gobierno y de los empresarios. Todavía falta mucho por hacer para frenar el cambio climático.
El Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos (IEEE, por sus siglas en inglés) que es la mayor asociación de ingenieros en el mundo, publicó en su prestigiada revista Spectrum que los resultados de la conferencia de Cambio Climático en Cancún sobrepasaron las expectativas y representan un avance real con relación a la conferencia del año pasado en Copenhague. El conjunto de acuerdos significa un paso formal en el tema que no se había tomado por años dentro del marco de la Organización de las Naciones Unidas y fue adoptada por consenso, casi unánime, a favor estuvieron 192 países y sólo Bolivia votó en contra. Considera que se tienen importantes acuerdos específicos y además es el vehículo para establecer compromisos vinculantes sin la necesidad de más tratados espectaculares. En particular, señala que hay dos temas de gran importancia: la continuidad en el seguimiento al Protocolo de Kioto y el restablecimiento de la cooperación de largo plazo. En el primer tema, destacan la firma por parte de Estados Unidos, porque concede implícitamente que necesita redoblar esfuerzos para reducir sus emisiones de carbón, y también el convencer a Japón de que abandonará su idea original de ya terminar dicho Protocolo. En el segundo, destacan el compromiso de los países en desarrollo para reportar regularmente sus cifras de emisiones y de aceptar que sean verificadas; la creación de un Fondo Climático Verde para que los países ricos canalicen apoyo económico a los pobres; la puesta en marcha de un mecanismo para que los países puedan ser recompensados por sus esfuerzos para evitar la deforestación; y el establecimiento del compromiso de que todos los países deben, tan pronto como sea posible, llegar al pico máximo de sus emisiones. La firma de China de este último punto es en sí un reconocimiento a que pronto deberá hacer un mayor esfuerzo para reducir sus emisiones.
La revista Scientific American, la de mayor circulación internacional para la divulgación de la ciencia, destaca a su vez el nuevo consenso acordado en Cancún que define un camino para las negociaciones internacionales que permita combatir el cambio climático global. Da como ejemplo las palabras del negociador en jefe de la delegación de Estados Unidos: “se aprobaron propuestas complejas que en Copenhague eran sólo ideas… este paquete no resolverá por sí solo el cambio climático pero es un buen paso hacia adelante…”. Consigna que por primera vez los países en desarrollo incorporan metas de reducción de gases de efecto invernadero dentro del proceso de negociación internacional. Otro tema relevante es el compromiso de que las acciones de adaptación al cambio climático son tan importantes como las de mitigación. También, es de gran importancia la aprobación del Programa para Reducir las Emisiones por la Deforestación y la Degradación de los Bosques en Países en Desarrollo (REDD, por sus siglas en inglés) ya que se estableció un marco de acción global para detener la deforestación, proveer la adaptación de la población vulnerable y revertir retos peligrosos para el clima.
The Economist, revista liberal inglesa de gran influencia política a nivel mundial, reconoce de inicio las pocas expectativas que tenía sobre los resultados de la COP 16 en Cancún y señala que se produjeron nuevos y modestos acuerdos. Sin embargo, destaca el enorme esfuerzo diplomático realizado por la delegación mexicana que presidía la reunión. Describe cómo la lectura de la versión final del acuerdo mereció una ovación estando de pie todas las delegaciones menos una. Indica que aplaudían no sólo por el documento, aplaudían por los esfuerzos diplomáticos de la Presidencia mexicana y también porque se había retomado el camino de los negociaciones multilaterales después del fracaso de Copenhague. Bolivia se quedó aislada y por consenso los otros 193 países acordaron que los Acuerdos de Cancún se convirtieran en obligaciones de la Organización de las Naciones Unidas. Describen que los textos aprobados establecen un conjunto de nuevos procesos: reducir las acciones de deforestación en los países en desarrollo, con financiamiento de los países desarrollados; crear un nuevo fondo de largo plazo por 100 mil millones de dólares, a negociar cada año entre las partes, que será manejado por un órgano independiente; establecer un marco para tomar acciones de adaptación; e iniciar un nuevo programa sobre transferencia de tecnología. También recalcan que el sistema de Naciones Unidas tiene ahora muchos más elementos para combatir el cambio climático que sólo el Protocolo de Kioto.
La última visión analizada es la expresada por Greenpeace International, organismo no gubernamental que encabeza el movimiento ecologista en el mundo, que señala los gobiernos decidieron escoger la esperanza sobre el miedo y reconstruir los cimientos para alcanzar un acuerdo global que combata el cambio climático, poniendo de lado diferencias mayores y comprometiéndose a llegar a acuerdos, por primera vez en muchos años. Señalan los puntos que deben ser trabajados para realmente combatir el cambio climático: determinar países financiadores para que funcione el Fondo Verde; reforzar el acuerdo REDD en los próximos meses; y especificar por país sus metas de emisiones, ya que aceptaron las reducciones deben estar entre 25 y 40 por ciento para el 2020, de acuerdo con lineamientos científicos.
México no puede perder el liderazgo alcanzado en el tema y debe mostrar congruencia, al establecer acciones en todos y cada uno de los acuerdos alcanzados, de tal forma que se tengan avances reales para la COP 17 en Sudáfrica. Morelos, acorde con los planteamientos nacionales, debe identificar las acciones específicas en que participará y definir grupos responsables que definan proyectos con actividades calendarizadas, y se concreten los presupuestos necesarios por parte del gobierno y de los empresarios. Todavía falta mucho por hacer para frenar el cambio climático.
13 dic 2010
La persona como agente de cambio
El Instituto Mexicano de Investigación de Familia y Población AC (IMIFAP) ha implantado una estrategia de desarrollo que fomenta una ciudadanía participativa con salud y altos niveles de educación y productividad. Este año cumplieron 25 años, trabajando exitosamente con base en el principio de Amartya Sen, Premio Nobel de Economía 1998: “el desarrollo debe concebirse como un proceso de expansión de las libertades reales con las que cuentan las personas”; como ya hemos tratado con anterioridad en Crear Futuros. Su estrategia primordial se centra en facilitar el crecimiento de las capacidades y derechos de cada individuo como ciudadano, de manera que pueda tomar decisiones responsables y ampliar sus alternativas de vida en los campos de la interacción social, económica, política, educativa, médica y psicológica.
Para guiar a las personas a tomar los pasos necesarios para su desarrollo personal crearon un “Marco para facilitar el Empoderamiento” que tiene cuatro objetivos: reducir barreras psicológicas tales como vergüenza, culpa y miedo para enfrentar la independencia por medio del desarrollo de habilidades para la vida; promover la internalización de que los cambios de conducta son posibles y están bajo el control del individuo; fortalecer cambios de comportamiento a través de la formación de maestros y promotores comunitarios, del cabildeo con las autoridades locales y de la diseminación de la información al público tanto en el idioma oficial como en lenguas indígenas; e instrumentar programas interactivos y soportados por materiales dinámicos.
La doctora Susan Pick, fundadora y presidenta del IMIFAP, investigadora Titular C de la Facultad de Psicología, de la Universidad Nacional Autónoma de México y miembro del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel III, y Jenna Sirkin publicaron el libro Breaking the Poverty Cycle: The Human Basis for Sustainable Development (que tradujeron como “Pobreza: Cómo romper el ciclo a partir del desarrollo humano”), Oxford University Press 2010, donde explican cómo se han logrado instrumentar una serie de programas y estrategias que han llevado a una toma de decisiones informada, libre, autónoma y responsable en los sectores más vulnerables de la sociedad, que está basado en más de 25 años de investigación teórica y experiencia práctica.
Un tema fundamental que han investigado es la capacitación de autoridades gubernamentales para implantar políticas de descentralización. En particular, entrevistaron a autoridades estatales y municipales en México para conocer sus necesidades y las dificultades encontradas para poner en marcha acciones de descentralización (S. Pick et al, Capacity building for decentralization in Mexico: a psychosocial approach, International Journal of Public Sector Management, Vol. 20, Numbers 2 y 3, 2007). Sus hallazgos indican que los principales problemas para la implantación de estas acciones son la falta de claridad en la asignación de recursos, en los procesos de toma de decisión y en los asuntos legales involucrados.
La descentralización, en este contexto, significa ampliar los derechos políticos y civiles de los servidores públicos y de los ciudadanos. Los resultados de su investigación implican que existe confusión sobre los procedimientos mismos para tomar decisiones y formular políticas públicas, aunado a una mentalidad de temor y desconfianza. Lo más probable, indican, es que estas malas cualidades han sido inculcadas y exacerbadas por décadas de imposiciones de un gobierno centralizado; donde las autoridades estatales y municipales han aprendido que es más importante satisfacer a sus jefes que tomar decisiones autónomas. Rescatar la condición en que las personas son agentes de cambio es de suma importancia.
El entrenamiento es fundamental y empieza con capacitar a las personas para que sean competentes al plantear sus problemas específicos. Señalan que, desde un punto de vista psicológico, los conceptos necesarios para que una persona trate una situación difícil con confianza y de manera socialmente competente son, entre otros: ser agente de cambio, ser eficaz, tener autoestima, contar con determinación, poder autorregularse, tener control de uno mismo, empoderarse de la situación, tener autonomía de acción y actuar de manera individual.
Estamos convencidos, como el IMIFAP, de que para luchar contra la pobreza se necesita expandir las libertades y capacidades individuales. El desarrollo de habilidades personales permite a las personas tomar nuevas oportunidades eliminando barreras psicológicas y sociales. La clave, nos señalan, es enseñar a los individuos a expresar sus opiniones, pensar independientemente, y tomar decisiones informadas.
En Morelos, como ellos llevan haciendo por 25 años, se deben establecer programas que faciliten el desarrollo personal y ayuden a crear escuelas exitosas, comunidades observantes de la ley, servicios de salud más rentables y participación democrática.
Para guiar a las personas a tomar los pasos necesarios para su desarrollo personal crearon un “Marco para facilitar el Empoderamiento” que tiene cuatro objetivos: reducir barreras psicológicas tales como vergüenza, culpa y miedo para enfrentar la independencia por medio del desarrollo de habilidades para la vida; promover la internalización de que los cambios de conducta son posibles y están bajo el control del individuo; fortalecer cambios de comportamiento a través de la formación de maestros y promotores comunitarios, del cabildeo con las autoridades locales y de la diseminación de la información al público tanto en el idioma oficial como en lenguas indígenas; e instrumentar programas interactivos y soportados por materiales dinámicos.
La doctora Susan Pick, fundadora y presidenta del IMIFAP, investigadora Titular C de la Facultad de Psicología, de la Universidad Nacional Autónoma de México y miembro del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel III, y Jenna Sirkin publicaron el libro Breaking the Poverty Cycle: The Human Basis for Sustainable Development (que tradujeron como “Pobreza: Cómo romper el ciclo a partir del desarrollo humano”), Oxford University Press 2010, donde explican cómo se han logrado instrumentar una serie de programas y estrategias que han llevado a una toma de decisiones informada, libre, autónoma y responsable en los sectores más vulnerables de la sociedad, que está basado en más de 25 años de investigación teórica y experiencia práctica.
Un tema fundamental que han investigado es la capacitación de autoridades gubernamentales para implantar políticas de descentralización. En particular, entrevistaron a autoridades estatales y municipales en México para conocer sus necesidades y las dificultades encontradas para poner en marcha acciones de descentralización (S. Pick et al, Capacity building for decentralization in Mexico: a psychosocial approach, International Journal of Public Sector Management, Vol. 20, Numbers 2 y 3, 2007). Sus hallazgos indican que los principales problemas para la implantación de estas acciones son la falta de claridad en la asignación de recursos, en los procesos de toma de decisión y en los asuntos legales involucrados.
La descentralización, en este contexto, significa ampliar los derechos políticos y civiles de los servidores públicos y de los ciudadanos. Los resultados de su investigación implican que existe confusión sobre los procedimientos mismos para tomar decisiones y formular políticas públicas, aunado a una mentalidad de temor y desconfianza. Lo más probable, indican, es que estas malas cualidades han sido inculcadas y exacerbadas por décadas de imposiciones de un gobierno centralizado; donde las autoridades estatales y municipales han aprendido que es más importante satisfacer a sus jefes que tomar decisiones autónomas. Rescatar la condición en que las personas son agentes de cambio es de suma importancia.
El entrenamiento es fundamental y empieza con capacitar a las personas para que sean competentes al plantear sus problemas específicos. Señalan que, desde un punto de vista psicológico, los conceptos necesarios para que una persona trate una situación difícil con confianza y de manera socialmente competente son, entre otros: ser agente de cambio, ser eficaz, tener autoestima, contar con determinación, poder autorregularse, tener control de uno mismo, empoderarse de la situación, tener autonomía de acción y actuar de manera individual.
Estamos convencidos, como el IMIFAP, de que para luchar contra la pobreza se necesita expandir las libertades y capacidades individuales. El desarrollo de habilidades personales permite a las personas tomar nuevas oportunidades eliminando barreras psicológicas y sociales. La clave, nos señalan, es enseñar a los individuos a expresar sus opiniones, pensar independientemente, y tomar decisiones informadas.
En Morelos, como ellos llevan haciendo por 25 años, se deben establecer programas que faciliten el desarrollo personal y ayuden a crear escuelas exitosas, comunidades observantes de la ley, servicios de salud más rentables y participación democrática.
6 dic 2010
Acciones empresariales contra el Cambio Climático
La participación del sector privado es fundamental para alcanzar reducciones significativas en las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) a la atmósfera y actuar contra el Cambio Climático. Es imperioso que los gobiernos acuerden con el sector empresarial las acciones de comando y control necesarias, así como los incentivos requeridos, para alcanzar los objetivos de mitigación y adaptación identificados por la comunidad científica y tecnológica.
Hace un año, el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) publicó recomendaciones sobre las actividades que debe realizar el sector empresarial, con apoyo de los gobiernos, para reducir los impactos del Cambio Climático. Formaron un grupo de trabajo compuesto por personal idóneo de ochenta compañías asociadas al WEF y por cerca de cuarenta expertos de universidades, organizaciones no gubernamentales e instituciones del sector público. El propósito fue diseñar un plan de acción ambientalmente efectivo y económicamente eficiente. La clave de las recomendaciones se sustenta en una alianza público–privada que construya mecanismos de colaboración en las áreas de inversión, eficiencia energética, desarrollo tecnológico y métrica común, que fomenten la inversión y la innovación privadas a una escala suficiente para transformar los sistemas industriales mundiales en unas cuantas décadas.
Establecieron que esta propuesta, catalogada como “de abajo hacia arriba” es necesaria para lograr acuerdos del tipo “arriba hacia abajo” como los que establecen las naciones en reuniones multinacionales; por ejemplo, en la COP-16, que se está llevando en Cancún. Consideran que esta nueva dimensión es de importancia para los gobiernos por las siguientes razones: un esfuerzo más orientado a los resultados en eficiencia energética, tecnología, inversión, deforestación y adaptación es imprescindible para darle credibilidad a las metas de mediano plazo establecidas por los acuerdos de las Naciones Unidas; dada la enorme cantidad de recursos que se requiere invertir y el reciente deterioro de las finanzas públicas de la mayoría de los países, es fundamental una mayor participación del capital y de la tecnología de las empresa privadas de los países desarrollados para apoyar el progreso de los países en vías de desarrollo, y al considerar que tomará más tiempo llegar a acuerdos globales en esta materia, es muy importante redoblar esfuerzos en acciones concretas.
La eficiencia energética es la estrategia disponible más efectiva para cambiar rápidamente la huella de carbón de la mayoría de las economías y mitigar emisiones de GEI. La Agencia Internacional de Energía (AIE) considera que aumentos en la eficiencia energética podrían llegar a reducir en 50 por ciento el monto de reducción potencial de GEI y, lo que es más importante, llevar a cabo estas reducciones se pagaría totalmente con los ahorros energéticos realizados.
Además, estiman que el potencial de tecnologías clave ya existentes para reducir emisiones de carbón es hasta del 11 por ciento del monto de la reducción potencial para el año 2030 y hasta del 27 por ciento al 2050. Avanzar en estas reducciones requiere de mayores inversiones en ciencia y tecnología, y la implantación masiva de sus innovaciones. La reducción del riesgo en la inversión de estas actividades es posible con proyectos conjuntos entre los sectores público y privado.
Indican que el 75 por ciento de la infraestructura energética mundial que será necesaria al año 2030 todavía está por construirse. Según la AIE, la mayoría de estos proyectos será en las economías emergentes; en particular, en China e India. Los costos estimados varían pero los países en vías de desarrollo deberán invertir cientos de miles de millones de dólares en tecnologías bajas en carbón durante los próximos 15 años. No se puede esperar que estos montos de financiamiento sólo provengan de la asistencia para el desarrollo de los países industrializados o de mecanismos internacionales, como el mecanismo de desarrollo limpio. El mayor potencial de financiamiento será de inversionistas institucionales como los fondos de pensiones, las compañías de seguros y los bancos privados, entre otros.
Es imprescindible que las empresas reporten públicamente el impacto que cada una tiene con relación al Cambio Climático. Sólo con el establecimiento de un método de análisis común será posible consolidar la información y hacer comparaciones relevantes, y establecer metas significativas para que los mercados financieros internalicen aspectos ambientales cruciales en la asignación de capital.
Evitar la deforestación es otro de los mecanismos importantes para alcanzar los objetivos en la reducción de emisiones de GEI. Estiman que una cuarta parte de la reducción potencial podría resultar de mantener el uso del suelo actual y establecer economías basadas en el uso sustentable de los recursos vegetales en el planeta.
En Morelos se deben establecer políticas públicas para acelerar las acciones empresariales de mitigación y adaptación al Cambio Climático, tales como: incorporar al sector privado en la planeación, establecer los incentivos necesarios, implantar criterios operacionales para la adecuada gestión ambiental de las empresas y financiar conjuntamente las innovaciones tecnológicas necesarias.
Hace un año, el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) publicó recomendaciones sobre las actividades que debe realizar el sector empresarial, con apoyo de los gobiernos, para reducir los impactos del Cambio Climático. Formaron un grupo de trabajo compuesto por personal idóneo de ochenta compañías asociadas al WEF y por cerca de cuarenta expertos de universidades, organizaciones no gubernamentales e instituciones del sector público. El propósito fue diseñar un plan de acción ambientalmente efectivo y económicamente eficiente. La clave de las recomendaciones se sustenta en una alianza público–privada que construya mecanismos de colaboración en las áreas de inversión, eficiencia energética, desarrollo tecnológico y métrica común, que fomenten la inversión y la innovación privadas a una escala suficiente para transformar los sistemas industriales mundiales en unas cuantas décadas.
Establecieron que esta propuesta, catalogada como “de abajo hacia arriba” es necesaria para lograr acuerdos del tipo “arriba hacia abajo” como los que establecen las naciones en reuniones multinacionales; por ejemplo, en la COP-16, que se está llevando en Cancún. Consideran que esta nueva dimensión es de importancia para los gobiernos por las siguientes razones: un esfuerzo más orientado a los resultados en eficiencia energética, tecnología, inversión, deforestación y adaptación es imprescindible para darle credibilidad a las metas de mediano plazo establecidas por los acuerdos de las Naciones Unidas; dada la enorme cantidad de recursos que se requiere invertir y el reciente deterioro de las finanzas públicas de la mayoría de los países, es fundamental una mayor participación del capital y de la tecnología de las empresa privadas de los países desarrollados para apoyar el progreso de los países en vías de desarrollo, y al considerar que tomará más tiempo llegar a acuerdos globales en esta materia, es muy importante redoblar esfuerzos en acciones concretas.
La eficiencia energética es la estrategia disponible más efectiva para cambiar rápidamente la huella de carbón de la mayoría de las economías y mitigar emisiones de GEI. La Agencia Internacional de Energía (AIE) considera que aumentos en la eficiencia energética podrían llegar a reducir en 50 por ciento el monto de reducción potencial de GEI y, lo que es más importante, llevar a cabo estas reducciones se pagaría totalmente con los ahorros energéticos realizados.
Además, estiman que el potencial de tecnologías clave ya existentes para reducir emisiones de carbón es hasta del 11 por ciento del monto de la reducción potencial para el año 2030 y hasta del 27 por ciento al 2050. Avanzar en estas reducciones requiere de mayores inversiones en ciencia y tecnología, y la implantación masiva de sus innovaciones. La reducción del riesgo en la inversión de estas actividades es posible con proyectos conjuntos entre los sectores público y privado.
Indican que el 75 por ciento de la infraestructura energética mundial que será necesaria al año 2030 todavía está por construirse. Según la AIE, la mayoría de estos proyectos será en las economías emergentes; en particular, en China e India. Los costos estimados varían pero los países en vías de desarrollo deberán invertir cientos de miles de millones de dólares en tecnologías bajas en carbón durante los próximos 15 años. No se puede esperar que estos montos de financiamiento sólo provengan de la asistencia para el desarrollo de los países industrializados o de mecanismos internacionales, como el mecanismo de desarrollo limpio. El mayor potencial de financiamiento será de inversionistas institucionales como los fondos de pensiones, las compañías de seguros y los bancos privados, entre otros.
Es imprescindible que las empresas reporten públicamente el impacto que cada una tiene con relación al Cambio Climático. Sólo con el establecimiento de un método de análisis común será posible consolidar la información y hacer comparaciones relevantes, y establecer metas significativas para que los mercados financieros internalicen aspectos ambientales cruciales en la asignación de capital.
Evitar la deforestación es otro de los mecanismos importantes para alcanzar los objetivos en la reducción de emisiones de GEI. Estiman que una cuarta parte de la reducción potencial podría resultar de mantener el uso del suelo actual y establecer economías basadas en el uso sustentable de los recursos vegetales en el planeta.
En Morelos se deben establecer políticas públicas para acelerar las acciones empresariales de mitigación y adaptación al Cambio Climático, tales como: incorporar al sector privado en la planeación, establecer los incentivos necesarios, implantar criterios operacionales para la adecuada gestión ambiental de las empresas y financiar conjuntamente las innovaciones tecnológicas necesarias.
29 nov 2010
Evaluar el desempeño del presupuesto público
Nos estamos acostumbrando a escuchar cifras multimillonarias en los presupuestos de egresos del sector público, tanto federal como estatal. ¿Qué se podrá hacer con 3.5 millones de millones de pesos a nivel nacional en 2011? Es muchísimo dinero; sin embargo, considere que equivale a ejercer 85 pesos por mexicano cada día y, lo peor, es que la inmensa mayoría ya está etiquetada para sueldos de los servidores públicos, gastos de operación y mantenimiento de servicios públicos, y pagos del servicio de la deuda nacional e internacional, entre otros. A nivel del estado de Morelos, el presupuesto de egresos para el 2011, aprobado por nuestro Congreso, es de 16 mil 500 millones de pesos, aproximadamente, que corresponde a ejercer 25 pesos diarios por morelense y, además, sólo del orden del 10 por ciento es posible utilizar para actividades nuevas. Los presupuestos públicos, sean mucho en número o poco para las necesidades de desarrollo de los mexicanos, deben ser ejercidos para realizar acciones específicas que se hayan identificado como prioritarias y de manera eficiente y transparente.
Nick Manning y Pedro Arizti, del Banco Mundial, escribieron un capítulo sobre la “Institucionalización de la cultura del desempeño en el sector público: Desarrollo del marco para el presupuesto basado en la información de desempeño”, en el libro Mejorando la calidad del gasto público a través del uso de información de desempeño en México, que a su vez es parte de la serie denominada “México: La calidad del gasto público” elaborada a solicitud del Banco Mundial y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público de México.
Los autores consideran que los países latinoamericanos (siendo México un buen ejemplo) han operado de manera sub-óptima, caracterizada ésta por bajos niveles de tributación, de gasto y de calidad en la provisión de los servicios públicos. Los mecanismos de rendición de cuentas y de generación y uso de información de desempeño también han sido débiles, y el público ha tendido a ver con escepticismo la eficacia y eficiencia general del sector público. Proponen que la institucionalización del uso de información de desempeño por parte de los encargados de tomar decisiones en la administración pública puede romper este círculo vicioso.
En general, nos señalan, que el término desempeño se utiliza para expresar que los logros importan tanto como la probidad y eficiencia en el uso de los recursos, que existe un estándar que se espera que tanto administradores como agencias lleguen a alcanzar, y que las mejoras gerenciales serán dirigidas hacia ese fin. Y también que las típicas medidas del desempeño incluyen los productos y servicios entregados, y su calidad, la eficiencia (costo sobre producto), la productividad (producto sobre insumo) y los objetivos de la política alcanzados, o los resultados. Las medidas sobre resultados pueden ser intermedias (consecuencias directas del producto) y finales (atribuibles en forma considerable al producto). Otras medidas del desempeño incluyen la efectividad (contribución del producto al resultado deseado) y la relación costo-efectividad (costo sobre resultado).
Las medidas basadas en resultados son medidas válidas para el desempeño únicamente en la medida en que exista una clara relación causal entre los resultados del individuo o la agencia y las medidas. La introducción del presupuesto basado en la información de desempeño depende de aspectos políticos tanto como de aspectos puramente técnicos.
Concluyen que, en México, los esfuerzos para introducir información sobre resultados y desempeño como parte del proceso presupuestario no han logrado lo que se esperaba: las instituciones de la Administración Pública Federal (APF) son gestionadas principalmente por procesos, y tienen pocos estándares acordados como para permitirles contar con referencias sobre el desempeño tanto de las instituciones como de sus programas; la proliferación de informes, con información fragmentada y duplicada, ha resultado en que la información esté devaluada para la toma de decisiones, y finalmente, los sistemas para administrar las finanzas públicas tienen múltiples plataformas de información y bases de datos, y no existe una supervisión en tiempo real sobre el ejercicio del gasto público que abarque desde el compromiso al pago, pasando por el devengado.
El gobierno federal mexicano ha incorporado el Sistema de Evaluación del Desempeño (SED) en la elaboración de los Presupuestos en Base a Resultados (PBR). Este marco legal abarca los diferentes niveles del gobierno: federal, estatal y municipal, y deberá estar en funcionamiento en el año 2012. Los autores mencionan que la introducción del PBR-SED en la APF, ha impulsado a diversas entidades federativas a instituir reformas al marco jurídico estatal en materia de presupuesto, gasto y contabilidad, destacando al respecto los avances logrados en Aguascalientes, Baja California, Campeche, Coahuila, Colima, Chiapas, Chihuahua, Distrito Federal, Guanajuato, Hidalgo, Querétaro, Michoacán, Tabasco, Tamaulipas, y Yucatán.
Y en Morelos, ¿cómo vamos con la evaluación del desempeño en el gasto público? Debemos conocer no sólo el número de obras realizadas y la cantidad de inversión ejercida, es imprescindible que la sociedad esté segura que los proyectos se diseñaron para satisfacer necesidades específicas de los morelenses, que los logros son de calidad y que se alcanzaron de manera eficiente, eficaz y proba.
Nick Manning y Pedro Arizti, del Banco Mundial, escribieron un capítulo sobre la “Institucionalización de la cultura del desempeño en el sector público: Desarrollo del marco para el presupuesto basado en la información de desempeño”, en el libro Mejorando la calidad del gasto público a través del uso de información de desempeño en México, que a su vez es parte de la serie denominada “México: La calidad del gasto público” elaborada a solicitud del Banco Mundial y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público de México.
Los autores consideran que los países latinoamericanos (siendo México un buen ejemplo) han operado de manera sub-óptima, caracterizada ésta por bajos niveles de tributación, de gasto y de calidad en la provisión de los servicios públicos. Los mecanismos de rendición de cuentas y de generación y uso de información de desempeño también han sido débiles, y el público ha tendido a ver con escepticismo la eficacia y eficiencia general del sector público. Proponen que la institucionalización del uso de información de desempeño por parte de los encargados de tomar decisiones en la administración pública puede romper este círculo vicioso.
En general, nos señalan, que el término desempeño se utiliza para expresar que los logros importan tanto como la probidad y eficiencia en el uso de los recursos, que existe un estándar que se espera que tanto administradores como agencias lleguen a alcanzar, y que las mejoras gerenciales serán dirigidas hacia ese fin. Y también que las típicas medidas del desempeño incluyen los productos y servicios entregados, y su calidad, la eficiencia (costo sobre producto), la productividad (producto sobre insumo) y los objetivos de la política alcanzados, o los resultados. Las medidas sobre resultados pueden ser intermedias (consecuencias directas del producto) y finales (atribuibles en forma considerable al producto). Otras medidas del desempeño incluyen la efectividad (contribución del producto al resultado deseado) y la relación costo-efectividad (costo sobre resultado).
Las medidas basadas en resultados son medidas válidas para el desempeño únicamente en la medida en que exista una clara relación causal entre los resultados del individuo o la agencia y las medidas. La introducción del presupuesto basado en la información de desempeño depende de aspectos políticos tanto como de aspectos puramente técnicos.
Concluyen que, en México, los esfuerzos para introducir información sobre resultados y desempeño como parte del proceso presupuestario no han logrado lo que se esperaba: las instituciones de la Administración Pública Federal (APF) son gestionadas principalmente por procesos, y tienen pocos estándares acordados como para permitirles contar con referencias sobre el desempeño tanto de las instituciones como de sus programas; la proliferación de informes, con información fragmentada y duplicada, ha resultado en que la información esté devaluada para la toma de decisiones, y finalmente, los sistemas para administrar las finanzas públicas tienen múltiples plataformas de información y bases de datos, y no existe una supervisión en tiempo real sobre el ejercicio del gasto público que abarque desde el compromiso al pago, pasando por el devengado.
El gobierno federal mexicano ha incorporado el Sistema de Evaluación del Desempeño (SED) en la elaboración de los Presupuestos en Base a Resultados (PBR). Este marco legal abarca los diferentes niveles del gobierno: federal, estatal y municipal, y deberá estar en funcionamiento en el año 2012. Los autores mencionan que la introducción del PBR-SED en la APF, ha impulsado a diversas entidades federativas a instituir reformas al marco jurídico estatal en materia de presupuesto, gasto y contabilidad, destacando al respecto los avances logrados en Aguascalientes, Baja California, Campeche, Coahuila, Colima, Chiapas, Chihuahua, Distrito Federal, Guanajuato, Hidalgo, Querétaro, Michoacán, Tabasco, Tamaulipas, y Yucatán.
Y en Morelos, ¿cómo vamos con la evaluación del desempeño en el gasto público? Debemos conocer no sólo el número de obras realizadas y la cantidad de inversión ejercida, es imprescindible que la sociedad esté segura que los proyectos se diseñaron para satisfacer necesidades específicas de los morelenses, que los logros son de calidad y que se alcanzaron de manera eficiente, eficaz y proba.
27 nov 2010
Asegurar la alimentación de todos
El Consejo Internacional de las Academias de Ingeniería y Ciencias Tecnológicas (CAETS) organizó un simposio en Copenhague, Dinamarca, los días 29 y 30 de junio de 2010, con la finalidad de conocer cómo se podría alcanzar un sistema global alimentario sustentable, que permitiera aumentar la producción de alimentos y redujera la pobreza, el hambre y la sobreexplotación de las reservas naturales.La Conferencia rechazó la percepción de que garantizar la seguridad alimentaria para todos los seres humanos implica una necesaria degradación del ambiente.
El Cambio Climático Global incrementa la vulnerabilidad de nuestra seguridad alimentaria y debemos continuar el desarrollo de nuevas tecnologías. Sin embargo, la Conferencia consideró que algunas de las soluciones tecnológicas para alcanzar un sistema alimentario sustentable ya están disponibles y que es obligación de los gobiernos fomentar la adaptación y transferencia de dichas tecnologías a las unidades agrícolas productoras, aún a las más pequeñas.
Para alcanzar un sistema alimentario sustentable se requiere reformar el sistema de producción de alimentos, modernizar su cadena de procesamiento e implementar una política de mejora de los mercados a través de incentivos económicos. CAETS recomendó una serie de acciones para alcanzar estos objetivos y, a continuación, presentaremos los que consideramos más relevantes para México y Morelos.
La utilización de la ciencia y la tecnología genómicas para entender y manejar la fisiología de las plantas permitirá una mejor selección de las cosechas con relación a las condiciones ambientales del terreno específico a cultivar. Nos señalan que la reducción en costos y el aumento en la velocidad con que ahora se puede secuenciar o resecuenciar los genomas implica que, en conjunto con las técnicas tradicionales de hibridación, se pueden desarrollar variedades de especies de cosechas que aumenten su productividad en ambientes más críticos. Es imprescindible desarrollar cosechas que puedan sobrevivir inundaciones, pestes y nuevas enfermedades en un clima más adverso y, al mismo tiempo, incremente su productividad en el mismo terreno. El aumento en la productividad, basada en investigación científica, de las granjas pequeñas de los países en desarrollo es imprescindible. La modificación genética debe hacerse de acuerdo con protocolos internacionales que aseguren su seguridad y sus resultados deben estar disponibles a todos los usuarios; a través de nuevas alianzas entre las empresas, la sociedad, las organizaciones públicas y el gobierno.
La industria alimentaria consume grandes cantidades de energía para producir, preservar, empacar, almacenar y distribuir alimentos. Nos indican que aproximadamente la mitad de toda la energía de consumo final es usada para convertir a los materiales crudos en productos alimentarios listos para su consumo, a través de procesos de calentamiento, deshidratación, refrigeración, electroquímicos y mecánicos, entre otros. Existen ventajas económicas al reducir desechos, disminuir el consumo de agua y ahorrar energía.
La agricultura puede ser intensificada por métodos agro-ecológicos. La Conferencia estableció la importancia del manejo de la fertilidad de los suelos y del uso del agua, así como de innovaciones para reciclar la materia orgánica y los nutrientes de las granjas, del procesamiento de alimentos y de los desechos urbanos. Consideran que será de gran importancia el desarrollo de robots y procesos automáticos para un mejor control y manejo de la salud de las plantas y los animales y de las actividades postcosecha.
La producción de alimentos genera importantes externalidades negativas, en el ambiente y en la economía, que no son incorporadas en los costos. Por ejemplo, la generación de gases de efecto invernadero y la reducción de los servicios que prestan los ecosistemas, cuyas repercusiones económicas siempre están siendo subestimadas. Proponen que los pagos por la reducción en la capacidad de respuesta de los ecosistemas deben ser realizados por aquellos que se benefician de sus productos a nivel global y, también, que las amenazas a la biodiversidad y a la reducción en los servicios de los ecosistemas deben ser enfrentados con marcos regulatorios que establezcan estándares ambientales y penalizaciones por responsabilidad.
Políticas e instituciones inadecuadas y una pobre infraestructura rural ocasionan que los sistemas alimentarios no funcionen eficientemente. La perspectiva para asegurar alimentos para todos depende en mucho de cómo los gobiernos manejan estos retos. La conferencia concluye que, preservando la cultura alimentaria local, los gobiernos deben dar prioridad al desarrollo rural y agrícola, mejorando su infraestructura y elevando la educación para avanzar en el nivel de autosuficiencia alimentaria.
CAETS opina que el mundo puede producir más alimentos y puede asegurar que sean consumidos de manera más eficiente y equitativa. Para hacerlo, todos los actores en el sistema de alimentación se deben enfocar a resolver los problemas centrales asociados con un sistema alimentario sustentable: tener acceso pleno a energía con costos económicamente viables, impulsar las innovaciones tecnológicas en toda la cadena productiva y lograr la colaboración de la sociedad, industria, organizaciones públicas y agencias gubernamentales. ¿Qué tan lejos de un sistema alimentario sustentable estamos en México y en Morelos?
El Cambio Climático Global incrementa la vulnerabilidad de nuestra seguridad alimentaria y debemos continuar el desarrollo de nuevas tecnologías. Sin embargo, la Conferencia consideró que algunas de las soluciones tecnológicas para alcanzar un sistema alimentario sustentable ya están disponibles y que es obligación de los gobiernos fomentar la adaptación y transferencia de dichas tecnologías a las unidades agrícolas productoras, aún a las más pequeñas.
Para alcanzar un sistema alimentario sustentable se requiere reformar el sistema de producción de alimentos, modernizar su cadena de procesamiento e implementar una política de mejora de los mercados a través de incentivos económicos. CAETS recomendó una serie de acciones para alcanzar estos objetivos y, a continuación, presentaremos los que consideramos más relevantes para México y Morelos.
La utilización de la ciencia y la tecnología genómicas para entender y manejar la fisiología de las plantas permitirá una mejor selección de las cosechas con relación a las condiciones ambientales del terreno específico a cultivar. Nos señalan que la reducción en costos y el aumento en la velocidad con que ahora se puede secuenciar o resecuenciar los genomas implica que, en conjunto con las técnicas tradicionales de hibridación, se pueden desarrollar variedades de especies de cosechas que aumenten su productividad en ambientes más críticos. Es imprescindible desarrollar cosechas que puedan sobrevivir inundaciones, pestes y nuevas enfermedades en un clima más adverso y, al mismo tiempo, incremente su productividad en el mismo terreno. El aumento en la productividad, basada en investigación científica, de las granjas pequeñas de los países en desarrollo es imprescindible. La modificación genética debe hacerse de acuerdo con protocolos internacionales que aseguren su seguridad y sus resultados deben estar disponibles a todos los usuarios; a través de nuevas alianzas entre las empresas, la sociedad, las organizaciones públicas y el gobierno.
La industria alimentaria consume grandes cantidades de energía para producir, preservar, empacar, almacenar y distribuir alimentos. Nos indican que aproximadamente la mitad de toda la energía de consumo final es usada para convertir a los materiales crudos en productos alimentarios listos para su consumo, a través de procesos de calentamiento, deshidratación, refrigeración, electroquímicos y mecánicos, entre otros. Existen ventajas económicas al reducir desechos, disminuir el consumo de agua y ahorrar energía.
La agricultura puede ser intensificada por métodos agro-ecológicos. La Conferencia estableció la importancia del manejo de la fertilidad de los suelos y del uso del agua, así como de innovaciones para reciclar la materia orgánica y los nutrientes de las granjas, del procesamiento de alimentos y de los desechos urbanos. Consideran que será de gran importancia el desarrollo de robots y procesos automáticos para un mejor control y manejo de la salud de las plantas y los animales y de las actividades postcosecha.
La producción de alimentos genera importantes externalidades negativas, en el ambiente y en la economía, que no son incorporadas en los costos. Por ejemplo, la generación de gases de efecto invernadero y la reducción de los servicios que prestan los ecosistemas, cuyas repercusiones económicas siempre están siendo subestimadas. Proponen que los pagos por la reducción en la capacidad de respuesta de los ecosistemas deben ser realizados por aquellos que se benefician de sus productos a nivel global y, también, que las amenazas a la biodiversidad y a la reducción en los servicios de los ecosistemas deben ser enfrentados con marcos regulatorios que establezcan estándares ambientales y penalizaciones por responsabilidad.
Políticas e instituciones inadecuadas y una pobre infraestructura rural ocasionan que los sistemas alimentarios no funcionen eficientemente. La perspectiva para asegurar alimentos para todos depende en mucho de cómo los gobiernos manejan estos retos. La conferencia concluye que, preservando la cultura alimentaria local, los gobiernos deben dar prioridad al desarrollo rural y agrícola, mejorando su infraestructura y elevando la educación para avanzar en el nivel de autosuficiencia alimentaria.
CAETS opina que el mundo puede producir más alimentos y puede asegurar que sean consumidos de manera más eficiente y equitativa. Para hacerlo, todos los actores en el sistema de alimentación se deben enfocar a resolver los problemas centrales asociados con un sistema alimentario sustentable: tener acceso pleno a energía con costos económicamente viables, impulsar las innovaciones tecnológicas en toda la cadena productiva y lograr la colaboración de la sociedad, industria, organizaciones públicas y agencias gubernamentales. ¿Qué tan lejos de un sistema alimentario sustentable estamos en México y en Morelos?
15 nov 2010
Tendencia al 2030 de la ciencia y tecnología nacionales
En mayo de este año se publicó el reporte “Futuros del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología: Prospectiva Visión México 2030”, elaborado por el doctor Antonio Alonso Concheiro para el Foro Consultivo de Ciencia y Tecnología. Plantea que los esfuerzos de planeación nacional se inscriben cada sexenio un Plan Nacional de Desarrollo y diversos programas sectoriales, institucionales y especiales para guiar la acción del gobierno en los siguientes años y, por supuesto, no cuenta con una visión consensuada entre sectores de la sociedad nacional sobre sus futuros de largo plazo. La actual administración intentó elaborar una visión prospectiva amplia para el país, en un proyecto que denominó México visión 2030; el México que todos queremos, pero ni el proceso seguido para hacerlo ni los resultados obtenidos pueden considerarse satisfactorios, según el autor.
El reporte mencionado forma parte de un proyecto más amplio que se propuso como objetivo construir escenarios futuros distintos para diversos temas o áreas de interés. Aquí resumiremos un escenario tendencial del Capítulo 2, para diversos indicadores cuantitativos relativos al Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología de México. Dichos escenarios los obtuvo aplicando modelos logísticos de crecimiento y competencia a aquellos pocos indicadores sobre los que pudo obtener suficiente información estadística de calidad y que en su mayoría parten desde 1983. Escogimos el escenario que presentaba el ajuste de los datos con menor error cuadrático medio.
Proyecta que el gasto nacional en ciencia y tecnología (GNCyT), que incluye los gasto en investigación y desarrollo, en educación de posgrado y en servicios científicos y tecnológicos realizados tanto por el sector público como el privado, las instituciones de educación superior y el financiamiento externo, incluyendo en los años más recientes además una estimación del gasto de los hogares en la educación de posgrado, que en 2005 fue de 38 mil 703 millones de pesos (pesos del año 2000), aumentaría a un valor 3.25 veces mayor en el año 2030. Este gasto como por ciento del producto interno bruto (PIB) pasaría de 0.64 en el año 2005 a tan sólo 1.25 en el año 2030. A su vez, el gasto interno bruto en investigación y desarrollo experimental (GIDE), que se refiere a los gastos en investigación y desarrollo experimental del sector público, las instituciones de educación superior y el sector privado, así como el financiamiento externo destinado a dichas actividades, que fue de 27 mil 338 millones de pesos (del 2000) en el 2005, crecería a una cifra 3.05 veces mayor en el 2030. Este GIDE como por ciento del PIB pasaría del 0.45 en 2005 a 0.79 en 2030. Estos porcentajes de inversión nacional proyectados al 2030 ya los tienen actualmente algunos países con nuestro mismo nivel de desarrollo y son inferiores varias veces a lo que actualmente invierten países industrializados.
Encuentra que la distribución del gasto interno bruto en investigación y desarrollo según sector de ejecución: Productivo, Gobierno, Educación Superior y Privado no lucrativo, en porcentaje, pasaría de 31.92, 29.62, 36.93 y 1.54 en 2005 a 58.65, 23.15, 13.00 y 5.20 en 2030. Además, la distribución del gasto interno bruto en investigación y desarrollo según sector de financiamiento: Productivo, Gobierno, Educación Superior, Privado no lucrativo y Fondos del exterior, en porcentaje, pasaría de 34.70, 56.11, 7.66, 0.78 y 0.76 en 2005 a 69.90, 23.15, 6.90, 0.00 y 0.05 en 2030. Así, la tendencia es que el sector empresarial ejerza e invierta más presupuesto y el sector de educación superior se vuelva mucho menos significativo. También, la distribución del gasto interno bruto en investigación y desarrollo según tipo de actividad: Investigación básica, Investigación aplicada y Desarrollo experimental, en porcentaje, pasaría de 25.45, 30.97 y 43.58 en 2005 a 37.30, 21.40 y 41.30 en 2030. Y el gasto federal en ciencia y tecnología (GFCyT), que en 2005 fue de 22,485 millones de pesos (del 2000), se incrementaría en sólo 1.92 veces en 2030. Lo anterior implica un extraño aumento en investigación básica, sin crecimiento en desarrollo experimental y con financiamiento primordial del sector empresarial. Así de mal se están tomando acciones en la actualidad.
Nos señala que la población ocupada en actividades de ciencia y tecnología (RHCyTO) como por ciento de la población económicamente activa (PEA) pasaría de 11.4 en 2005 a tan sólo 12.9 en 2030. Los miembros del Sistema Nacional de Investigadores eran 12,096 en 2005 y aumentarían por un factor de 4.5 para el 2030, pero su financiamiento per cápita se reduciría en un 50 por ciento.
Con relación a los productos de la ciencia, tecnología e innovación, sus resultados indican que el número de artículos publicados por cada millón de habitantes era de 63.8 en 2005 y aumentaría por un factor de 3.8 en 2030. El total de patentes concedidas en México fue de 8 mil 098 en 2005 y aumentarían por un factor de 2.4 veces en 2030, y el porcentaje concedido a mexicanos pasaría de 1.62 en 2005 a 0.40 en 2030. Y en aspectos empresariales, el valor agregado de las industrias de alta tecnología como por ciento del valor agregado manufacturero total sólo pasaría de 10.8 en 2005 a 12.4 en 2030. Lo que equivale a seguir manteniendo un buen ritmo de publicaciones pero con un nulo impacto tecnológico e industrial.
Finalmente, nos recuerda que en 1974, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) organizó el simposio La Ciencia en México, en el que Ruy Pérez Tamayo caracterizó el estado de la ciencia mexicana de entonces, como: (1) subdesarrollada (en tanto que el número de científicos activos en México era mucho menor que el existente en otros países y había grandes áreas de la ciencia que no se practicaban en nuestro país); (2) centralizada (concentrándose la mayoría de los investigadores en la Ciudad de México); (3) enajenada (con escasos y ocasionales vínculos con los problemas del país); (4) apolítica (sin participación efectiva de los científicos en las decisiones políticas de su incumbencia); (5) paupérrima (con una inversión en ciencia y tecnología como proporción del producto bruto mucho menor que en otros países, incluso subdesarrollados); (6) sospechosa; y (7) desconocida (con un público en general y administradores oficiales ignorantes de la naturaleza, posibilidades y limitaciones de la ciencia, especialmente en relación con el desarrollo económico del país, ignorancia esta última también compartida por muchos científicos).
El análisis tendencial presentado muestra que las características principales del sistema nacional de ciencia y tecnología seguirán siendo las mismas en el 2030 que en 1974. Además, los niveles de inversión y generación de conocimiento en ciencia, tecnología e innovación que se alcanzarían en México en el año 2030 corresponden a los niveles que el día de hoy tienen países como Brasil y España, y son muy inferiores a los que ahora tienen países como Suecia, Finlandia, Japón y Corea. Insistimos en la urgencia de actuar para modificar la tendencia, sobre todo si se considera a este sistema como elemento fundamental para acceder a la sociedad del conocimiento.
El reporte mencionado forma parte de un proyecto más amplio que se propuso como objetivo construir escenarios futuros distintos para diversos temas o áreas de interés. Aquí resumiremos un escenario tendencial del Capítulo 2, para diversos indicadores cuantitativos relativos al Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología de México. Dichos escenarios los obtuvo aplicando modelos logísticos de crecimiento y competencia a aquellos pocos indicadores sobre los que pudo obtener suficiente información estadística de calidad y que en su mayoría parten desde 1983. Escogimos el escenario que presentaba el ajuste de los datos con menor error cuadrático medio.
Proyecta que el gasto nacional en ciencia y tecnología (GNCyT), que incluye los gasto en investigación y desarrollo, en educación de posgrado y en servicios científicos y tecnológicos realizados tanto por el sector público como el privado, las instituciones de educación superior y el financiamiento externo, incluyendo en los años más recientes además una estimación del gasto de los hogares en la educación de posgrado, que en 2005 fue de 38 mil 703 millones de pesos (pesos del año 2000), aumentaría a un valor 3.25 veces mayor en el año 2030. Este gasto como por ciento del producto interno bruto (PIB) pasaría de 0.64 en el año 2005 a tan sólo 1.25 en el año 2030. A su vez, el gasto interno bruto en investigación y desarrollo experimental (GIDE), que se refiere a los gastos en investigación y desarrollo experimental del sector público, las instituciones de educación superior y el sector privado, así como el financiamiento externo destinado a dichas actividades, que fue de 27 mil 338 millones de pesos (del 2000) en el 2005, crecería a una cifra 3.05 veces mayor en el 2030. Este GIDE como por ciento del PIB pasaría del 0.45 en 2005 a 0.79 en 2030. Estos porcentajes de inversión nacional proyectados al 2030 ya los tienen actualmente algunos países con nuestro mismo nivel de desarrollo y son inferiores varias veces a lo que actualmente invierten países industrializados.
Encuentra que la distribución del gasto interno bruto en investigación y desarrollo según sector de ejecución: Productivo, Gobierno, Educación Superior y Privado no lucrativo, en porcentaje, pasaría de 31.92, 29.62, 36.93 y 1.54 en 2005 a 58.65, 23.15, 13.00 y 5.20 en 2030. Además, la distribución del gasto interno bruto en investigación y desarrollo según sector de financiamiento: Productivo, Gobierno, Educación Superior, Privado no lucrativo y Fondos del exterior, en porcentaje, pasaría de 34.70, 56.11, 7.66, 0.78 y 0.76 en 2005 a 69.90, 23.15, 6.90, 0.00 y 0.05 en 2030. Así, la tendencia es que el sector empresarial ejerza e invierta más presupuesto y el sector de educación superior se vuelva mucho menos significativo. También, la distribución del gasto interno bruto en investigación y desarrollo según tipo de actividad: Investigación básica, Investigación aplicada y Desarrollo experimental, en porcentaje, pasaría de 25.45, 30.97 y 43.58 en 2005 a 37.30, 21.40 y 41.30 en 2030. Y el gasto federal en ciencia y tecnología (GFCyT), que en 2005 fue de 22,485 millones de pesos (del 2000), se incrementaría en sólo 1.92 veces en 2030. Lo anterior implica un extraño aumento en investigación básica, sin crecimiento en desarrollo experimental y con financiamiento primordial del sector empresarial. Así de mal se están tomando acciones en la actualidad.
Nos señala que la población ocupada en actividades de ciencia y tecnología (RHCyTO) como por ciento de la población económicamente activa (PEA) pasaría de 11.4 en 2005 a tan sólo 12.9 en 2030. Los miembros del Sistema Nacional de Investigadores eran 12,096 en 2005 y aumentarían por un factor de 4.5 para el 2030, pero su financiamiento per cápita se reduciría en un 50 por ciento.
Con relación a los productos de la ciencia, tecnología e innovación, sus resultados indican que el número de artículos publicados por cada millón de habitantes era de 63.8 en 2005 y aumentaría por un factor de 3.8 en 2030. El total de patentes concedidas en México fue de 8 mil 098 en 2005 y aumentarían por un factor de 2.4 veces en 2030, y el porcentaje concedido a mexicanos pasaría de 1.62 en 2005 a 0.40 en 2030. Y en aspectos empresariales, el valor agregado de las industrias de alta tecnología como por ciento del valor agregado manufacturero total sólo pasaría de 10.8 en 2005 a 12.4 en 2030. Lo que equivale a seguir manteniendo un buen ritmo de publicaciones pero con un nulo impacto tecnológico e industrial.
Finalmente, nos recuerda que en 1974, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) organizó el simposio La Ciencia en México, en el que Ruy Pérez Tamayo caracterizó el estado de la ciencia mexicana de entonces, como: (1) subdesarrollada (en tanto que el número de científicos activos en México era mucho menor que el existente en otros países y había grandes áreas de la ciencia que no se practicaban en nuestro país); (2) centralizada (concentrándose la mayoría de los investigadores en la Ciudad de México); (3) enajenada (con escasos y ocasionales vínculos con los problemas del país); (4) apolítica (sin participación efectiva de los científicos en las decisiones políticas de su incumbencia); (5) paupérrima (con una inversión en ciencia y tecnología como proporción del producto bruto mucho menor que en otros países, incluso subdesarrollados); (6) sospechosa; y (7) desconocida (con un público en general y administradores oficiales ignorantes de la naturaleza, posibilidades y limitaciones de la ciencia, especialmente en relación con el desarrollo económico del país, ignorancia esta última también compartida por muchos científicos).
El análisis tendencial presentado muestra que las características principales del sistema nacional de ciencia y tecnología seguirán siendo las mismas en el 2030 que en 1974. Además, los niveles de inversión y generación de conocimiento en ciencia, tecnología e innovación que se alcanzarían en México en el año 2030 corresponden a los niveles que el día de hoy tienen países como Brasil y España, y son muy inferiores a los que ahora tienen países como Suecia, Finlandia, Japón y Corea. Insistimos en la urgencia de actuar para modificar la tendencia, sobre todo si se considera a este sistema como elemento fundamental para acceder a la sociedad del conocimiento.
8 nov 2010
Acciones hacia la igualdad
publicado en La Jornada Morelos el 8 de noviembre de 2010
"La hora de la igualdad: brechas por cerrar, caminos por abrir”, es el título de un documento que publicó la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), en mayo de 2010, que fue coordinado por Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la CEPAL. La propuesta, que los autores sometieron a la consideración de los gobiernos de América Latina y el Caribe, plantea un futuro deseable para la región, más igualitario en cuanto a oportunidades y derechos, más dinámico y menos vulnerable en cuanto a su economía, que el círculo vicioso del subdesarrollo se transforme en un círculo virtuoso del desarrollo.
En general se habla de alcanzar la equidad entre las personas y las sociedades: equidad de acceso a la educación, a la salud y a la alimentación, entre otras áreas prioritarias. Existen por lo menos dos razones para no pensar en alcanzar la igualdad, por el lado práctico, la enorme brecha económica, social, cultural y ambiental que existe entre diferentes sectores de la población y, por el lado genético, la diferente capacidad individual para enfrentar el mismo tipo de retos. Sin embargo, de inicio, los autores se preguntan: ¿Por qué hacemos nuestro el valor de la igualdad? y responden: porque creemos interpretar un reclamo histórico largamente sostenido y postergado en las sociedades latinoamericanas y caribeñas. Aseguran que al mismo tiempo que la igualdad respira, como valor positivo, en la memoria histórica de la región, se ha visto sistemáticamente negada por esa misma historia. Y establecen que la desigualdad recorre cinco siglos de discriminación racial, étnica y de género, con ciudadanos de primera y segunda categoría y que la modernización actual está hecha sobre la base de la peor distribución del ingreso del mundo.
Su propuesta es hablar de igualdad teniendo como referencia otro gran valor: la democracia. Consideran que una democracia de baja calidad y con poca participación de los más diversos actores en espacios de deliberación difícilmente forja una voluntad política para avanzar hacia una mayor igualdad.
Los autores plantean que la ecuación que está por escribirse contiene a las siguientes variables: Estado, política, fiscalidad y pactos sociales. Sus líneas de acción corresponden a establecer una nueva articulación entre el Estado y la sociedad, a crear una nueva arquitectura estatal, a entender la clave fiscal del vínculo entre Estado e igualdad, y a comprender la importancia de los pactos sociales para la igualdad y el desarrollo estratégico.
Su proceso de reconstrucción de la relación entre el Estado y la sociedad supone establecer una comunidad ética, política y socioeconómica que ponga en el centro la cuestión de la igualdad, por lo que se requiere que las sociedades restituyan la centralidad de los siguientes tres valores esenciales: el interés general y la provisión de bienes públicos, el valor de la visión estratégica concertada, y para privilegiar los anteriores, el valor de la política. Enfatizan que el modelo centrado en el mercado autorregulado ha puesto un énfasis desmedido en la figura del consumidor, en desmedro de la figura del ciudadano.
Las grandes orientaciones para cerrar brechas y abrir caminos hacia la igualdad requieren de una nueva arquitectura estatal, que permita posicionar al Estado en el lugar que le corresponde en la conducción de las estrategias de desarrollo de los países de la región, nos plantean. La calidad y eficiencia de nuestros mercados dependerán, en gran medida, de la calidad y probidad de los Estados para regularlos por medio de mecanismos apropiados de control, incentivos y orientación.
Con respecto al gasto, nos recuerdan las tres funciones tradicionales de la política: proveer bienes públicos (esto es, impulsar el proceso político mediante el cual estos bienes se encuentran disponibles), realizar ajustes en la distribución del ingreso y contribuir a la estabilización macroeconómica.
La operatividad de las propuestas anteriores resalta la importancia de construir pactos sociales para avanzar en la nueva ecuación entre Estado, sociedad y mercado que se propone en el documento citado. Sin la legitimidad y solidez política que ofrecen los acuerdos entre los diversos actores, señalan, las reformas propuestas corren el riesgo de quedar confinadas en el cajón sellado del voluntarismo y las buenas intenciones. El contenido, los actores y las modalidades sólo pueden definirse en el análisis de situaciones concretas.
Finalmente nos recuerdan que es necesario tener en cuenta la profundidad de las tendencias estructurales, que suponen un verdadero cambio de época, entre las que cabe mencionar las cuatro que siguen: el cambio climático, el cambio tecnológico y la llamada sociedad del conocimiento, la dinámica demográfica con sus vertientes de crecimiento numérico y de distribución por edades, y el cambio cultural frente a la globalización.
Llegan a las conclusiones cada vez más citadas de que hay funciones cuya responsabilidad atañe sólo al Estado para velar por el bien común y la cohesión social, y que el mercado por sí solo no produce igualdad ni bienes públicos y tampoco se ocupa de la situación a largo plazo. Por eso plantean estas acciones fundamentales, como un abanico de oportunidades para aplicarse según cada contexto nacional.
"La hora de la igualdad: brechas por cerrar, caminos por abrir”, es el título de un documento que publicó la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), en mayo de 2010, que fue coordinado por Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la CEPAL. La propuesta, que los autores sometieron a la consideración de los gobiernos de América Latina y el Caribe, plantea un futuro deseable para la región, más igualitario en cuanto a oportunidades y derechos, más dinámico y menos vulnerable en cuanto a su economía, que el círculo vicioso del subdesarrollo se transforme en un círculo virtuoso del desarrollo.
En general se habla de alcanzar la equidad entre las personas y las sociedades: equidad de acceso a la educación, a la salud y a la alimentación, entre otras áreas prioritarias. Existen por lo menos dos razones para no pensar en alcanzar la igualdad, por el lado práctico, la enorme brecha económica, social, cultural y ambiental que existe entre diferentes sectores de la población y, por el lado genético, la diferente capacidad individual para enfrentar el mismo tipo de retos. Sin embargo, de inicio, los autores se preguntan: ¿Por qué hacemos nuestro el valor de la igualdad? y responden: porque creemos interpretar un reclamo histórico largamente sostenido y postergado en las sociedades latinoamericanas y caribeñas. Aseguran que al mismo tiempo que la igualdad respira, como valor positivo, en la memoria histórica de la región, se ha visto sistemáticamente negada por esa misma historia. Y establecen que la desigualdad recorre cinco siglos de discriminación racial, étnica y de género, con ciudadanos de primera y segunda categoría y que la modernización actual está hecha sobre la base de la peor distribución del ingreso del mundo.
Su propuesta es hablar de igualdad teniendo como referencia otro gran valor: la democracia. Consideran que una democracia de baja calidad y con poca participación de los más diversos actores en espacios de deliberación difícilmente forja una voluntad política para avanzar hacia una mayor igualdad.
Los autores plantean que la ecuación que está por escribirse contiene a las siguientes variables: Estado, política, fiscalidad y pactos sociales. Sus líneas de acción corresponden a establecer una nueva articulación entre el Estado y la sociedad, a crear una nueva arquitectura estatal, a entender la clave fiscal del vínculo entre Estado e igualdad, y a comprender la importancia de los pactos sociales para la igualdad y el desarrollo estratégico.
Su proceso de reconstrucción de la relación entre el Estado y la sociedad supone establecer una comunidad ética, política y socioeconómica que ponga en el centro la cuestión de la igualdad, por lo que se requiere que las sociedades restituyan la centralidad de los siguientes tres valores esenciales: el interés general y la provisión de bienes públicos, el valor de la visión estratégica concertada, y para privilegiar los anteriores, el valor de la política. Enfatizan que el modelo centrado en el mercado autorregulado ha puesto un énfasis desmedido en la figura del consumidor, en desmedro de la figura del ciudadano.
Las grandes orientaciones para cerrar brechas y abrir caminos hacia la igualdad requieren de una nueva arquitectura estatal, que permita posicionar al Estado en el lugar que le corresponde en la conducción de las estrategias de desarrollo de los países de la región, nos plantean. La calidad y eficiencia de nuestros mercados dependerán, en gran medida, de la calidad y probidad de los Estados para regularlos por medio de mecanismos apropiados de control, incentivos y orientación.
Con respecto al gasto, nos recuerdan las tres funciones tradicionales de la política: proveer bienes públicos (esto es, impulsar el proceso político mediante el cual estos bienes se encuentran disponibles), realizar ajustes en la distribución del ingreso y contribuir a la estabilización macroeconómica.
La operatividad de las propuestas anteriores resalta la importancia de construir pactos sociales para avanzar en la nueva ecuación entre Estado, sociedad y mercado que se propone en el documento citado. Sin la legitimidad y solidez política que ofrecen los acuerdos entre los diversos actores, señalan, las reformas propuestas corren el riesgo de quedar confinadas en el cajón sellado del voluntarismo y las buenas intenciones. El contenido, los actores y las modalidades sólo pueden definirse en el análisis de situaciones concretas.
Finalmente nos recuerdan que es necesario tener en cuenta la profundidad de las tendencias estructurales, que suponen un verdadero cambio de época, entre las que cabe mencionar las cuatro que siguen: el cambio climático, el cambio tecnológico y la llamada sociedad del conocimiento, la dinámica demográfica con sus vertientes de crecimiento numérico y de distribución por edades, y el cambio cultural frente a la globalización.
Llegan a las conclusiones cada vez más citadas de que hay funciones cuya responsabilidad atañe sólo al Estado para velar por el bien común y la cohesión social, y que el mercado por sí solo no produce igualdad ni bienes públicos y tampoco se ocupa de la situación a largo plazo. Por eso plantean estas acciones fundamentales, como un abanico de oportunidades para aplicarse según cada contexto nacional.
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